¿Seré, acaso, noruego?

Como sigo perplejo con que en mi país la gente considere asumibles cosas que a mí no me lo parecen, tomo un avión, me voy a Oslo y me dirijo al primer ciudadano que me encuentro en la calle:

- Buenos días, es para una encuesta callejera, buen hombre. ¿Me podría decir su nombre?
- Si, señor, me llamo Olaf Rindna.
- ¿Conoce usted algo de política española, caballero?
- Sí, el rey se llama Juan Carlos.
- Fantástico, ¿algo más?
- Hmmm…. No.
- Pues más o menos como yo de política noruega. Es usted mi candidato ideal. Le voy a hacer un sencillo test. Le formulo una pregunta, le doy tres posibles opciones y, si averigua el resultado correcto, le regalo un jamón ibérico.
- ¿Qué es un jamón?
- Un alimento muy rico, típico de allí. Le va a gustar. ¿Preparado?
- Sí.
- Mire usted, resulta que en España se ha batido este año el récord de desempleados de toda la historia del país y el récord europeo de destrucción de empleo. La previsión es superar en este año los 5 millones de parados y el 20 % de paro...
- Vaya…
- Pues sí. Entonces mi pregunta es: ¿qué cree usted que han hecho los sindicatos mayoritarios con el ministro de trabajo el 1º de mayo?

- Yo creo que...
- Espere, no se precipite. Las opciones son: a) tirar huevos contra la fachada del ministerio, b) criticar duramente en los discursos su gestión y exigir políticas activas de empleo, y c) invitarle a una fiesta y compartir una paella.
- Jajajaja
- ¿Por qué se ríe?
- Porque siguen ustedes la misma costumbre que en Noruega, veo que es internacional.
- ¿Cuál?
- La de poner una de las respuestas de pega en los test.
- ¿Usted cree?
- ¡Ah! Y un jamón no sabía lo que era, pero una paella sí lo sé: es una comida que se prepara con arroz, mi primo conoce un restaurante español en Oslo y dice que está buena...
- Aquí no sé cómo lo harán, pero es un plato muy recomendable, sí. Bueno, dígame cuál cree usted que es la respuesta acertada.
- Pues lo razonable sería la b). Pero tratándose de españoles -y por favor no se me ofenda usted- voy a elegir la a).
- Pues nada, se ha quedado sin jamón. Es la c).
- Pero oiga, ¿es que quiere usted burlarse de mí?

Y el ciudadano noruego se marcha con cajas destempladas pensando que le he tomado el pelo y sin dejarme que le agradezca la participación en mi encuesta de urgencia.

Vale, no he ido a Noruega ni he hecho ninguna encuesta. Pero es que sigo empeñado, como en el artículo anterior, en que tomen distancia y contemplen... A ver qué motivo de celebración conjunta se les ocurre que podían tener UGT, CC.OO. y el Ministro de Trabajo en las actuales circunstancias.

Me sigo resistiendo, como dije al principio, a asumir como normal lo que no es ni medio normal. Me sorprendo cuando veo que en España convertimos durante semanas en un debate político cuestiones de lo más nimio (un traje de Carme Chacón o una foto de Soraya Sáenz de Santamaría, por poner un par de ejemplos) mientras nadie comenta ni debate –ni en los parlamentos, ni en los medios de comunicación, ni en la calle...- cosas que a mí me parecen objetivamente escandalosas.

El comportamiento de los sindicatos mayoritarios en España -en relación con la defensa de los intereses de sus supuestos representados, los trabajadores- está siendo sencillamente indecente. Desde un punto de vista ético, por descontado. Pero, en cosas como ésta, también desde un punto de vista estético.

11 comentarios:

Bárbara dijo...

Jajaja, ya sé que no tiene maldita la gracia pero me he reído con tu encuesta. Ay, qué bien nos vendrían ahora esos sindicatos que vendimos en su día...
Ni siquiera puede achacarse a la falta de movilización porque si suspendieran la liga, saldrían ríos y ríos de gente a protestar, seguro...
Así es que, ¿cómo se cambia esto? ¿se puede rebobinar la cinta?
Besos.

Melba dijo...

:(

¿Existe algún sindicalista desempleado? ¿Y qué puede celebrar un sindicalista empleado? :( El día internacional de "su" trabajo.

Hola, Carlos, ésto es tragicómico -lamentable-e internacional.

:(

Reyes dijo...

Los noruegos nos atraen irremediablemente,debo confesarte que me he acercado a tu blog por el título de tu entrada porque hace unos días escribí un post llamado "No soy noruega".
En fin , que por un motivo tonto he leído un buen texto sobre un tema serio .
Yo creo que últimamente demasiadas cosas graves se están pasando por alto.
Creo que la cuerda se romperá por el lado más fino, y me asusta.
Saludos .

Fernando Solera dijo...

