Publicado en Jupsin, 1 de octubre de 2026.
Han pasado veinticinco años. Una generación entera ha crecido sin saber quién es Nevenka Fernández, sin conocer los detalles de un caso que en su momento dio lugar a un intenso debate público, pero que luego se fue difuminando en la memoria colectiva. Para muchos jóvenes, el nombre de Nevenka seguramente no evoca nada. Y, sin embargo, su historia fue la primera en la que un cargo político en España fue condenado por acoso sexual. Tardaría aún más de dos décadas en llegar el movimiento Me Too y en que la sociedad empezara a estar dispuesta a escuchar a las víctimas de otra manera.
Escribir hoy sobre Nevenka no es un ejercicio de mero recordatorio histórico. Es una necesidad. Porque en ese caso se condensan casi todos los tópicos, los sesgos, la incomprensión y los errores de enfoque que, tal vez de forma menos burda, todavía hoy siguen apareciendo cuando la sociedad, los medios o incluso a veces la propia Justicia se enfrentan a un caso de acoso sexual. Este artículo pretende recordar. Volver sobre los hechos para intentar extraer de ellos algunas lecciones que aún hoy cuesta aprender.
Una joven economista con un futuro prometedor
Nevenka Fernández García había nacido en Ponferrada (León) en 1974. Era licenciada en Ciencias Económicas y contaba con un Máster. Trabajaba en la consultora Arthur Andersen cuando recibió una oferta que cambiaría su vida: incorporarse como número 3 en la candidatura del Partido Popular al Ayuntamiento de su localidad natal, liderada por el entonces alcalde, Ismael Álvarez[i].
Álvarez era entonces una figura poderosa en la ciudad. Licenciado en Derecho, presidía el consistorio desde 1995, había sido senador entre 1993 y 1996 y era procurador en las Cortes de Castilla y León. Gozaba de un importante predicamento en su partido y en la localidad. La buena relación entre la familia de Nevenka y el entorno del primer edil, así como la ilusión de la joven por trabajar en su tierra -y por su tierra- facilitaron que aceptara el cargo[ii].
Tras la
victoria electoral, Nevenka fue designada como Concejala Delegada de Hacienda.
Tenía 24 años y todo apuntaba a una
prometedora carrera política.
Los
hechos
Tras enviudar,
Ismael Álvarez inició a finales de 1999 una relación sentimental -consentida-
con Nevenka Fernández[iii],
que duró algunos meses. Cuando la joven decidió poner fin a la misma, comenzó
lo que describió como «un infierno»[iv]:
presión constante con notas manuscritas, mensajes en el teléfono móvil, hasta 40
llamadas al día[v], cartas…
Después, el alcalde pasó del halago y el asedio asfixiante a las represalias: comentarios
hirientes, descalificaciones públicas, encerronas y vejaciones, así como
retención ilegal de parte de su sueldo e incluso intentos de poner a sus padres
contra ella. Se produjo un deterioro absoluto en su situación personal y en su
cometido en el Ayuntamiento.
En
septiembre de 2000, incapaz ya de sostener la situación, Nevenka causó baja por
depresión y se trasladó a Madrid, alejándose de su ciudad y de quien había sido
su acosador.
La rueda
de prensa que cambió su vida
Tras meses
de rumores en la calle y en los medios de comunicación locales sobre los
motivos de su ausencia -que si una adicción oculta, que si un problema
psicológico…-[vi],
Nevenka dio un paso valiente, que entonces resultaba inédito en España: regresó
a Ponferrada y convocó una rueda de prensa el 26 de marzo de 2001[vii].
En la misma, explicó públicamente lo sucedido y anunció que presentaba una
querella por acoso sexual y laboral contra Ismael Álvarez ante el Tribunal
Superior de Justicia de Castilla y León, órgano competente a causa del
aforamiento que la condición de procurador otorgaba al querellado.
