Pero la verdad es que, en el poco tiempo que tuvimos –un fin de semana-, más que al turismo monumental nos dimos a la gastronomía y a una pequeña ruta del vino por la zona, tanto en la propia localidad como en otros municipios de la Rioja Alavesa.
Dentro de esa limitación de tiempo, visitamos ejemplos de bodegas de distintos estilos y dimensiones. Comenzamos por una industria familiar ubicada en el casco urbano de Labastida, las
. Desde que se hizo cargo de esta empresa Jesús, enólogo –que representa ya la cuarta generación familiar en la dirección de la bodega- inició un proceso de modernización, apostando por vinos diferentes y de calidad.
En los alrededores del municipio está la
Granja Nuestra Sra. De Remelluri, una visita que yo creo obligada. Mi hermana ya la conocía y la presenta directamente como si fuera suya (“
mi bodega”). Es una heredad que pertenecía al Monasterio de Toloño (s. XIV aproximadamente) y que desde 1968 pasó a titularidad del guipuzoano Jaime Rodríguez Salís.
Este propietario se ocupó de reconstruir lo que en su día fue propiedad de los monjes jerónimos, edificando la actual bodega a partir de las ruinas de los antiguos edificios monásticos, y renovando el viñedo con tempranillo y viera de la zona, en unas cien hectáreas de cultivo.

Dentro de la finca encontramos una necrópolis medieval, con tumbas excavadas en piedra, así como la ermita de Nuestra Señora de Remelluri.
Además de la detallada visita guiada a las instalaciones, con audiovisual incluido, se puede comer en su propio restaurante. Y es lo que hicimos, comer estupendamente allí.
Además, nos ofrecieron durante la comida un excelente vino blanco de limitada producción, porque lo que comercializa Remelluri son, fundamentalmente, tintos, de reserva y gran reserva, alcanzando más de medio millón de botellas al año.

Un municipio cercano que también visitamos es
Laguardia (
Biasteri en la denominación vascuence), ciudad fortificada en tiempos del rey navarro Sancho VII y cuyo fuero había sido otorgado en 1164 por Sancho VI. Tras numerosos cambios de estatus como resultado de las contiendas en la zona, finalmente en 1464 Laguardia pasa a integrarse en el Reino de Castilla.
Las guerras de los siglos XIX y XX volverán a convertir el recinto fortificado de Laguardia en escenario de confrontaciones bélicas. Entre los laguardenses ilustres destaca el célebre fabulista Félix María de Samaniego, cuyo busto se sitúa en el centro de un templete.

En el término municipal de Laguardia se alzan las bodegas
Ysios de Domeq, diseñadas por el arquitecto Santiago Calatrava. A los pies de la sierra de Cantabria, sorprende este singular edificio cuya forma se inspira en una hilera de barricas.

Pero no es la única bodega con edificio vanguardista en la zona. En la localidad de
Elciego (
Cieko en la versión en euskera) el arquitecto Frank O. Gehry, el autor del Guggemheim de Bilbao, diseñó para Marqués de Riscal el emblemático hotel que se integra en su complejo bodeguero.
La
Ciudad del Vino de esta firma, con una superficie que se acerca a los 100.000 m2, integra también un centro de reuniones y un restaurante, en un espacio que auna desde el edificio de la vieja bodega histórica del siglo XIX hasta esta obra de Gehry del siglo XXI.
Y por si fuera poco, nos tuvieron allí aguantándonos como penitentes todos los días en su tienda, porque nos dejábamos caer con las excusas más peregrinas e incluso ya sin excusa alguna. Era el punto de encuentro. Y ya que estábamos por allí -a encontrarnos con el resto, a buscarlas para tomar algo, a cerrar la tienda…

- pues de paso nos entregábamos a unas animadas degustaciones de vinos bajo el asesoramiento de Luci. Ratos inolvidables.
Así que, si viajan por la zona y quieren traerse buen vino con una adecuada relación calidad/precio, ni lo duden, les recomiendo que pasen por la
Vinoteca Landa y se dejen orientar por estas chicas. Encontrarán trato agradable, asesoramiento experto y el mejor establecimiento de la zona en selección de vinos y
delicatessen varias.

Por la noche, para completar las jornadas gastronómicas, nos dimos también en la villa al copeo nocturno y a la conversación en el pub Jai Alai.
El último día comimos muy bien en un local histórico de esta localidad alavesa, el asador Jatorrena.

Y dos cosas para terminar. Una -porque tengo que cumplir mi palabra y que se vea el
glamour de algunas personas en Labastida- es publicar en el blog la foto de estas zapatillas brillantes:

Y otra, que Labastida nos despidió con este atardecer:

(Fotografías del autor)