Nueva edición del curso sobre responsabilidad empresarial en accidentes de trabajo

El próximo 9 de febrero imparto en Madrid el seminario La responsabilidad empresarial en los accidentes de trabajo, organizado por Fundación Confemetal. Es la segunda edición de este curso que ya se programó en noviembre de 2009.

Abordaremos las obligaciones del empresario en materia de prevención de riesgos laborales, detallando el alcance de su responsabilidad en el plano administrativo, civil e incluso penal en caso de accidentes de trabajo.

El curso se imparte de 10 a 14 h. y de 15'30 a 18'30 h. en Príncipe de Vergara núm. 74-5º, y para más información o inscripciones puede telefonearse al 91 564 95 36 o escribir a informacion@fundacionconfemetal.es.

¿Cómo afecta la reforma laboral a las empresas?

Publicado en la sección La Lupa de CyCH -Conocimiento y  Capital Humano-, 
revista editada por la Fundación Confemetal, núm. 1, diciembre 2010.


El pasado 17 de junio, el BOE publicaba el Real Decreto-Ley 10/2010 de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. Tras las enmiendas introducidas en la tramitación parlamentaria, el 18 de septiembre vio la luz el texto definitivo, la Ley 35/2010. Resulta, pues, de indudable interés conocer cómo afecta a las empresas españolas esta norma, por lo que vamos a repasar someramente algunas de sus principales novedades.

MEDIDAS PARA REDUCIR LA TEMPORALIDAD

Se ha introducido un tope temporal a los contratos por obra o servicio determinado del artículo 15.1.a) del Estatuto de los Trabajadores. Las obras o servicios que constituyan el objeto del contrato no podrán ser superiores a tres años, plazo ampliable hasta doce meses más por convenio colectivo sectorial. Transcurrido ese tiempo, el trabajador pasará a ser fijo.

Respecto al límite de 24 meses en el encadenamiento de contratos regulado en el artículo 15.5 E.T., se extiende expresamente a los casos en los que haya sucesión o subrogación empresarial y, además, se insta a que los convenios colectivos establezcan medidas concretas para prevenir la utilización abusiva de la contratación temporal.

Cuando un trabajador adquiera el carácter de indefinido por uso indebido de la contratación de duración determinada, podrá pedir un documento acreditativo de su nueva condición a la empresa, que estará obligada a expedirlo en el plazo de diez días hábiles, incurriendo en infracción en caso contrario. En su defecto, el trabajador puede solicitar acreditación al Servicio Público de Empleo de los contratos temporales celebrados.

La indemnización para la extinción de contratos temporales, prevista en el artículo 49.1.c) E.T., se incrementa desde los ocho hasta los doce días de salario por año de servicio. No obstante, no se aplica automáticamente, sino que se implementa un calendario para el incremento gradual de esa indemnización, que se mantendrá en 2010 y 2011 en ocho días y que irá subiendo un día por año a partir del 1 de enero de 2012, hasta llegar a su importe definitivo de doce días por año de servicio para los contratos que se firmen a partir del 1 de enero de 2015.

El contrato para el fomento de la contratación indefinida, introducido por anteriores reformas laborales para determinados colectivos, se amplía a nuevos supuestos: los parados que lleven un mes (antes eran seis) inscritos como demandantes de empleo, los trabajadores que durante los dos años anteriores hayan estado empleados exclusivamente con contratos temporales o hayan visto extinguido su contrato indefinido en otra empresa, las mujeres desempleadas que se incorporen al trabajo tras cinco años de inactividad laboral, y las mujeres desempleadas víctimas de violencia de género o de trata.

La característica principal de esta modalidad sigue siendo su indemnización más reducida en caso de improcedencia del despido. Si el empresario se acoge a la extinción por causas objetivas y ésta es declarada judicialmente como improcedente, o incluso reconocida de antemano como tal por el propio empresario, la indemnización será de treinta y tres días por año de servicio, con un máximo de veinticuatro mensualidades, en lugar de la ordinaria de cuarenta y cinco días por año con un máximo de cuarenta y dos.

En relación con la extinción por causas objetivas –tanto la colectiva del artículo 51 como la individual del artículo 52 c) E.T.-, la Ley intenta concretar las posibles causas y requisitos, pretendidamente para paliar la inseguridad jurídica. La extinción por causas económicas procederá cuando de los resultados de la empresa “se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos, que puedan afectar a su viabilidad o a su capacidad de mantener el volumen de empleo”. La empresa habrá de acreditar tales resultados y “justificar que de los mismos se deduce la razonabilidad de la decisión extintiva para preservar o favorecer su posición competitiva en el mercado”. El supuesto de extinción por causas técnicas será aplicable “cuando se produzcan cambios, entre otros, en el ámbito de los medios o instrumentos de producción”. Las causas organizativas, cuando tales modificaciones afecten a “los sistemas y métodos de trabajo del personal”. Y las causas productivas, si se producen cambios “en la demanda de los productos o servicios” ofertados por la empresa. En general, parece apuntarse a una flexibilización en el rigor de los requisitos, si bien la cuestión seguirá estando sometida a la interpretación judicial.

