Gran acogida a la visita guiada a la iglesia de San Miguel en El Hoyo de Pinares


La visita guiada del sábado 10 de diciembre al templo parroquial de San Miguel Arcángel en El Hoyo de Pinares (Ávila), registró un destacable éxito tanto de aceptación -todas las plazas disponibles completas- como de satisfacción, puesto que la visita fue muy participativa y recibimos comentarios muy favorables.

Tanto Marco A. Santamaría como yo tuvimos la grata experiencia de dirigir, en dos turnos consecutivos, el recorrido por la iglesia y por su contenido de imaginería y pintura, que completamos con una proyección audiovisual sobre la historia de la edificación, de las obras de arte que contiene y otros elementos materiales -tales como el órgano del siglo XIX, las campanas o el reloj de la torre-, tradiciones locales relacionadas con el mismo y algunos documentos históricos singulares, sin que faltaran anécdotas, curiosidades y secretos escondidos entre las piedras de este templo renacentista de tres naves. 

Creemos que se ha cumplido el objetivo que nos propusimos de divulgar aspectos poco conocidos de la iglesia hoyanca y poner en valor su rico patrimonio cultural. 

Debido a la buena acogida dispensada y a la demanda que no pudo ser atendida, Tanto el párroco, José Luis Santiago, como el alcalde de la localidad, David Beltrán, enseguida han mostrado su disposición a organizar nuevas convocatorias similares el próximo año, en el que precisamente la localidad conmemorará los 750 años de la carta de otorgamiento del término municipal por el rey Alfonso X El Sabio.

Muchas gracias a la Parroquia y al Ayuntamiento por su disposición y muchas gracias a todos los vecinos y visitantes que nos acompañaron en este fascinante viaje de descifrar el lenguaje de las piedras, del arte  y de los viejos escritos, de ver un lugar de siempre con una mirada distinta. 


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La noticia en otros medios: 

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(Fotografías: Teresa Galán, Raquel Blanco y collage realizado por el autor con fotografías de Raquel Blanco y de Luis J. González Hernández)

Visita guiada a la iglesia de El Hoyo de Pinares

El sábado 10 tengo el placer de participar como "guía" voluntario en una actividad convocada por la Parroquia de San Miguel Arcángel de El Hoyo de Pinares, con la colaboración del Ayuntamiento de la villa. Se trata de un recorrido explicado por el templo parroquial, del siglo XVI.

Intentaremos dar respuesta, entre otras, a cuestiones como cuándo se comenzó a construir el edificio y por quién, qué sabemos del viejo órgano en desuso, quién fabricó el reloj que lleva más de 130 años marcando las horas del pueblo, cómo afectaron al templo los dos incendios que sufrió en el siglo XIX y a principios del XX, desde cuándo existe devoción por la Virgen de Navaserrada, qué tiene que ver el cuadro de Cristo servido por los ángeles en el desierto con otro existente en la sacristía de la iglesia del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, el papel de San Sebastián o San Isidro en desaparecidas tradiciones locales y contaremos algunos secretos escondidos entre las piedras...     

Si les apetece un viaje único por la historia, la cultura y el arte, con mucha información desconocida, habrá dos turnos, a las 10 y a las 12 horas y es necesaria previa inscripción. 

Los dos cicerones de esta visita, Marco Antonio Santamaría y yo, la guiaremos desinteresadamente como agradecimiento a quienes hayan colaborado con un donativo de cinco euros para la restauración de las puertas del templo que se está acometiendo en la actualidad.   

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La noticia en otros medios: 

- Abulens.es, diciembre 2022: Organizan una jornada de visitas guiadas a la iglesia de San Miguel.


 

Javier Rupérez vuelve al lugar de su secuestro por ETA, 43 años después


En la transición, yo era un niño curioso que abría bien los ojos, porque su padre le había anunciado que iba ser testigo de cambios históricos. 

