Melchor Rodríguez

Hoy, 14 de febrero, se cumple el aniversario de la muerte de Melchor Rodríguez García. Supongo que a la mayor parte de lectores no les sonará ni remotamente este nombre, condenado al olvido por los Hunos y por los Hotros, como diría Unamuno, otra figura que en el mismo período histórico también representó la dignidad de la tercera España en medio de los sectarismos enfrentados con las armas.

Yo no coincido con las ideas políticas de Melchor, pero eso no me impide decir, alto y claro, que el suyo debería ser hoy un nombre conocido, que se enseñase en nuestra historia, que tuviera un reconocimiento general. En la mayor parte de los países sería así, no me cabe duda. Pero nuestra memoria oficial es experta en el olvido de los mejores y en falsear y mitificar la trayectoria de los peores para presentarles como lo que no fueron.

Aquí no tenemos ningún Spielberg que le haga una película, pero este anarquista andaluz salvó en Madrid durante la guerra civil más vidas que Schindler y protagonizó, con arrojo personal, algunos de los contados episodios de dignidad que pueden recordarse en aquel cúmulo de atrocidades cometidas por ambos bandos. Sólo el periodista Alfonso Domingo preparó un interesante proyecto de documental, que sigue inédito, porque para esta otra memoria histórica, me temo que no encontrará fácilmente apoyos. Al menos espero que no tarden en publicarse algunos de los varios libros que, desde distintas perspectivas y géneros, abordan esta figura, incómoda para el discurso dominante, y que me consta andan esperando la decisión de algunas editoriales.

Melchor nació en Triana (Sevilla) en 1893. Quedó pronto huérfano de padre, por lo que se vio obligado a ponerse a trabajar muy joven para paliar la pobreza en la que se desenvolvía su familia. Así, tras estudiar en la escuela del asilo hasta los 13 años, comenzó luego a trabajar como calderero en un taller sevillano. Una de las facetes curiosas de su vida es que probó suerte en el toreo, pero se retiró en 1920.

Ese año llega a Madrid y se vuelca en su trayectoria sindicalista. Inicialmente se había afiliado a CNT, luego estuvo en UGT durante algún período de prohibición de la central anarcosindicalista y volvió al anarquismo, siendo uno de los primeros integrantes de la FAI.

Proclamada la República, desplegó una intensa actividad sindicalista, dirigiendo movilizaciones y huelgas obreras, escribiendo artículos en la prensa anarquista y participando en varios mítines como brillante orador. En ese período ya da muestras de su sentido humanista, cuando en un artículo publicado en 1932, muestra su actitud de crítica hacia el clima de violencia que se vivía y las muertes ocasionadas por la represión.

Tras el estallido de la guerra, los anarquistas colaboran con el gobierno frente a los sublevados y Melchor Rodríguez fue nombrado en otoño responsable de prisiones. Melchor intenta entonces detener las sacas de los centros penitenciarios madrileños, esto es, los traslados y asesinatos masivos de presos que se producían estando el comunista Santiago Carrillo al frente del Consejo de Orden Público y el socialista Ángel Galarza en el Ministerio de la Gobernación. Melchor prohibió terminantemente en lo sucesivo los traslados nocturnos de reclusos, exigiendo su firma y sello para cualquier movimiento de presos, impuso normas a las milicias que operaban en las cárceles y dio pasos para tomar el control efectivo de las mismas. Esta postura firme frente a los asesinatos le valió el choque con los dirigentes y las milicias comunistas y acusaciones de quintacolumnismo. El primer enfrentamiento se saldó con su dimisión a cuatro días de su nombramiento. Pero, tras presiones internacionales y del Tribunal Supremo, el Ministro de Justicia del Gobierno republicano, el anarquista García Oliver, le pidió que retomase el cargo con plenos poderes, por lo que en ese momento volvió reforzado. Carillo fue cesado y Melchor Rodríguez consigue así acabar con el terror en las cárceles e imponer garantías en el trato a los prisioneros de guerra. En este pulso, Melchor había llegado a parar en el puente de Ventas a punta de pistola la última de estas negras expediciones que acababan en las fosas comunes de Paracuellos del Jarama.

