Elogio de la duda

“Prefiero caminar con una duda
que con un mal axioma”
-Javier Krahe-

Yo tenía la idea -quizá también la vana esperanza- de que los tipos inseguros despertábamos cierta ternura en las mujeres, no sé si rayana con el instinto maternal. Pero, en una ocasión, charlando con un grupo amplio de chicas, me di cuenta de que estaba equivocado: por unanimidad, mostraron expreso rechazo hacia esa sensación. Todo lo contrario: preferían a alguien que les transmitiese seguridad. Yo creo que, inevitablemente, falsa seguridad, pero ellas no parecían percibirlo así.

Me siento más cercano a lo que una vez me decía una antigua novieta, a la que alguien estaba reclamando en ese momento compromisos certeros e irrevocables: “Si yo no sé qué voy a hacer mañana, Carlos, ¿cómo voy a saber qué voy a hacer dentro de veinte años?”.

Yo huyo de la gente segura como de la peste. No consigo sentir afinidad con las personas que en todo momento saben estar, que siempre tienen la certeza de lo que hay que hacer, que poseen la receta infalible para todos los males, que siempre hablan ex catedra.

Por supuesto, no defiendo a la persona anclada en la permanente indecisión, que lleva a la inactividad. Es insufrible esa actitud, tan bien retratada por Bertold Brecht en el poema que da título a esta entrada: “Los que siempre tienen reparos, los que jamás actúan. / Ellos no dudan para llegar a una decisión sino para alejarse de una decisión”.

Pero sí me gusta la gente que se cuestiona las cosas, que busca, que expone sus puntos de vista con su argumentación –provisional- pero sin sentirse poseedora de verdades absolutas, que sabe reírse de sí misma cuando es preciso, que toma decisiones asumiendo el riesgo de equivocarse, que sabe escuchar, que practica la sana costumbre de ponerse en el lugar del otro para intentar comprender.

La seguridad excesiva lleva, en los comportamientos, a pisar demasiado fuerte y, en las ideas, al dogmatismo.

En los hechos, el que siempre está muy convencido de todo –“lo que hay que hacer es…”, “lo que no tienes que hacer es…”- suele tener tendencia a pasar por encima de los demás sin fijarse, a no ser capaz de tomar nunca una perspectiva distinta a la que la vida le ha dado a él y a no entender, claro, cómo es posible que algo le haya salido mal.

En el plano del pensamiento, la gente dogmática -lamentablemente conozco muchos casos- tiende a la imposición, al argumento de autoridad, a la tópica descalificación, sin fundamentar, sin razonar, sin pensar por un momento que cabe alguna posibilidad de que las cosas no sea como él cree o como se las han contado. “Ellos son los que no tienen reparos, los que jamás dudan./ Su digestión es espléndida, su juicio infalible./ No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos. En caso de necesidad,/ los hechos deben creer en ellos.” (Bertold Brecht, Elogio de la duda).

Pero, además, es sumamente frecuente que el dogmático cambie de ideas con el tiempo. Eso sí, defendiendo blanco con el mismo ardor guerrero con el que antes defendió negro. “- Soy, huelga decirlo, de derecha, de izquierda, de centro, desciendo del mono, no creo más que en lo que veo, el universo está en expansión, a tal o tal otra velocidad.– He aquí lo que escuchas desde el primer momento en boca de gente a la que no te has dirigido con la intención de que se presentaran como unos cretinos. Si tienes la mala suerte de encontrártelos una segunda vez, cinco años más tarde, todo habrá cambiado, salvo su estilo de certidumbre autoritaria y casi siempre brutal. Llevan otro distintivo en el ojal, se enorgullecen de su parentesco con otra bestia, y el universo se contrae a una velocidad que pone los pelos de punta”. (Ernst Junger, Abejas de Cristal).

Además, estoy convencido de que la seguridad es mentira. Es un artificio que algunos construyen para convencerse a sí mismos, para tener asideros, para huir del ineludible vértigo de la vida, pero en el fondo es una completa ficción.

Hoy me apetece dejar aquí esta vieja y hermosa canción de Pablo Guerrero que, evocando un juego infantil, cantaba a un país que salía de una dictadura y necesitaba recuperar la calle y las libertades. ¿Que por qué me he acordado de ella? Por esta frase que me gusta mucho:

A tapar la calle,
que no pase nadie
que no tenga dudas…



(Fotografía: Respuestas, de Photografer Padawan, de la galería de imágenes Creative Commons de Flickr).

