¿Se la tenían guardada?


No coincido, ni ideológicamente ni en muchas otras cosas, con la diputada del parlamento catalán Montserrat Nebrera. No seré yo quien defienda su reciente metedura de pata. Pero la inusual reacción de su propia organización sí debería mover a la reflexión.

Los asuntos internos de los grandes partidos podrían traernos perfectamente al fresco a quienes no pertenecemos a los mismos, si no fuera por dos pequeños detalles. Uno, que la vigente Constitución consagra el monopolio total de los partidos políticos sobre los cauces de representación política: en esta partitocracia, no se puede intervenir en política si no es a través del corsé de un partido. Y otro, que la misma Constitución exige que, consecuentemente, la organización y el funcionamiento interno de los mismos sean democráticos, norma que dista mucho de ser cumplida, puesto que en la práctica los aparatos controlan férreamente estas macroempresas cuyo objetivo es disputarse el poder con herramientas de mercadotecnia.

Escuchaba el sábado pasado A vivir que son dos días en la cadena Ser cuando Nebrera dijo eso de que Magdalena Álvarez tiene un acento que parece de chiste, precisamente como comentario previo para concluir que, a pesar de ello, había que ir al fondo de lo que la ministra decía. Por el contexto en el que lo aseguró, quise entender que no se estaba refiriendo al acento andaluz como tal, sino más bien al tono, a la forma de hablar -chulesca, farragosa, enrevesada...- que tiene la responsable de Fomento. Pero en ese instante la frase me chirrió tremendamente, porque, en efecto, podía interpretarse en su literalidad y tomarse como una inaceptable ofensa para los andaluces. La segunda vez que repitió algo parecido en la misma tertulia, la propia conductora del programa, la periodista Montserrat Domínguez, la corrigió, haciéndole ver justamente eso: que el acento andaluz no es ningún chiste. Entonces, Nebrera matizó levemente. Cuando se generó, días después, la polémica, aclaró en una nota en su blog el asunto y, a pesar de ofrecer una explicación, también pidió públicamente disculpas.

¿Desafortunada la expresión de Montse Nebrera? Sin duda alguna. Insisto en que me lo pareció ya en ese momento, mucho antes de que nadie dijera nada al respecto.

Que el PSOE aproveche este error para situar ahí el centro del debate y de esa forma quitar el foco de atención de la gestión gubernamental, es una reacción política de manual. Cuando piden la cabeza de Nebrera, por parte del PP hubiera bastado con recordarles que su máximo representante en la FEMP llamó tontos de los cojones a una buena parte de los españoles, incluidos los andaluces, y ellos no hicieron absolutamente nada.

Pero que sea el Partido Popular andaluz, capitaneado por Javier Arenas, el que reclame, no ya que su compañera corrija la expresión o pida públicamente disculpas, sino directamente que abandone la formación, resulta sorprendente. Y que, en 24 horas, el PP acuerde abrir expediente disciplinario a esta diputada autonómica, levanta, cuando menos, perplejidad.

Todos sabemos -¿o no?- que el PP es un partido donde cualquier afirmación inconveniente, cualquier falsedad, cualquier exabrupto, cualquier declaración insensible con los ciudadanos, cualquier manifestación irresponsable..., es severamente sancionada de inmediato.