Pero no fue ésa la única vez que corrió peligro personal para imponer su autoridad y detener este tipo de crímenes. Tras un duro bombardeo de la aviación franquista sobre la población civil que ocasiona muertos y heridos, una multitud de doscientas personas, entre ellos numerosos milicianos armados, pretende asaltar la cárcel de Alcalá de Henares y matar en venganza a los 1.500 reclusos. Melchor Rodríguez, con riesgo de su propia vida, se pone delante e intenta contener las iras. Se enfrenta a la masa para defender a sus enemigos políticos encarcelados, asegurando que no permitirá un asesinato masivo. Llega a amenazar a los congregados con que, si intentan el asalto, ordenará repartir armas a los presos para que puedan defenderse. Tras horas de tensión, consiguió contener la indignación popular y evitar una matanza. Sus actuaciones le valieron el sobrenombre de El Ángel Rojo.

En marzo de 1937 es relevado de la dirección de prisiones y nombrado concejal del Ayuntamiento de Madrid, cargo en el que se mantiene hasta acabar la guerra. Algunas fuentes señalan que fue designado alcalde (quizá sólo con carácter accidental) por el General Casado ya en la etapa final (aunque he visto que no aparece en los listados de alcaldes en la web del Ayuntamiento) y, tras la derrota, tuvo que entregar el Ayuntamiento madrileño a las fuerzas nacionales.

Como no había huído, fue detenido y procesado por las tropas franquistas. A pesar de los numerosos testimonios que durante el juicio prestaron personas del bando nacional a su favor por su valerosa actuación -Melchor no sólo no intervino en nigún crimen de guerra, sino que los evitó-, fue condenado por el mero hecho de haber participado en la administración republicana, a treinta años de cárcel he leido en algunos sitios y a seis en otros. El caso es que permaneció en prisión cerca de dos años hasta ser finalmente indultado.

Durante los años posteriores, se ganó la vida trabajando como agente de seguros, en medio del respeto general de quienes habían sido sus correligionarios y de quienes habían sido sus adversarios.

Hay testimonios que señalan que nunca renegó de sus ideas y que durante la posguerra trabajó a favor de varios comités clandestinos. Entre la Monarquía, la República y la dictadura franquista, había sufrido en su vida más de treinta detenciones.

Murió el 14 de febrero de 1972. Gentes procedentes de uno y de otro bando, sus compañeros de militancia y aquellos enemigos a los que había salvado la vida, coincidieron aquel día en su entierro, porque no en vano Melchor es un símbolo de reconciliacion. Fue enterrado con un crucifijo y con la bandera rojinegra de la CNT. Se rezó un multitudinario Padrenuestro y cuentan algunos testimonios de la época que al final, algunos falangistas auténticos -es decir, los fieles al pensamiento joseantoniano y opuestos al franquismo- y algunos anarcosindicalistas unieron sus voces cantando en recuerdo de Melchor la vieja canción anarquista Negras Tormentas. Así, con la bella música de la Varsoviana, en plena dictadura, sonaron aquel día en Madrid para Melchor Rodríguez aquellas estrofas: "El bien más preciado es la libertad, / hay que defenderla con fe y valor..."

Más de treinta años después de esa muerte, en la capital de España no hay ni un triste monumento, ni una triste placa, ni un triste hueco en el callejero para quien fue su concejal, que vivió y trabajó toda su vida en la ciudad y que aquí llevó a cabo algunos de sus comportamientos más ejemplares.