Todo es susceptible de empeorar

¿Hay algún país de la Unión Europea, o incluso del ámbito occidental, donde la clase política tenga menos nivel que en España, donde se gobierne más a base de ocurrencias y no de políticas fundamentadas y coherentes, donde los políticos tengan menos sentido de Estado, donde dividan más a la sociedad, donde haya más corrupción y picaresca, donde digan más disparates y donde los partidos sean aún más impresentables?

Parece difícil, pero todos los récords pueden batirse.

Sí, hay uno: Italia.

La mañana siguiente

“… Para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida
con tu propia
luz".

-Ángel González, Me basta así-

Saber que ella sigue allí, a su lado, que no era sólo uno de sus sueños. Contemplar largo tiempo su espalda desnuda. Recorrerla despacio y creer que los besos tienen el mágico poder de devolverla a la vida. Ver cómo se despereza y sonríe. Ser el único espectador de ese milagro: que empiece un nuevo día, que vuelvan a abrirse sus ojos asombrosos...

(Fotografía: Sin título, de Francisco Javier Sánchez Campos, Rasulala, de la galería de imágenes Creative Commons de Flickr).

Más imágenes de la votación por internet

La entrada anterior del blog, que dediqué al 5º aniversario de la primera cibervotación española, ha servido, entre otras cosas, para que retomemos contacto en estos días algunos de los que intervinimos en la preparación de aquel evento y para que hayamos recordado el intenso trabajo que supuso, pero también, y sobre todo, algunos de los momentos agradables que compartimos.

Todos me han preguntado también por Fausto, el entonces alcalde de El Hoyo de Pinares, que se implicó ilusionadamente en el proceso, que respaldó en todo momento mi labor como coordinador de la participación municipal en la prueba, y que se ganó el aprecio de todos los organizadores y colaboradores.

Tras la publicación del texto me llegó enseguida el mensaje afectuoso de Diego Hernández, la persona de la FNMT más directamente implicada en la responsabilidad de la prueba y que, en aquellos meses previos, tantas veces visitó El Hoyo de Pinares para supervisar la formación de los funcionarios, el proceso de registro de los votantes y la obtención de las tarjetas electrónicas, las iniciativas de difusión, las instalaciones técnicas y, en definitiva, cada detalle de un proceso complicado y apasionante.

Yo tenía algunas fotos que me proporcionó Alejandro Novo, de Sun Microsystems, varias de las cuales son las que utilicé para ilustrar el citado post. Pero ahora Ana Fandiño -un encanto de persona que fue entonces nuestra interlocutora en Cisco Systems, una de las firmas colaboradoras- me ha enviado otra buena cantidad de fotografías de aquella jornada hechas por ella y por otro compañero, José Luis Angoso, imágenes que no conocía hasta ahora. No me resisto a reproducir algunas de ellas.

La simpatiquísima escena que captó Ana de estas dos vecinas del pueblo en la puerta del Ayuntamiento con la bolsas de Cisco resultó premiada en un concurso de fotografía que esta multinacional norteamericana organizó entre sus empleados:


Así eran los puestos de votación electrónica antes de abrir el colegio electoral:

Y éste era el aspecto que ofrecía el colegio ya en pleno proceso de votación:

En cada uno de los puestos, junto al terminal con lector interno de tarjetas, había un panel de instrucciones, que explicaba detalladamente cómo emitir el voto por electrónico:

No obstante, la mayoría de los votantes, especialmente los no familiarizados con el ordenador, necesitaron ayuda de los técnicos presentes.

Aquí Europa Press TV entrevista a uno de los electores de aquella histórica jornada en El Hoyo de Pinares:

En el exterior, la gente degustaba vino y dulces de la localidad ofrecidos por el Ayuntamiento a los vecinos y visitantes:

Como comenté en el texto anterior, en las inmediaciones del colegio electoral y de la carpa promocional instalada enfrente, se generó un animadísimo ambiente:

(Fotografías de José Luis Angoso y Ana Fandiño, Cisco Systems).

