En la Fiscalía General del Estado, con las víctimas de estafas de prestamistas

Una vez más, he asistido jurídicamente a víctimas de las tramas de estafas en préstamos hipotecarios que operan impunemente en nuestro país.

En esta ocasión, acompañé al presidente de la asociación Stop Estafadores, Juan Puche, a la entrevista que habíamos gestionado en la Fiscalía General del Estado y que tuvo lugar el pasado 13 de mayo.

Fuimos recibidos por el Teniente Fiscal de la Secretaría Técnica Alejandro Luzón, uno de los mayores experto en delitos económicos en nuestro país y que durante años ha ejercido como Fiscal Anticorrupción.

Previamente habíamos hecho llegar a la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, un dossier con la operativa de estas redes y profundizamos en ello en una reunión de trabajo que resultó muy productiva.
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Reseña de esta reunión en otros medios: 
Lawyerpress.com, 14.05.15.
- Web de la asociación Stop Estafadores, 13.05.15

Taller de orientación legal para familias de niños con discapacidad

El pasado 9 de mayo tuve el placer de participar en el Encuentro de Familias que la asociación DEDINES (Defensa del Niño Discapacitado con Necesidades Especiales) organizó en el CREER (Centro de Referencia Estatal e Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus familias) en Burgos.

Mi cometido fue impartir un taller de orientación legal para esas familias de niños/as con discapacidad, explicando desde un punto de vista práctico y comprensible algunas nociones sobre incapacitación y tutela, patrimonio protegido del discapacitado, testamentos y herencias, etc., con un posterior coloquio en el que resolver dudas de los presentes.

El programa incluía una completa oferta de actividades formativas impartidas por pedagogos, psicólogos, etc. y actividades lúdicas para los menores.

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La noticia en los medios: 
Diario de Burgos, 08.05.15.
Canal 54 Burgos, 08.05.15.
- Agencia ICAL, 08.05.15

A la venta la edición 2015 de mi manual de Nóminas

Un año más, FC Editorial publica la edición actualizada de mi libro Nóminas, Seguridad Social y Contratación laboral.

Más de 16.500 ejemplares vendidos en años anteriores parece que suponen un avala a la utilidad de esta obra.

En la misma, abordo, en primer lugar, el contenido básico de la relación laboral y las características de las modalidades de contrato vigentes; en un segundo bloque, todo el contenido y estructura de las retribuciones del trabajador y cómo confeccionar los recibos salariales; y, finalmente, la afiliación y cotización al sistema de Seguridad Social. 

El manual está disponible tanto en formato impreso como electrónico y, además de en librerías, puede adquirirse en la web de la editorial. 

No, mi general

En sólo dos días, a ratos, me devoré No, mi general, la estremecedora crónica del doble acoso, primero sexual y luego laboral, al que fue sometida la entonces capitán Zaida Cantera, y de la denuncia y la lucha tenaz de ésta. 

Cuando cerré su última página, dije una frase que mis amigos me han oído a veces tras leer un relato de ficción, pero nunca tras leer una historia real, dramáticamente real: “este libro tiene una película dentro”. Creo sinceramente que la merecería. Porque la única consecuencia positiva que puede tener un caso así es precisamente alcanzar tal relevancia que no se repita nunca más. Que las Zaida del futuro no tengan motivos para temer. Que los Lezcano y los Villanueva del futuro se lo piensen dos veces. 

No, mi general es el reflejo de dos mujeres cumpliendo su deber y dejando en evidencia a otras muchas personas que no lo cumplieron. 

Es –principalmente, porque el protagonismo de esta obra es suyo- la historia de Zaida, profesional brillante, comprometida, valiente y humana. Estoy convencido de que hubiera estado llamada a ser una de las primeras mujeres generales del Ejército español. Y, sin embargo, unos cuantos personajes indignos de la institución militar, consiguieron -unos por acción y otros por omisión- convertir su vida cotidiana en un infierno y acabar frustrando su vocación. Su resistencia y su tesón son un ejemplo profesional y humano. Como español de a pie, confío en que la defensa de mi país esté, cada vez más, en manos de profesionales como Zaida y no de miserables como los que la sometieron a una despiadada persecución. 

Pero, indirectamente, es también reflejo de la buena labor de Irene Lozano, una diputada trabajadora y luchadora que, tantas veces y en tantos temas, ha sido en estos últimos años la voz de la dignidad en el Congreso. Que escuchó a una ciudadana cuyos derechos estaban siendo atropellados. Que entendió que era de elemental justicia llevar este caso al parlamento y darle visibilidad para intentar cambiar las cosas. Que no hizo ningún cálculo de rentabilidades políticas y se puso desde el principio del lado correcto, de aquel en el que ha estado siempre en su labor parlamentaria: el de la ciudadanía, frente a los abusos. Y que, finalmente, ha acabado sacando a la Irene periodista y escritora, para dejar testimonio de unos episodios que jamás deberíamos olvidar. 