Casi coincidiendo con el aniversario de su fallecimiento, hace unos días, en la noche madrileña, un pequeño grupo de ciudadanos de a pie, españoles anónimos, protagonizaron una modesta acción que tenía el sabor dulce de la clandestinidad y de la libertad. Quisieron que -hasta que alguien se dé cuenta y el SELUR actúe- en una calle de Madrid estuviera algunas horas o algunos días el nombre de Melchor. Por eso, la calle de Fomento, donde se ubicó una de las más sanguinarias checas durante la guerra, pasó a llamarse esa noche calle de Melchor Rodríguez.

Luego dicen que celebraron este gesto humilde y rebelde con unas cañas en una taberna madrileña, brindando por la reconciliación y por la dignidad. A la salida, sintiendo el viento de la noche, me cuentan que les pareció que se había hecho un poquito, sólo un poquito, de justicia histórica.

(Fotografía de Melchor Rodríguez original de Alfonso).

20 comentarios:

gonzalo dijo...

Me parece fantástica la idea de reivindicar a un hombre que en momentos tan duros pudo imponer algo de cordura en el horror. Me gustaría destacar tambien la labor de García Oliver para mantenerle en Prisiones ante las presiones del comunismo estalinista del momento,lo cual creo que fue una de las causas que llevó, al final, a la destruccion del anarquismo en el bando republicano.

(Otra cosa, curiosa la represión franquista de posguerra. Eso tambien habría que comentarlo)

luis dijo...

El problema con Melchor Rodríguez es que homenajearle supondría dejar en mal lugar a Santiago Carrillo, un personaje que está democráticamente canonizado en nuestro país. Entonces, prefieren silenciar a Melchor.
Qué paradoja que, al final, la democracia tenga en el olvido a una persona que arriesgó su vida para evitar crímenes y haya llegado a homenajear a quien cuando menos permitió esos crímenes.

El Doctor Hache dijo...

Enhorabuena por tu semblanza de Melchor Rodríguez, a la que he llegado con motivo de tu comentario en mi bitácora a propósito de una poesía suya. Y enhorabuena, más en general, por el equilibrio y la ecuanimidad con que enjuicias los hechos de aquella época. Son flores raras en España, y por ende más valiosas. Te enlazaré entre mis bitácoras y prometo leerte con la mayor frecuencia que me sea posible.
Un saludo muy cordial.

Alfonso Céspedes dijo...

Hola Carlos.

He tratado en un par de ocasiones el tema de Melchor Rodríguez en diversos foros de Internet y he difundido en la medida de lo posible lo que fue capaz de realizar en contra del contaminado y letal ambiente del momento.

Mal lo tenemos cuando estando en una sede de la CGT, la otrora CNT, de Mallorca les comenté del orgullo que debía ser para ellos el tener a un representante con tan alta categoría humana. Los presentes ignoraban incluso su existencia, pero mostraron, logicamente, interés en saber más.

Con los datos que has aportado, será cuestión de recordar una vez más a un verdadero heroe que pretende ser escondido bajo el anonimato promocionado del desconocimiento publico.

Anónimo dijo...

Siempre pasa lo mismo. Las personas que actúan con el corazón, que respetan la vida de los demás, que cuando ayudan no esperaran nada a cambio porque lo hacen con el alma, raciocinando y dejando a un lado sus ideologías.
A mí lo que me indigna pero que parece que es ley de vida, es que las flores se las lleven otros y sobre todo el espabilado de turno, el trepa, el oportunista y el que esta convencido sin haber hecho nada de que realmente es quien se merece los honores.
Como alguien dijo: ¡¡qué atrevida es la ignorancia!!

Finisterre dijo...

Yo sí había oído hablar de él y de su honestidad. Uno más que, dejando la buena vida de lado, se decantó por el camino del corazón. Me alegro que ese grupete de ciudadanos le recordase con ese gesto que les honra; igual que les posiciona como unos auténticos sabios el celebrar su pequeño acto con unas simples pero limpias cañas de cerveza.

Anónimo dijo...

