Imaginemos...

El 1º de mayo de 2009 ha sido el más dramático para los trabajadores españoles, debido a las cifras históricas que ha alcanzado el desempleo. Como era de esperar, durante la jornada festiva los sindicatos criticaron duramente al gobierno presidido por Mariano Rajoy por lo que calificaron de "pasividad ante una crisis económica que ha llevado a superar los cuatro millones de parados en nuestro país". Y ello, a pesar del cambio en las normas estadísticas para maquillar la cifra real, como ha denunciado reiteradamente la oposición socialista, que está ofreciendo periódicamente a los medios datos reales, computando a los parados que hacen cursos y al resto de desempleados excluidos por el gobierno respecto al sistema anteriormente vigente.

En su intervención, Cándido Méndez recordó como “el presidente Rajoy negó durante la campaña electoral no sólo la magnitud de la crisis, sino la existencia de la crisis misma, engañando a los ciudadanos y ciudadanas de este país y ocultando los datos que obraban en su poder, como ya habían hecho el 11-M. Le importó más su resultado electoral y mantenerse en el poder que decir la verdad a los trabajadores y trabajadoras ante una situación como ésta”. Méndez también explicó que “incluso después de ganar las elecciones y conservar el gobierno, siguieron contestándonos que no pasaba nada a quienes ya advertíamos de lo que se nos venía encima, a quienes defendíamos, como es nuestra obligación, los puestos de trabajo que podían ponerse en peligro. Como, según ellos, nada pasaba, nada hicieron. Y ahora, la clase obrera padece el resultado de esa falta de veracidad, de esa falta de previsión y de esa falta de medidas del gobierno”.
El líder de UGT aseguró que “cuando la derecha no tuvo más remedio que admitir la existencia de una grave situación económica, quiso escudarse en la crisis financiera internacional, como si esto justificara unos niveles de destrucción de empleo sin parangón en el resto de países occidentales o el derrumbe de la gigantesca burbuja inmobiliaria que ellos mismos crearon y mantuvieron". Reconoció que “Rajoy recibió la herencia de Aznar, una economía especulativa basada únicamente en el ladrillo, un modelo que creó muchos puestos de trabajo, a menudo precarios, pero que, como era de esperar, ha quebrado, destruyendo empleo a mucha más velocidad que lo creó”. Pero considera el líder ugetista que “Mariano Rajoy tuvo la oportunidad, durante su primera legislatura, de haber comenzado a edificar un modelo alternativo, haber ido favoreciendo la industria, la inversión en I + D, la actividad pública... Tuvo cuatro años para haber reconducido la situación, de forma que existiera un tejido que pudiera absorber parte del desempleo que todos sabíamos que se produciría tan pronto como pinchase la burbuja de la especulación inmobiliaria y del dinero fácil. Pero el gobierno prefirió seguir subido a lomos de ese caballo desbocado, agarrándose a unas cifras macroeconómicas aparentemente buenas, un caballo que al final se ha estrellado, dejando al descubierto la realidad”.
Méndez arremetió en su intervencion contra el gobierno “de una derecha a la que no le importamos los trabajadores y trabajadoras, que no tiene un plan anticrisis serio y coherente, que no ha fomentado el pacto de Estado ni el diálogo con los interlocutores sociales ante esta situación de emergencia, que en el parlamento se ha quedado sola en su defensa de lo indefendible, y que sigue anclada en la improvisación mientras cada día las cifras que se publican son más negativas”.

Ignacio Fernández Toxo tampoco ahorró críticas al gobierno popular por los niveles históricos de destrucción de empleo: “En lugar de apostar por la economía productiva, por el empleo de calidad, la derecha creó una apariencia engañosa, con puestos de trabajo precarios en un sector inmobiliario artificialmente hinchado y ahora todo eso se ha venido abajo”. “Pero lo peor –añadió el dirigente de Comisiones Obreras- es la despreocupación que muestra el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que no ha adoptado ninguna medida seria, salvo un Plan de Empleo Local que es pan para hoy y hambre para mañana, y que se limita a decirnos que esperemos y que ya escampará, como si las familias a las que ha afectado el desempleo pudieran vivir de previsiones halagüeñas gratuitas, que no se fundan en datos reales”.