En el caso de extinción por causas objetivas de carácter individual, el preaviso regulado en el artículo 53.1.c) E.T., que hasta ahora era de treinta días, se reduce a quince. Se contempla expresamente que la decisión empresarial será improcedente (antes se calificaba como nula) cuando se incumplan los requisitos, con la excepción del preaviso (simplemente habrá que pagarlo) o cuando exista un “error excusable” en el cálculo de la indemnización puesta a disposición del trabajador (sin perjuicio de que, lógicamente, haya que completarla hasta su cuantía correcta).

En la extinción por causas objetivas por ausencias de un trabajador, el requisito de que el absentismo total de la plantilla fuera del 5 % se reduce ahora al 2’5 %.

En los nuevos contratos indefinidos que se suscriban a partir de la reforma, el Fondo de Garantía Salarial abonará una parte de la indemnización, ocho días de salario por año de servicio, en el caso de extinciones por causas objetivas cuando el contrato haya tenido una duración superior a un año.

La Ley prevé un futuro proyecto para articular las indemnizaciones por despido a través de un fondo de capitalización a favor del trabajador.

MEDIDAS PARA FAVORECER LA FLEXIBILIDAD INTERNA

En los traslados y en las modificaciones sustanciales de condiciones de carácter colectivo, el período de consultas con los representantes de los trabajadores, que hasta ahora no podía ser inferior a quince días, pasa a ser como máximo de quince días. Si no existe representación legal de los trabajadores, éstos pueden delegar en una comisión de un máximo de tres trabajadores de la empresa elegida democráticamente por los mismos o designada por los sindicatos más representativos del sector. Igualmente, se introduce la posibilidad de que las partes acuerden sustituir el período de consultas por el sometimiento de la cuestión a mediación o arbitraje.

Se amplían las posibilidades de inaplicación del contenido salarial de un convenio, que hasta ahora sólo era posible cuando el propio convenio contenía una “cláusula de descuelgue” o cuando se alcanzaba un acuerdo entre empresa y representantes de los trabajadores en casos en que pudiera afectar a la “estabilidad económica” de la empresa. Ahora se habla simplemente de dañar las “perspectivas económicas” y afectar “a las posibilidades de mantenimiento del empleo en la misma”. La principal novedad es que, aun en caso de desacuerdo en el preceptivo período de consultas, la medida podrá salir adelante, puesto que se acudirá a los procedimientos de mediación y arbitraje establecidos en convenio.

De hecho, pasa a ser contenido mínimo obligatorio de los convenios colectivos la fijación de procedimientos para solventar de manera efectiva las discrepancias que pudieran surgir en estas pretensiones de modificación sustancial de condiciones colectivas o inaplicación de condiciones salariales de convenio.

Junto con la suspensión del contrato por causas objetivas, del artículo 47 E.T., se contempla ahora expresamente la reducción temporal de jornada –entre un 10 y un 70 %- por los mismos motivos. Durante ese tiempo no podrán realizarse horas extraordinarias y deberán promoverse actividades formativas para favorecer la polivalencia o empleabilidad de los trabajadores afectados. El trabajador tendrá derecho a prestación de desempleo parcial. Hasta el 31 de diciembre de 2011, el empresario que, en los EREs con acuerdo, haya incluido esta medida como alternativa a la destrucción de empleo, verá bonificadas sus cuotas a la Seguridad Social en un 80 % en vez del 50 % anteriormente vigente.

MEDIDAS PARA JÓVENES Y DESEMPLEADOS

Además de mantener las bonificaciones actualmente existentes en cuotas de Seguridad Social a la contratación indefinida, se incrementan para la contratación de jóvenes entre 16 y 30 años y para los desempleados mayores de 45 años que lleven doce meses en desempleo en los dieciocho anteriores, mejorándose en ambos casos si las contratadas son mujeres.

Se introduce hasta el 31 de diciembre de 2011 una bonificación del 100 % en la cuota empresarial por contingencias comunes en los contratos para la formación cuando se celebren con desempleados. Se incluye la protección por desempleo, de la que anteriormente estaban excluidos estos contratos. Y se amplía la edad de contratación en esta modalidad de 21 hasta 25 años, pero sólo hasta el 31 de diciembre de 2011.