5º aniversario de la primera votación por internet celebrada en España

(Reseñado en la edicion digital del diario 20 Minutos, 15.04.08)



Esta entrada tendría que haberse publicado coincidiendo justamente con la fecha, pero no tenía disponibles algunas de los audiovisuales que por fin la acompañan, hasta que Alicia Martínez -que es más cuidadosa que yo y los tenía guardados- me los ha proporcionado amablemente (gracias, Ali) y hasta que yo he podido digitalizarlos primero y subirlos después a la red. El caso es que hace unos días, el pasado 16 de marzo, se cumplieron cinco años ya desde la realización de la primera votación por internet en España, una experiencia pionera de la que fue protagonista mi pueblo, El Hoyo de Pinares (Ávila).

Quizá algunos visitantes habituales del blog hayan reparado en que, en la columna lateral del mismo, hay un apartado de enlaces dedicado a este evento. Ello es debido a que me cupo la responsabilidad y el honor, como primer teniente de alcalde que era entonces, de coordinar la participación del Ayuntamiento, siempre con el apoyo constante del alcalde, Fausto Santamaría, el respaldo y la colaboración activa de todos los concejales y grupos políticos municipales, con una destacable implicación de todo el personal municipal y, finalmente, con una alta participación de los vecinos.

Fue una prueba piloto enmarcada en un proyecto puesto en marcha por CERES, el organismo de certificación de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Sobre la base de previos estudios tecnológicos, sociológicos y legislativos (en los que intervinieron grupos de trabajo de las Universidades Politécnica y Complutense de Madrid), un equipo multidisciplinar había venido trabajando para desarrollar un software de votación a través de la red, con el respaldo del Ministerio de Ciencia y Tecnología y en coordinación también con la Dirección General de Política Interior y Procesos Electorales del Ministerio del Interior.

Nuestra implicación en esta aventura comenzó cuando un amigo, el ingeniero industrial Eduardo Kropnick Carvajal, vinculado familiarmente a El Hoyo de Pinares, me telefoneó para hacerme una propuesta relacionada con este novedoso proyecto, en el que había participado porque entonces trabajaba en la FNMT. Una de las fases del mismo consistía en la realización de una prueba piloto con población real, al objeto de evaluar el sistema, tanto desde el punto de vista del funcionamiento técnico como desde la perspectiva sociológica de la actitud de sus destinatarios. La FNMT deseaba realizar su ensayo de referéndum en un municipio no muy lejano a Madrid –por cuestiones logísticas- y cifraba el censo deseable en torno a dos mil electores, por lo que coincidíamos con el perfil requerido. Tras comentarlo con el alcalde y con mis compañeros de Corporación, lo sometimos al pleno, donde, por unanimidad, aceptamos convertirnos en esos conejillos de indias que buscaban, y mostramos nuestra total disposición.

El ensayo de votación electrónica en esta villa abulense contó también con el apoyo de diversas firmas colaboradoras del ámbito de las nuevas tecnologías de la información y la telecomunicación, que pusieron a disposición de la prueba recursos materiales y humanos. Telefónica, la más importante multinacional española, además de otras aportaciones, instaló las líneas ADSL en la localidad, lo que permitió que contásemos en el pueblo tempranamente con un servicio que aún hubiera tardado algunos años en llegar a esta zona rural. Cisco Systems, líder mundial en infraestructuras de red para internet, cuyas soluciones de conectividad basadas en IP (protocolo de internet) son la base de la propia internet y de la mayoría de redes que existen en entornos empresariales, educativos y gubernamentales de todo el mundo fue otra importante empresa colaboradora. Sun Microsystems, que cuenta en su haber con la paternidad del sistema Java y que ocupa una posición de proveedor líder de hardware, software y servicios, aportó los equipos necesarios. En todo este proceso se implicó, por último, la conocida consultora Accenture, que venía ya colaborando con Ceres en la definición y expansión de la infraestructura de certificación electrónica y que presta especial atención a este tipo de procesos a través de Accenture eDemocracy Services.


Esta experiencia llevada a cabo en El Hoyo de Pinares constituyó la primera votación por internet en España y una de las primeras del mundo. En el ámbito internacional existían interesantes antecedentes de voto electrónico, pero la mayoría de ellos a través de urnas electrónicas orientadas meramente a favorecer un rápido y mejor recuento. La novedad de la emisión de voto, en nuestro caso, a través de internet, consiste en que no sólo favorece un escrutinio más ágil y sin errores, sino que permite votar cómodamente y a distancia, lo que podría constituir en el futuro una respuesta para los problemas con los que hoy se enfrentan determinados colectivos y suponer una interesante alternativa al voto tradicional por correo, la engorrosa fórmula con la que contamos actualmente.