Toxo no quiso olvidar la decisión del anterior ministro de Economía y Hacienda, Cristobal Montoro, de deducir 400 € a cada contribuyente, iniciativa que calificó de “auténtica tomadura de pelo para distraer al personal en vísperas de elecciones”: “Como siempre, la derecha de este país no supo diferenciar situaciones y regaló 400 € por igual a los obreros y a los ricos, en lugar de emplear tantísimos millones de euros en un plan riguroso de ayuda a quienes más lo necesitaban, las familias de asalariados de este país, o en un plan para fomentar las inversiones y la creación de empleo en las pymes”. El secretario general de CC.OO. se preguntó: “¿Para que ha servido aquella limosna hecha en vísperas de elecciones? ¿a quién ha beneficiado realmente? ¿qué efectos positivos ha tenido sobre la economía? ¿qué empleo ha creado? ¿qué consumo ha reactivado? No, compañeros y compañeras, no somos partidarios de regalar dinero público, dinero de todos, sin una finalidad concreta y sin diferenciar el poder adquisitivo del beneficiario, dando por igual, como ha hecho el PP, 400 € a un trabajador o trabajadora en paro que a un consejero de una multinacional o un banquero”.
“¿Y qué me decís de los regalos multimillonarios de este gobierno a la banca? ­–prosiguió Toxo, entre los abucheos de los manifestantes al ejecutivo-. Mariano Rajoy desprecia a los obreros pero ayuda a los banqueros. ¿Es que las crisis siempre las tienen que pagar los trabajadores y trabajadoras? ¿Es que los beneficios de la banca y las grandes multinacionales siempre son privados y las pérdidas siempre son públicas? Cuando ganan, los obscenos beneficios son sólo suyos, mientras que cuando tienen resultados negativos las pérdidas tenemos que pagarlas entre todos. Es una vergüenza ante la que los sindicatos no podemos callar. Nos dicen que es para salvar el sistema financiero, porque el sistema financiero, aseguraba Montoro, es muy importante para un país. Pero nosotros les decimos, compañeras y compañeros: un sistema financiero es importante porque cumple un fin para la economía, dar crédito a las empresas y a las familias. Pero cuando no está dando crédito, cuando no está cumpliendo su fin ¿por qué tenemos que inyectarle dinero público detrayéndoselo a otras posibles inversiones o gastos sociales? Es una grave irresponsabilidad del presidente Rajoy y de su equipo económico no haber siquiera condicionado esas cuantiosas ayudas a una reactivación del crédito. Es otro regalo más que contribuye a que la crisis siempre la paguemos los mismos, a veces dramáticamente, mientras los poderosos siempre salen de rositas”.
Los dirigentes sindicales, que vienen desarrollando una intensa campaña de denuncia y movilizaciones en todo el país a favor del empleo, no descartaron incluso la convocatoria de una huelga general "si no se dan pasos claros que permitan tener la sensación de que al menos se está afrontando la situación y que no seguimos a la deriva".
A la manifestación acudió, acompañado por otros dirigentes de su partido, el líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, quien fue muy aplaudido por los manifestantes. El secretario general del PSOE, que compartió cabecera con Méndez y Toxo, no dejó pasar la oportunidad de contestar a las reiteradas declaraciones de Rajoy sobre la garantía de la protección social. Zapatero criticó “que nos quieran presentar como un mérito suyo el que los parados cobren el paro. ¡Faltaría más! Eso es así por ley y porque los trabajadores y trabajadoras de este país han cotizado, no es un regalo de la derecha ni del gobierno. Yo le diría al sr. Rajoy, que tanto insiste en que ellos están asegurando la protección social, que un presidente del gobierno tiene que hacer algo más que limitarse a cumplir la ley y abonar el desempleo a quienes se quedan en desempleo. Un gobierno serio debe trabajar para evitar que no haya más parados, tiene la responsabilidad de poner en marcha políticas activas de empleo y no sólo pagar resignadamente las prestaciones”.

