35 años después: el secuestro de Javier Rupérez

Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel 2014 de El Hoyo de Pinares.

Septiembre de 1979: dos terroristas de ETA, Aulestia Urrutia y Françoise Marhuenda, se reúnen en Francia. Él le suministra a ella los datos para hacer un seguimiento a un diputado de Unión de Centro Democrático, Javier Rupérez. Se trata de elaborar un informe para un posterior secuestro, en el marco de una campaña terrorista que reclamará la amnistía de sus presos cuando se apruebe el estatuto de autonomía vasco. Marhuenda alquila para ello un piso en la calle de la Encomienda nº 20 de Madrid, con una identidad falsa y, durante dos semanas, vigila las costumbres del diputado.

Terminada su tarea, se tiene que entrevistar con el “comando” que llevará a cabo la acción, el mismo que había intentado secuestrar a otro diputado centrista, Gabriel Cisneros. Este político había conseguido milagrosamente zafarse de los terroristas en el momento en que iban a capturarlo, aunque resultó herido de bala.

Se citan en el bar del teleférico de la casa de Campo, en la calle Pintor Rosales. Allí aparecen (según el relato que Françoise hará a la policía tiempo después) Luis María Alkorta (alías Bigotes) y Arnaldo Otegi (El Gordo). Le proponen irse a vivir con ellos a un chalet que utilizan como “casa franca” en nuestro pueblo, El Hoyo de Pinares. Allí les espera el otro integrante del grupo, José María Ostolaza, alias El Barbas

Françoise asegura que, durante varios días, efectúa viajes desde nuestro pueblo a Madrid con integrantes de ese “comando” para contrastar la información de seguimiento que ha recogido y estudiar in situ como debía llevarse a cabo la operación.

Los terroristas ya tienen estudiadas las costumbres del diputado. Para su acción, usarán los mismos turismos, dos Seat 127, uno rojo y otro beige, que utilizaron en el fallido secuestro de Cisneros. Acuerdan que, si se presenta algún inconveniente durante la captura, le matarán. 

La víspera del secuestro, pasan todos la noche en el piso alquilado de la calle de la Encomienda en Madrid. A las siete de la mañana del 10 de noviembre de 1979, van a la Casa de Campo y dejan allí aparcado el 127 beige. Siempre según el relato de Françoise (luego no confirmado íntegramente por las sentencias judiciales), los cuatro terroristas, cada uno con un arma, se dirigen en el coche rojo al domicilio de Rupérez, en la madrileña plazuela de la Morería, donde llegan sobre las ocho y media de la mañana. La mujer se sienta en un banco en la acera de enfrente y el Seat 127 lo aparcan detrás del vehículo de Rupérez, a unos 50 metros de distancia. 

A las nueve y diez, sale de su domicilio Javier Rupérez y se encamina a su coche, un Seat 127 azul marino, de dos puertas, matrícula M-4032-AL, aparcado en la calle de la Morería con la plaza del Alamillo. Como Secretario de Relaciones Internacionales de UCD, tiene previsto acudir a las 10 h. a la I Mesa Iberoamericana de Partidos Democráticos que se celebra en el Hotel Monte Real de Madrid. Nunca llegará a su destino. 

Rupérez entra en su coche y, cuando se dispone a arrancar, dos individuos armados con pistolas abren la puerta y le encañonan. Le conminan a pasar a los asientos de atrás. Uno de los pistoleros se sienta a su izquierda apuntándole. Otro se coloca en el asiento del conductor y abre la puerta para que ocupe el puesto del copiloto la muchacha con chándal y bolsa de deportes a la que poco antes Rupérez había visto sentada en un banco. 

Cuando el vehículo se dirige hacia la zona de la Estación de Príncipe Pío, el individuo que tiene a su lado, sin dejar en encañonarle con su pistola,  le ordena agachar la cabeza, ponerse unas gafas opacas y entregarle su reloj. Ya en una zona poco concurrida de la Casa de Campo, le manda bajarse. Le quitan el abrigo, le dan unas pastillas, le atan las muñecas y le vendan los ojos con gasa y cinta aislante. Tras introducirle en el maletero del otro vehículo, emprenden viaje por carretera. Rupérez lógicamente lo ignora, pero en ese momento se están dirigiendo a El Hoyo de Pinares.

