Juan Gelman, una voz indomable y compañera

Artículo reproducido en La Bitácora de Juan Gelman, 01.12.07.

Con esas palabras lo describía en una ocasión otra escritora, Diana Bellesi. “Gelman –afirmó- ha sido para muchos de nosotros una voz indomable y compañera. Nunca la de un máster, la de un prócer, sino una voz cercana y viva, donde hay lugar para cualquier tema que tensa el corazón humano, que sorprende a la mirada y trastrueca a las formas en su afán de decirlo”.

Precisamente por eso, hoy me he llevado una alegría cuando he leído que el Premio Cervantes de este año será para este poeta argentino. Porque su trayectoria ha sido un ejemplo de dignidad. Porque su personalísima poesía ha estado presente en muchos momentos de mi vida, desde que hace veinte años leí por primera vez uno de sus poemas.

Hijo de emigrantes ucranianos que llegaron a la Argentina en 1914, Juan Gelman nació en 1930 en el barrio bonaerense de Villa Crespo.

En 1973 comenzó a militar en el peronismo montonero y plantó cara a la dictadura militar de su país.

Los militares, en el marco de aquella siniestra Operación Cóndor de colaboración entre tiranías para el exterminio, secuestraron en 1976 a su hijo, Marcelo, y a su nuera, Claudia.

Al primero lo asesinaron, metieron el cadáver en un depósito, lo llenaron de cemento y lo arrojaron al río Luján. Marcelo tenía 20 años.

A Claudia, que estaba embarazada de ocho meses, la trasladaron a Montevideo, a la espera de que naciera la niña y, dos meses después del parto, también la asesinaron, según concluyó la Comisión para la Paz creada en Uruguay, aunque sus restos nunca fueron encontrados. Tenía tan sólo 19 años.

La recién nacida fue adoptada en ese mismo país por un policía y su esposa, Ángel y Esmeralda, que aseguran que nunca supieron la procedencia real de la menor porque se la dejaron de forma anónima.

Casi treinta años después, Juan Gelman, tras una laboriosa investigación, en cuya etapa final recabó el apoyo de las autoridades uruguayas, dio con el paradero de su nieta y le descubrió su identidad. Tras los análisis de ADN, ella decidió cambiar sus apellidos y tomar los de sus padres biológicos asesinados: hoy se llama Macarena Gelman García.

Durante el Mundial Argentina'78, Gelman se arriesgó, desde el exilio, a entrar clandestinamente en su país y ofreció una rueda de prensa en una de las villas miseria (poblados chabolistas). Mientras la opinión pública internacional estaba pendiente de los estadios de fútbol, Gelman quiso que volviera su mirada a las atrocidades del régimen, a los desaparecidos, a la tortura, a la represión... El poeta sabía que su hijo y su nuera habían sido secuestrados, pero aún desconocía que ya estaban muertos.

Nunca le doblegaron y nunca dejó de escribir. Desde su primer poemario, Violín y otras cuestiones (1956), avalado por el prólogo de González Tuñón, hasta el libro que verá pronto la luz, Mundar, Gelman, hoy residente en México, ha ido desgranando durante medio siglo de poesía unos sugestivos versos sobre la vida, sobre la muerte, sobre el dolor, sobre el amor, sobre la amistad, sobre la memoria… que yo no puedo evitar que en mi cabeza suenen siempre con la musicalidad de ese cálido acento argentino.

Esta vez el Premio Cervantes tiene mi brindis sincero.
 
Por la ternura.

esa mujer se parecía a la palabra nunca,desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.


Por el coraje.

te mostraré mi rabioso corazón.
te pisaré loco de furia (…)
te mataré con mi hijo en la mano (…)
te voy a matar/derrota.
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.
vivo o muerto/un rostro amado.

Concierto de Silvio

El domingo pasado estuve en el concierto de Silvio Rodríguez en el Palacio de los Deportes de Madrid.

