Reencarnaciones

No hay nada malo en usted que una reencarnación no pueda curar
-Hugo Scolnik, científico argentino-


Hace unos días estaba en la piel de un personaje con el que disfruté. Casi me atrevería a decir que una especie de Indiana Jones de nuestros días. Cual un De la Quadra Salcedo, volaba en helicóptero por encima de unas inmensas cataratas, navegaba junto a ellas dejándose empapar, las contemplaba escuchando el impresionante ruido del agua al caer desde 80 metros de altura… Conversaba con los guaraníes de una aldea para conocer sus trampas de caza, sus hierbas medicinales y su vida actual. Se sentía como una especie de Amundsen cuando, con grampones en los pies, caminaba por encima de un glaciar cuya pared se alza hasta 60 metros de altura sobre el nivel del lago. Pero luego fue también una especie de escritor bohemio que frecuentaba cálidos cafés, en una ciudad con fascinante personalidad. Un ave nocturna que iba a clubs de jazz, sugestivos restaurantes e incluso a curiosear a alguna milonga. Un intrépido reportero al que permitían, cámara en mano, acceder a estancias no visitables de la Casa de Gobierno. Hasta en las villas miseria le acogían con calidez y esperanza, como si fuera un enviado que pudiera hacer algo para denunciar ante los demás la lacerante situación de la pobreza infantil. El personaje debía tener, además, cierto atractivo personal, porque los amigos le agasajaban con afecto entusiasta, y hasta conquistó algún corazón sin siquiera saber bailar tango.

Pero mi gozo en un pozo. Algo debí de hacer mal en esa vida anterior, porque enseguida me he visto reencarnado en un tipo de existencia que a mí -al menos por lo que he visto hoy y por comparación con ésta anterior- me parece anodina. Difícil acostumbrarse.

Al de esta mañana nadie le despertaba dulcemente, sino que fue el frío pitido de un despertador el que hizo que recuperase la consciencia en un minipiso madrileño. Cuando uno se reencarna así, van viniéndole, como si fueran vagos recuerdos, los datos de la vida que ha asumido. Supe de esa forma que este ser vestía traje, aunque, al no tener juicio, no se ponía corbata –algo es algo-. Y que tenía que ir a trabajar a una oficina. Qué gris. He tenido que hacer un esfuerzo para saber en qué estación de metro tenía que bajar, a qué piso debía subir... Y he pasado así a asumir la personalidad de alguien que, tras saludar con familiaridad a los que se supone que son los compañeros, se ha pasado toda la mañana entre papeles.

Mi única esperanza es hacer méritos para que, en mi próxima reencarnación, vuelva a mejor, no como esta vez, que me han degradado, supongo que a causa de tener mal karma.

Y encima aquí hace mucho más frío.

(Ilustración: Karma Guen 2008-07, de Tobstone, de la galería Creative Commons de Flickr).

15 comentarios:

PEGASA dijo...

jajaja. Como le he dicho en el blog de Solfeo, soñar es bueno. Mira voy yo a soñar también yo en que en una vida anterior soy la mujer que descubrió el primer planeta con marcianos. Ufff!! eso si, y con tu permiso me llevo a ese ser indiscreptible en la nave especial para que vean el prototipo de hombre español.

Melba dijo...

Se me hace que estuviste en las cataratas de Iguazú y anduviste por la parte gélida de Argentina, si es que no estuviste en la Antártida. ¡Bonita reencarnación!, ¡A ver cuándo es la próxima! :D

♥♥♥

Bárbara dijo...

Claro, y todavía pretenderás que nos apiademos de ti y de tu pobre vida madrileña después de morirnos de envidia por ese increíble viaje, y encima en navidades. Pues no cuela, que lo sepas...

Anónimo dijo...

Jajaja, que buen relato, Carlitos!!
Espero que hayas disfrutado tu paseo por Argentina, en todas sus facetas. La Argentina que no duerme nunca y te desborda de bohemia, la de los paisajes únicos como Iguazú y la Patagonia, y también la que muere de hambre, miseria y desesperanza. En esa última, seguiremos resistiendo, peleandole a la muerte, sembrando conciencia, soñando con cambiar la historia. Allí también, por tu generosidad y tu honestidad te has ganado un lugar. Al igual que el "Gallego" Javier, sos uno mas entre nosotros. Y nos llena de orgullo.
Hasta la victoria siempre.
José Rey

PEGASA dijo...

upsss!! Pos va a ser verdad que se nos convirtió en un intrepido aventurero. Pos bueno, bueno.... ea ya tenemos el Indiana Jones Español. Pero que coste que aún tengo mis dudas, tendré que verlo para creer.

TortugaBoba dijo...

