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Montfalcó Murallat y Sant Ramon

En la comarca leridana de La Segarra podemos encontrar muchos municipios de interés: Cervera, Guissona, Torà… Pero, dada la limitación de tiempo de mi estancia, seleccionamos una pequeña excursión por la zona en la que nos detuvimos especialmente en dos lugares: Montfalcó Murallat y Sant Ramon.


Montfalcó Murallat es una pequeña aldea medieval, una fortaleza situada en lo alto de un monte y que pertenece al término municipal de Les Oluges.

Esta fascinante villa es “un caramelo para el paladar artístico de los viajeros”, como acertadamente afirma el escritor Vidal Vidal en su libro Les Rutes de Ponent.

El territorio donde se halla era la marca fronteriza de la Segarra entre cristianos y sarracenos. A raíz de la repoblación de esta tierra por el conde de Berga, Bernat I, en el siglo XI, se construye el castillo y en torno al mismo todas las demás dependencias, dentro de un recinto fortificado.

Se trata, como digo, de una villa completamente amurallada, que no tiene más que el castillo y una decena de casas adosadas a la muralla. Al pueblo se accede por un único portal y se va transitando por una calle circular -con apenas algunas callejuelas de acceso a ciertas dependencias- y todo ello desemboca en una plaza central.



Todo el pueblecito está construido en piedra. Paseando por la villa encontramos curiosos restos de las instalaciones medievales, como un horno comunitario, la cisterna que recogía el agua pluvial y los lagares del vino. También se pueden admirar los detalles constructivos de su muralla milenaria bordeándola por su exterior.

La verdad es que entrar en el cautivador recinto de Montfalcó constituye un viaje en el tiempo que nos lleva diez siglos atrás. Uno tiene la sensación de que, en cualquier momento, se va a encontrar con algún sirviente del señor acarreando víveres o con algún guerrero medieval.

En el pueblo hay un par de casas rurales que tienen muy buena pinta, pero cuyo alojamiento no he disfrutado. Pero lo que sí disfruté –y de qué manera- es el Restaurante Montfalcó. Un pequeño restaurante de un pequeño pueblo, pero recomendado en todas las guías de prestigio… y no me extraña. Me cuesta trabajo recordar un lugar donde haya comido mejor y mira que hay buenos establecimientos por toda España. En algunos blogs he leído que les pareció algo caro aunque merecía la pena, pero ni siquiera estoy de acuerdo en lo de caro. Me parece recordar que nosotros comimos por unos 25 € por persona una comida que en Madrid no te cuesta menos de 40 € por comensal en ningún lado (y dudo que llegase al mismo nivel), por lo que la relación calidad/precio es más que buena. El servicio, magnífico. Y la comida toda riquísima, con una carta que sorprende, una presentación excelente, una materia prima extraordinaria y una elaboración fantástica. Yo, por ejemplo, elegí unos trigueros (parece algo muy normalito pero os aseguro que yo no he comido nunca unos trigueros con ese sabor), seguidos de un conejo a la brasa que todavía me relamo sólo de recordarlo y un postre de frutas del bosque con una crema de yogur que no os quiero ni contar. Y todo esto regado con un buen vino de la zona y mi correspondiente café del final. En fin, notarán que se me está haciendo la boca agua sólo de acordarme. De verdad, muy recomendable.


Así que si tienen ocasión, ni lo duden, porque este pueblecito medieval amurallado es una auténtica delicia. Si, además, como guinda de la excursión, deciden comer en su restaurante, la jornada es redonda.

Sant Ramon es otro municipio leridano con algunos núcleos anejos y dedicado fundamentalmente a la agricultura. Su fama se debe a que en su término municipal está el Monasterio de Sant Ramon de Portell, conocido allí con notable exageración como El Escorial de la Segarra.


Fundado por la Orden Mercedaria en el siglo XIII, con el nombre de Priorato de San Nicolás de la Manresana, acoge los restos de San Ramón Nonato, cuya devoción fue en aumento a partir del siglo XVII.

Hoy el complejo incluye un convento del siglo XVII, la iglesia del siglo XVIII y un nuevo convento del siglo XIX.

La iglesia es de estilo barroco y en una capilla lateral acoge el mausoleo del santo.

El monasterio tiene un claustro de estilo neoclásico.


En el municipio de Sant Ramon se hallan una iglesia y las ruinas de algunos castillos.

¡Ah! Y es un paraíso para los gatos callejeros que parecen estar a sus anchas en cualquier rincón del casco viejo. Esto es sólo una muestra de los varios que vimos plácidamente tumbados por las calles.


(Fotografías del autor, excepto vista aérea de Montfalcó tomada de Atlas Rural).