No sé si a estas alturas alguien dudará de la veracidad de esta historia. Parte de ella está declarada probada por sentencia judicial firme. Pero, al margen de la enorme verosimilitud de todo lo que se cuenta y de cómo se cuenta, la reacción del ministro Morenés no pudo ser más elocuente: no dedicó un solo argumento ni un solo dato a desmentir o a poner en cuestión lo que Irene Lozano denunciaba ante el parlamento. Se limitó a descalificarla de forma miserable por atreverse a preguntar. 

Morenés tampoco empleó ni un segundo en pedir perdón desde la institución a Zaida, en prometer reparación, en asegurar que se exigirán responsabilidades, en anunciar que se investigará todo hasta el final... Ni siquiera en lamentar lo sucedido y en comprometerse a que no se volverá a repetir nada semejante. Si antes decía que sus silencios no pudieron ser más elocuentes, lo cierto es que tampoco pudieron ser más repugnantes. 

No, mi General es un libro valiente, que publica los nombres y apellidos de la infamia. Si no hay ya varias querellas contra Irene y Zaida es precisamente porque lo que cuentan es verdad. Y porque los culpables prefieren que no se profundice en su actuación y confían en que el tiempo traiga olvido y consagre la impunidad de la mayoría de ellos. 

Zaida Cantera quizá haya librado –muy a su pesar- una de las más importantes batallas de las Fuerzas Armadas españolas a lo largo de su historia. Quiero creer que, tal vez gracias a ella, algunas cosas empiecen por fin a cambiar. Ella se perderá algunos ascensos y algunas condecoraciones, pero espero que gane el reconocimiento social que merece. Al menos yo, como ciudadano, le estoy inmensamente agradecido. 

Hace unos meses, cuando aún no conocía este caso con el detalle de ahora y tan sólo tenía algunas referencias de prensa sobre el mismo, me enteré de que Zaida era por fin comandante, por mérito propio y contra todos los obstáculos imaginables. Y la felicité por Twitter. Entonces intuía lo que significaba aquel ascenso. Ahora lo sé. Por eso vuelvo a decir, pero con más conocimiento de causa, lo mismo que aquel día: felicidades y gracias, mi comandante.

Vuelvo a La Mañana de La 1, sobre estafas de prestamistas

El pasado 5 de marzo el espacio La Mañana que presenta en TVE Mariló Montero entrevistó a Monchi, una de las numerosas víctimas de estafas cometida por un conocido prestamista privado, imputado por varios juzgados de Madrid.

En plató estaban presentes dos colaboradores habituales del programa -el abogado Joaquín Moeckel y el periodista Juan Baño- y acudí yo como invitado, en mi condición de asesor jurídico de la asociación Stop Estafadores, que agrupa a los afectados por estas prácticas fraudulentas.

Una vez más tuvimos ocasión de describir y analizar el modus operandi habitual de estas redes que, aprovechándose de la necesidad, consiguen engañar para hacer constar un capital superior al entregado, con elevado interés de demora y plazo muy reducido de devolución, con la finalidad última de apoderarse del inmueble.

De mar a mar

Calculo que Mario tendría 16 y yo 17 años. Nos habíamos propuesto irnos a Asturias con nuestras mochilas a la espalda, una tienda de campaña, un walkman y algunas cintas de cassette, un pequeño hornillo para cocinar y unas cuantas latas de comida, ganas de aventura y muchas dosis de ilusión. Lo que apenas llevábamos era dinero, pero esto nos parecía entonces un detalle insignificante. 

Cuando llegamos a Oviedo, en la misma estación Mario preguntó: “¿Cuál es el primer tren que sale para un sitio con mar?”. Aparecimos en la playa de San Juan de Nieva, un hermoso lugar cerca de Avilés. 

Al llegar al destino, comenzamos a caminar, suponíamos que en dirección al Cantábrico, pero no estábamos seguros y llevábamos demasiada carga como para dar paseos inútiles. Mario soltó entonces la mochila, se adelantó corriendo, subió a un montículo y mientras volvía me gritaba desde lejos todo emocionado: “¡Tío, el mar!”. 

Más de treinta años después, de mil y una vivencias compartidas, mientras echábamos al mar las cenizas de Mario, recordaba yo aquella escena. Los inicios de una amistad que ya es para siempre. Y esa atracción que él sentía por el mar. Le hubiera gustado el sitio que sus compañeros de buceo eligieron para que le despidiéramos. 

Se me ha ido con él tanta historia, tanta vida, que cinco meses después no encuentro aún palabras que puedan reflejar, siquiera pálidamente, esta herida. 

Me encanta la gente que mira hacia adelante, la que mantiene firmemente que lo mejor está por venir. Y quisiera creerlo, pero me resulta hoy imposible. Muy generoso tendría que ser el futuro conmigo para no pensar que lo mejor de mi vida se quedó aquel atardecer entre las olas del Mediterráneo.


(Fotografías: Galicia, 1985; Marrakech, 2006; y Jávea)