A preguntas de los periodistas sobre la reciente remodelación gubernamental, Zapatero ironizó afirmando que “Rajoy ha asegurado que quiere imprimir más ritmo a su acción de gobierno, pero, vista su falta de iniciativas, eso es hasta preocupante, porque quizá nos lleven más rápido hacia el abismo”. La sustitución de Montoro es, para el líder de la oposición, “una huída en toda regla y una huida irresponsable en estos momentos, pero es verdad que el anterior vicepresidente económico no tenía ya ni ganas, ni ideas, ni pulso. Siempre han pretendido vendernos la imagen de que Montoro es un hombre sensato y gran economista pero a los hechos y a las cifras me remito. No sólo no ha sido capaz de afrontar la grave situación, sino que, además, demostró su falta de sensibilidad social culpando a los trabajadores y trabajadoras de este país de la inflación o diciendo aquello de que la crisis iba a servir para limpiar la economía. Rajoy tendría que haberle cesado a los cinco minutos de hacer una afirmación tan cruel a la vez que cientos de miles de españoles se quedaban sin su puesto de trabajo. Pero ya sabemos que la sensibilidad social no es una de las virtudes de la derecha”. Sobre la nueva ministra de economía, la anterior titular del ministerio de administraciones públicas, Soraya Sáenz de Santamaría, Zapatero no ve en ella “el peso político que se necesita para liderar la salida de la crisis" pero considera, sobre todo, que "esto no es una cuestión de nombres, sino de ideas, de soluciones. Y el equipo de Rajoy, con la vicepresidenta De Cospedal echando balones fuera y preguntándonos a nosotros por la varita mágica, ya ha demostrado sobradamente que no las tiene”.
La manifestación resultó, como era previsible, una de las más multitudinarias de los últimos años y en el ambiente latía la preocupación de los trabajadores por la situación actual y por su incierto futuro, una fundada preocupación a la que quisieron poner voz los sindicatos con su firme denuncia.

7 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Una ironía muy sutil la de tu artículo, Vicente, digo... Carlos ;-)

La verdad es que si Rajoy fuese el presidente del gobierno, seguramente en España habría una confrontación social peligrosísima. Si hiciésemos el ejercicio de imaginación que propones, sería fácil intuir que ya le habrían montado, por lo menos, dos huelgas generales al PP. Recordemos, como tú has hecho muy acertadamente, el 11-M, y los ataques del PSOE contra el Gobierno , como si Aznar hubiese puesto las bombas en los trenes.

Ironías aparte, Carlos, mucho me temo que en España se va a liar muy gorda. Tanto, que yo me estoy planteando muy seriamente emigrar, porque todavía le tengo algo de respeto a mi pellejo. Llámame agorero si quieres, pero tengo la certeza de que en España se va a liar una muy gorda.

El Gobierno dará pasado mañana las cifras del paro, que seguramente serán de unos 4.200.000 personas. Pero como bien has denunciado, las cifras están maquilladas, porque se sabe que a día de hoy tenemos 600.000 sin contabilizar. Conclusión: antes del verano superaremos los cinco millones de parados.

Lo dicho, se va a liar muy gorda en cuestión de meses, porque además el Estado está cerca de la suspensión de pagos.

P.D.: Tienes razón en lo del vídeo de Quintero. Es una lástima que haya tan pocos vídeos suyos en internet, porque sus palabras son oro molido.

Un abrazo.

Carlos dijo...