Los principales problemas que suelen plantearse a un modelo de voto por internet vienen derivados de cuestiones de seguridad. Ceres había planteado como requisitos de su sistema de votación, ensayado con éxito en El Hoyo de Pinares, la autenticación (sólo podían votar los electores previamente inscritos en el censo), la fiabilidad (cada votante no podía votar más de una vez y, obviamente, no se podía producir alteración en los resultados), la imposibilidad de coacción (ningún votante tenía posibilidad de demostrar el sentido del voto emitido), la verificación (cada votante recibía un mensaje de que su voto había sido emitido correctamente), la imparcialidad (se conocía el índice de participación en tiempo real, pero el sentido de los votos permanecía secreto hasta el final de la jornada), la veracidad de la votación (si se descubría algún defecto, se contaba con mecanismos técnicos para verificar todos y cada uno de los votos) y el anonimato (no podía relacionarse el voto con el sujeto que lo emitió).

A diferencia de otras localidades –por ejemplo, el municipio granadino de Jun, pionero en la aplicación de nuevas tecnologías a la participación ciudadana en la política municipal-, El Hoyo de Pinares no contaba con una experiencia previa en este terreno, pero precisamente de eso se trataba: para evaluar el sistema, si se hace con una población más familiarizada con las nuevas tecnologías de lo que es usual, el resultado sociológico queda falseado. La prueba debía realizarse con la participación de una población con un perfil normal –por tanto, muy desigual por tramos de edades y por grado de formación e información- en cuanto al uso y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación, y que, por tanto, plantease los problemas con los que un sistema de este tipo se encontraría, en su caso, en una implantación generalizada y real.

La cuestión elegida para la consulta fue la fecha de la Romería local. No se trataba, pues, de elección entre diferentes listas políticas, sino de una pregunta tipo referéndum, con dos opciones alternativas, además de la posibilidad de voto en blanco. La pregunta elegida reunía las condiciones que la Corporación Municipal se había planteado: que fuese suficientemente interesante en el plano local como para no desincentivar la participación, pero que al mismo tiempo no constituyese un motivo de enfrentamiento o de agrio debate. La cuestión finalmente sometida a referéndum municipal partía de unos antecedentes históricos. La primitiva Romería del pueblo, celebrada tiempo atrás el martes de pascua, había ido languideciendo hasta prácticamente desaparecer. En la década de los setenta del siglo pasado, parroquia y Ayuntamiento decidieron ubicarla discrecionalmente en una nueva fecha: el último domingo de mayo, y desde entonces se había fortalecido y consolidado inequívocamente, con una amplia participación de vecinos del pueblo y visitantes. En la época en que se fijó, no estaba aún muy asentado el concepto de fin de semana y el sábado era día laborable para muchas personas. Pero actualmente, parte de la población opinaba que, siendo en domingo, la fiesta se cortaba abruptamente a media tarde, al tener que madrugar y trabajar los vecinos al día siguiente, tener que regresar los visitantes a sus puntos de origen, etc. De ahí surge la propuesta de ubicarla en lo sucesivo en el último sábado de mayo. La cuestión provocaba controversia, por lo que la Corporación, que en otro caso no se hubiera atrevido a cambiar una fiesta local, encontró la posibilidad de consultar al propio pueblo sobre si prefería que la romería fuese en sábado o en domingo.

El resultado de esta consulta no era legalmente vinculante. De hecho, el referéndum en España no es en ningún caso vinculante, ni siquiera cuando se celebra de acuerdo con la legislación vigente y con la debida autorización gubernativa. Pero, además, en nuestro país no existe hoy la posibilidad de realizar una votación por Internet con validez legal, mientras no se acometa una reforma legislativa ad hoc. No obstante, el Ayuntamiento convirtió esta consulta en políticamente vinculante, puesto que asumió un compromiso público, para dar carácter de acuerdo plenario a lo que la voluntad que la mayoría de los vecinos manifestase en la votación.

