Recientemente, la actriz Assumpta Serna denunciaba en redes sociales que el funcionamiento de nuestro sistema de dependencia “no es ni humano ni justo”. Le habían concedido 64 horas al mes de ayuda a domicilio para su madre de 100 años -que la precisa 24 horas al día- y ello tras una tardanza de un año para recibir respuesta. Su testimonio, que exponía también otras deficiencias, superó en poco tiempo el millón y medio de reproducciones y dio lugar a la Plataforma Dorada, una iniciativa ciudadana en la que trabaja junto a una veintena de voluntarios para recoger experiencias de familias afectadas, dar visibilidad a esta situación y reclamar soluciones. En pocos días, el formulario habilitado recogió alrededor de 1.500 testimonios. Serna no denuncia un caso aislado, sino un problema estructural que arrastra el sistema desde hace años.
Dependencia, la prestación que llega tarde
Recientemente, la actriz Assumpta Serna denunciaba en redes sociales que el funcionamiento de nuestro sistema de dependencia “no es ni humano ni justo”. Le habían concedido 64 horas al mes de ayuda a domicilio para su madre de 100 años -que la precisa 24 horas al día- y ello tras una tardanza de un año para recibir respuesta. Su testimonio, que exponía también otras deficiencias, superó en poco tiempo el millón y medio de reproducciones y dio lugar a la Plataforma Dorada, una iniciativa ciudadana en la que trabaja junto a una veintena de voluntarios para recoger experiencias de familias afectadas, dar visibilidad a esta situación y reclamar soluciones. En pocos días, el formulario habilitado recogió alrededor de 1.500 testimonios. Serna no denuncia un caso aislado, sino un problema estructural que arrastra el sistema desde hace años.
El día que el Papa se acordó de los pobres de El Hoyo
NUESTRO PUEBLO, EN UNA BULA DE GREGORIO XIII
Fuentes:
- Traslado notarial de la bula del papa Gregorio XIII sobre el relevo del Archipresbiterado de Pinares y pensión al archipresbítero Juan de Miranda, expedido por el notario Gregorio Martín en Zamora, 23 de marzo de 1591 (reproduce el texto de la bula original, dada en San Pedro de Roma a 7 de julio de 1582). Archivo Municipal de El Hoyo de Pinares.
- Galán Gutiérrez, Carlos Javier y Santamaría Álvarez, Marco Antonio. Información oral expuesta en las tres ediciones de las Visitas Guiadas al templo parroquial de San Miguel Arcángel de El Hoyo de Pinares. Diciembre 2022, septiembre 2024 y septiembre 2026.
- Voz «El Hoyo de Pinares» en Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico de España y sus posesiones de ultramar. Estudio Tipográfico Literario Universal. Madrid, 1847.
- Carvajal Gallego, José. Descripción de la iglesia parroquial. Diario de Ávila, 28 de septiembre de 1989.
- Carvajal Gallego, José. El Hoyo de Pinares, titulado villa. Diario de Ávila, 26 de septiembre de 1990.
- De Pablo Ayuso, Juan. Una cita con la historia medieval de Hoyo de Pinares. Programa de Fiestas San Miguel. El Hoyo de Pinares, septiembre 2005.
- Jedin, Hubert. Historia del Concilio de Trento. EUNSA y Universidad de Navarra. Pamplona, 1981.
- Marín Martínez, Tomás. Paleografía y Diplomática. UNED. Madrid, 2025.
- «Gregorio XIII» en Wikipedia.
- «Pontífices / Gregorio XIII» en la web de la Santa Sede.
- «Biografía de Gregorio XIII» en BuscaBiografías.
- «Documento pontificio» en Wikipedia.
- «Bulas» en Wikipedia.
- «Cambio al calendario gregoriano» en Wikipedia.
- Octubre de 1582: los 10 días que nunca existieron. Junta de Andalucía (Archivo Histórico Provincial de Sevilla):
- Bula Inter gravissimas en Wikipedia.
- Apartado Historia en la web de la Diócesis de Ávila.
- «Diócesis de Ávila» en Wikipedia.
- La restauración de la diócesis de Ávila y el episcopado de la repoblación (1085-1198), Universidad Católica de Ávila.
Ilustraciones | Retrato de Gregorio XIII, de Lavinia Fontana (Siglo XVI). Fragmento del inicio de la bula papal. Escena de la construcción de la iglesia de El Hoyo de Pinares generada por Gemini AI con prompts del autor. Fragmento del final del traslado de la bula papal.
Julián Gómez, los acordes de un pueblo
LAS RONDALLAS Y LA BANDA DE MÚSICA
Sin Justicia a tiempo no hay derechos
A punto de encarar el último trimestre de 2026, en la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia de Sevilla -los antiguos juzgados de lo social- estamos señalando juicios ordinarios para el año 2030: quien presenta hoy una demanda de cantidad o de reconocimiento de derechos sabe que su acto de juicio se celebrará dentro de cuatro años.