Creo que eres demasiado educado a la hora de (des)calificar a los sindicatos, Carlos. A mi juicio son una mera correa de transmisión del PSOE, unos mamporreros que no muerden la mano que les da de comer y que defienden única y exclusivamente sus intereses. Si esto fuera Noruega, no podrían permitirse semejantes excesos.

carlos dijo...

A mí no se me ocurre la solución, Bárbara. Pero sí creo que, por lo pronto, aunque sea humildemente, no hay que callarse y tragar, por aquello que decía Blas de Otero. Y yo miro atrás y comparo un Marcelino Camacho o un Nicolás Redondo con estos tipos y me parece hasta ofensivo para los primeros.

Supongo que será común, Melba, que en todos los países habrá historias parecidas, no sé. Aquí desde luego ahora ya ni disimulan.

Hola, Reyes, pues sí, jajaja, títulos así parece que nos atraen. Yo hace tiempo que no entiendo el criterio informativo: de prioridades, de qué cosas son objeto de debate y cuáles no, etc. Y esto me parece especialmente grave en una sociedad en la que, vista la clase política que tenemos, los medios de comunicación, los sindicatos, eso que llaman redundantemente la "sociedad civil", tendría que tener cierto sentido crítico e independencia.

Fernando, tendremos que conservar la educación, aunque les cantemos de vez en cuando las verdades del barquero. Pero, como digo, no es ya que no sean éticos, que de eso hace rato, es que ya ni siquiera conservan la estética, no se ven obligados ni a disimular, porque la sociedad está en cuanto a conciencia crítica absolutamente desarmada y desmovilizada, en mi criterio.

Flavia Company dijo...

Muy buena tu entrevista noruega, de veras, da en el clavo. Es un escándalo, pero ¿qué deberíamos hacer? Es hora, tal vez, de implicarnos... pero si nos implicamos, ¿nos covertiremos en ellos?

Finisterre dijo...

Si, Carlos, parece que no sólo se ríen de los ciudadanos sino que, además, lo hacen público. Qué lástima que no se les atragantase.

Los sindicatos, como los partidos políticos, deberían subvencionarse exclusivamente con las cuotas de sus afiliados (yo pago en uno y hubo un tiempo en que pagué en los dos lados)y de ese modo mantendrían su independencia y no tendrían que rendir pleitesía.

De cualquier modo, sigo pensando que, al margen de la multitud de caraduras que viven de la política en vez de a persar de ella, hay personas dignas que siguen trabajando por el bien social de sus compatriotas.

Y un detalle que tal vez nos haga reflexionar. No sé si se me olvida algo pero creo recordar que se montaron más huelgas generales durante los gobiernos del PSOE que durante los del PP; insisto creo...

Un abrazo.

Jordi Santamaria dijo...

Pues aquí yo no veo previsibilidad, y la idea para expresar es altamente imaginativa y original.

Yo es que soy mucho más escéptico no con los españoles, sino con toda la especie humana, hace tiempo que creo que el ser humano está sobrevalorado de antemano. No me resigno y creo en evoluciones y cambios, pero siempre desde una base muy irracional y masificada.
Estos jefes sindicales parece, no están a la altura de sus circunstancias, huelen a aburguesamiento, no actúan mucho como lo que son, y ante una crisis del capitalismo va y se van a hacer una paella, en lugar de ostigar la ocasión. Muera Marx, muera Keynes, y muera el panem et circenses este. No se salva nada, que salga en los focos :)

carlos dijo...

Flavia, yo no creo que podamos hacer mucho, salvo tener la sana costumbre de no callarnos y de no ser, de ninguna manera, cómplices.

Finisterre, yo no tengo tan claro eso, pero si hay subvenciones sí creo que tienen que ser criterios objetivos que no dependan en modo alguno de la discrecionalidad gobierno de turno. Y sobre todo creo que los trabajadores tienen que ser exigentes con ellos, que los ciudadanos tenemos que ser menos dóciles en general y tener unas tragaderas no tan inmensas. Es verdad que hubo más huelgas generales contra el PSOE pero no olvides que: a) el PSOE ha gobernado más tiempo; b) en aquel momento al frente de los sindicatos estaban dos personas honestas. Cándido Méndez no le llega a la suela del zapato a Nicolás Redondo.

Me alegro de que mi texto no te parezca previsible, Jordi. Seguramente son excepciones cuando toco algún tema como éste que no es abordado por los medios. Cuando más me salgo del discurso dominante. Cuando toco temas ya abordados en los medios, yo creo que no soy demasiado original en el planteamiento, qué le voy a hacer. Un saludo.

Finisterre dijo...

Carlos, discrepo.

Sigo pensando que para que una entidad que se monta para defender los intereses de un colectivo tenga independencia para desempeñar la actividad para la que ha sido creada, no puede estar auspiciada por los que mandan sobre ese colectivo.

carlos dijo...

Esto te lo contesto yo, Finisterre, con unas cañas delante, que parece que pierdes las buenas costumbres :-)