Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas

En Radio Nacional, hoy hablamos de la Justicia en España

Como ya les conté hace algunos días en otra entrada, voy a colaborar este verano en un par de emisiones de Afectos, el programa de actualidad social y temas de interés humano que emite cada medianoche RNE. Y les prometí que les iría avisando de los asuntos que abordásemos.

Pues bien, esta noche hablamos de algo que sufrimos cada día los que nos dedicamos profesionalmente al Derecho, pero que, sin duda alguna, también afecta de forma muy importante al conjunto de los ciudadanos: la situación de la Justicia en nuestro país.

Para ir abriendo boca, les dejo, como simple aperitivo, esta citación que me llegó hace algunas semanas, a ver qué les parece a ustedes.



Sí, sí, han leído bien: 2014. Y menos mal que por fortuna, es el procedimiento que denominan abreviado.

El espacio radiofónico, presentado por Daniel Ampuero, comienza a las doce de la noche (es decir, cero horas del miércoles 3 de agosto). Además de incluir en este caso mis opiniones, se ilustra habitualmente con un informe elaborado por la redacción y, lo que es mucho más importante, cuenta con la participación de sus oyentes a través del muro de Facebook, de los correos electrónicos a afectos@rtve.es y de las llamadas telefónicas al 900 137 137. ¿Se animan a opinar?

De bingueras clandestinas y señoras que se marean

Las redacciones de los medios informativos en verano dan mucho juego. Mezclen en la coctelera la escasez de noticias importantes y la presencia de personas en prácticas -sustituyendo a los empleados que están de vacaciones- y el resultado puede ser parecido a los ejemplos que aquí reseño.

En junio, la Policía, en el marco de lo que se denominó Operación Persiana, desmontó un bingo ilegal en Palma de Mallorca.

Estábamos hojeando la edición impresa de El Mundo cuando A. me leyó -con su mejor entonación de suspense- los pormenores con que la nota de prensa de la agencia Efe, reproducida por varios medios, contaba la eficaz intervención de las fuerzas de seguridad contra estas treinta y dos mujeres que participaban en las partidas clandestinas.

En primer lugar, estremecía la descripción del lugar de los hechos: una casa “con sus habitaciones completas, un comedor, un baño, un aseo situado en la planta primera y utilizado por las jugadoras, una cocina equipada…”.

No menos espeluznante era la relación de conductas imputadas: “Se les sorprendió realizando los actos correspondientes al juego del bingo: venta de cartones, seguimiento de la extracción de las bolas y su tachado de los números en el cartón correspondiente, el funcionamiento, tanto automático como manual, del mecanismo de extracción de bolas, el abono de los premios de la línea y del bingo”. Qué cuerpo se le queda a uno, ¿eh?

No me había yo repuesto aún de un suceso como éste, cuando El Norte de Castilla se convirtió en protagonista de Twitter con el notición titulado Una mujer sufre un mareo en su domicilio.

No podía uno sustraerse a seguir leyendo: “Una mujer avisó el martes a los servicios de emergencia para que comprobasen que su hermana se encontraba bien, ya que no contestaba a las reiteradas llamadas que le hacía a su domicilio”. Ay, qué angustia. ¿Cuál sería el desenlace?

Menos mal: final feliz. “La misma alertante llamó luego a emergencias poco después para avisar de que su hermana había sufrido un mareo sin importancia y que ya estaba recuperada”.

Las reacciones de los lectores no se hicieron esperar: “Pero no nos dejen así –clamaba uno, ansioso por conocer detalles-, dígannos al menos si le dieron un vaso de agua”. Otro comentarista exigía portada para la noticia de la que él mismo había sido protagonista en esa jornada: “Esta mañana he llevé dos bocadillos al trabajo pero luego no tuve mucha hambre y sólo me comí uno”. Algunos se preocupaban por el posible impacto de la noticia en la prima de riesgo española.

Enseguida surgieron las iniciativas de apoyo en las redes sociales: en Facebook no faltó el inevitable grupo Señoras de Palencia que se marean. “Todos somos la señora de Palencia”, proclamaban algunos ciudadanos ante tales sucesos, pidiendo la solidaridad de los demócratas y la adopción de medidas para que nunca más nadie tenga que sufrir un mareo en su domicilio.