Me alegro por lo que dices en un post anterior que hayas regresado a la superficie. a los demás no sé, pero a mi me tenias muy abandonada...
En lo de este señor yo no lo conocia pero parece una figura muy interesante.
Me ha hecho gracia lo de la placa: me cuentan, dicen....... anda que andarias tu muy lejos. Conociendote encaja mucho contigo, estos gestos romanticos, inútiles..... y hermosos.

Lady_Elyon dijo...

Pues mis conocimientos en historia no son muy vastos, aunque estoy intentando paliarlo poco a poco. No le conocía, así que muchas gracias por este pequeño artículo que nos acerca un poco a él.

¡Saludos!

Carlos dijo...

Totalmente de acuerdo en lo de García Oliver, Gonzalo. Respecto a lo otro, durante la guerra hubo atrocidades de ambos bandos, pero luego la represión franquista de posguerra prolongó las de uno de ellos.

Tienes toda la razón, Luis. estoy convencido de que eso es el problema principal. Reconocer que Melchor Rodríguez evitó crímenes es reconocer también que esos crímenes se cometían, elogiar el comportamiento de este honrado anarquista pone a otros en evidencia.

Gracias, Doctor Hache, me alegro de que te haya gustado.

Alfonso, sí que había leido tus aportaciones reproducidas en varios blogs. No me extraña que muchos de la CGT actual no conozcan a Melchor, la historia que nos cuentan es muy parcial y es difícil a veces romper los filtros para encontrar esa otra historia.

Cierto, anónimo. Melchor no sería un santo y tendría defectos, pero estaba claro que era un hombre bueno, en el sentido más machadiano de la palabra, y que se jugó el tipo para preservar ciertos límites éticos en un momento en que eso no parecía importarle a nadie.

Sí, algo sabías tú de Melchor, Finisterre. Lo de las cañas también lo compartimos, claro.

Anónima, no me acuses sin pruebas de alterar el mobiliario urbano, a ver si voy a acabar en la trena a lo tonto. Dame un toque cuando quieras y quedamos.

Lady Elion, esta Historia nadie nos la va a enseñar, tenemos que irla descubriendo poniendo en cuarentena lo que nos cuentan, teniendo la mente abierta y leyendo. ¿Qué tal todo? ¿Ya terminaste tus exámenes? ¿Qué tal te salieron las Matemáticas -mira que me dejó impresionado eso- y lo demás?

Rubén Buren dijo...

Hola Don Carlos, sí soy Rubén Buren bisnieto de Melchor y me alegra que su figura, de vez en cuando, se revise ya que me parece necesario en estos tiempos de pobreza y parquedad política y espiritual.
Lo de los homenajes es un tema muy complicado y, desde luego, si se piensa en la familia de Melchor para asistir a alguno, por lo menos en su única hija, mi abuela Amapola, el filtro soy yo, y un filtro grande y espeso.
Mi abuelo está en esa encrucijada miserable de las tres (¿o eran cuatro?) Españas:
- La de derechas que quiere reivindicar su figura para demostrar lo malos que eran en la república y lo mucho que mataban y de esa manera ridícula de equiparar las muertes de ambos bandos. Claro para ello se olvidan de la política de represión y aniquilamiento promovida por Queipo, Franco, y demás pandilla de asesinos que guiaban nuestra España hacia la evangelización medieval del universo. Tratar de equiparar el número de muertes, y la oficiliadad de las mismas (saltándome a Carrilo, claro) me parece tan ridículo como igualar agua y el aceite si es de Jaén. Y siempre, hablando desde el amplio respeto a los muertos que son los verdaderos perdedores de esta historia. Los de uno y otro lado, que había que estar allí para poder opinar.
- Los comunistas, que viene a ser la España de izquierdas imagino, no les interesa la figura de Melchor, por eso tratan de silenciarla, porque significaría el reconocimiento de las Checas, de la matanza de Paracuellos, de lo feo que era Stalin (esto todavía les cuesta) y, sobre todo, de la razón que tenían los anarquistas en eso de que si seguían a Moscú se convertían en lo mismo contra lo que luchaban. Y, claro, también es duro imagino, que en medio de una guerra a un señor le dé por salvar vidas de los Otros, mientras los Otros fusilaban a María santísima pues es duro.
- La España anarquista, si es que todavía existe, porque están tan disueltos que, a veces, cuesta encontrar algún grupo que diga algo interesante, que los hay. Reconocer que un grupo de Libertos se dispusiera a hacer su propia política dentro de la FAI, pero casi fuera de la CNT, pues es difícil para una organización que cada vez es, y era, más cerrada, piramidal y troskysta. Coño, aceptar a un personaje que decide hacer su dictadura personal salvando vidas sin contar con nadie pues también es complicado. Además ya se han encargado los comunistas y nacionales de cepillarse cualquier resto de anarquismo en este país, que eran hombres y mujeres muy malos como todos sabemos. Algo así debío pasarle a Hazaña por la cabeza cuando con su grupo de intelectuales que jugaban a la política decidieron dejar hacer al golpe de estado de Franco a ver si ponía un poco de orden. Que eran demasiados anarquistas y eso, ya tenemos experiencia, no le gusta a nadie que quiera estar en el poder, por aquello de que gobierno y anarquía es dicotómico en sí mismo a pesar de la buena fe de mi abuelo. En fin, que los anarquistas tampoco quieren al abuelo por salvar monjas, curas, inválidos, nobles, metalúrgicos, obreros, militares, políticos, estudiantes, científicos, y claro, para igualar al hombre antes debemos igualar nuestra conciencia y eso, amigo Sancho, es harto difícil.

