El secreto de sus ojos


Hay pocos directores de cine de los que me guste todo lo que he visto. Me ha pasado hasta el momento, por ejemplo, con Alejandro Amenábar (Tesis, Abre los ojos, Los otros, Mar adentro…, aunque no he visto todavía Ágora). También con Fernando León de Aranoa (Familia, Princesas, Los lunes al sol…).

Otro de esos directores con los que siempre tengo sensación de acertar cuando voy al cine es el argentino Juan José Campanella: El mismo amor, la misma lluvia, El hijo de la novia y Luna de Avellaneda están entre mis películas favoritas.

En general, una parte del cine argentino viene demostrando que, sin contar ni de lejos con los recursos de Hollywood se puede obtener, sin embargo, un producto más que digno y de calidad. Y en ello, sobresale Campanella.

En sus trabajos, suele articular un planteamiento moral: el retrato de quien apuesta por sus principios, que por lo general resulta socialmente perdedor y se queda sólo con la íntima satisfacción de haber sido fiel a sí mismo. Y construye siempre la trama sobre dos pilares, el de la emotividad y los sentimientos, por un lado, y el del ingenio y el buen humor, por otro. Quizá por todo eso me gusta, porque con esos ingredientes, con los que tan identificado me siento, cualquier receta que cocine siempre será de mi gusto. Pero es que, por si fuera poco, Campanella realiza sus filmes con buen gusto y buen oficio: lo visual, la interpretación y los diálogos son siempre de gourmet.

El secreto de sus ojos es un ejemplo de ello. Si tuviera que decir algo sobre ella les aseguraría sencillamente que, para mí, esto es el cine. Así, sin más. Palabra, imagen, interpretación.... Y esta envolvente película tiene todo. Tanto que la trama –en esta ocasión semipolicíaca- incluso me parece lo de menos, casi casi una excusa si me apuran, para escenificar lo que importa: el afán de justicia, la lealtad, las relaciones humanas... Sí me quedo con otra de las historias que está, aparentemente en segundo plano: el amor, las decisiones y las indecisiones, lo que pudo haber sido y no fue, las segundas oportunidades... Pero, sobre todo, me quedo con los diálogos chispeantes, deliciosos. Con los planos cuidadísimos, siempre sugerentes. Y con una interpretación sensacional.

Darín, sobresaliente, como es habitual. Con la actriz y cantante Soledad Villamil ni siquiera puedo ser objetivo, a mí me gusta desde que aparece en pantalla. Pero la grata sorpresa esta vez fue un Guillermo Francella colosal: la caracterización, el personaje, las frases, los gestos…

Hay escenas fantásticas. Desde el punto de vista cinematográfico, la secuencia del estadio de fútbol, con una mezcla de imágenes reales y recreación virtual, logradísima. Y, entre las destacables por diálogo e interpretación, yo me acuerdo ahora de una impagable, la del Juez echando la bronca a los dos funcionarios, Benjamín Expósito (Darín) y Pablo Sandoval (Francella), por una pifia investigadora que llevan a cabo sin su consentimiento. Y, sobre todo, de otra absolutamente memorable, cuando Sandoval, con la ayuda de un cliente del bar erudito en fútbol, desentraña algunos datos de unas cartas con esta reflexión: un tipo puede cambiar de casa, de trabajo, de ideología, de religión… pero hay algo que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión.

Si yo votara en los Óscar, ni lo dudaría. No les cuento más. Háganme caso, no se la pierdan.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Como bien dices, es cine, ni más ni menos. Maravillosa!!

Bernardo Rivero dijo...

Tan solo desearte a ti y a todos los seguidores de "La nota discordante" unas felices navidades y buena salud y paz de espíritu para el próximo 2010. Aunque cerramos bastante mal el año con el rídiculo acuerdo de Copenhague para un asunto tan grave como el cambio climático que se avecina (no hay duda de las previsiones científicas), al mal tiempo buena cara. Un poco de buen cine desde luego será un excelente bálsamo.
FELICIDADES.

ana dijo...