Lo peor es que El Norte de Castilla, que había conseguido ser trending topic en Twitter y tenía una de las noticias digitales más leídas de su historia, en vez de reírse un poco de sí mismo, que es siempre muy sano, debió de tener a la pobre becaria castigada borrando comentarios toda la tarde y así se perdieron grandiosas aportaciones del ingenio español.

La próxima semana, en Afectos, de RNE

Ya habrán visto que en uno de las columnas laterales de este blog bromeo sobre mi “vocación” personal de tertuliano, de mi disposición a hablar sobre cualquier cosa sin saber realmente mucho de nada... Pues resulta que, durante las dos primeras semanas de agosto, voy a volver a ejercer como tal.

Semejante imprudencia, la de llamarme como colaborador, la ha cometido Radio Nacional, que ha concertado mi participación en dos emisiones de Afectos, el programa radiofónico dirigido y presentado por Silvia Tarragona y que durante estas vacaciones estivales conduce Daniel Ampuero.

Da la casualidad de que yo ya era oyente asiduo de este espacio, que conjuga actualidad y cultura, interés y amenidad, y que, durante la temporada ordinaria, ha contado con colaboradores de una talla muy destacable: la madrugada del lunes al martes participaban la periodista Nuria Ribó y el novelista y poeta Benjamín Prado; los miércoles era el turno de la también escritora y periodista Empar Moliner y del conocidísimo escritor Luis Antonio de Villena; los jueves, los colaboradores de Afectos han venido siendo la periodista Nuria Guitart y un polifacético e interesante Bernat Dédeu, filósofo, músico, colaborador periodístico…; a las cero horas de los jueves comenzaba la última emisión semanal, con otra periodista especializada en Internacional, a la que sigo con interés, Olga Rodríguez, y con el poeta y columnista de El Mundo Antonio Lucas.

Este verano, han estado aún Nuria Guitart, Antonio Lucas, Olga Rodríguez, Empar Moliner… y nos incorporamos en agosto el veterano periodista Pedro Calvo Hernando, el conocido comentarista del corazón y poeta Ángel Antonio Herrera… y un servidor, entre otros.

Ya comprenderán, pues, que no pretendo compararme, ni de lejos, con semejante plantel de ilustres colaboradores, sino todo lo contrario: subrayar la responsabilidad que implica esta grata invitación de RNE. Y la ilusión y el honor que supone la experiencia de pasar de este lado del receptor a estar frente al micrófono en un programa que, además, me gusta y recomiendo.

Las emisiones en las que intervendré serán la del martes 2 de agosto (madrugada del miércoles en realidad) y la del lunes 8 (madrugada del martes).

Afectos se emite en Radio Nacional a las doce de la noche. Puede sintonizarse en el receptor a través de la frecuencia que corresponda a su área territorial  o bien escucharse directamente por internet en el reproductor digital de la web de RNE. 

Además, los propios oyentes tienen la opción de participar activamente en el programa dejando sus comentarios en el muro del Grupo de Facebook o en @AFECTOS en Twitter, enviando correos a afectos@rtve.es o llamando al teléfono 900 137 137. Ya avisaré un poco antes del tema que trataremos cada uno de los días, por si se animan.

Si les apetece y no están durmiendo, me encantará encontrarles en ese diálogo que mantendremos por la noche en Afectos, en la radio pública.

Hace frío, qué notición

Pongo el informativo de las tres en televisión. La noticia con la que abren sus titulares y que ocupa casi la mitad del mismo es -¿están ustedes sentados?- que hace frío en España. ¡No me jodas!, exclamo yo, que soy un malhablado. Pero no es para menos mi perplejidad. Estamos a finales de noviembre: sin duda, que haga frío en nuestro país en estas fechas es un hecho muy noticiable. El despliegue informativo es, por ello, importante, como corresponde a un suceso de estas características. Y yo no me separo ya de la pantalla, siguiendo la crónica –una auténtica lección magistral de periodismo- con interés y preocupación, sin perder detalle.

Me entero de que en la mitad Norte de la Península (qué curioso, en la mitad Norte, ¿y por qué será esto?) ha habido temperaturas muy bajas.

En algunos lugares, donde el termómetro ha bajado de cero, ¡se han registrado nevadas! La noticia me deja helado (nunca mejor dicho). Sorprendente, ¿verdad?