Llegados a su primer lugar de cautiverio, entran con el vehículo al interior de un garaje y allí le cambian del maletero al asiento delantero, pero aún atado y con los ojos vendados. Esperan un tiempo y, una vez que se han asegurado de que no hay nadie en las inmediaciones, le trasladan caminando a una habitación, le sientan en un colchón a ras de suelo y por fin le quitan la venda. Entonces ve que está en una especie de tienda de campaña azulada, en la que no puede ponerse de pie. Un encapuchado situado a su lado le indica que sus necesidades las tendrá que hacer en un cubo de plástico verde. Seguirá durante días con la misma ropa y le facilitarán un par de mantas, una palangana con agua y jabón y un cepillo de dientes. 

En el Hotel Monte Real, empieza a inquietar el inusual retraso de Rupérez. Lógicamente al principio se le quiere restar importancia, piensan simplemente que se puede haber dormido. Luego quieren suponer que se trata de una avería del vehículo... Tras las comprobaciones del equipo de seguridad de UCD en su casa, la preocupación ya no puede ocultarse. A la una y media de ese día se cursará la denuncia policial por la desaparición. Antes de ello, tras agotar las indagaciones, se ha avisado telefónicamente a su familia, que está en La Puebla de Almenara (Cuenca). La madre de Javier llora al enterarse. Su esposa, Gerry, y su hermana, Paloma, recogen todo para regresar a Madrid, con la hija del político secuestrado, Marta, de sólo dos años de edad. Hasta primeras horas de la tarde no se instalan los primeros controles policiales en las salidas y accesos de la capital. Es demasiado tarde. 

Todas las hipótesis de autoría –desde la extrema derecha a cualquier de las ramas de ETA- estaban abiertas a la especulación periodística y la investigación policial. No es hasta dos días después del secuestro cuando la denominada ETA (político-militar) lo reivindica, mediante un comunicado que anuncia que próximamente concretarán sus exigencias. Ese mismo día, la policía localizará el coche del diputado, abandonado en la Casa de Campo. 

Algún tiempo después, parece que abandonan El Hoyo de Pinares, con un destino desconocido. Al secuestrado le dan otra vez pastillas y le vendan los ojos. Le suben a la parte de carga de un camión y le esconden entre cajas. Una vez llegados, le indican que camine por una especie de rampa de cemento y, ante lo que se supone que será una entrada, le ordenan que pase arrastrándose. Cuando le descubran los ojos, verá el lugar donde pasará el resto de su cautiverio: un pequeño habitáculo con una litera metálica, una mesa y una silla.

A esas alturas ya ha tenido algunas conversaciones con sus terroristas. Sabe que son de ETA, presumiblemente de la rama político-militar y le han reconocido que su secuestro está teniendo gran trascendencia pública. 

El presidente Adolfo Suárez ha decidido no negociar con los terroristas y gestionar una cadena de adhesiones internacionales que pidan la liberación sin condiciones. La familia hace públicos mensajes de cariño, cuyo contenido Javier Rupérez no llegará a conocer durante su cautiverio. 

El 13 de noviembre ETA político militar había dado a conocer sus “exigencias” para liberar al secuestrado: la inmediata excarcelación de cinco reclusos concretos aquejados de alguna dolencia, y la creación por el Consejo General Vasco (el organismo preautonómico) de una comisión para estudiar la supuesta “violencia institucionalizada” contra el País Vasco.

El 14 de noviembre el Congreso condena la privación de libertad de su diputado, que califica de “agresión a las instituciones democráticas” e insta al Gobierno para que actúe “sin sometimiento a coacciones de índole delictiva”. Personalidades públicas de muy distinta condición constituyen un Comité pro Liberación de Javier Rupérez. 

A Rupérez su captores le proporcionarán un mono de obrero y le harán varias fotografías, que que ETA hará públicas para acreditar que sigue con vida: bajo el cartel de Pertur (dirigente etarra de cuya desaparición culpan al Estado pero que en realidad ha sido asesinado por otra facción de la propia banda), con el diario El País del 17 de noviembre en las manos, con un libro o escribiendo una carta para su familia.

Un día, entran en su habitación, encienden la luz y le sacan de la cama dando voces: “¡Esto se acabó! Le vamos a ejecutar, todo el mundo le ha abandonado, el Gobierno no quiere negociar, estamos hasta los cojones!”. Le lanzan recortes de prensa a los que han quitado las fechas, todos en la misma línea de negativa a negociación por parte del gobierno ucedista. Rupérez piensa que ha llegado su final. Pero, tras la conmoción causada, le obligan a que escriba una  carta a Suárez pidiendo que haga algo por su vida y le permiten regresar a la cama. 