Tan pronto como se aprobó la realización de la prueba, nos pusimos manos a la obra, con una primera fase de divulgación, celebrando un acto público de presentación, colocando carteles, convocando charlas públicas y actividades informativas, enviando constantes comunicados a los medios, celebrando en Ávila una rueda de prensa y remitiendo un folleto informativo a los vecinos.

Paralelamente, comenzó el proceso de registro de votantes. Cada persona que voluntariamente se ofrecía para participar en la proceso, obtenía en las oficinas municipales una tarjeta electrónica, dotada de un certificado digital emitido por la FNMT. La tarjeta, similar en su apariencia a las utilizadas en los cajeros automáticos, requería la utilización de una clave alfanumérica de ocho caracteres, pin que podía ser modificado por el usuario. Esta tarjeta de votación empleada en nuestro pueblo fue un antecedente del actual DNI electrónico, que incorpora un chip y un certificado de similares características.

El certificado digital y la contraseña permitían la identificación del usuario con garantía de seguridad. La tarjeta servía para emitir el voto, cómodamente y sin desplazamientos, desde cualquier ordenador doméstico, mediante una aplicación informática y un lector de tarjetas que igualmente facilitábamos de forma gratuita en el Ayuntamiento por cortesía de la FNMT.

Para las personas que no contaban con conexión a internet en sus hogares, se habilitaron una serie de urnas electrónicas, unos puestos de votación en el colegio electoral, ubicado en el salón de sesiones del consistorio, donde se dispuso, además, de asesoramiento técnico de personal de la FNMT, del Ayuntamiento y de las empresas colaboradoras para aquellos electores menos familiarizados con la informática.

La iniciativa tuvo una aceptación que superó las previsiones, pues los electores voluntaria-mente inscritos en el censo electrónico alcanzaron el 87’35 % del censo electoral real.

En los alrededores del colegio electoral, el 16 de marzo de 2003 el ambiente fue festivo. El Ayuntamiento obsequiaba con productos gastronómicos típicos de la localidad. Enfrente se dispuso una carpa en la que la FNMT y las empresas colaboradoras instalaron sus stands, con material informativo, obsequios promocionales y puestos de navegación gratuita por internet. Todo ello contribuía a que la votación por internet no anulase tampoco ese ritual social que sin duda constituye una jornada electoral.



Los investigadores sociológicos hacían también sus encuestas en las inmediaciones del colegio, para completar el estudio que, desde meses atrás, venían llevando a cabo.

Todos los medios informativos nacionales y algunos internacionales se interesaron, tanto en los meses previos como el propio día de la votación, por el desarrollo de este experimento de referéndum electrónico. Yo personalmente, entre los meses previos, el propio día de la votación y los días posteriores, atendí decenas y decenas de entrevistas, en diarios, en revistas de lo más variado (desde la publicación de la Federación Española de Municipios, que insertó un magnífico reportaje de varias páginas, hasta revistas de informática), en radios (por descontado las abulenses, pero también recuerdo el programa de Luis Herrero en la COPE, una divertidísima entrevista en un programa de humor de Onda Madrid..., radios más locales de Andalucía, Cataluña, País Vasco...), en webs (el canal tecnológico de Terra, por ejemplo, publicó un amplio reportaje), etc.

El día de la votación estuvieron en El Hoyo de Pinares las cámaras de TVE, Antena 3, Telemadrid, CNN +…, los micrófonos de todas las cadenas de radio y enviados de los principales medios escritos y digitales, tanto generalistas como especializados de lo más variado.

La cadena Ser emitió en directo toda la mañana desde El Hoyo de Pinares su programación local. En este programa especial los profesionales de Ser Ávila entrevistaron telefónicamente al ministro del interior, Ángel Acebes, y en persona entre otros al alcalde, Fausto Santamaría, a Sergio Ruiz como responsable de Ceres, a José David Carracedo sobre el estudio sociológico, a mí como teniente de alcalde y a Florentino Martín (un albañil jubilado que fue el primer inscrito como votante). Se analizaron, con los corresponsales de la Ser en los distintos países, las experiencias de Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, además de contar con la opinión de Manuel Toharia sobre las posibilidades de futuro de estos sistemas.

La noticia abrió los telediarios del día, inmediatamente después de la noticia de portada, que lamentablemente fue la invasión de Irak por las tropas de EE.UU.