Dan paso a la corresponsal en San Sebastián. Está en la playa de La Concha y nos ofrece en directo una información de primerísima mano: junto al mar, se nota un viento muy intenso. Pásmense (tampoco nunca mejor dicho). No daría crédito, si no fuera porque la cara de frío de la periodista así lo demuestra y porque esa fuerte corriente de aire se cuela por su micrófono y provoca un intenso ruido.

Conectan con otro punto de la geografía. En algunas ciudades donde ha nevado, han echado en las calles sal que, por lo visto, ya tenían dispuesta. No puedo por menos que aplaudir a consistorios tan previsores. Cuando al frente de la administración hay gente visionaria y eficaz, preparada para cualquier eventualidad que se presente, no hay que regatear elogios.

Entrevistan en la calle a un señor mayor. (Mi amigo Mario dice siempre: "¿por qué preguntarán a los viejos por estas cosas, si de lo que menos se acuerdan es de lo más reciente?"). “Horrible, -explica el hombre aterido- no recuerdo yo tanto frío en esta ciudad nunca”. A mí su cara y sus declaraciones me suenan, tengo una sensación extraña que no sabría explicar, como si este mismo señor -o uno muy parecido- hubiera dicho esto ya el año pasado, y el anterior, y el anterior… Serán imaginaciones mías, lógicamente.

Pero no queda ahí la cosa. Siguen las conexiones y me entero de que, en las carreteras donde ha nevado, esto ha supuesto un inconveniente para el tráfico. Vaya por Dios. Parece ser, como explica detalladamente el informativo, que han tenido que pasar las máquinas quitanieves. Y que los vehículos han circulado con cadenas. Lo que da de sí el ingenio humano para superar las adversidades, ¿eh?

Viendo la magnitud del temporal, me digo a mí mismo: cómo será que no se haya quedado algún camión cruzado en cualquier carretera. No acabo de pensarlo cuando -no se lo van a creer- en la siguiente conexión, ¡zas!: allí estaban las imágenes de un puerto de montaña, con un camión cruzado, y la Guardia Civil de Tráfico al lado. Lo que son las casualidades de la vida, hay veces que uno tiene unos presentimientos… Se me pone la piel de gallina (hoy estoy sembrado con estas expresiones) sólo de pensarlo.

Echo de menos que una información tan completa no se haga eco, sin embargo, de algo que los ciudadanos de a pie estamos constatando y que ustedes seguramente no me negarán: en la mayor parte de los hogares, se han encendido las calefacciones, para protegerse de este frío tan acusado que estamos padeciendo. Es una respuesta tan masiva por parte de la ciudadanía que no sé cómo no lo han incluido en un reportaje tan exhaustivo.

Es más, creo que un buen trabajo periodístico no debería haber obviado tampoco el dato significativo de que la gente está utilizando prendas de abrigo. Eso, quieran reconocerlo o silenciarlo los informadores, es un hecho innegable, lo estamos viendo en la calle con nuestro propios ojos. Se habrán fijado, ¿verdad? Incluso no es descartable que ustedes mismos se hayan abrigado más estos días.

No quisiera ser yo agorero, pero no me extrañaría nada que en los próximos meses las cosas siguieran en la misma línea. O incluso –fíjense lo que me atrevo a aventurar- que fueran a peor. Que tuviéramos a la vuelta de la esquina otra intensa ola de frío.

Antiguamente llamada invierno.

(Fotografía: Muñeco de nieve, de Irene Sánchez. El Hoyo de Pinares, febrero 2005. Publicada en El Mirador de la Sierra).

Dragó y Diario de la noche

Se estrenó con una entrevista histórica: la primera que concedía José Antonio Ortega Lara tras salir del zulo donde los terroristas le tuvieron enterrado en vida durante 532 días. Terminó, quince meses después, con su gato Soseki en brazos, desprendiéndose del teléfono móvil y deseándonos a todos “salud, alegría, humor, amor e infinitos orgasmos”. En medio, un peculiar informativo con su personalísimo sello.