No conocía el nuevo Palacio, tras el incendio y la reconstrucción. La última vez que acudí a un concierto en el antiguo creo que fue de Alaska y Dinarama cuando sacaron Deseo Carnal, o sea, hace apenas un momentito, en unas fiestas de San Isidro de los años ochenta, en las que imagino que me apetecería más ir al concierto que estar en casa estudiando para los exámenes. La primera percepción es que la acústica del local –que antes era penosa- ha mejorado muchísimo.

A Silvio le había visto actuar en dos ocasiones, ambas en Madrid: en Las Ventas en el Mano a Mano con Aute, y el año pasado en el Palacio de Congresos y Exposiciones. El concierto de esta gira 2007, de hecho, ha sido muy similar al anterior.

Acompaña a Silvio ahora un trío de guitarra cubana, Trovarroco, que da un nuevo aire a todas sus canciones, que suenan de fábula. Y a ello contribuye también el viento y los coros que aporta su compañera sentimental, Niurka González.

El cantautor cubano desgranó todo su repertorio habitual y no faltaron títulos como Te doy una canción, La era está pariendo un corazón, Óleo de mujer con sombrero, La gaviota, La maza, El necio, Unicornio, La canción del elegido y, por supuesto, esa maravilla que se llama Ojalá. El concierto duró más de dos horas, pero yo personalmente eché de menos Monólogo, otra delicia de tema.

Disfruté una vez más con este increíble artista, para mí uno de los mejores del mundo, músico y poeta, con una voz incomparable y con una creatividad y sensibilidad poco comunes.

Para que se consuelen los que no pudieron ir, dejó aquí de regalito esta bella canción. Comentaba alguien que Silvio, profundo en la emotividad y los sentimientos, normalmente es pausado y comedido en sus gestos, pero que en esta ocasión inusualmente se pone en pie y vive la canción con acción y con intensidad. La actuación fue hace años en la Universidad de la Habana y es una magnífica interpretación de Canto arena. Desde que escuché esta versión, llevo varios días que se me ha pegado y estoy a todas horas cantándola (esto de cantándola en mi caso es un decir)...

He puesto filo al anhelante corazón,
arrojo estrellas a mecharse contra vientos,
el sueño ha desencadenado la canción
y la canción de hoy me sabe a juramento.
La prisa lleva maravilla y lleva error
pero viajamos sobre rueda encabritada,
he despertado en el ojo del ciclón,
cuento millones de agujeros en el alma…

Espero que se me pase y tenga cura. Pero de momento…
Hoy continué dándole cuerda a mi reloj
con timbre atado sobre número invisible,
poco me importa donde rompa mi estación
si cuando rompe está rompiendo lo imposible...

Adiós a Fernando Fernán Gómez

Uno de los grandes de la escena. Más allá de lo anecdótico –el mal carácter que alguna vez demostró- debería quedar lo importante: voz personalísima, calidad intelectual, sensibilidad literaria y artística, una trayectoria inmensa y un trabajo incomparable. Era buen escritor, excelente guionista y director de cine y, sobre todo, magnífico actor en todos los géneros. Si hubiera nacido, por ejemplo, en Norteamérica, apuesto a que tendría varios óscar en la estantería de su casa y a que estaría universalmente reconocido. Las cualidades y la capacidad de Fernán Gómez no tienen nada que envidiar a las de ninguno de los nombres más venerados del cine mundial.

Otoño


Al otoño en Madrid no le dejan ser. Pero, en cuanto puede, busca ventanas para asomarse.

El asfalto quiere ser un dique para la naturaleza, pero, a su pesar, cuando camino hacia el metro hay cada día hojas secas sobre la acera, trozos de otoño bajo las plantas de mis pies.

El otoño intenta aparecer también en los árboles del centro de la ciudad, teñir de ocre los bulevares. Enseguida lo eclipsarán con ese absurdo encendido de miles de luces navideñas en noviembre.

Hoy la ventana que ha encontrado el otoño para asomarse ha sido la mía.

La he abierto y se ha colado el otoño en mi casa esta mañana, me ha visitado el cielo gris, ha entrado el sonido y el olor de la lluvia.