Gracias por tu comentario, Fernando.
Este pequeño ejercicio de política-ficción no intenta, como es obvio, defender al PP, nada más lejos de mi intención; allá ellos con lo que plantean y el tipo de oposición que hacen.
Ni siquiera pretendo denunciar el doble lenguaje de los políticos (que es intercambiable entre ellos cuando pasan del poder a la oposición o viceversa), porque eso ya lo doy por descontado.
Lo que pretendo poner en evidencia es la lamentable actitud de los sindicatos, su doble rasero interesado. Se comportan según etiquetas y no según hechos objetivos y hace ya algún tiepmo que no defienden los intereses de los trabajadores sino otros intereses ajenos. Este 1º de mayo ha sido de auténtica vergüenza; no me extraña que, a pesar de la situación, haya habido menos gente, que sólo acudan los propios delegados sindicales y los liberados, porque es difícil que en este panorama un asalariado o un desempleado se pueda sentir representado por estas dos organizaciones calladas y sumisas al poder, que le hacen todos los reproches del mundo -a menudo con razón- a la patronal, que le hacen todos los reproches del mundo -a menudo con razón- a los gobiernos autonómicos de derecha, pero que no tienen ni el menor reproche que hacerle al gobierno central con la que ha caido, la que está cayendo y la que caerá, ni tampoco a determinados gobiernos autonómicos (el andaluz, por ejemplo, una fábrica de parados y subsidiados con décadas de producción).
Espero sinceramente, Fernando, que te equivoques en tus previsiones y que la cosa no llegue a ser tan grave... Pero, claro, si alguien hubiera hablado hace un par de años de 5 millones de parados, le habrían tachado de agorero.
Un abrazo.

ana de la robla dijo...

Entre la sonrisa y la tristeza, oscilo, querido Carlos, al leerte... En qué manos estamos. Y lo que nos queda aún por ver... si la gripe no lo impide :-) Beso.

j.p. dijo...

muy bueno, carlos, vaya papelon el q estan haciendo los sindicatos. te has currado lo de encontrar una foto de zp que encaja. un saludo

Anónimo dijo...

LOS SINDICALISTAS NOS MOVEMOS DONDE NOS NECESITAN, TELEMADRID,METRO ETC.Y VIVA LA REPUBLICA HIP,HIP....

CELTAS dijo...

Muy bueno Carlos. Al igual que Ana de la Robla, he disfrutado esta gran ironía entre sonrisas y una enorme pena. A los sindicatos no les importa lo más mínimo, los casi cinco millones de parados que está soportando este País.Éstos, están a poner el cazo y a cumplir las órdenes que les den desde el Gobierno.Incluidas todas las huelgas que se puedan inventar contra Esperanza en Madrid. Como bien ha dicho Fernando, si el Gobierno lo presidiera la derecha, los sindicatos harían huelga todas las semanas.
Esta mañana escuchaba en la radio: la historia de una familia de cuatro miembros,todos parados, que subsistían con la pensión del padre de 400 euros. ESTE TIPO DE HISTORIAS A LOS SINDICATOS NO LES IMPORTA.

carlos dijo...

Mejor ponerle una sonrisa, Ana, porque es deprimente. Otro beso. (Por cierto, aviso para los lectores: Ana de la Robla acaba de publicar nuevo libro).

J.p., pues sí, aunque el papelón quizá lo hacemos nosotros los ciudadanos y nuestras increibles tragaderas. Me lo curré, sí, pero da el pego, ¿verdad?

Hay sindicalistas de a pie que sí se mueven en su entorno laboral y con toda la razón, anónimo. Mi crítica va contra el doble rasero, la incoherencia, la desvergüenza de los actuales dirigentes sindicales. Cómo se echa de menos a personas de la talla de un Marcelino Camacho o un Nicolás Redondo, qué distancia sideral entre esos señores, de los que se podía discrepar, pero a los que había que reconocer su coherencia vital, política, sindical, su lucha, su honradez... y estos personajillos aprovechados. Un Camacho, que sigue siendo un hombre austero y humilde a día de hoy, vivía por y para los trabajadores. Un Méndez vive de los trabajadores. Es muy distinto.

PUes sí, Celtas. Discreparemos, seguramente, en que yo creo que Esperanza Aguirre se merece más de una y más de dos huelgas más que razonables en la sanidad, en la educación y en tantas otras cosas. Pero es verdad que el doble rasero de esta gente es ya escandaloso.