En el contrato en prácticas, el plazo de cuatro años desde la obtención del título se amplía a cinco (siete cuando el trabajador sea discapacitado). Y, como nadie puede estar más de dos años en prácticas en virtud de la misma titulación, se aclara ahora que los títulos de Grado, Máster y Doctorado universitario introducidos tras la reforma del Espacio Europeo de Educación Superior son diferentes a tales efectos, salvo que ya se posean en el momento de la contratación. También se establece que las situaciones de incapacidad, riesgo durante el embarazo, maternidad, adopción o acogimiento, riesgo durante la lactancia y paternidad, interrumpirán el cómputo de la duración del contrato.

MEDIDAS PARA MEJORA DE LA INTERMEDIACIÓN LABORAL

A partir del 1 de enero de 2011, se amplía el campo de actuación de las Empresas de Trabajo Temporal a sectores que hasta ahora les estaban prohibidos. Se establece que también los trabajadores contratados por una ETT tendrán derecho a indemnización de 12 días por año trabajado cuando finalice su contrato, cuantía que puede ser prorrateada durante la vigencia del mismo.

Aunque se mantienen los Servicios Públicos de Empleo, se permite la creación de Agencias de Colocación privadas que realicen labores de intermediación laboral, con o sin ánimo de lucro, sometidas a autorización y control administrativo.

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(Para información o suscripciones a esta revista con la que colaboro, pueden dirigirse a cych@fundacionconfemetal.es. En este primer número incluye, además, artículos sobre responsabilidad social corporativa, dirección de empresas, ideas empresariales, la nueva Ley contra la morosidad, una interesante entrevista con el escritor Lorenzo Silva y un reportaje sobre la Laponia finlandesa, entre otros contenidos).

Libro de Nóminas adaptado a la reforma laboral

FC Editorial ha publicado el pasado mes de diciembre una nueva edición de mi libro Nóminas, Seguridad Social y Contratación Laboral 2010, pero ya con su contenido adaptado a los importantes cambios introducidos por la Ley 35/2010 de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.

Con esta reimpresión actualizada ha sido posible atender los pedidos de librerías y, especialmente, centros de formación, en tanto se prepara la edición del manual para 2011, que espero que verá la luz en breve, una vez que ya se han publicado recientemente las normas de cotización a la Seguridad Social para este año.

Estuvimos allí

“Ya estás aquí de pie;
con esa forma tuya de enseñarnos,
dos pasos adelante y uno atrás
si es necesario.
Se trata de luchar
teniendo como alma la verdad.
Ya estás aquí de pie
para brindar tu ejemplo al compañero
que dijo alguna vez: no puedo más
y aquí me quedo.
Será fundamental
que todos defendamos la unidad.
Ya estás aquí de pie
semilla de una mañana victorioso,
cimiento de una patria elemental
donde hablen todos.
Se trata de arrancar,
nunca se regaló la libertad.”

-De Marcelino, canción de Víctor Manuel, 1976-


Estos últimos meses me han tenido absorbido por mil asuntos profesionales y personales y me han impedido encontrar tiempo para escribir en el blog, por lo que se me han escapado cuestiones de actualidad sobre las que hubiera merecido la pena reflexionar.

Pero, aunque quede ya un poco atrás la fecha de su fallecimiento, no pueden faltar en esta modesta Nota discordante al menos unas líneas de recuerdo y homenaje para alguien como Marcelino Camacho.

En la época del llamado sindicalismo vertical del franquismo, militantes del Partido Comunista en la clandestinidad, cristianos progresistas, falangistas auténticos y disidentes, socialistas de Tierno Galván… acabaron coincidiendo en la promoción de las Comisiones Obreras en distintos sectores. Consiguieron ser elegidos por sus compañeros como enlaces sindicales en la Organización Sindical oficialista, que monopolizaba entonces la representación de trabajadores y empresarios, pero desarrollaron paralelamente una acción y una estructura que, en la defensa de los trabajadores, desbordaba los enconsertados márgenes de la dictadura.

Aquellas CC.OO., que crecieron y fueron finalmente capitalizadas casi en exclusiva por el PCE, se legalizaron como sindicato en 1976, ya en la transición democrática. Antes, Marcelino Camacho, su líder, había sido encarcelado en varias ocasiones, una de ellas tras el célebre Proceso 1001. La frase que pronunció en una de sus salidas de prisión –“ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar”- acabó siendo un leitmotiv de su trayectoria de lucha.