Este otoño de Madrid me evocaba hoy las sensaciones del pueblo, cuando mis otoños han sido de verdad otoños. Cuando el otoño tenía color de miel y sabor a miel. Cuando significaba pasear entre los robles por La Dehesa, alfombrada de hojas amarillas… Cuando era contemplar el monte de El Parral salpicado de pinceladas rojizas. Cuando era asar castañas. Cuando era recoger nízcalos en el campo. Cuando era tomar café y echar un trivial en el Montecarlo. Cuando era redescubrir el placer de la tertulia con amigos junto al fuego. Y cuando apareció en mi vida aquella muchacha y, sumergido en sus ojos verdes, descubrí que también podía haber algo de primavera en pleno otoño.

(Fotografías del autor:
- Otoño desde mi ventana. Madrid, noviembre 2007.

- Reflejos de otoño. Puente de la Pililla, El Hoyo de Pinares-Ávila, otoño 2005. Primer premio -por votación del público- en el I Concurso-Exposición de Fotografías El Desván, Semana Santa 2006).

Es que me parto...

El humorista y presentador Andreu Buenafuente entrevistó el otro día, para su programa nocturno en La Sexta, al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Buenafuente comenzó su diálogo pidiendo disculpas por su tardanza (o su supuesta tardanza, supongo que era una escenificación) y Zapatero no resistió a la tentación de hacer el chascarrillo:

- Imagino que venías en Cercanías…


Cuando los ciudadanos padecemos problemas, estamos en nuestro derecho a indignarnos, a protestar o a tomárnoslo con buen humor. Según los casos o, incluso, según los días y los momentos.

A los únicos que no les está permitido bromear con los problemas es a quienes tienen la responsabilidad de solucionarlos y no lo hacen.

Estoy completamente seguro de que la desafortunada ocurrencia del presidente no habrá hecho ninguna gracia a los miles de ciudadanos barceloneses que, cada día, sufren una odisea con el transporte público para llegar a su trabajo, a sus lugares de estudio o a sus casas. Y no porque carezcan de sentido del humor. Es que, sencillamente, hay cosas que no tienen ninguna gracia.

Los políticos están para gobernar, diseñar proyectos comunitarios de futuro, mejorar nuestras condiciones de vida y resolver problemas. Este ingenioso Zapatero todavía permanece inédito como solucionador de cualquier problema ciudadano. Por el contrario, tiene largamente acreditada una gran capacidad para crear algunos problemas que no existían.

Reír, reírse de uno mismo, de las circunstancias o de lo que sea puede resultar sano. Sin embargo, que nuestros políticos se rían de nosotros, no es de recibo.

Pero también hay que decir algo que a la gente no le gusta mucho escuchar: a veces, si se ríen de nosotros, es porque ven que se lo permitimos, porque -unos y otros- saben que aquí todo cuela, que al final los ciudadanos nunca nos salimos del guión que ellos nos escriben.

Una visita al SIMO

Lo de visitar el SIMO (la conocida feria que comenzó siendo el Salón Internacional del Material de Oficina y hoy está centrada en nuevas tecnologías) ya es como una tradición anual. Tanto si voy solo como si acudo con amigos o compañeros, lo habitual es pasar por el stand de la Fundación Confemetal –con la que colaboro en labores formativas-, comer con quien esté por allí y luego ya dar una vuelta por todos los pabellones a ver qué nos deparan.


Tras un tiempo de claro crecimiento, en el que todas las empresas esperaban a la feria para presentar sus novedades, mi impresión –compartida por más gente con la que he hablado o de la que he leído comentarios- es que ha dado un importante bajón.

Me parece que este año había menos pabellones ocupados, faltaban firmas importantes del mundo de la informática, de la electrónica y de las nuevas tecnologías que otros años sí estaban presentes –a veces con stands imponentes-, y el despliegue –novedades, reclamos llamativos, regalos…- era notablemente inferior al de anteriores ediciones.