Todas las largas y tensas semanas del cautiverio de Rupérez se debaten entre una intensa preocupación y permanentes noticias contradictorias. No hay que olvidar que todavía está reciente la conmoción que nos produjo a todos ver en el maletero de un coche el cadáver de Aldo Moro, el dirigente de la democracia cristiana italiana, secuestrado y asesinado el año anterior por el grupo terrorista Brigadas Rojas. El gobierno sí tiene previsto dar ciertos pasos en materia penitenciaria, pero no quiere dar la impresión ante la opinión pública de que los terroristas le marcan el paso. 

Aunque Rupérez no lo sabe con certeza, se ha cumplido ya un mes desde su captura el día en que sus secuestradores entran al habitáculo y le dicen simplemente: “Nos vamos”. Le proporcionan ropa nueva y, tras suministrarle otra vez pastillas y vendarle los ojos, le meten en el maletero de un coche. Llegados a su destino, le dejan sentado en una piedra, con los ojos tapados, y le dicen que no se mueva, que su familia le recogerá. Nadie viene y, transcurrido algún tiempo de espera, Rupérez decide quitarse la venda. Es de noche y camina hacia el lugar donde intuye que hay una carretera. Llora entonces emocionado, porque es consciente de que ha sido liberado y de que volverá a ver a los suyos. No intenta hacer autostop a los coches que pasan: piensa que de noche y viéndole así -arropado con una manta, pelo largo y barba de varios días- nadie parará. Se dirige hacia una gasolinera, que encuentra cerrada, pero un cartel le informa de cuál es la más cercana abierta, a un kilómetro. Cuando llega, se dirige al empleado que le escucha tras los barrotes: “Soy Javier Rupérez, el secuestrado, me acaban de liberar, ¿puedo hacer una llamada?”. “Sí, lo he conocido. Puede llamar, pero  a estas horas siempre pasa un coche de la guardia civil”.  Le informan de que está en el término municipal de La Varga, a 8 kilómetros de Burgos, y que son las seis de la mañana del 12 de diciembre de 1979. Cuando aún están buscando el número de teléfono de la guardia civil, llega efectivamente un coche patrulla. El liberado sale a su encuentro y un agente exclama: “¡Coño, si es Rupérez!”. La pesadilla ha terminado.  

El diputado es llevado a la Comandancia de Burgos. Desde allí, hablará primero con su esposa y luego con el presidente Suárez. Después, le trasladan en coche al Palacio de la Moncloa, donde podrá por fin abrazar a su familia. Y tras el reencuentro, tendrá que ir al Hospital Puerta de Hierro para una revisión médica. 

Los siguientes meses hubo numerosas especulaciones sobre el precio de esta liberación. La oposición socialista pidió a Suárez en sede parlamentaria que informara a la opinión pública de cuáles habían sido las concesiones. El gobierno siempre negó cualquier negociación o acuerdo con los terroristas. Ese mismo mes fueron excarcelados catorce presos de ETA, pero el ejecutivo sostuvo que era consecuencia de su propia política penitenciaria y no de cesiones. Una parte de ETA (p-m), la llamada VII Asamblea, se acabaría disolviendo en 1982 y acogiéndose a medidas de reinserción. 

Habían transcurrido más de tres meses de la liberación del diputado cuando una operación policial en Oviedo desencadenó varias detenciones en Asturias, Málaga y Valencia, proporcionando la información necesaria para esclarecer en parte el secuestro de Rupérez y el intento sufrido antes por Cisneros. 

Como consecuencia de las distintas declaraciones e investigaciones, se procedió a detener a Begoña Aurteneche, una vizcaína de 56 años, quien había suministrado uno de los vehículos al comando y había alquilado el chalet de El Hoyo de Pinares donde transcurrió parte del cautiverio. También se apresó a Françoise Marhuenda, vasco-francesa de 26 años, que como ya sabemos confesó ser una de las autoras materiales.
  
El chalet descubierto estaba en la zona de La Perdiguera, en la entonces Avenida de José Antonio (hoy Juan Carlos I) número 83 de nuestra localidad, por encima de la piscina municipal. Allí se descubrió un zulo excavado donde se ocultaban aún explosivos (80 kilos de goma 2, cuatro artefactos de carga hueca y cuatro granadas de mano) y un arsenal de armas (cuatro pistolas, una metralleta y una escopeta repetidora), además de numerosa munición, las gafas oscuras usadas en el secuestro, grilletes, pelucas, matrículas de coches falsas… En esa vivienda se halló también lo que los terroristas denominaban, en su siniestro lenguaje, la “cárcel del pueblo”, esto es, el lugar donde transcurrió la primera parte del secuestro del diputado de UCD.