Un día, en horario infantil, la televisión única interrumpió su emisión con un "Avance Informativo" para mostrarnos un cadáver en el maletero de un vehículo. El grupo terrorista Brigadas Rojas había asesinado al político democristiano italiano Aldo Moro. 

Cuando, al año siguiente, se supo que ETA (p-m) había secuestrado en España al diputado de UCD Javier Rupérez, era inevitable que aquel recuerdo nos llenara de preocupación durante el mes largo que duró el cautiverio, y que la sociedad española respirase aliviada el 12 de diciembre de 1979, cuando los terroristas lo pusieron en libertad en la provincia de Burgos, en el kilómetro 233 de la carretera Madrid-Irún. 

En marzo de 1980, yo estaba en casa leyendo, cuando mi padre vino a buscarme: “Carlos, mira qué noticia te traigo: ¡Rupérez estuvo secuestrado aquí, en el pueblo!”

La noticia de la desarticulación de una parte del comando terrorista y el hallazgo de la casa franca, un chalet en la colonia veraniega, donde se ocultaba un arsenal de explosivos y armas, tuvo gran impacto en la población de El Hoyo de Pinares (Ávila), que registró aquellos días amplia presencia de la policía y de medios informativos. 

Semanas más tarde, por varias fuentes, corrió el rumor de que el sábado 29 de marzo de 1980 Rupérez iba a acudir con la policía a un reconocimiento de la casa donde estuvo secuestrado. Allí nos plantamos unos cuantos chavales del pueblo a esperar si venía... El diputado finalmente no acudió y el redactor gráfico de El Diario de Ávila, Javier Lumbreras, nos fotografió asomados a la verja del chalet. 

Pasaron los años y, cuando se iba a cumplir el 35º aniversario del secuestro, escribí un artículo sobre el mismo. En el Programa de las Fiestas patronales de mi pueblo que edita anualmente el Ayuntamiento suelo publicar algún trabajo sobre episodios de historia local y en 2014 recordé aquel suceso que conmocionó al pueblo. 

En 2022, Javier Rupérez estaba conversando con una persona que veranea en un municipio cercano y le comentó su deseo de regresar en algún momento a visitar el lugar de su secuestro. Buscando información, descubrieron mi artículo y decidieron contactar conmigo. 

Así fue como, 43 años después, aquel niño que se asomaba con curiosidad a la casa el día que no vino Rupérez, pudo enseñar al ex diputado el lugar donde estuvo privado de libertad. 


Previamente, Rupérez visitó el Museo Adolfo Suárez y la Transición en la vecina localidad de Cebreros, el pueblo natal del presidente. Luego entró en la vivienda acompañado por las actuales propietarias. Y, finalmente, en el salón de actos del Ayuntamiento, los vecinos que abarrotaban el mismo tributaron una calurosa muestra de cariño y de reconocimiento a esta víctima de ETA, que narró su experiencia en diálogo conmigo, tras la presentación del alcalde de la localidad, David Beltrán. 


Fue una jornada inolvidable. El regreso de Rupérez, esta vez libre y voluntariamente, y el emotivo homenaje popular de mi pueblo, me parecieron una hermoso símbolo: el triunfo de la libertad y de las buenas personas sobre el terror. 


Aquí dejo algunas de las crónicas informativas, entre ellas un magnífico relato de Cruz Morcillo en el diario ABC, además del video del acto y de algunas entrevistas:





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(Fotografías: Carlos López).

Coloquio con Javier Rupérez sobre su secuestro por ETA en en El Hoyo de Pinares (1979)


El próximo viernes 14 de octubre tendré el honor de intervenir en un acto público con motivo del regreso del ex diputado Javier Rupérez a El Hoyo de Pinares, para conocer el lugar donde estuvo secuestrado por la banda terrorista ETA en 1979.

A las 19 horas celebraremos un coloquio en el salón de actos del Ayuntamiento, que será presentado por el alcalde, David Beltrán, y donde tendré ocasión de dialogar con el invitado sobre aquel suceso. 