A mí siempre me han impresionado estas personas cuya capacidad de sacrificio por aquello en lo que creen les ha llevado a perder lo más importante –su libertad, el limitado tiempo que a cada cual nos ha sido dado-.  Camacho pasó en total, intermitentemente, casi catorce años de su vida –piénselo bien,  nada menos que catorce largos años irrecuperables- entre rejas por defender lo que pensaba.

Y, sin embargo, hablaba de ello sin asomo de odio o de rencor, con generosidad y grandeza. Su discurso en el Congreso defendiendo, como diputado del PCE, la Ley de Amnistía, deberían leerlo todos los españoles, incluidos muchos de los que se dicen hoy sus correligionarios.

Una persona a la que conozco, Anna Papchenko, fue la autora de un interesante documental sobre el franquismo que se emitió en prime time por la televisión pública rusa, con gran aceptación y éxito de audiencia. Durante el proceso de su elaboración, entre varios amigos le sugerimos o proporcionamos contactos de posibles figuras con las que hablar. El novio de Anna, Miguel Ángel, me recordaba hace poco cómo fue la entrevista con Marcelino.

Tras haber sido diputado en el Congreso y, durante una década, dirigente del principal sindicato del país, todavía vivía humildemente en su piso de Carabanchel, donde residió prácticamente toda su vida, hasta que, por no tener ascensor el inmueble, CC.OO. le proporcionó ya en los últimos años una casa alquilada en Majadahonda.

En el pisito de Carabanchel les recibió Marcelino con su jersey rojo, tejido como era costumbre por su inseparable compañera, Josefina Samper, siempre pendiente de él y siempre entrañable y afectuosa con los visitantes.

Me cuenta Miguel Ángel que, aunque Marcelino ya estaba en la fase inicial de su alzheimer y a veces repetía episodios u olvidaba detalles, sin embargo les pudo contar una parte de su apasionante historia, estrechamente vinculada a la lucha sindicalista en España.

Josefina se sinceraba con Miguel Ángel y se emocionaba a ratos al ver así a Marcelino. Y él también se expresaba con tremendo cariño al hablar de su compañera.

El veterano sindicalista les mostró multitud de fotografías históricas y recuerdos y también algunos premios, como la Medalla al Mérito Constitucional (1988) o la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (1995).

Les explicó, una vez más, didácticamente, su visión del sindicalismo, su tesis de la asignación de la plusvalía a los trabajadores, su defensa de la igualdad y la justicia...

Y no faltaron significativas anécdotas, como cuando, en una visita a la URSS, querían llevarle a ver fábricas para hablar con los obreros y pusieron a su disposición un ostentoso vehículo oficial y Marcelino se negó a subirse, hasta que no le proporcionaron un modesto turismo. Josefina asentía y se reía, “qué cabezón se puso hasta que no le trajeron otro coche”.

Recordaron los largos años de Marcelino en la cárcel de Carabanchel, a Josefina haciéndole llegar a veces fruta y comida, dando esquinazo a los dos policías de paisano que estaban bajo su casa... Decía que jamás estuvo por delitos de sangre ni nada parecido, sólo por motivos políticos, relacionados con su lucha sindical.

Sin coincidir con la ideología comunista de Marcelino Camacho, Miguel Ángel reconocía haber salido impresionado por su calidad humana, por su nobleza, por la entrega sincera y coherente a sus ideales. Me dijo que se despidieron todos de Marcelino y de Josefina en el descansillo, no con corteses saludos, sino con abrazos y besos “de los de corazón y de verdad”. Y me aseguraba: “salimos de allí los tres, el cámara, Anna y yo, con una sensación grata y positiva y, a la vez, con una mezcla de admiración y pena que nunca olvidaremos, estoy muy seguro de ello”.

Mientras tomábamos una cerveza, Carlos V. y yo estábamos comparando la altura moral de Marcelino Camacho con la mezquindad de algunos pseudosindicalistas actuales y salió la referencia a esta entrevista y aquellas impresiones que habíamos conocido tan de primera mano. Y los dos nos propusimos esa noche que, a pesar de nuestra distancia ideológica, el día en que muriera Marcelino iríamos juntos a su entierro.

Su muerte nos sorprendió a los dos fuera de Madrid por motivos profesionales y fue imposible cumplir nuestra promesa. Pero estoy seguro de que Carlos y yo estuvimos allí de corazón aquella lluviosa mañana en que se dijo adiós a un luchador ejemplar, a un hombre íntegro.

(Ilustración: retrato de Marcelino Camacho, obra de la pintora abulense Teresa Beltrán).