No sé, Don Carlos, cuando se acercó a mí Alfonso Domingo, que le habían filtrado de la Anselmo Lorenzo, me pareció un buen tipo y alguien que podía hacer una novela más o menos adecuada a la figura de Melchor, después de hablar mucho. Yo de momento sigo cuidando a mi abuela, que es la verdadera protagonista de esta historia y que es una biblioteca que conoció a Durruti, a Sorolla, a Caracol, a Pemán, a los Quintero y sigo y sigo… Y no quiero que la utilicen estos politicastros que han olvidado todo referente moral y político y que no buscan más que afianzar sus propias mentiras. O los aprendices de escritores de uno y otro bando.
Me pongo por último a tu disposición para cualquier cosa que se te ocurra y gracias por el homenaje a mi abuelo, de verdad que da un vuelco el corazón cuando no se le utiliza para el propio interés. Y decirte que mi admiración por él y por mi abuela es enorme y que la gente sabe un diez por ciento de lo hizo en la guerra y después de ella. Yo tuve la suerte de conocer a una señora que me abrazó durante media hora y me llenó de lágrimas porque mi abuelo había salvado a sus dos hijos, anarquistas, de la pena muerta, cuando era inminente. Eso era mi abuelo y eso para mí es el anarquismo: “belleza, amor poesía, todo eso es anarquía y anarquía humanidad”, eso decía él cuando le fotografíaba Alfonso y pintaban los barrotes con rotulador para que la foto fuera más dramática.
Un abrazo y suerte.
Rubén Buren
www.rubenburen.com

Anónimo dijo...

Subir a las paredes para ganar la Historia.
Gritar desde allá arriba que la verdad es una.
No descender sin rendir el muro a la justicia.
Colocar en el lugar del crimen la flor de de la nobleza
(que creció por tu aliento roja y negra).
Dar tu nombre, Melchor, al viento de la noche
Y al alma renacida, tu memoria.

Anónimo dijo...

La Banda de Blues Melchor Rodríguez anuncia nuevos conciertos en las calles de Madrid.
La Banda de Blues Melchor Rodríguez, banda de la alegría, que reclama para sí la actuación en directo de la otra noche en la antigua calle Fomento,se anuncia como defensora de un sonido ecléctico, que a cada uno suene como su música y sea al tiempo la música de todos. La Banda asume que va a recibir las críticas de los dueños del negocio del disco. Directamente: se descojona, más cañitas y sigue tocando.
Saludos a la afición.