Diario de la Noche no era apto para quienes gustan de los telediarios pasteurizados, con locutores (en vez de periodistas) recitando con voz modulada las noticias y cronometrando los tiempos que dedican a uno u otro partido. Era un informativo de autor, donde implícitamente se reconoce que la objetividad absoluta no existe pero que sí puede existir la honrada subjetividad. Un informativo donde el periodista no es neutral ni lo pretende, pero sí que es independiente. Donde el periodista tiene sus ideas y criterios y no los oculta, pero lo fundamental es que no habla al dictado del que paga y manda, sino que dice lo que le place en cada momento y critica tanto a Rajoy como a Zapatero si ha lugar, o elogia a uno u otro si le dan motivos. Un espacio abierto a la pluralidad: para confirmarlo, sólo hay que repasar la extensa relación de personas entrevistadas, esos invitados que recibían un libro como regalo y que siempre tenían la última palabra, nombres de toda ideología, procedencia, dedicación y condición.

No respondía al tópico formato vigente hoy en nuestro país, que se abre con titulares, que expone media docena de noticias nacionales (fundamentalmente, política y sucesos), que dedica un tercio del tiempo al fútbol y que incluye invariablemente un bloque de reportajes ligeros de contenido más o menos social y cultural. Diario de la Noche tenía opinión, análisis, información con mayúsculas (en la que estaban vetados el morbo de los sucesos y los cotilleos de la crónica rosa), reportajes de interés y entrevistas en profundidad.

Para quienes quieran ver telediarios más convencionales, más previsibles, sin gatos deambulando por el plató, sin orejas de burro, sin anécdotas, sin risas, sin peticiones de perdón, sin elogios, sin críticas, sin debate, sin poesía, sin libros, sin Extraños en la Noche, sin cielo de Madrid, sin chicha ni limoná… hay una amplísima oferta.

Sólo La 2 Noticias, presentado en esta etapa por Mara Torres, plantea hoy un informativo con cierto toque alternativo y con otro formato distinto al que se repite en todas las cadenas. Y, que yo recuerde, sólo Carrascal en su día y Gabilondo actualmente, se habían atrevido a hacer incursiones en el informativo de autor, al estilo americano, tomando algunos elementos del mismo, pero ninguno había ido tan lejos como lo ha hecho Dragó.

A pesar de su fuerte personalidad no sólo no ha anulado a quienes estaban junto a él, sino que todos los colaboradores han brillado a su lado y da la impresión, por ejemplo, de que una magnífica periodista –especialmente en el terreno económico- como lo es mi paisana abulense Ana Samboal ha crecido profesionalmente aún más en estos meses.

Y una cosa más: a diferencia de tantos y tantos programas donde se maltrata el idioma, en este informativo generalmente mimaban la palabra como herramienta de trabajo y hablaban castellano con corrección. Ahí es nada.

Durante la etapa en la que Dragó ha tenido en sus manos las riendas, Diario de la Noche trascendió, con mucho, del ámbito autonómico. Fue carne de Youtube y de todos los zappings televisivos, creó opinión y generó debate en la calle. Como su director, el programa recibió críticas y elogios, pero no dejó a nadie indiferente.

Cuando el 28 de diciembre de 2006 leí que Dragó aceptaba hacerse cargo de este informativo nocturno, pensé que era una inocentada de la edición digital de El Mundo, hasta que comprobé que salía en otros medios. Decía entonces Fernando que la aventura tenía mucho de reto y que él, toro bravo, había embestido a la muleta que le tendían. Yo le insistía en que iba a perder la libertad de movimientos, que iba a pagar el precio de estar atado a Madrid y a un programa diario…, pero él tenía claro que era algo temporal. Creo que, después de escribir Muertes Paralelas, tenía que alimentar el gusanillo familiar heredado de aquel periodista de raza del que fue hijo póstumo, aquel joven director de agencia que, al conocer el levantamiento militar del 36, se marchó al ojo del huracán y nunca regresó.

Como a Dragó le gusta decir, ha actuado ahora cual guerrero: esto era ya plaza conquistada y había que buscar nuevos campos donde batallar. Por lo pronto, entre sus proyectos, varios viajes, nuevos libros y un futuro programa de televisión, un magazine con formato más abierto que seguro será –como todos los programas que ha hecho- un espacio lleno de inteligencia y de libertad.

Atrás quedan esos quince meses en que los que demostró que huyendo de la telemierda también se puede incrementar la audiencia. Y que es posible dar las noticias con un toque de humanidad, de cordialidad, con una sonrisa.

Buen viaje, Fernando. Suerte y un abrazo.