La España que me gustaría
Les confieso una “frikada” personal: me gusta ver la entrega de los premios Princesa de Asturias. Siempre que me es posible, no me pierdo la gala, con una fidelidad que a algunas personas cercanas les resulta incomprensible. La razón es sencilla: durante esas dos horas tengo la sensación de vivir en el país que a mí me gustaría.
Aquellos sabios con boina
Publicado en Diario de Ávila, 30/08/2026.
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| Sentados junto al antiguo estanco. Fotografía cedida por Alberto Organista y Guillerma Fernández para la exposición El Hoyo de Pinares: Imágenes del ayer (1999) comisariada por Carlos J. Galán |
En mi pueblo, durante mi infancia, todos los hombres mayores llevaban una boina negra. Tenía tan interiorizado que esto era siempre así que, siendo muy niño, una vez le espeté a mi padre, caminando por la calle:
- Papá, y si Franco tiene más de ochenta años, ¿por qué no lleva boina?
Después de reír con la ocurrencia, me respondió con otra:
- Bueno, a veces lleva una boina roja.
La boina era, en el ámbito rural, una costumbre y un símbolo de identidad. La portaba la práctica totalidad de los que aún todo el mundo llamaba viejos, aunque sin ninguna connotación negativa. No había llegado la sucesión de eufemismos que se desgastaron a gran velocidad: primero ancianos, luego tercera edad y ahora mayores.
Debajo de aquellas boinas de los hombres y de los pañuelos de las mujeres de mi pueblo se ocultaban muchas cosas. Mucha experiencia vivida, y nada fácil. Mucha educación cívica en el trato con los demás. Poca formación por falta de posibilidades, pero mucha sabiduría sencilla.
Porque aquellos hombres con boina que en mi niñez paseaban por las calles, se sentaban en los poyos o entraban a los bares a tomar un chato de vino, y aquellas mujeres, con moño y a menudo con pañuelo, que veía también callejear o ir a las tiendas y a los puestos del mercado, sabían.
Sabían leer el cielo antes de que el parte meteorológico confirmara sus intuiciones, y cuándo iba a helar con solo mirar la luna. Sabían cuándo emigraba la cigüeña y cuándo regresaba a la torre de la iglesia. Sabían qué año había más piñas y cuándo habían tejido las orugas sus capullos. Sabían cuándo había que podar la vid, y sabían hacer el vino sin más termómetro que el gusto ni más receta que la memoria de sus padres.
Sabían dar los buenos días, decir “gracias”, pedir perdón. Sabían conversar de pie en la calle o sentados a la puerta de sus casas, sin prisa y sin nada que los interrumpiera. Sabían escuchar a sus mayores sin cortarles la palabra, aunque llevaran ya oída la historia veinte veces. Sabían fiar una compra con solo apuntar un nombre en un cuaderno. Sabían mantener su palabra sin más firma que un apretón de manos.
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| Conversando en la puerta, fotografía original de Jacinto Herrero, publicada en el libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del ayer (1999), de Carlos Javier Galán |
Sabían remendar un roto y dar otra vida a una prenda. Sabían cómo aprovechar del cerdo “hasta los andares”. Sabían curar un empacho con manzanilla, un resfriado con leche, miel y limón, o las pequeñas rozaduras infantiles con un beso y un ensalmo. Sabían levantar una pared de piedra que no se caía en cien años.
Sabían compartir lo poco que poseían con quien tenía menos. Sabían resignarse ante lo que no podían cambiar, y pelear sin descanso por lo que sí. Sabían sacar alegría de las penas, para no cargar con ellas a los demás. A su manera, con sus defectos, con sus virtudes, sabían vivir.
Habían padecido la crueldad de la guerra, habían sufrido el hambre y la miseria de la posguerra, habían sacado adelante a sus familias, sin hacer alarde de nada, como quien se limita a cumplir una misión. Y, llegado el final de la dictadura, nos dieron el mayor ejemplo de reconciliación, de mirar hacia delante, de pensar en su país, de pensar en las generaciones venideras.
Si hoy esas nuevas generaciones en el mundo rural tienen títulos universitarios, mayor acceso a la cultura o mejores medios materiales es, en buena medida, por el sacrificio y el legado de aquellos hombres con boina y aquellas mujeres con pañuelo, que auparon sobre sus hombros a sus hijos y permitieron así que estos pudieran hacerlo con sus nietos. Por todo ello, hoy déjenme que me ponga simbólicamente mi boina. Como homenaje, como memoria. Porque sé dónde estoy y dónde quiero ir, pero nunca, ni un solo día, me olvido de dónde vengo.