Enseguida la noticia trascendió a los medios: Rupérez había estado secuestrado en un pueblo de Ávila, El Hoyo de Pinares. Periódicos, radio y televisión informaban de las detenciones y del hallazgo del chalet. Como es fácil imaginar, la información conmocionó a nuestro pueblo, donde incluso muchos habían conocido y tenido trato personal con algunos ocupantes del chalet, especialmente con su arrendataria, Begoña. 

François narró ante la policía los detalles del secuestro y declaró que ella y Otegi habían pasado a Francia tres días antes de la liberación y que sus compañeros de comando lo hicieron más tarde.
Entonces se rumorea que Rupérez va a venir a nuestro pueblo para reconocer el lugar donde estuvo secuestrado. El día indicado, esperaban ante el chalet la guardia civil y el reportero gráfico de Diario de Ávila Javier Lumbreras. Pasa el tiempo y Rupérez no aparece. A falta de testimonio de la inspección ocular por parte del diputado secuestrado, el periódico publicará al día siguiente la foto de los curiosos chavales presentes, que nos estamos asomando a la verja del chalet. En sus memorias, Javier Rupérez reconoce que se había comprometido con el comisario Manuel Ballesteros a venir, pero que Joaquín Ruiz Giménez (el político democristiano que había presidido el comité en pro de su liberación) le pidió que no lo hiciera, porque le complicaba mucho las cosas en cuanto a la regularización penitenciaria de los miembros de ETA (p-m) que se había comprometido a intentar. 

En 1981, se celebra el primer juicio contra las dos mujeres. El 22 de mayo, la sentencia judicial condena a Begoña Aurteneche a un año de prisión por colaboración con banda armada y a François Marhuenda a tres años por su participación en el secuestro. 

Casi diez años después, se juzgaría a otros miembros del comando, Luis M. Alkorta y Arnaldo Otegi –el mismo que más tarde sería dirigente de Batasuna-, a los que Rupérez no pudo reconocer. A pesar de que su compañera de “comando” había proporcionado numerosos datos, ellos negaron todo y resultaron absueltos por falta de pruebas, en sentencia de la Audiencia Nacional de 19 de enero de 1989.  

Obviamente el secuestro de Javier Rupérez no es un episodio de grata memoria. Pero creo que es necesario que las nuevas generaciones lo conozcan y que nosotros no lo olvidemos. Al fin y al cabo, también es parte de nuestra historia. Y nos ayuda a saber de dónde venimos y ser conscientes de cuánto ha costado hacer el camino.

El nombre de El Hoyo de Pinares a buen seguro invocará recuerdos dramáticos en Javier Rupérez. Pero, en realidad, sólo la desgraciada elección de los terroristas convirtió un pueblo que es acogedor, afable y amante de la libertad en el lugar de un inhumano cautiverio. 
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Bibliografía:
- Secuestrado por ETA. Memorias. Javier Rupérez. Ediciones Temas de Hoy, 1991.

Documentos judiciales:
-  Extracto del acta de declaración de Françoise Marhuenda en la Brigada Central de la Comisaría Central de Información. Madrid, 24 marzo 1980.
- Sentencia 68/1981 de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de 22 de mayo.
- Sentencia 7/1989 de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de 19 de enero.

Hemeroteca:
- Javier Rupérez, secuestrado por ETA. La Vanguardia, 13 noviembre 1979.
ETA se atribuye el secuestro de Rupérez. ABC, 13 noviembre 1979.
Javier Rupérez, en libertad. ABC, 13 diciembre 1979.
La liberación de Javier Rupérez. El País, 13 diciembre 1979.
Rupérez estuvo secuestrado en un pueblo de Ávila. ABC, 25 marzo 1980.
Esclarecidas las acciones contra los diputados Cisneros y Rupérez. ABC, 26 marzo 1980.
Dos mujeres, responsables del secuestro de Javier Rupérez. Diario 16, 26 marzo 1980
Relato policial del secuestro de Javier Rupérez. La Vanguardia, 26 marzo 1980.
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(Ilustraciones | Rupérez secuestrado, foto difundida por la banda terrorista ETA. Chalet y zulo donde escondían las armas, fotografía de agencias y prensa de la época. Rupérez liberado con su familia, fotografía de Marisa Flórez, El País. Rupérez entra al juicio en la Audiencia Nacional contra sus presuntos captores en 1989, fotografía extraida del libro Secuestrado por ETA)

Festival solidario Tiéndele una mano a Gambia

Mañana jueves 11 de septiembre, el colectivo Amigos de Gambia, con el que colaboro, el Ayuntamiento de Brunete y el patrocinador Montero Traducciones, promueven el Festival solidario Tiéndele una mano a Gambia

La cita es en la plaza de Brunete, con la actuación de la ganadora de Operación Triunfo 2 Ainhoa Cantalapiedra, Iván Gardesa y el mago Óscar Escalante, artistas todos ellos que participan altruistamente en esta iniciativa.