Gracias por tu comentario ,como argentina me honras con el reconocimiento a mis compatriotas.
Como abogada con experiencia ,como ciudadana que ha caminado por Buenos Aires y sus tribunales te puedo asegurar que refleja mucho esta pelìcula.

Shikilla dijo...

A mi me has convencido, iré a verla. Que tengas una feliz Navidad. Un abrazo.

j.p. dijo...

yo la vi y como dices el personaje de sandoval es genial, lo que me pude reir

Carlos dijo...

Coincidimos, Anónimo. A mí no me gusta mucho el cine de acción pura casi sin palabras o que importan poco las palabras. Y tampoco el cine que es sólo diálogo (ese tipo de cine en el que los personajes cuentan las cosas en vez de pasarles). Pero esta película tiene todo, para mi gusto.

Mis mejores deseos también para ti, Bernardo.


Pues sí, Ana, Argentina hace un cine mas que digno. Ya quisieran muchas películas norteamericanas acercarse a ésta en calidad. En promoción, medios, distribución, etc., la ganarán, pero en calidad no.

Ve, Shikilla. El único problema es que cuando nos hablan muy bien de algo nos generan una expectativas que a veces pueden no verse del todo satisfechas. Lo mejor es ir sin idea previa y dejarse sorprender. Cuando recomiendo una peli o lo que sea a amigos no les cuento nada, simplemente les digo que vayan a verla, que les gustará. Pero en un post no puedo decir sólo eso, claro. Espero que te guste.

Sandoval es un crack, J.P.

Fernando Solera dijo...

Tengo unas referencias magníficas sobre esa película. En cuanto pueda iré a verla, Carlos. Muchas gracias por la sugerencia y muy feliz navidad.

Bernardo Rivero dijo...

Invito a todos los seguidores de "la nota discordante" a visitar mi nuevo blog musical: "¡Que suene la música"! (http://quesuenelamusica-amigos.blogspot.com), centrado en el folk y "otras músicas", porlo general raras.
SALUDOS.

Carlos dijo...

la única pega, Fernando, es lo que le decía a Shikilla, que cuando todo el mundo nos habla maravillas de una película, nos genera expectativas y nos impide la capacidad de dejarnos sorprender gratamente. Espero que no sea así y que la disfrutes.

Gracias por la información, Bernardo. Nos pasaremos por ahí a disfrutar de tus sugerencias, que seguro merecerán la pena.

Finisterre dijo...

Genial película, Carlos. Cierto que muesta la triste realidad de la justicia argentina y eso tiene cero de gracia pero, por lo demás y gracias al papel de Sandoval, te partes de risa.

Un abrazo

D' Artagnan dijo...

Mi única crítica a esta película, que desde luego es muy buena. Es su regodeo en la nostalgia. Aunque creo que es parte de nuestra idiosincrasia. Somos así!! Habrá que asumirlo...

Carlos dijo...

Yo creo que está muy bien, Finisterre, esa mezcla que siempre hace Campanella de crítica social, de reivindicación de los buenos sentimientos y mezclado todo con buen humor. Siempre dejan un sabor agridulce, te hace reír y te hace pensar. Nada que ver con el humor intrascendente, pero tampoco nada que ver con las profundas películas coñazo.

Puede ser, pero es que creo que yo también me doy a la nostalgia, D'Artagnan, y lo mismo por eso no me chirría.

marisol dijo...

Maravillosa peli, yo la ví además con muy buena compañía.

Maribel dijo...

Frank Sinatra decía del "Something" de los Beatles que era la canción de amor más bella del mundo en la que nunca se dice "te quiero". Algo parecido a la sensación de Sinatra es la que yo tuve después de ver esta película: la última escena es una de las escenas de amor más bonitas de la historia del cine. Creo que me dejó la piel de gallina toda la noche...
Además, la ví un día después de "Agora" (que es para darle de comer aparte) por lo que probablemente me pareció mucho mejor aún.
Un beso fuerte y que tengas un buen año