El acto inaugura un ciclo sobre episodios históricos de la localidad con ocasión del 750º aniversario del otorgamiento de su término municipal por el rey Alfonso X de Castilla, que se conmemorará el próximo año.

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La noticia en los medios: 

- ABC Castilla y León, 12/10/2022: Javier Rupérez volverá el viernes a El Hoyo de Pinares (Ávila), donde estuvo secuestrado en 1979


El Hoyo, territorio de caza para el rey Alfonso XI de Castilla

Publicado en el Programa de Fiestas de San Miguel, El Hoyo de Pinares, septiembre 2022


El rey Alfonso XI de Castilla y León había nacido en Salamanca en 1311 y murió en la Semana Santa de 1350, por la epidemia de peste bubónica que asoló Europa a mediados del siglo XIV. Falleció mientras sus tropas sitiaban Gibraltar, que seguía en poder de los musulmanes benimerines, tras haber tomado el monarca castellano el reino de Algeciras en 1344. Era hijo del rey Fernando IV y de su esposa, Constanza de Portugal. Al morir su padre, contaba con un año de edad, por lo que se establecieron regencias, con intensos conflictos, hasta que, con sólo 14 años, asumió plenos poderes reales para intentar calmar la situación. 

Entre su actividad legislativa y sus campañas militares, Alfonso XI tuvo tiempo para practicar una de sus mayores aficiones: la caza. El rey promovió la realización de una colosal obra, el Libro de la Montería, en la que quiso reunir todos los conocimientos y usos relativos a la caza mayor, con la participación de sus dos monteros mayores, Martín Gil y Diego Bravo, y de otros quince más que figuran citados en el libro. 

El códice original del siglo XIV, manuscrito, seguramente para uso del propio rey y con anotaciones que se iban incorporando, se halla en la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, junto con otro ejemplar datado como del siglo XV. En la Biblioteca del Palacio Real se conserva el códice más hermoso de esta obra, procedente de la Cartuja de Sevilla y que perteneció al Marqués de Tarifa, ilustrado con 17 miniaturas de la escuela castellana. 

La primera edición impresa, que permite la divulgación pública de la obra, se publica en 1582 en Sevilla, comentada por el caballero de la ciudad Gonzalo de Argote y Molina y con nuevas ilustraciones, las más difundidas. En 1877, José Gutiérrez de la Vega la publicó de nuevo en Madrid, con mayor fidelidad a los textos originales y con un interesante estudio preliminar. En 1934, el Duque de Almazán publica una nueva edición de lujo, precedida de otro interesante estudio. 

Este tratado de la montería de Alfonso XI consta de tres libros. En el primero, se explican técnicas de caza: el equipamiento que debe tener el montero tanto a caballo como a pie, cómo distinguir y seguir los rastros de las distintas especies (venados, osos, jabalíes…), como levantar las piezas, cómo buscar y probar los montes, teniendo incluso en cuenta las condiciones climatológicas y otras diversas circunstancias. El libro segundo está dedicado a los perros de caza, con las heridas que les pueden causar “los animales fieros” y las enfermedades que pueden afectarles y cómo tratar ambas. El libro tercero detalla qué montes de los reinos de Castilla y León eran buenos para la caza, indicando si en verano o en invierno, en qué ubicaciones concretas y las especies que podían hallarse.

En cada paraje incluso se detalla dónde es mejor situar la vocería, es decir, el lugar desde dónde los ojeadores podían hacer batidas y levantar la caza, y dónde situar la armada, esto es, la línea de cazadores que esperaba para abatir las piezas. Hay que recordar que en el siglo XIV la caza era con lanzas o, muy frecuentemente, con ballestas, lanzando varias flechas para abatir al animal, generalmente con mucha mayor proximidad y riesgo que en la caza con armas de fuego. 