Además, contaremos con VivaElPop DJ y un taller de maquillaje tribal africano para niños/as.

A partir de las 19 h. comienzan las actividades, a las 21 h. es la actuación del mago y a partir de las 22 h. aproximadamente las actuaciones musicales. 

Durante el evento se proyectará un audiovisual para dar a conocer este cautivador país, conocido como La sonrisa de África

En el marco del festival se llevará a cabo una recogida de material con la que es posible colaborar aportando: 

- Alimentos infantiles no perecedores.
- Material sanitario y medicamentos.
- Polvos para hacer sueros contra la deshidratación (los que se usan aquí en prácticas deportivas)
- Material escolar nuevo o en buen estado de uso
- Juguetes limpios y en buen estado de conservación.
- Ropa limpia y en buen estado
- Bicicletas (esto es especialmente útil allí, como pude comprobar en su momento; una bici cambia la vida de una persona: para ir al colegio, para ir a los centros médicos, para ir a comprar determinadas cosas... a veces hay distancias de kilómetros).
- Sillas de ruedas.

Todo lo que se recoja, será incluido en uno de los envíos periódicos de contenedores que hace Amigos de Gambia, que también se encarga de su distribucion allí. 

En la web de Amigos de Gambia es posible seguir la magnífica labor que realizan.

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(Fotografía del autor: Gambia, 2013)

Isabel

Una llamada de teléfono cerraba julio con tristeza. Por más que una noticia sea esperada, decir adiós resulta siempre difícil. Sobre todo, cuando es tan prematuro. 

Más allá de las banderas y de las etiquetas, están las personas. Y al final, casi siempre acabábamos encontrándonos en las mismas trincheras. Las del cariño a nuestro pueblo. Las de querer cambiar las cosas. 

Isabel Gallego contribuyó a que no se perdiera nuestro folklore musical y se puso manos a la obra a enseñar a bailar jotas y seguidillas a nuevas generaciones. Fue presidenta del AMPA y se implicó con todos en aquella lucha inolvidable y aleccionadora para que la oferta educativa en nuestro municipio no disminuyera. Durante el mandato 2007-11 fue concejala por el PSOE y reactivó la política cultural, que habíamos dejado en un alto nivel algunos años atrás y que había sufrido luego un período de abandono. Los últimos años también era presidenta de la Asociación de Amas de Casa. En todas las facetas de su vida, siempre fue una mujer tremendamente luchadora. Y ese permanente activismo cultural, medioambiental, político, social, era el reflejo de su carácter guerrero e inquieto. 

La crueldad del cáncer hace que emerja el espíritu superador en muchas personas. No es el caso: cuando la enfermedad llegó, Isabel ya llevaba toda su vida dándonos cada día lecciones de coraje. 

Será imposible no echar de menos a la compañera de tantas cosas, a la amiga. 

Hasta siempre, Rubia.

El domingo 1 de junio firmo en la Feria del Libro de Madrid



Mañana domingo 1 de junio vuelvo a la Feria del Libro de Madrid, en el Parque de El Retiro.
 
En esta ocasión, firmaré La empresa ante la Inspección de Trabajo y el resto de mis libros de divulgación jurídica.
 
Estaré de 12 a 14 horas en la caseta 266, de FC Editorial.
 
Si les apetece pasar a saludarme, me encantará verles por allí.

El día que cobraron vida los cromos de mi infancia

De niño yo estuve en Bruselas sin salir de mi pueblo. Aquella mañana, después de la final de la Copa de Europa, mi padre me contó lo que había pasado en el partido, reviviéndolo con todo detalle. 

El Atleti se enfrentaba al Bayern de Munich. El árbitro había pitado falta a favor del Atlético al borde del área. La tiró Luis y, en cuanto superó la barrera, alzó los brazos celebrándolo porque sabía que iba a entrar.

En el bar de mi familia, el Pinarsol, todo el mundo cantó aquel tanto, que parecía destinado a convertir al Atlético de Madrid en campeón continental. Alguien se acercó a la máquina de discos, echó una moneda, y puso el himno. Todo era una fiesta. “Qué alegres son los colores de tus rayas rojiblancas…”. No se vayan a creer que había varios himnos de equipos de fútbol. Se podía elegir entre Fórmula V y Los Diablos, entre Mocedades y Los Chichos, o entre Bob Dylan y los Rolling…, pero estaba disponible un único himno deportivo: el del Atleti, un single de vinilo que aún conservamos.