Y otra experiencia de mi visita de este año: el nivel de conocimiento de las personas que atendían ciertos stands dejaba mucho que desear. En algunos casos, chavalillos contratados para cubrir la feria -¿a través de ETTs o agencias?- y que si les sacabas de cuatro mensajes básicos no sabían atenderte. Verbigracia:

  • En el stand de Telefónica fueron incapaces de informarme sobre soluciones para conectarme al ordenador del despacho desde mi casa (me consta que existen y que ellos las comercializan): “pero ¿cómo quieres conectarte?”, “no sé, dímelo tú”, “bueno es que quizá va a ser mejor que vayas a una Tienda Telefónica normal”, me recomendaba una guapa y amable chica.
  • En el stand de Apple fueron incapaces de informarme sobre un encargo que me habían encomendado: las novedades del sistema operativo Leopard (“viene instalado con los equipos”, es cuanto acertaron a decirme en este caso los talluditos dependientes, así que mi mandante, que quería saber si le merecía la pena actualizar su ordenador al nuevo sistema operativo, tendrá que buscarse la información por otro lado) y sobre los nuevos ordenadores iMac (“aquí tienes un folleto con el precio, las características vendrán en internet”).
  • En el stand de HP fueron incapaces de explicarme qué escáner me convenía en mi caso concreto para empezar a digitalizar la documentación del despacho o qué diferencias había entre los modelos expuestos (un empleado casi adolescente se limitó a decirme “llévate un folleto, ahí te vienen los datos”).
¿Por qué pasa todo esto? Ni idea. No seré yo quien haga un diagnóstico, porque no soy experto ni conozco los entresijos del SIMO. Sólo constato este menor interés de las empresas por la feria y lo comento como visitante y como usuario de esas tecnologías.

Así que este año me ha resultado decepcionante mi visita, con la excepción de que comí y tomé café con Marisol y que recogí alguna información interesante en folletos.
La feria suele dar también motivo para que echemos unas risas, porque es una mezcolanza de gente normal, de ejecutivos de manual, de informáticos, de frikis... Pero este año tampoco había color, ya no iban con carrito de la compra ni nada, porque apenas había regalos (salvo que se hubieran reservado para el fin de semana, que es cuando se abre a particulares y más afluencia se produce, porque yo fui el miércoles pasado).

Esperemos que otro año esté mejor...

(Fotografías del autor).

Por si cuela...

No sé si habrán leído ustedes la historia de Patrick Moberg, un neoyorkino que dijo haber conocido a la chica de su vida en el metro y que la buscó a través de su blog, ofreciendo datos de dónde y cuánto se cruzaron sus miradas y de cómo iba ella vestida, todo ello ilustrado por este dibujito hecho por él. Ahora dice que ya la ha encontrado y que se trata de una becaria australiana, Claire Hayton, que ha accedido a mantener por el momento una amistad. Pero también le han escrito otras muchas chicas que decían no ser la del metro, pero que, bueno, no les importaría serlo...

Hay quien dice que es una historia muy romántica.

Hay quien sospecha que el bloguero en cuestión buscaba publicidad para su web –desde luego, la ha conseguido-.

Y hay quienes pensamos que sencillamente el tío lo ha echado cara por si sonaba la flauta. Si se hubiera dirigido a la chica en el metro, tenía muchas posibilidades de que no le hiciera caso y, al publicar que era la mujer de sus sueños y difundirse la historia en todo el mundo, pues al menos la chica ahora le prestará cierta atención.

Así que nada, me apunto al carro. Es que a mí me ha pasado más o menos lo mismo. Qué casualidad, ¿no?

Verán, he conocido hoy mismo en el metro de Madrid, o también podría haber sido otro día y en cualquier otro sitio -tengo mala memoria-, a la chica de mis sueños, lo que son las cosas.

Lo que sí me acuerdo -esto es el dato fundamental- es que era inteligente, simpática, divertida y guapa, todo a la vez.

No sé dibujar, así que les pongo una foto orientativa. Pero, vamos, que si no se parece en nada a la foto pero cumple esos requisitos, también puede que sea ella, porque mi retentiva visual es desastrosa.
Si tú coincides con esta descripción, pues nada, escríbeme y bla, bla, bla.

Qué historia más romántica ésta que acabo contar, ¿verdad?, pero romántica-romántica-romántica, ¿eh?

