Esos nuevos verbos...


En cierta oportunidad me correspondió asistir a la revisión de la obra que una empresa, por adjudicación de la Junta de Castilla y León, había ejecutado en un Colegio Público y detectamos serias deficiencias que debían ser subsanadas. Mientras que el director del centro y yo nos negábamos a recibir la obra, la Dirección Provincial de Educación y la constructora nos instaban, de manera insistente, a recepcionarla
 
Me notifican una sentencia y el juez que la dicta accede a lo que, según él, yo he peticionado. Hasta ese momento estaba convencido de no haber peticionado nada, sino de haberlo pedido
 
En otra ocasión, en un juicio laboral, se discutía si el trabajador había ficcionado una dolencia. A mí, la verdad, me pareció que la había fingido
 
Al leer determinadas actas, uno siente deseos de recordarle a su redactor que una transacción se alcanza cuando ambas partes transigen, no cuando transaccionan
 
Cómo se echa de menos, también en los juzgados, a Lázaro Carreter y su Dardo en la palabra. La tendencia a inventar nuevos verbos, a partir de sustantivos que ya están relacionados con un verbo preexistente, parece imparable. No sólo en nuestro ámbito, sino en otros muchos: los bancarios, por ejemplo, en vez de abrir cuentas las aperturan y en lugar de cubrir riesgos los coberturan
 
Algunas de estas creativas formas verbales (peticionar o transaccionar) han acabado siendo aceptadas por la Real Academia Española aunque por fortuna otras muchas (recepcionar, ficcionar, coberturar, aperturar…) siguen sin estar por ahora en el diccionario. 
 
Se aduce a menudo, en pro de su reconocimiento, ciertas diferencias de connotación. Por ejemplo, recepcionar implicaría, frente a recibir, aceptación y conformidad. Pero creo que esos matices se perciben por el contexto y se deducen del predicado de la frase. Todos entendemos sin dificultad que hay connotaciones muy distintas entre recibir la visita de alguien en tu casa y recibir un insulto, aunque el verbo sea coincidente. La diferencia entre romperse un brazo y romper relaciones diplomáticas se capta perfectamente sin necesidad de inventar un nuevo verbo (¿rupturar relaciones diplomáticas? ¿roturarse un brazo?). 
 
Me temo que, por este camino, en nuestro ámbito terminaremos particionando herencias o -¿por qué no?- se juicionarán los casos. Pero en otros aspectos de la vida, se podrán lecturar libros, operacionar enfermos u opcionar entre varias posibilidades. El campo para estos innovadores de la lengua es inmenso.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífico. Y para el mundo de los RRHH necesitarías el doble de espacio...

Carlos J. Galán dijo...

No me digas... Yo creía que os bancos se llevaban la palma, eran insuperables, porque sólo les falta "disposicionar" dinero de las cuentas. Cuéntanos "nuevos verbos" de RRHH...

Jacinto Herrero dijo...

Se te olvida un verbo que aparece cada primavera, cual timida margarita jijiji, y es el verbo "procesionar" : los locutores de Tv no se cortan un pelo para repetir hata la saciedad que el Cristo procecsiona a las 6 de la tarde. No sabia yo que eran tan milagrosos los pasos de las procesiones, ni tam borricos estos señores.

Carlos J. Galán dijo...

Jajaja, procesionar, sí, otro gran hallazgo...
El anterior cura de El Hoyo, para iniciar la procesión del Viernes Santo le decía a la gente para que fuese saliendo "procedamos en paz". Y yo siempre pensaba que no le iba a entender nadie: "procesionemos en paz" es lo suyo...

Carlos J. Galán dijo...

Ayer aprendí otro: excepcionar. Un abogado explicaba al juez que esto es tal y cual, pero que se excepcionan ciertos casos. Un verbo mucho más bonito que exceptuar, dónde va a parar.

Carlos J. Galán dijo...

Hoy he aprendido otro verbo en una sentencia: paccionar.
Pero está admitido por la RAE como sinónimo de pactar.
Más que uno de esos verbos innovadores, quizá ésta sea una forma arcaica, porque la expresión "ley paccionada" sí se usaba antiguamente.