A aquel encuentro le sobró medio minuto, ese último suspiro en el que los alemanes consiguieron un empate inverosímil que enmudeció cientos de miles de gargantas de rojiblancos en el estadio y ante el televisor. 

Cuarenta años después, la Peña Los 50, a la que tengo el honor de pertenecer, decidió que los protagonistas de aquella final bien merecían un homenaje. “¿Por qué –dijo Luis Aragonés cuando le expusieron la idea hace ya tiempo-, si somos viejos y además perdimos?”. Porque habían ganado una liga la temporada anterior. Porque consiguieron llegar hasta ahí, a la final de la Copa de Europa. Porque luego ganarían la Copa Intercontinental. Porque hicieron soñar a una afición. Porque, como decía el presidente de la peña, Bernardo Salazar, es mentira que sólo se haga historia cuando se gana. 

Entonces ni siquiera podíamos sospechar que ese acto se iba a celebrar en vísperas de que el Atleti vaya a disputar, cuatro décadas después, otra final del mismo torneo.

Muchos de esos jugadores hacía años que no se veían. En Madrid se han vuelto a juntar, han recordado, se han reído, se han emocionado, se han sentido arropados y queridos. Ha sido un reencuentro hermoso, unos días mágicos con un emotivo acto central en un Cine Proyecciones abarrotado. 

Reina, Melo, Capón… Si escucho aquellas alineaciones, cada uno de sus nombres lo recuerdo con la voz de mi padre. Poder compartir mesa, cerveza y conversación con los ídolos de mi infancia ha sido un privilegio. 

Cuando coleccionaba cromos, cuando los cambiaba con los amigos del colegio, cuando jugaba al balón en las calles del pueblo soñando con ser como el Ratón, aquel pequeñajo nunca imaginó que, cuatro décadas después, se lo podría contar al propio Rubén Ayala, que sonreiría complacido. 

Decía un diario deportivo que entre mis compañeros de Los 50 hay figuras de la comunicación, del deporte, de la cultura… Pero no saben lo más grande: hay expertos en hacer realidad los sueños.

Con la ilusión y la sonrisa de niño que aún no se me ha borrado, sólo tengo una palabra: gracias.

Consume y calla: desmontando la trampa del asterisco

En este blog –aviso- se practica desde siempre una especie de sano "nepotismo": la de promocionar las creaciones de las personas a las que quiero. Pero eso no impide que lo que digo sobre esas creaciones sea verdad.  

Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga experta en trastornos de la conducta alimentaria -y en muchas más cosas-, ha publicado recientemente Consume y calla, cuya lectura acabo de terminar.

No me sorprende que hayan sido las televisiones públicas, menos condicionadas por empresas anunciantes, quienes hasta ahora han prestado más atención a este libro. Porque su autora ha dejado al descubierto las vergüenzas de unas industrias –la de los alimentos funcionales y la de los cosméticos “milagrosos”- que primero nos crean una falsa necesidad y a continuación nos venden –a menudo con malas artes- el supuesto remedio.

No resulta fácil conjugar rigor y amenidad. Existen sesudos estudios científicos que nunca se convertirán en obras divulgativas ni llegarán al gran público. Y, en el otro extremo, acecha el riesgo de caer en el sensacionalismo y despachar estas cuestiones con rechazable ligereza. En su libro, Ana nos ilustra con datos y valoraciones respaldadas por dos centenares de fuentes solventes y, sin embargo, deja que salga de vez en cuando su lado más irónico y gamberro, en un trabajo que informa y educa, pero en modo alguno aburre. 

Consume y calla, de Foca Ediciones (el sello en el que Akal agrupa sus títulos más valientes o más heterodoxos), nos habla de lo que el refranero llamaría “la ley y la trampa”. Denuncia los estereotipos artificiales que se nos acaban imponiendo para incitarnos a consumir los modernos Bálsamos de Fierabrás. Pone la lupa sobre unos suplementos alimenticios que, cuando no son superfluos, los podemos hallar, en mayor medida y con menor precio, en la alimentación natural. Desmonta los trucos publicitarios, tejidos con medias verdades, con letra pequeña, con referencias a encuestas y estudios sesgados, con insinuaciones que sustituyen a afirmaciones vedadas… y siempre con los irresistibles señuelos de la belleza y la salud.