Rubén Buren dijo...

Soy Rubén Buren, otra vez, que eso de escribir deprisa es lo que tiene y las Hazañas de Azañas, que fueron correr mucho y sin mirar atrás pues me producen esas faltas de ache. Dejémos a Azaña sin ache, por muy coabarde que fuera.
Eso, Buren

Miguel García dijo...

Buenas noches, Carlos.

En un blog que tenía en Qué! y que tengo abandonado hace muchísimo he visto su comentario a mi anotación sobre Melchor Rodríguez y me he venido corriendo a ver la suya.

Me ha gustado.

Aunque me hubiera gustado mucho más si ese cartel hubiera sido colgado por un empleado municipal, en cumplimiento de alguna decisión unánime del consistorio.

Claro que el cartel que hubiera colgado el empleado municipal llevaría la preposición "de", como los carteles de todas las calles de Madrid, excepto Mayor y Arenal.

A ver si un día en Madrid nos hacemos a nosotros mismos el favor de nombrar una calle con el nombre de quien fue tan ilustre vecino.

Para mí ha sido un placer saber que se sigue intentando que el nombre de Melchor Rodríguez sea recordado en una calle de Madrid.

Un saludo,

Miguel

Shikilla dijo...

Confieso mi ignorancia que,gracias a t� hoy he podido paliar algo, conociendo la vida y hechos de Melchor Rodr�guez. Realmente merece la pena saber de gente como �l, me documentar� al respecto para profundizar un poco m�s.

Anónimo dijo...

¿Qué esta pasando? ¿Otra vez hundido entre papeles? Peligro, peligro. Somos (yo también) unos pringaos. Busca un hueco ¡ya!Necesitamos que te asomes a la superficie.

Finisterre dijo...

Creo que, más que hundido entre papeles, está bañado en caldos de la Rioja alavesa. Envidia sana la que tengo, aunque donde estén unas cañitas bien tiradas, que se quiten todos los vinos.
Por cierto, Carlos, te perdiste una gran tarde de cervezas, risas y goles ¡Grande Kun!

Anónimo dijo...

¡Carlos! ¿dónde estásssssssssssss? me parece a mí que tienes demasiado trabajo, seguro que tienes a alguna plasta venga a pedirte cosas.

Finisterre, yo también me apunto a esas cañas.............

Carlos dijo...

Finesterre y anónimas, asomé la cabeza entre los papeles, pero enseguida me volvía sumergir :-). Qué rollo. Lo de la Rioja Alavasa, una maravilla de escapada, que por supuesto contaré en la sección de viajes del blog en cualquier momento.