Éste es el enfoque que dio TVE, creo que en el informativo territorial, a nuestra cibervotación:


Así expuso la noticia el espacio Telenoticias de Telemadrid (al final salgo yo más joven y con gafas, tartamudeando en unas declaraciones):


Y de esta manera lo recogieron las noticias de CNN +:

Unos días más tarde, el espacio El Debate de La 2 ofrecía también un cuidado reportaje, para ilustrar un posterior coloquio en el que participaron, entre otros, el entonces ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, y un representante del PSOE, el ex ministro Joan Majó. Aquí también incluyeron varias declaraciones mías:


Así reflejaron, al día siguiente de la votación, algunos de los principales diarios nacionales, la experiencia de voto electrónico:


- El País: Los vecinos de El Hoyo de Pinares inauguran el voto por internet: la romería será el sábado.

- El Mundo: El 59 % de los habitantes de El Hoyo de Pinares decide a través de internet que su romería será el sábado.

- ABC: Los vecinos de Hoyo de Pinares deciden por internet la fecha de su romería.

El Subsecretario de Procesos Electorales del Ministerio del Interior Félix Marín, el Director General de Administración Local Pablo Trillo, el Subdelegado del Gobierno en Ávila Javier Encinas, el Presidente de la Diputación Sebastián González… fueron algunas de las personalidades que nos acompañaron en una jornada histórica. José Antonio Rodríguez, entonces teniente de alcalde –hoy alcalde- de la localidad de Jun (Granada), pueblo pionero en la aplicación de internet a la participación política, también estuvo presente observando muy de cerca el desarrollo de nuestra votación.

La participación fue del 58’10 % sobre el censo electrónico de inscritos para participar en la prueba (lo que suponía el 50’76 % del censo electoral real de la localidad). Al término de la votación y ante una considerable expectación popular y mediática, los interventores –el Subdelegado del Gobierno en Ávila, el director de Ceres, el alcalde y yo mismo- procedimos a abrir con nuestras propias tarjetas y claves, la urna digital, dando comienzo al recuento. Apenas unos minutos después se conoció en pantalla el resultado de un escrutinio que, con sobres y papeletas recontados manualmente, se hubiera prolongado considerablemente:

  • 619 votos a favor de cambiar la romería al sábado (59’75 % de los votos emitidos)
  • 400 a favor de mantener la romería en domingo (38’71 %)
  • 17 votos en blanco (1’64 %)
Así se cerraba una experiencia para mí memorable.

Durante esos meses de intenso trabajo, tuvimos una excelente relación en lo personal entre los miembros de la Corporación Municipal y los representantes de la FNMT más directamente implicados en el proyecto, como Sergio Ruiz, Diego Hernández, Javier Montes…, entre otros muchos integrantes del equipo de Ceres que no cabrían en estas líneas, pero de los que debo citar también a la ingeniero Patricia Moreno, que fue una de las primeras personas con las que nos reunimos y estuvo muy directamente implicada en el desarrollo de este sistema de votación. Esa misma relación sumamente agradable existió con nuestros interlocutores en las empresas colaboradoras, como Ana Fandiño (Cisco), Maribel Carrascosa (Sun) o Pepe Delgado (Telefónica), además de otros muchísimos profesionales con los que tratamos a lo largo de este apasionante proceso y que sería larguísimo enumerar.

Yo creo que, entre los vecinos de El Hoyo, se produjo una aceptación popular de la legitimidad del proceso, lo cual constituye un dato de indudable importancia a la hora de evaluarlo. A cada vecino del pueblo le gustó más o le gustó menos el resultado de la votación, en función de cual fuese su particular opción, pero la generalidad de los votantes no dudó de la limpieza de la votación ni insinuó la existencia de ningún pucherazo informático. A pesar del desconocimiento que los ciudadanos de a pie tenemos sobre las cuestiones técnicas, no se puso en cuestión la fiabilidad de los resultados.