Yo he aprendido muchas cosas en sus páginas: desde curiosidades históricas -como que en la Edad Media existían ya incipientes normas que hoy llamaríamos “de protección al consumidor”, según revela Juan Eslava Galán- hasta que las empresas que me tientan continuamente con alimentos hipercalóricos son a menudo las mismas –qué mamonas- que después me ofrecen productos dietéticos que me prometen adelgazar en un abrir y cerrar de ojos. He asistido, página a página, al desenmascaramiento de la picaresca que existe disfrazada bajo palabras como lactobacilus, omega, isoflavonas, light, sin gluten, sin alcohol, eco, bio o natural. Y, para finalizar el libro, el ranking de los diez mejores asteriscos es impagable.

Para quienes no gusten de los eufemismos y disfruten con la brillantez, Consume y calla es un libro más que recomendable. Da mucho juego para reflexionar. Y para debatir.
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Éste es un reportaje sobre el libro en el informativo de "mi" Mara Torres:
 


Éstas otras entrevistas en La tarde en 24 horas, Para todos La 2 y La aventura del saber:

 

 

Y algunas reseñas y entrevistas en prensa escrita: 

- National Geographic, 07.04.14
Tiempo, 09.04.14 
- El País, 11.04.14
- El Confidencial, 11.04.14
- La Información, 11.04.14   
- Deia, 04.05.14

Intervención en Aquí nací yo, dedicado a El Hoyo de Pinares (y II)


 
El viernes 31 de enero se emitió la segunda parte del reportaje que el espacio Aquí nací yo de Castilla y León Televisión, a través de su canal 8 Ávila, dedicó a mi pueblo El Hoyo de Pinares.
 
La primera parte se había emitido el viernes anterior y en ella yo aparecía hablando de la fuente del Caño y la inauguración de la red de aguas, de los orígenes medievales del pueblo y del curioso cuadro que conservamos en la iglesia, que reproduce otro de Luca Giordano que existe en el Monasterio de El Escorial.
 
De aquella entrevista que me grabaron, en esta última entrega incluyeron un fragmento en el que hago mención a la leyenda de Peña Halcón (o Peñarcón). También había hablado del romance de La niña del montero, pero esa parte no se incluyó.
 
En este reportaje también repitió el alcalde David Beltrán y participaron también: Juan Luis Beltrán hablando de su afición a la viticultura y al vino; José Luis Sánchez, Patolillas, sobre sus iniciativas empresariales; los dueños del restaurante La Perdiguera, Gloria Gallego y Miguel Ángel Tabasco sobre gastronomía local; los Navaliche padre e hijo, Antonio y Javier Fernández Antorán sobre la ganadería de vacuno, y los Campeche padre e hijo, Eladio Martín ambos, sobre la ganadería de caprino; Moisés Tabasco, monitor, sobre la Escuela Deportiva; y los profesores de música Juan Antonio Soñés, Francisco Sales y Vicente Manzanera sobre nuestra Escuela de Música, orgullo de la localidad.

Intervención en Aquí nací yo dedicado a El Hoyo de Pinares (I)

 

El pasado 24 de enero, el programa Aquí nací yo, de Televisión Castilla y León, canal 8 Ávila, emitió la primera parte del reportaje que ha dedicado a mi pueblo, El Hoyo de Pinares.

En el mismo, tuve oportunidad de intervenir aportando algunos datos históricos sobre la villa. Hablé de su origen medieval y del otorgamiento del término municipal por el rey Alfonso X el Sabio en el año 1273.

También me referí a la fuente conocida por los vecinos como el caño, realizada en granito por un cantero de la localidad e inaugurada en 1957, con ocasión de la puesta en funcionamiento de la red de agua potable.

Más adelante, hablo sobre la existencia de un interesante cuadro existente en la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel que reproduce una obra de Lucas Jordán, Jesús servido por los ángeles en el desierto, ubicada actualmente en la sacristía del monasterio de El Escorial.

En esta primera parte del reportaje intervienen también David Beltrán (alcalde de la localidad), José Luis de Santiago (párroco), Guillermo Pérez (investigador de la Universidad Católica de Ávila), Luis José Hernández y Raúl Yuste (dos vecinos que son coleccionistas de objetos tradicionales), Adolfo y José Antonio Méndez (también vecinos, que se dedican a la recolección de piñas) y Goyo Muñoz (propietario del alojamiento rural Casa Luna).

Hoy viernes, Aquí nací yo en Televisión Castilla y León, Canal 8 Ávila

Hoy viernes 24 a las 21'30 h., y el próximo viernes 31 a la misma hora, se emiten las dos partes del programa Aquí nací yo dedicado a mi pueblo, El Hoyo de Pinares, en Televisión Castilla y León, a través del canal provincial, 8 Ávila

Participé en la grabación aportando algún dato tanto de historia contemporanea como de historia medieval y orígenes del pueblo. En la entrevista que me hizo Soraya García, también me referí a algunas leyendas locales, como La niña del montero o el tesoro escondido en Peñarcón. Y luego, en la iglesia, hablé sobre un interesante cuadro que se conserva en ella... Como es lógico, el programa seleccionará de entre todo el material grabado lo que le parezca más interesante en función del tiempo disponible.