Tengo un mensaje privado del periodista Alfonso Domingo, que es quien preparó el proyecto de documental sobre Melchor Rodríguez. Y, con la información que él me da, aprovecho para hacer varias precisiones sobre lo que yo escribía. Lo de la expedición a Paracuellos desviada en Ventas (que he encontrado en varias fuentes, incluso de las víctimas de Paracuellos) él me dice que no lo tiene contrastado como dato cierto aunque "sí tengo constancia de que Melchor impidió esa noche algunos traslados y, disfrazado de miliciano y con ayuda de otros miembros de su escolta, había conseguido salvar en esos días a muchos que iban al paredón apareciendo de noche y haciéndose cargo de los detenidos". Me confirma como cierto, sin embargo, el dato de la alcaldía: Melchor "fue alcalde encargado por Casado de entregar el Ayuntamiento, donde estuvo los dos últimos días. No hubo nombramiento oficial porque el Consejo Nacional de Defensa se descompuso, pero fue Melchor quien entregó el último poder civil que quedaba en manos de la República, encargado directamente por Besteiro y Casado, el Ayuntamiento, donde estuvo junto con varios consejales desde el amanecer del día 28 de febrero. Hay testimonios suficientes de ello, otra cosa es que el Ayuntamiento nunca lo reconociera, el anterior republicano ya no existía y el nuevo, franquista, no estaba interesado". En la iniciativa que voy a citar luego, de homenaje nacional al Melchor, una de las cosas que se solicitan es precisamente que e Ayuntamiento de Madrid lo reconozca como tal, poniéndolo en su galería de alcaldes, en los listados oficiales, etc. Respecto a mi duda sobre sus condenas, Alfonso nos informa: "En un Consejo de Guerra amañado fue condenado a 20 años de cárcel. Pasó por las prisiones de Porlier, Duque de Sesto y, por último, el Puerto de Santa María, donde permaneció hasta 1943, es decir, en esa última etapa estuvo 5años de cárcel. En total estuvo 34 veces en la cárcel entre la dictadura de Primo de Rivera, la Republica y el franquismo. Siempre siguió siendo de la CNT. Pasó otra vez por la cárcel en los años 1947-48".Y, finalmente, parece que lo de A las Barricadas en el entierro -dato repetidísimo, porque en internet nos copiamos los errores unos a otros- parece que es una leyenda, aunque en mi descargo tengo que decir que "se non è vero, è ben trovato", ¿no?...: "Fue enterrado en un nicho sin cruz (aunque el ataúd lo llevara porque así se había comprado por la familia) y no se cantó 'A las barricadas' -estaba lleno de policía del régimen- pero sí algunos rezaron un padre nuestro y se leyó un poema de Melchor hablando del anarquismo". Es cierto, encontré ese poema precisamente en la página de Doctor Hache -que hace aquí otro comentario-.

Rubén, como te dije en mensaje privado, creo que firmaría prácticamente todo lo que dices: el intento de la derecha de utilizarlo olvidando que uno de los bandos prolongó luego con ventaja los crímenes durante la represión de posguerra; la mala conciencia justificada de la izquierda comunista que reinventa la historia si es preciso; y el despiste general que impera en los restos del anarquismo actual. Pero tengo que contar en otro post lo de la tremenda ¿casualidad? ¿sincronía? que se produjo al intentar contactar contigo. Mil gracias por tu interesantísimo comentario, por tu testimonio tan directo y personal. Y por cierto, a los demás, os recomiendo entrar en su web y descubrir las mil y una facetas creativas de Ruben Buren.

Anónimo de la Melchor Rodríguez Blues Band, es un placer leerte. Y digo yo que ya está tardando el siguiente gesto de justicia histórica.

Miguel, como decía hay ahora una iniciativa de CGT de Sevilla para pedir que ese reconocimiento sea oficial en Madrid y Sevilla. Yo ya me he adherido e invito a todo el que lo desee a hacerlo:
http://www.memorialibertaria.org/spip.php?article682

Shikilla, me alegro de que te haya interesado, en cualquier otro país estaría reconocido y aquí es casi desconocido.

El-Al-Eim dijo...

Fascinante historia y descubrimiento, o a m� al menos me lo parece. Si se pusiera la figura de Melchor sobre la mesa, que dir�an tantos de uno y otro lado sobre sus leyes y contraleyes de una maniquea "memoria hist�rica"?

Creo que a algunos se les caer�a la cara de verguenza al haber mentado a abuelos y parientes dignos de grandes haza�as. _Pero las medias verdades y la palabrer�a eufem�stica son ley en los tiempos que corren (osea, en todo presente hist�rico)

Era obvio, aunque yo no lo conociera, que figuras como las de M Rodr�gues tuvieron que existir, y tendr�an que salir -tarde o temprano. Pero a la ignorancia y al ventajismo nunca le interesar�n. Perm�tome mencionar algunos otros nombres de la ecuanimidad y la independencia irreductible, silenciados o ignorados por la injusta historia: Luis Luc�a y Luc�a, J. Besteiro, S. de Madariaga, Arturo Barea (y su inc�moda La Forja de un Rebelde)

A ver que les parecen, Un saludo