El capítulo IX del Libro III de esta obra trata sobre “los montes de tierra de Ávila y Cadalso, y San Martín de Valdeiglesias y de Valdecorneja” (todas las transcripciones las hacemos con sintaxis originaria pero ortografía actualizada para mejor comprensión). En dicho capítulo, el rey y sus colaboradores citan varios lugares de caza que, tras el otorgamiento realizado en 1273 por su bisabuelo Alfonso X, ya eran término municipal de El Hoyo (que aún no contaba en su denominación con el apellido de la comarca de Pinares). 

Entre ellos se menciona Peña Halcón, que consideraban buen lugar para la caza de osos en invierno. La especie hoy está desaparecida en la zona, pero sin duda se referían a la variante ibérica del oso pardo (usus arctos): "Peña Halcón es buen monte de oso en invierno, y son las vocerías la una desde el camino del Helipar a Navaserrada, y la otra como va el camino de Navaserrada a Quemada. Y es el armada al Horno del [río] Sotillo”. 

Según la obra de Alfonso XI, también la zona de Valdegarcía era en el siglo XIV buen paraje para cazar osos y jabalíes en cualquier época del año: “Valdegarcía es buen monte de oso y de puerco, en invierno y en verano. Y son las vocerías la una por cima del lomo de Robledo Halcones tocante a Valdegarcía, y la otra en el lomo del Pinar que está entre Valdegarcía y Navaserrada. Y son las armadas, la una en el camino que va por medio del valle al Sotillo y la otra en el camino que va del valle al Quintanar”. 

Consta en el tratado otra zona adecuada para la caza del jabalí: “La Dehesa del Helipar y el Robledillo es todo un monte y es bueno de puerco en invierno. Y son las vocerías la una por cima de la cuerda de las Radas hasta la Cabeza de la Pinosa y la otra desde el cerro de Buhana, por el camino que va desde Las Navas al Helipar, y es el armada en el collado de la Dehesa del Helipar y otra armada en el colladillo que está entre el Helipar y Valdemaqueda”. 

También la Buitrera es paraje aconsejado para la caza del oso: “La Buitrera es muy real monte de oso en invierno. Y son las vocerías, la una por cima de la cumbre de la Buitrera y la otra por allende del Cofio, y la otra al collado de Sierrallana. Y son las armadas, la una al collado de Valdemaqueda y otras dos en el camino que va de Valdemaqueda a El Hoyo”. 

Los redactores del Libro de la Montería no hablaban de oídas, porque en el libro narran episodios concretos vividos por los cazadores de la corte, como la accidentada persecución de un jabalí en la zona de El Tiemblo, lo que denota que los monteros del rey y, seguramente en la mayor parte de los casos el mismo monarca, eran buenos conocedores de los distintos lugares de caza que van citando en su tratado. 

La historia de nuestro pueblo como escenario para actividades cinegéticas de la corte real no debió de finalizar en el siglo XIV, pues recordemos que, cuatrocientos años más tarde, el romance de La Niña del Montero precisamente se refiere a la hija de un montero de caza de Carlos III y se dice expresamente que vivía en El Hoyo de Pinares. Aunque el relato de la desaparición de la niña sea legendario, la referencia a que un montero del rey resida en nuestro pueblo cuando menos no debía de sonar extraña a los oídos de la época. 

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Fuentes consultadas: 
Libro de la Montería, con estudio preliminar de Gonzalo Argote de Molina. Sevilla, 1582. 
Libro de la Montería, con estudio preliminar de José Gutiérrez de la Vega. Madrid, 1877. 
Estudio Preliminar al Libro de la Montería del Rey Alfonso XI de Castilla, por Matilde López Serrano. Editorial Patrimonio Nacional, 1969. 
Alfonso XI. Biografía en la web de la Real Academia de la Historia.

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Ilustración | El rey y sus monteros, fragmento de una edición del Libro de la Montería de 1582.