Los que estéis en la provincia de Ávila y podáis ver el programa, no os perdáis cómo varios vecinos nos muestran las bellezas naturales y los atractivos que guarda El Hoyo de Pinares.

Epitafio

 
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín).

Juan Gelman

(Ha muerto Juan Gelman. Cuando le reconocieron con el Premio Cervantes, escribí aquí sobre él: Una voz indomable y compañera).

El Hoyo de Pinares ha estrenado web municipal: felicidades

 
Mi pueblo, El Hoyo de Pinares, es un auténtico paraíso natural, insuficientemente conocido, a tan solo 80 km. de Madrid.
 
 

 
Desde hace años se echaba de menos una web de calidad que difundiese la localidad en internet. Ha habido varios intentos previos pero, por falta de sensibilización, por falta de apoyos o por falta de medios, lo cierto es que el Ayuntamiento no había llegado a tener hasta ahora una presencia digna en la red.
 
Por fin, desde hace ya algunos meses, he visto con auténtica alegría como El Hoyo tiene una web municipal, www.elhoyodepinares.es, excelente tanto en contenidos como en diseño, posiblemente la mejor de todas las localidades de su entorno. Y quiero reseñarlo aquí y felicitar a la Corporación Municipal, a los técnicos y a todos cuantos la han hecho posible.
 
La página incluye datos e información sobre el municipio, poniendo especial énfasis en su patrimonio natural (declarado Zona de Especial Protección de Aves e incluido en Red Natura 2000) y dedicando incluso un apartado específico a nuestro viejo Pino Castrejón, catalogado como ejemplar singular de Castilla y León. No se olvida tampoco de hacer breve reseña histórica de la villa –que tal vez merecería ser completada- y de rescatar su rico folclore musical de jotas, seguidillas y rondas de boda. Además podemos acceder a una galería fotográfica y asomarnos así a la localidad y a sus paisajes.
 
El Ayuntamiento, por su parte, ofrece una amplia información sobre su actividad propia: se pueden consultar en la red ordenanzas y otra normativa, se pueden realizar algunos trámites con la ayuda de una incipiente sede electrónica, se encuentra información sobre sesiones del pleno y se va recogiendo la agenda de eventos institucionales, fiestas y actos culturales y deportivos.
 
Las iniciativas sociales del pueblo, como nuestras consolidadas y excelentes Escuela y Banda de Música, el Club de Fúbtol, el Grupo de Montaña Peña Halcón o la agrupación local de Protección Civil, ya tienen habilitados también sus rincones en este nuevo portal.
 
Mención aparte merecen las fantásticas rutas de senderismo que el Ayuntamiento y el Grupo de Montaña han ido diseñando y que se han convertido en una de las señas de su identidad y de su oferta turística. De los doce itinerarios previstos, ya están plenamente operativos la mitad, que permiten conocer el entorno de El Hoyo de Pinares y caminar por pinares, viñedos, montes, ríos, arroyos y cascadas, viejas minas... Parajes que atesoran enorme belleza, mucha historia y que incluso nos hacen partícipes de algunas leyendas de tradición oral. Para que nadie se pierda, hasta se habilita una app gratuita que, una vez descargada en los dispositivos móviles, sirve de guía para seguir estas rutas.
 
Ojalá que siga creciendo en contenidos y que el apartado de noticias se consiga ir manteniendo vivo y actualizado. Pero, como persona enamorada de El Hoyo de Pinares, celebro con mucho agrado esta nueva web de mi pueblo.
 
 


La presencia del Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares en las redes sociales se ha completado además, con su página en Facebook, su perfil de Twitter o su canal de Youtube, entre otros.
 
Esto sin olvidar algunas iniciativas privadas imprescindibles que también tienen como referencia al pueblo, como es el caso del fotolog de Carlos López o ese grupo de El Hoyo de Pinares en Facebook que nos sirve de punto de encuentro a los vecinos, a los veraneantes y a la "diáspora" hoyanca.
 
 
(Imágenes: Captura de pantalla de la web. Fotografías de El Fresne, La Pililla, interior de la iglesia y mina abandonada, de Carlos López. Fotografía de cigüeñas, de Jacinto Herrero. Y fotografía de Peña Halcón, de Juan de Pablo Ayuso).