Qué tostón

Llega el espectáculo electoral. ¿A ustedes no les cansa esta comedia bufa disfrazada de drama?

Los que gobernaron antes o los que están gobernando ahora, por fin dan señales, sólo aparentes, de acordarse de nosotros: nos van a subir los salarios mínimos y las pensiones, nos van a bajar los impuestos, van a crear empleo estable, van a promover guarderías, van a tener una política antiterrorista coherente, van a favorecer el acceso a la vivienda, van a ocuparse en serio de la violencia doméstica, van a aumentar las prestaciones sanitarias, van a buscar consensos sobre el modelo educativo…

Incluso esos millones de personas que siguen votando a uno de los dos partidos mayoritarios, saben que no cumplirán buena parte de lo que ahora prometen. No tienen más que comparar el programa del PP con lo que hizo el PP y el programa del PSOE con lo que ha hecho el PSOE: por sus obras los conoceréis. En realidad, tampoco ellos les creen, votan a unos o a otros sin ilusión, con resignación, a veces como mal menor porque al otro le consideran aún peor. Pero la falta de credibilidad de nuestros políticos es abrumadora.

La larga precampaña y luego la campaña electoral son períodos que resultan pesados para cualquiera que conserve una cierta capacidad de no comulgar con ruedas de molino, para cualquiera que no lleve bien que insulten su inteligencia.

Porque no sólo tenemos que soportar que nos traten como imbéciles, sino que, además, a mí me parece que aburren. Que aburren soberanamente. No hay un debate político profundo y serio. Son sólo cruces de frases sectarias para convencidos. Los líderes son auténticos argumentarios con piernas, resultan tremendamente previsibles. Utilizan razonamientos simplones y los repiten machaconamente. Yo podría responder una entrevista por Rajoy o por Zapatero y ahorrarles el trabajo porque, con muy pocas excepciones, uno ya sabe lo que van a decir, es un guión plomizo.

A mí, que soy una persona que sí tiene interés por la res publica, por los asuntos que nos afectan a todos, sin embargo me dan ganas de desconectarme de los medios informativos o de marcharme lejos y volver después del 9 de marzo.

O quizá, como cantaba La Oreja de Van Gogh, de inventar un país contigo.

1 comentarios:

ferenczi dijo...

Solo son maquinarias para conseguir el poder y hasta se pueden permitir alternarselo tras un tiempo. Hay suficientes empresas, ministerios, consejerias, ayuntamientos y diputaciones para irse distribuyendo. Su ambicion se torna perversa y como tu bien sabes Carlos o te apuntas a su rollo o estas fuera da igual que seas capaz o no pero si importa que tengas prontitud para la genuflexion y el asentimiento borreguil.
Y sin embargo, sigamos caminando el ser humano aun tenemos mucho que aprender y eso es bello