La frase de Scolnik es grandiosa. Me la copio.
Carlos, te comunico algo: tienes una cosa que se llama el síndrome post vacacional. No sé si habías oído hablar de él. Viene a ser que de repente tu vida te parece monótona, aburrida y carente de sentido, y que estarías mejor entre palmeras, cocoteros, o callejuelas de alguna ciudad desconocida tomando un helado. Fíjate si te veo post vacacionalmente mal, ¡que te habías olvidado que hacía frío! Jajajja ;-)
Y no cualquier frío no. No del que hablabas antes de irte a tierras más cálidas, no. Frío Siberiano. Toma ya. Otra noticia fresquita. Nunca mejor dicho.
Bienvenido a la vida real. Te esperábamos con los brazos abiertos.
Muack.

carlos dijo...

¿Y a cuál de los dos te llevas, Pegasa, al viajero o al oficinista? Me temo que el segundo es más prototipo, lamentablemente.

Caliente, caliente, Melba. Te envío un beso de feliz año nuevo hasta Nicaragua.

¿Así que no ha colado, Bárbara? No tienes ninguna compasión.

Me alegro de verte por aquí, José. Hoy tocaba frivolizar un poco pero, cuando publique la crónica del viaje, ya sabes que habrá capítulo especial -y ya muy en serio, como no podría ser de otra forma- al drama de la pobreza. Salí de aquellos asentamientos impresionado, con una sensación de "algo hay que hacer, algo hay que hacer..." que tenemos ahora que concretar. Pero, a la vez que conmovido por la situación vital de tantas familias, también salí admirado por el trabajo de los compañeros. Y ahí radica la esperanza. Gracias de nuevo por mostrarme esa otra Argentina, la que no está en los circuitos turísticos pero que es la realidad cotidiana de muchas personas.

Tengo fotos, Pegasa. Todavía no he contado todos los viajecillos de verano, pero poco a poco, ya le irá tocando el turno. De Argentina hay mucho que contar. Un beso.

Sí que va a ser eso, Tortu. Pero es que he pasado de un extremo a otro, de 40º a -4º, de unos días geniales en todos los aspectos a unos días coñazo. Menos mal que la semana era cortita y ya está aquí el fin de semana. Besos.

Mª Gemma dijo...

Pero que dura es la vuelta...
Estoy deseando que nos cuentes tu viaje...
Bienvenido Carlos... se te echaba de menos...
Un abrazo

ana de la robla dijo...

Lo que tienes que hacer es reunir méritos para ganarte otra vida prestada como la de estas navidades, aunque sea por quince días... Bienvenido, queridísimo.

carlos dijo...

Hola, M. Gemma. Yo también estoy deseando sacar tiempo para contarlo y compartir -con mis impresiones en texto y con fotos- la espectacularidad de Iguazú y de los glaciares y el sabor de Buenos Aires con vosotros. Me quedan antes crónicas de viajes de este verano, particularmente Florencia que no puedo pasarla por alto.

Créeme que intento hacer méritos para ello, querida Ana. Y que voy metiendo monedas en la hucha de cerdito para que se recupere pronto. Besos.

Finisterre dijo...

"...y hasta conquistó algún corazón sin siquiera saber bailar tango."

¿Cuándo quedamos para tomar unas cañas?

Carlos Paredes Leví dijo...

Un relato interesante, bien narrado y con fondo, D. Carlos...
Ahora bien, yo con esto de la Reencarnación siempre me he preguntado el porqué, si existe, cada vez somos más....Por otro lado, debo confesarle que no consigo imaginar, por poner un ej., a Bill Gates reencardo en ardilla listada o en lirón careto...
Un saludo.

carlos dijo...

Jajajaja, Finisterre, siempre fijándonos en lo mismo... Venga esas cañas. Hoy veré el partido del Barça-Atleti en casa. Es un ejercicio de masoquismo, pero bueno.

Bienvenido, tocayo. Tus dudas las tendrá que resolver algún hinduísta, budista o similar. Se me ocurre que tal vez seamos más seres humanos y menos del resto de animales, no sé. Y Bill Gates pues dependiendo de cómo se porte, así le irá (algunos decían que era el anticristo de las profecías de Nostradamus, así que fíjate que en este hombre está en todas partes, hasta en la tostada religiosa...). Un saludo.

sibila dijo...

Bueno, se supone que las almas van evolucionando hasta llegar a humanos y como dices Carlos, cada vez hay menos animales y plantas mientras que los humanos estamos en atasco taponando la salida como un tapón decorcho de champán al estar tan despistados ... Habrá que abrir esa botella y salir volando contigo a Argentina (Y sin toga y maletín, ¿eh?). Carlos, bienvenido al mundo mundano...

carlos dijo...

No tengo claro que eso siempre sea una evolución a mejor. Comparando a algunos humanos y a algunos animales, no sé, no sé... Los viajes mejores siempre sin toga y sin maletín, claro que sí, Sibi. Un besazo.