Nadie en el PP -¿o sí?- podría decir, sin ser automáticamente expedientado, cosas como “estoy en política para forrarme”, “sin pagas extras no es que haga números a final de mes, es que muchas veces no llego” (cobrando 8.395,24 € mensuales), “créanme: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”, “tras la guerra de Irak la gasolina nos cuesta unos céntimos menos: eso son datos", “el atentado [del 11-M] ha sido obra de ETA y el que diga lo contrario es un miserable", “toda mi vida he dicho verdades sin condón y pienso morirme sin ponerme ninguno”, “el Plan Hidrológico se aprobará esta legislatura por cojones”, “una pareja puede comprar una casa sólo con el 19 % de su renta gracias a la política de vivienda del PP”, “si los pisos son tan caros es porque la gente puede pagarlos”, “quién me va a decir las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber”, “por qué voy a condenar al franquismo si representaba a un sector importante de la sociedad”, “yo del cambio climático sé poco, pero mi primo supongo que sabrá algo y dice que cómo alguien puede asegurar lo que va a pasar en el mundo dentro de trescientos años”, “los inmigrantes han descubierto la grandeza del sistema sanitario español, porque alguien que, para hacerse una mamografía en Ecuador tiene que pagar el sueldo de nueve meses, viene aquí a urgencias y tarda un cuarto de hora”…
Me pregunto yo, inocentemente, si este expediente fulminante, más que con las declaraciones en sí, no tendrá algo que ver con el hecho de que, cuando el aparato de su partido intentó imponer una candidatura única en el Congreso del Partido Popular de Cataluña, Montse Nebrera no se plegó al rodillo, sino que presentó la suya propia y obtuvo, frente a la aspirante oficialista, más de un 43 % de los votos de los compromisarios. Me parece que, desde entonces, algunos estaban esperando que cometiese un error para pasarle la factura de aquel atrevimiento y Nebrera les ha dado ocasión de que intenten eliminar internamente una voz díscola.

Así funcionan las cosas en los macropartidos. En todos, como ya dijo gráficamente Alfonso Guerra, el que se mueve no sale en la foto. Nebrera en su momento tuvo la osadía de moverse. Y sólo han esperado a que les ofreciese un pretexto de cierta solidez, para intentar suprimirla definitivamente de la foto, sin que parezca una represalia. Pero a mí sí me lo parece.

7 comentarios:

gadita dijo...

Perdona, pero la comparación es odiosa como poco. Pedro Castro pidió perdón sinceramente y hasta quedarse afónico 300 veces justo después de meter la pata. Y no abundó en su error, ni echó la culpa a nadie, ni repitió su idiotez. Por eso no hizo falta expedientarle, ni expulsarlo, ni siquiera pedirle que rectificase, porque tuvo el suficiente valor y gallardía para hacerlo por sí mismo. Esa es la gran diferencia. Nebrera no sólo ha insultado a ocho millones de andaluces, sino que ha seguido insultándonos día a día durante una semana, y sigue haciéndolo cada vez que intenta justificarse. Nada más.

Finisterre dijo...

Yo creo Gadita que, no sé si con intención o sin ella, has llegado al trasfondo del escrito de Carlos. El PSOE no expedientó a Castro y tampoco lo habría hecho el PP con Nebrera si no llega a tener cuentas pendientes dentro de su propio partido. Ésa es la clave del asunto; que en la inmensa mayoría de los partidos políticos -mayoritarios y también minoritarios, no nos engañemos- el debate y la discrepancia están mal, muy mal vistos.

Flaco favor le hacen a la democracia y, desde luego, poca esperanza en la limpieza política y en la verdadera participación ciudadana nos dejan estos partidos porque, si internamente actúan así, cómo lo harán (y de hecho lo hacen) en el debate político entre ellos. Si tú hiciste esto, tú lo otro, si tú eres malo, tú lo fuiste más, si tú propones esto, yo no lo acepto y propongo esto otro...y así van pasando los años, las elecciones, las crisis y apareciendo, de vez en cuando, declaraciones descerebradas, dignas de quienes las realizan.

Mención aparte, pero no quiero extenderme, merece la enésima muestra de que estratégicamente el PSOE le da trescientas vueltas al PP; siempre bajo mi punto de vista, claro.

Saludos y cañas para tod@s.

Ferenczi dijo...

Y si los partidos no tienen democracia interna, ¿la tienen externa? Y una partitocracia qué es ¿ una oligarquia amplia?.
¿No estaban en estas ya los griegos, hace puñao de siglos?Aristo, oligo, demo....
Y yo sin respuestas no tengo referencias y me pierdo. Siempre nos quedará el sexo que es mas antiguo que el "griego" ¿o no?