Está visto que en la vida hay que echarle morro...

Una sencilla alegría

No sé si se habrán fijado, pero entre los enlaces musicales de este blog siempre hay uno a la página de Luz Casal.

La primera vez que escuché a Luz fue en los años ochenta interpretando esto:


Me gustó su fuerza. Y más de una vez esta canción a todo volumen sustituyó al grito que quizá ahogaba en mi garganta.

Desde entonces, la voz y la música de Luz me han acompañado. Sus baladas han puesto fondo musical a momentos inolvidables, a momentos tristes y a momentos muy dulces.


Y su rock me ha recargado en muchas ocasiones las pilas.


En enero, Luz fue operada y comunicó que iba a aparcar temporalmente su actividad para centrarse en vencer al cáncer.

Unos meses después, este pasado verano, dio a conocer que volvía al tajo.

Ahora ya tenemos nuevo disco de Luz, Vida tóxica, del que la canción Sé feliz se ha presentado como primer single. El videoclip, que se estrenará este mes, lo ha dirigido David Trueba.

Por eso quería dejar aquí reflejada mi alegría por recuperar a Luz, por poder reencontrarnos con la persona y con la artista.

Y transcribo en el blog el mensaje que ella hizo público cuando regresó a su actividad y que creo habla por sí solo:

'Lo que no nos mata, nos hace más fuertes'. Nietzsche.

!Hola a todos!
¡He terminado con la quimioterapia!
Desde el 12 de febrero, he aprendido a convivir con Taxotere, Farmorubicina, Corticoides, Genoxal, Kytril y otros cócteles.
Veneno y toxicidad que me ayudan a combatir la enfermedad.
Un antes y un después.
Una prueba.
De ser una persona físicamente imbatible, he pasado en estos meses, a ser una mujer dependiente y frágil.
Mis venas están quemadas.
Mis ojos vagos y llorosos.
Mis huesos doloridos.
Mis músculos lentos.
Mi cerebro perezoso.
Mi estómago resentido...
Y mi cabeza, !calva!
Sé que lo que vivo yo, lo han vivido y lo viven otros.
En los primeros días, después de escribiros la nota en la que os hablaba de mi enfermedad, me impuse la tarea de responder a vuestros mensajes; sobre todo a los que padecían la misma enfermedad -me sentía muy cerca de ellos-. Tarea muy difícil de cumplir.
Así que es hora de daros las gracias a todos.
A los que cada día me escribieron 'te quiero'.
A los que me exigieron que no me fuera...
A los que han escuchado mis canciones en este tiempo, como una forma de estar más cerca de mi.
A los que contaron su bajada a los infiernos de Orfeo.
A los que me enviaron una poesía.
A los que me enviaron ánimo, fuerza, valor...
A los que confiaron en mi fe, en mi lucha y en mi fortaleza.
A los afectados por linfomas, mielomas y otras enfermedades duras.
A los que me recomendaron 'ponle palabras a los sentimientos'.
A las familias enteras que me enviaron cariño.
A los que me enviaron su testimonio y su experiencia con la enfermedad.
A los que rezan por mi.
A los que me recomendaron usar: marihuana, homeopatía y... demás.
A los que se ofrecieron para ayudarme como enfermeros, masajistas, acompañantes, chóferes...
A muchos de mis colegas -afines y no- que me llamaron.
A los que me enviaron flores y plantas.
A las que me mandaron naranjas cada 21 días.
A las que cada 21 días perfumaron de azucenas mi habitación.
A la gente de Asturias, a la forza do pobo galego, a Barcelona, Las Palmas, Guipuzcoa, Cádiz, Málaga, Mallorca, Murcia, Gijón, Sevilla, Bilbao, Alcorcón, Oporto (Porto) Serena (Chile), Lisboa, Río de la Plata, Marsella, Uruguay, Los Ángeles, Rosario, París, Montpellier, Avilés (Asturias)...
El aprendizaje en la vida es largo, pero con la enfermedad, se acorta.

Luz."

Pues eso, Luz, te deseo lo mismo que el título de tu nueva canción: sé feliz.