Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
-Agustín García Calvo-

Porque no nos hicimos promesas, prometo ahora que nunca te trataré como territorio conquistado.

Sabré siempre que eres , que no eres mía.

Cada despertar, la vida empieza de nuevo, sin deudas heredadas.

Cada día, intentaré seducirte, intentaré merecerte, intentaré que encontremos motivos para caminar juntos.

Respetaré tus espacios propios y procuraré buscar, contigo, espacios compartidos. Donde nos una el deseo y la complicidad.

Los sentimientos tienen que nacer de la libertad, no de la obligación. No sentimos porque esté escrito en un papel o garantizado con un anillo. Sentimos porque, al abrir los ojos, sabemos que seguimos queriendo querernos. También hoy.

(Ilustración: Mochila verde, de Francisco Mallo).

11 comentarios:

Melba dijo...


Hola, Carlos, preciosa entrada. FELICITACIONES.

Salud♥s nicaragüenses.

Anónimo dijo...

Efectivamente, así es como se debe de querer, pero a veces a la gente le cuesta mucho entender que no somos propiedad de nadie.

Una cosa que me choca, realmente: ¿Los hombres queréis de esta manera?

Somos tan diferentes en cuanto a sentimientos, emociones, gustos, formas de ver la vida, las relaciones, todo en general, que a veces cuesta y mucho.

A mí la sensación que a veces me da, es que vivimos dos mundos totalmente opuestos.

Saludos

Finisterre dijo...

Ese es el verdadero amor, Carlos.

Muy bueno.

D'Artagnan dijo...

Creo que mucho hombres aman así. A pesar de que muchos otros tienen un universo más pobre que las mujeres en este sentido. Pero lo importante es que muchos de ellos sienten como Carlos y brindo por ellos!!!

Carlos J. Galán dijo...

Me alegro de que te guste, Melba.

Anónima y D'Artagnan, a mí no me parece que la forma de entender las relaciones sea cuestión de hombres o mujeres. Me parece que en ambos sexos hay gente que ama desde el respeto a la identidad y la libertad y, por el contrario, gente con una visión muy posesiva. Yo al menos he visto también esto último en muchas mujeres.

No sé si es el verdadero amor o no, Finisterre, pero yo al menos es como yo lo veo. Con algunos matices que no incluyo en el post porque son menos literarios (yo creo que sí está bien tener ciertas referencias, cierta confianza, "jugar" los dos a lo mismo, etc.) pero es bueno todo esto que digo: los espacios propios, el no dar las cosas por hechas y pelearlas cada día, etc.

Anónimo dijo...

Querido Carlos, siento un poquito discrepar contigo. A pesar que no se puede generalizar como todo en la vida: hay de todo (valga la redundancia)en ambos sexos.

Las mujeres somos muchos más pasionales, en cuanto a sentimientos -genética, educación-, nos dejamos llevar más por el corazón.

Los hombres, en este sentido, sois mucho más cerebrales, más frios a la hora de enfocar una relación, incluso a la hora de romperla.

Por eso comentaba que a veces vivimos dos mundos opuestos, porque alomejor para mi hay algo muy importante y la otra persona no lo ve así, ni a años luz.

Tendremos seguramente, que trabajar en ello, para conseguir una armonia un poco menos dispar.
(siempre hablando desde una relación, donde no haya patologías).

Y por supuesto, que abogo, por qué viva la libertad, la no obligación, el respeto, la no posesión, y el amor mutuo!

Saludos.

Carlos J. Galán dijo...

Pues, anónima, de verdad que no acabo de ver que sea cuestión de sexos (o de géneros, como dicen ahora), me parece más cuestión de forma de ser de la persona, pero no tan linealmente relacionada con ser hombre o mujer. Es verdad que en muchos casos es así, pero yo también he conocido a hombres superenganchados emocionalmente y a tías muy calculadoras, que van llevando al tío a su terreno. De hecho, con cierta frecuencia encuentro mujeres con mucho sentido práctico y hombres -éste es mi caso- más simples que el asa de un cubo y que respondemos a estímulos muy elementales.

Anónimo dijo...

No creo carlos, que seas más simple que el asa de un cubo, es cuestión de aprendizaje y también de la vulnerabilidad de ese momento, como tantas cosas.

Pero bueno en este tema, que da para mucho y no es cuestión que nos extendamos en tu blog, dejaremos que sea la vida y sus circunstancias las que nos hagan hablar en un sentido u otro.

Ha sido un placer, comentar aqui.

Saludos.

Sil dijo...

Precioso Carlos, me gusta la forma de querer del protagonista de tu relato. Es la mejor forma de que perdure una relación de pareja. ¿Por qué dices que eres más simple que el asa de un cubo? Eso me lo tienes que explicar porque no lo entiendo. Por cierto me encanta la ilustración. Un beso

Carlos J. Galán dijo...

Hola, Sil. Lo de más simple que el asa de un cubo lo digo siempre medio en broma medio en serio, no te lo tomes literal. Es por jugar con el tópico de la simplicidad de los tíos frente a lo complicadas que sois las mujeres. Que será un tópico pero algo de verdad tiene, jejeje.

Anónimo dijo...

No sé quién eres, Carlos, pero sí conocí al Maestro. García Calvo llevaba siempre 4 camisas, una encima de otra, y hablaba grave. Y serio. Y libre... También yo quiero ese querer "de nadie" y lo practico. Sabroso relato, gracias!