Dos apuntes sobre delitos de menores

I
EL OPORTUNISMO DESCARADO Y OLVIDADIZO

Veo hoy a María Dolores de Cospedal, subirse, en rueda de prensa, al carro de la indignación ciudadana. Habla de la “necesidad de modificar la Ley del Menor”, una exigencia en la que su partido va a ser “constante y pertinaz”, y sobre la que promete presentar en septiembre una proposición en el parlamento. La secretaria general del PP asegura que “no se puede continuar con una legislación que crea indignación, alarma social y, sobre todo, terribles y macabras injusticias, de las cuales también, en la inmensa mayoría de los casos, los destinatarios son menores".
 
Me parece perfecto todo esto. Pero uno, a pesar de la edad, conserva un nivel elemental de memoria. ¿Recuerdan ustedes quien elaboró esa legislación con la que no podemos continuar, esa legislación que crea indignación, alarma social y terribles y macabras injusticias? Pues sí: el gobierno del Partido Popular.

Era Margarita Mariscal de Gante Ministra de Justicia cuando se aprobó y publicó la Ley 5/2000 de Responsabilidad Penal del Menor, firmada por el Presidente José María Aznar.

A su sucesor en el ministerio, Ángel Acebes, le tocó lidiar con la implantación de la norma. Y cuando se produjo la primera alarma social (la liberación de 133 jóvenes penados nada más entrar en vigor la Ley, a lo que siguieron algunas puestas en libertad muy llamativas, como la del asesino de la catana) el Ministro defendió el texto de su antecesora. A Acebes le parecía entonces "razonable" que ningún menor estuviera más de seis meses retenido preventivamente antes de ser juzgado, le parecía suficiente para los delitos cometidos por menores el máximo de ocho años de internamiento y cinco de vigilancia y proclamaba que era "falso" que la Ley favoreciese la impunidad.

Ahora, después de multitud de casos que la opinión pública ha percibido como escandalosos, tras producirse recogidas de firmas y revuelo social, al hilo de un nuevo suceso que provoca conmoción e indignación en la calle, el PP se sitúa (constante y pertinaz, Cospedal dixit) en contra de la legislación que ellos mismos promulgaron y que ha fracasado, criticándola como si fuera algo ajeno, sin que se les mueva ni un pelo de una ceja ante semejante alarde de cinismo.

No es que critique yo el rectificar, porque nadie tiene fórmulas mágicas en determinadas materias complejas y porque peor sería la persistencia en el error. Pero se agradecería que los políticos a veces fueran más humildes, que hicieran un poquito de autocrítica, que fueran coherentes, que se movieran por algún criterio diferente al oportunismo descarado. Y que no nos tomaran por idiotas, planteándonos ahora como una necesidad imperiosa el resolver el problema que ellos mismos provocaron y sobre el que ya les alertó entonces mucha gente (los funcionarios penitenciarios, por ejemplo) a la que desoyeron con desprecio.

II
¿Y SI NOS CENTRAMOS EN LAS CAUSAS Y NO SÓLO EN LOS EFECTOS?

Bien está que, cada vez que se produce un delito de estas características, nos pongamos a debatir sobre la Ley del Menor. La represión penal tiene también un valor preventivo y disuasorio.

Pero digo yo, ¿no sería oportuno debatir también socialmente sobre las causas que llevan a que se produzcan tales hechos y no únicamente sobre el castigo que merecen una vez producidos?

Porque me parece que, cuando hay niños que cometen una violación y no tienen siquiera sentimiento de haber obrado mal, algo está fallando en la sociedad, en la educación, en la comunicación...

Y cuando unos niños imitan y repiten la misma canallada que han cometido otros días antes, quizá deberíamos replantearnos, entre otras muchas cosas, el tratamiento informativo que se da a los sucesos y la generación de antihéroes que acaban teniendo notoriedad mediática y seguidores.

Y cuando se trata a otros seres humanos -en este caso en un delito sexual, pero podría ser en otro tipo de ilícito penal- como objetos, como instrumentos, y no como personas, algo estaremos haciendo mal en la transmisión de modelos y de valores.

Que el delito que comete un menor de 14 años no puede quedar sistemáticamente impune, lo veo claro. Y que, en general, la respuesta penal a los delitos cometidos por menores de edad se ha demostrado insuficiente, también me parece evidente. Pero igualmente creo que, por mucha represión, cárcel o penas que implantemos, como no vayamos a la raíz del problema social, seguiremos desayunándonos con este tipo de delitos.

Me temo que los políticos van, en caliente, a lo más fácil y lo más efectista. La reforma de la responsabilidad penal de los menores es necesaria pero no es, ni mucho menos, suficiente. No será poco que al menos sean sancionados adecuadamente hechos como estos. Pero no olvidemos que eso no soluciona el problema.

A disfrutar de fotos...

Mi prima -y sin embargo amiga- Marisol es autora de una galería en Fotonatura, que la tengo yo vivamente recomendaba entre otros enlaces de arte, en la columna de la derecha del blog.

Como últimamente mis quehaceres profesionales y algunos no profesionales no me dejan ni tiempo para escribir mucho, al menos os voy a dejar unas imágenes para disfrutar.

Aprovechando que ella está entretenida ahora con asuntillos (se ha casado, se ha ido de viaje al otro extremo del planeta, en fin, cosas así...) y no está cerca para cobrarme derechos de autor, le he saqueado su galería y me he copiado aquí unas cuantas imágenes.

Aunque no todas, la mayor parte de las fotografías proceden de un pedazo de viaje que se metió por Sudáfrica.