Marta dijo...

Marta- La Sra. Nebrera ha hecho una manifestación desafortunada por su mala interpretación, pero es que la Ministra de Fomento es una impresentable a la que no comprendo como se le dió un nuevo cargo, después de lo que pasó en Barcelona, cuando se quemó un transformador en verano y lo que pasamos para salir adelante. Ella jamás tiene la culpa, me da nauseas verla expresarse tan mal, es que tiene la obligación de hacerlo bien sin darle la culpa a nadie.

carlos dijo...

Bienvenida, Gadita y gradias por tu opinión. Yo no lo tengo tan claro. Nebrera también ha peregrinado por los medios pidiendo disculpas. Y mientras que lo suyo, siendo desafortunado, se presta a una explicación de forma que pueda considerarse un error, lo de Pedro Castro es poco explicable y poco disculpable. La primera puede decir que no quiso decir acento sino tono, pero el segundo no tiene escapatoria. Tener un concepto de la democracia, de la pluralidad y del respeto consistente en creer que quien no vota lo mismo que él es un tontoloscojones, no sé, no sé. Por otro lado, respeto al PSOE, se ha tragado cosas parecidas muchas veces cuando le ha interesado: ¿recordáis lo del tipo que publicó aquello de "apadrine un extremeño"? Siguen gobernando juntos, ¿no?
De todas formas, el fondo de mi comentario no era comparar. Lo de Nebrera es impresentable, de acuerdo, pero lo que yo apunto en mi post es que no me creo la sinceridad de la reacción de su partido. Yo no pienso que el PP esté realmente indignado con esto, sino que lo está utilizando para una vendetta política.

Lo suscribo, Finisterre. En los partidos grandes es por intereses y en los pequeños a veces por puro sectarismo, pero el resultado por desgracia es en ocasiones similar: la intolerancia ante la diferencia. Y, sí, el PSOE le da cien mil vueltas al PP en estrategia: imaginemos que lo que está pasando ahora fuera con un gobierno del PP, es un buen ejercicio, pensemos en que Rajoy hubiera hecho las declaraciones ZP, Montoro las de Solbes, etc., que los resultados de crisis y paro fueran los mismos, y qué estaría haciendo el PSOE en la oposición. Y que estarían haciendo los sindicatos, hoy calladitos y mirando para otro lado como si no fuera con ellos el drama de cientos de miles de familias castigados por el desempleo.

Quizá sea lo que nos queda, Ferenzci, ponernos cuerpo a tierra con quien más nos apetezca, ya decía Aute algo parecido.

Gracias, Marta. Lo de Magdalena Álvarez tiene tela. Yo creo que si hicieran un sorteo y le tocara ser Ministro de Fomento a cualquier ciudadano al azar, sería difícil que la superase en verborrea ininteligible, en desprecio a todos y en incompetencia.

TortugaBoba dijo...

Interesante reflexión Carlos. Sin lugar a dudas es extraño, ya no lo de querer expedientar a esta señora con esta celeridad, sino lo de Javier Arenas. Me llama poderosamente la atención. A saber lo que se cuece ahí dentro.
Las frases que has puesto son tremendas y tristemente famosas, porque que me las sepa yo casi todas, yo que tengo una memoria selectiva, me da pavor.
Y yo me pregunto: si antes Aznar, Acebes y compañía, y Espe eran los que ponían los puntos sobre las íes, ¿verdaderamente es ahora Rajoy el mandamás? Porque sería una manera increíble de tomar las riendas de su partido.
Magdalena la pobre se tendría que volver ya para su tierra, que me da un no sé qué ver a la gente aferrarse al poder porque sí. Aggg....
Beso.

Carlos dijo...

Decía un periódico el otro día que varios parlamentarios "populares" consultados reconocían en privado que lo de Nebrera era una venganza política. Dan asquito.
Escuché a algunos andaluces la maldad de que querían que Magdalena Álvarez siguiera de Ministra de Fomento... para que no se la devolvieran para allá. Beso.