Intervención en Repor de TVE


El pasado 22 de noviembre en Canal 24 horas y el 24 de noviembre en La 1 de TVE, el programa Repor emitió El préstamo maldito, un gran trabajo periodístico de Vanesa Benedicto (redactora) y Sara Boldú (cámara) en el que me entrevistaron y pude denunciar de nuevo la trama de presuntas estafas hipotecarias que encabeza el prestamista imputado Antonio Arroyo.

En el reportaje se da la palabra a otras víctimas, como Dolores, Pilar, Alfredo, Juan (el presidente de la asociación Stop Estafadores), su pareja Carol, o Gracia (delegada de la asociación en la zona Sur). 

El espacio incluyó la opinión de un representante del notariado, Fernando Rodríguez Prieto, y de una psicóloga forense que explica los mecanismos del engaño, Ana Isabel Gutiérrez Salegui.

También entrevistan al propio Arroyo, que se autoretrata muy bien con su habitual sonrisa cínica y su desprecio a las víctimas. 

Mi princesa roja

Como Javier Villán, fui a ver Mi princesa roja más por interés político o histórico que artístico: a mí también me aburren los musicales. 

- ¿Cómo? Si a ti te gusta mucho la música…- se extrañaba una amiga. 
- Sí, pero no los musicales 
- Y te gusta el teatro… 
- Sí, sí, y el cine. Pero no me gusta que de pronto los personajes de una obra o de una película se me pongan a cantar 
- Eso es que no has visto “Chicago”… 
- Sí lo he visto. En Broadway. 
- Vale. Definitivamente, no te gustan los musicales. 

De Mi princesa roja, me interesaba el personaje: José Antonio Primo de Rivera es uno de esos nombres de nuestra historia, mitad desconocido, mitad tergiversado con tópicas etiquetas, que merecerían cuando menos esa “brecha de serena atención” que él mismo reclamaba en su testamento. Pero vivimos lamentablemente en un país que no conoce y, por tanto, no aprecia, su propia historia. Un españolito de a pie lo normal es que no tenga ni la más remota idea de quién fue Inés Suárez (a no ser que haya leído a Isabel Allende) o el gran caminante Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Todos habíamos visto decenas de películas sobre Enrique VIII y Ana Bolena, o sobre Eduardo VII y Mrs. Simpson, y no habíamos visto ni una sola sobre Isabel de Castilla, hasta que no hace mucho TVE emitió la magnífica serie. Melchor Rodríguez es incómodo para la memoria de unos y de los otros y, en consecuencia, ignorado. Raro sería un universitario español que pudiera decirnos más de dos frases sobre quién fue Azaña. Besteiro no tiene ni una mala calle en la ciudad de Madrid, que por el contrario sí ha levantado una estatua en Nuevos Ministerios al sectario y totalitario Largo Caballero. En fin, perdonen mi desahogo. Una pena. Por esto son impagables ideas como la de Javier Olivares y su Ministerio del Tiempo

En la cárcel de Alicante, entre los papeles de José Antonio que quedaron en una vieja maleta, se encontraba un telegrama que mezclaba francés e inglés y sólo decía: “Je pense à toi. Love. Elizabeth”. Nadie sabía de quién era esa firma hasta que José Antonio Martín Otín, Petón, lo desveló en un libro tan interesante como conmovedor: El hombre al que Kipling dijo sí. Se trataba de Elizabeth Asquith, una mujer inglesa casada con el aristócrata y diplomático rumano Antoine Bibesco. Años después de fusilado José Antonio, en 1940, Elizabeth publicó una novela y en su dedicatoria cumplió una vieja promesa: “To José Antonio Primo de Rivera. I promised you a book before it was begun. It is yours now that it is finised. Those we love die for us only when we die” (“A José Antonio Primo de Rivera. Te prometí un libro antes de que lo comenzara. Es tuyo ahora que está acabado. Aquellos a los que amamos mueren para nosotros sólo cuando morimos”). 

Mi princesa roja narra la historia de ese amor imposible en el Madrid de los años treinta. El conflicto entre los sentimientos y los ideales, en el contexto de una España convulsa que se encaminaba a una sangrienta guerra civil. 

Es un espectáculo austero, sin duda, pero más que digno. Álvaro Sáenz de Heredia ha resuelto algunas limitaciones de forma novedosa, introduciendo en la escenografía precisamente lo que mejor conoce, los recursos cinematográficos, con un magnífico y vistoso resultado. 

La trama, aunque modifica o simplifica algunas situaciones y hechos reales en aras de que funcione lo narrativo y lo dramático, resulta tremendamente sugestiva. 
Y destaca sobre todo la brillantez de las interpretaciones. El tenor Juan Carlos Barona transmite muy acertadamente algunos de los rasgos del protagonista: su entusiasmo, su vitalidad, su compromiso, sus conflictos internos… Ha dado, además, una lección de pundonor artístico, porque tuvo que sustituir a Jesús Cisneros, subiéndose a un tren en marcha sin apenas tiempo y no sólo no desentona, sino que alcanza notable altura. Irene Mingorance consigue cautivarnos y revivir el encanto personal que debió de tener Elizabeth. Sonia Reig, La Muerte, está sencillamente deslumbrante en su papel. El barítono Paco Prado, con el personaje de Azaña, también ofrece una destacable interpretación. Y así todo el elenco: Cecilia Regino como Pilar Azlor, Nacho Brande como Federico García Lorca, Félix Granado en la doble caracterización del Príncipe Bibesco primero y el General Franco después… Y también la gran ejecución de todos los bailarines, aunque confieso que yo me fijaba especialmente en Cecilia Di Stella, qué le voy a hacer... 

Ojalá los testimonios corran de boca en boca y el gran trabajo que han hecho todos los artistas, los creadores y el equipo técnico, tenga el éxito que se merece. Desde luego, yo se lo recomiendo si tienen interés por las buenas historias y les atraen el arte y la belleza.

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Algunas informaciones y críticas publicadas sobre Mi princesa roja

- El Confidencial, 14.12.14: José Antonio Primo de Rivera, el musical
- La Razón, 27.12.14: Las amantes de José Antonio
- Coverset, 30.10.15: Mi princesa roja, el musical, por Clara Sánchez
- El Mundo, 29.10.15: La princesa roja y su amante azul, por Fernando Sánchez Dragó
- Escena Madrid, 30.10.15: Mi princesa roja, el musical
- El Mundo, 05.11.15: La mujer que amó José Antonio, por Javier Villán