¡Ah! Y la niña es autodidacta. Yo no entiendo de técnica fotográfica -aunque me encantaría- pero de belleza sí entiendo algo, y tiene buen ojo para encontrar la imagen y capturarla. Algunas, por cierto, han sido seleccionadas para el catálogo de viajes de Catai de esta temporada.

Ésta la titula Pájaro colorista y está tomada en Parque Kruger, en la reserva privada de Sabi Sabi (Mpumalanga, Sudáfrica):
Me estás enfadando es el título de la foto de esta linda gatita, también en Sabi Sabi:

Amanece, que no es poco:

Aquí, entreteniéndonos un poco:

Un, dos, tres... a beber:
Hoy también amanece:
¿Así salgo guapo?, titula Marisol la imagen de este búfalo, con un pájaro encima, en Sabi Sabi:
El paseíllo:
Texturas africanas:

De repente, un avestruz... junto al mar:

Que no llego...:
Aquí, comiendo unas flores:
Decadencia dorada:
Pequeños momentos:
Sabiduría:
Vivir:
(Fotografías: Marisol Nieto).

¿El cine, la inteligencia y el humor no son rentables?

Alegando motivos económicos, la Cadena Ser prescindió hace unos meses de su emblemático programa El cine de Lo que yo te diga, después de veinte años de emisión.

Lo que yo te diga es un grupo de periodistas que abordaba la información con humor y que intervino en distintos programas de radio desde la década de los ochenta.

A partir de 1989 se hizo cargo del espacio El cine de Lo que yo te diga donde, cada semana, Carlos López-Tapia, Antonio Martínez, Elio Castro, Juan Zabala y Diana Pérez (antes fue María Guerra), con la participación de la actriz Gloria Núñez y el respaldo de las documentalistas Marisa Bas y Ana Ferreiro, nos daban cuenta de los estrenos cinematográficos con una visión profesional, pero repleta de humor y amenidad.

Cómo olvidar las crónicas de Raimundo Hollywood desde Los Ángeles, o la forma en que conseguían ingeniosamente que –sin imágenes- visualizáramos el Álbum de las estrellas, los gags con los que ilustraban algunas noticias de cine… o la crítica, de la que se encargaba un jovencito psicópata, Teófilo el Necrófilo, al que visitaba un supuesto reportero, Antonio Lavirgen, para recabar su opinión y puntuación sobre los filmes en cartelera. El cine..., además, cubrió cada año mejor que nadie las entregas de los Goya y de los Óscar y los más prestigiosos Festivales Internacionales.

Era un programa de culto, con unos seguidores muy fieles, que se emitía semanalmente los sábados por la tarde a las 17 h. y se repetía luego la madrugada del sábado al domingo a las 3 h.

Al menos continuamos teniéndolos en su web Loqueyotediga.net, pero la supresión del programa radiofónico, el pasado mes de abril, fue una triste noticia para quienes amamos la radio, el cine, la inteligencia y el sentido del humor.

Espero que alguna otra cadena de radio tenga la habilidad de hacer hueco en su programación a un espacio entretenido y de calidad que no debería desaparecer definitivamente.

Punto y seguido

Cuando me dijeron que aquella noche podía haber muerto y sentí que no me rebelaba profundamente contra esa simple idea, supe que en realidad ya estaba muerto antes. Que el universo de mis asideros vitales se había caído hacía tiempo hecho añicos y yo permanecía sentado entre las ruinas sin ponerme en pie.

Pero esa certeza no me llevó a extender resignadamente el certificado de defunción. También en ese momento estuve seguro, completamente seguro, de que -aunque no supiese aún cómo- en cuanto saliera del hospital empezaría a cambiar algo importante. Me conjuraría para volver a estar vivo.

Como una hormiga, más lentamente de lo que hubiera querido, laboriosamente, fui recobrando pulso y ganando espacios. Y, en particular, estos dos últimos años han sido vitales, intensos, con muchas vivencias –amores, amistades, viajes, experiencias…- totalmente inolvidables, atesoradas ya para siempre en mi corazón.

Siempre estaba convencido de que la mejor etapa de mi existencia había sido la de la juventud y la Universidad, y así lo repetía. Ahora añado: por ahora, y no descarto que la mejor etapa quizá esté por llegar, ¿quién sabe?

Pienso seguir cogiendo el toro por los cuernos cuando toque, pero también pienso seguir dejando que de vez en cuando la vida me sorprenda.

He aprendido que casi siempre me arrepentí más de lo que no hice que de lo que hice. Así que ahora a menudo me peleo con mis inseguridades, con mis miedos, y asumo muchos más riesgos.

He aprobado la asignatura de saborear con más intensidad cada momento, hasta un grado del que ­-por lo que veo a mi alrededor- muy poca gente es capaz. Y es que cada instante es irrepetible. Y nunca sabes cuándo te va a cambiar la vida radicalmente, o cuando te estás despidiendo de algo concreto, o incluso de todas las cosas.

Ahora me siento vivo. Llego hasta aquí con las cicatrices de los desengaños, de ese escepticismo que se mezcla con una terca esperanza. Pero, porque me da la gana, camino con alegría, con ilusión, con ideas, con imaginación... Y tengo la suerte de contar con personas que me quieren y a las que quiero mucho, todo un privilegio. A veces salen al paso la tristeza, el dolor o las preocupaciones, claro, pero también eso es consecuencia de lo mismo: del irrenunciable vértigo de vivir.

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.

Donde tengo el amor, toco la herida.

Donde pongo la fe, me pongo en juego.
Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.

Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.
-Ángel González-


(Hoy, 9 de julio, es mi cumpleaños).