En cuanto a sugerencias técnicas, la mayor parte de personas que no eran usuarios informáticos necesitaron asistencia técnica y eso lógicamente dificulta el secreto del voto. Se puso, por tanto, de manifiesto la necesidad de que los puestos de votación tengan letras grandes y claramente legibles, y que estén dotados de algún sistema sencillo, por ejemplo pantallas táctiles, para los no familiarizados con el ratón.
La experiencia hoyanca fue objeto de comentario, debate y análisis posterior en numerosos foros especializados. En alguna ocasión yo he participado en este tipo de convocatorias, como en las II Jornadas eDemocracia celebradas en Madrid en enero de 2004 (ver información de El Mundo), de las que está disponible en la red la presentación de power point que sirvió de apoyo a mi intervención, o en el V Encuentro Interadministrativo sobre Modernización de los Servicios Públicos, organizado en León en marzo de ese mismo año por la Junta de Castilla y León (ver información en Ávila Red), y del que también están disponibles en internet el texto de la ponencia y la presentación.

Desde entonces, en la mayor parte de convocatorias electorales en España se han ido ensayando, con resultado desigual, diversos sistemas de votación electrónica.

El sistema testado en El Hoyo de Pinares sirvió de base para que Ceres pusiera en marcha una herramienta de voto por internet para las Juntas Generales de Accionistas en sociedades mercantiles, pues una reforma legal así lo permitió.

Como abogado creo que un sistema similar debería autorizarse y extenderse a los Colegios Profesionales, pues es fácil dotarnos de certificados electrónicos –de hecho, en algunos colegios ya está hecho- y el hacer más cómoda la emisión de voto, sin desplazamiento ni pérdidas de tiempo, podría elevar la participación en la elección de órganos de gobierno, que en la actualidad suele ser bajísima.

Los municipios ofrecen también un ámbito muy adecuado para experimentar, pues la democracia municipal aborda con frecuencia cuestiones sencillas y cotidianas en las que podría consultarse la opinión de los vecinos.

Nuestros políticos siguen, sin embargo, reticentes. Para ellos continua siendo muy cómodo que se les dé un cheque en blanco cada cuatro años, que los ciudadanos no decidan, sino que elijan a quien va a decidir por ellos, que no es ni de lejos lo mismo. Poner en marcha sistemas de este tipo harían preguntarse a muchas personas por qué no pueden tener más y mejor democracia. Mucho me temo que, al final, no existe voluntad política de avanzar en democracia electrónica, aunque es inevitable que acabe llegando el voto electrónico. Se instalarán urnas electrónicas en los colegios -como se hace ya en varios países, algunos teóricamente menos avanzados que el nuestro-, pero supongo que sólo para favorecer unos recuentos más ágiles.

En cualquier caso, sea como fuere, en nuestro país los vecinos de El Hoyo de Pinares fuimos protagonistas de una experiencia pionera que no debería caer en saco roto. Ya veremos si los políticos están a la altura de las circunstancias que nos plantean estos retos, pero desde luego hace cinco años los ciudadanos sí lo estuvimos y pusimos nuestro granito de arena.

La primera democracia fue la democracia directa. La democracia representativa es un invento histórico reciente para solucionar el problema de la imposibilidad de participación directa de grandes poblaciones, pero las nuevas tecnologías rompen en buena medida esa barrera. Yo sigo apuntándome entre aquellos que creen que el voto electrónico es un medio y no un fin en sí mismo y que, por tanto, debería ser un instrumento a favor de abrir mayores espacios de participación política.

(Fotografías de Alex Novo, Sun Microsystems).

Rafael Azcona

Fíjense si soy nota discordante que hasta tengo buena opinión del cine español.

Pero si borráramos de la historia del séptimo arte en nuestro país todas las películas en las que ha participado de una u otra forma Rafael Azcona, no sé si tendría esa misma opinión, porque esa historia se vería seriamente empobrecida.

Desde El pisito (1959) hasta la aún inédita Los girasoles ciegos (precisamente estaba yo leyendo estos días esa novela), Azcona es, casi con total seguridad, la persona más importante de nuestro cine.

Hombre peculiar, discreto, sencillo, inteligente, ocurrente, buen escritor, con una increíble capacidad para tratar desde el ingenio los tipos y las situaciones cotidianas. En Hollywood hubiera sido todo un personaje.

No se le echará de menos en estrenos, actos, premios y saraos, sencillamente porque no iba. Pero se le echará de menos en los personajes, en los diálogos, en las situaciones, en las tramas… Se echará de menos su extraordinario talento cuando nos sentemos ante la pantalla grande.