Denunciar
no le reportó la solidaridad ni el alivio que podía esperar. Su camino desde
ese momento no fue nada fácil. Lo hizo sabiendo el enorme poder que Ismael
Álvarez tenía en su partido y en la ciudad. Éste calificó la denuncia como
«rotundamente falsa» y afirmó que se trataba de una operación urdida para
lograr su «destrucción política». Los compañeros de partido en la Corporación
Municipal dieron la espalda a Nevenka y se alinearon con el alcalde. Incluso,
como ha recordado Juan José Millás[viii],
hubo un silencio generalizado en buena parte del movimiento feminista y la
izquierda de la época, con algunas notables excepciones. Una de las escasas
voces que se significaron a su favor fue la de Charo Velasco, portavoz
socialista en el Ayuntamiento. Una parte mayoritaria de la sociedad local, e
incluso de la clase política y la opinión pública nacional, no pareció
comprender ni acompañar la decisión de Nevenka.
El
juicio y la polémica del fiscal
El juicio
ante el TSJ comenzó el 29 de abril de 2002 y tuvo una enorme repercusión
mediática: era la primera vez que un cargo político en España se sentaba en el
banquillo por un delito de acoso sexual, tipificado en nuestro Código Penal
solo unos años antes, en 1995.
El fiscal jefe
de Castilla y León, José Luis García Ancos, asumió la acusación pública. Sin
embargo, su actuación durante el interrogatorio a Nevenka Fernández resultó tan
controvertida e inadecuada que la Fiscalía General del Estado tomó la decisión
de apartarle del caso el 6 de mayo de 2002, apenas unos días después de
iniciarse la vista oral, por entender que había ejercido «un auténtico acoso
procesal» sobre Nevenka[ix].
García
Ancos sometió a la querellante a un interrogatorio en el que, más que
preguntar, parecía reprender a la víctima. El intercambio más recordado -y más
improcedente desde cualquier punto de vista- fue este:
- Fiscal:
«¿Por qué usted, que ha pasado este calvario, este sufrimiento, que se le han
saltado las lágrimas, por qué usted, que no es una empleada de Hipercor que le
tocan el trasero y que tiene que aguantar por el pan de sus hijos, por qué
usted aguantó?».
- Nevenka:
«No quería irme porque quedaría la imagen de que había hecho algo malo».
En otro
momento del interrogatorio Nevenka afirmó que se estaba «jugando su dignidad»,
a lo que el fiscal seguidamente objetó:
- Fiscal:
«¿Su dignidad?»
- Nevenka:
«Querían que me marchara como si hubiera hecho algo malo, como si fuese una
incompetente. Yo no podía permitir eso».
- Fiscal:
«Pues uno se marcha, si tiene dignidad, y luego denuncia».
- Nevenka:
«Pues eso es lo que hice».
El propio
presidente de la sala tuvo que llamarle la atención y recordarle que era una
testigo, no la acusada[x].
Aquella
pregunta del fiscal -«por qué usted aguantó»- refleja, con toda su crudeza,
quizá de forma extrema pero no excepcional, la misma incomprensión popular que
a menudo acompaña a estos casos. No es solo que un fiscal, que debería
representar la acusación pública, se colocara en la posición de juzgar a la propia
víctima. Es que su pregunta encarna un modo de pensar lamentablemente
extendido: la creencia de que existe una forma «correcta» de reaccionar frente
al acoso -u otros delitos, como las agresiones sexuales- y que quien no
reacciona como se espera tiene algo que explicar o que justificar o, lo que es
peor, resulta menos creíble en su relato de los hechos. Estamos ante el sesgo
conocido como la «víctima perfecta», un cliché sumamente pernicioso.
Se trata de
una visión que, como ya comenté en otro artículo sobre el caso Rubiales en este
mismo portal[xi], carece
de fundamento. Los mecanismos psicológicos son mucho más complejos de lo que un
pretendido «sentido común» tendente a la simplificación quiere suponer.
Cualquiera de nosotros, ante una situación de acoso o de violencia por parte de
alguien de quien no lo esperamos, o incluso de quien debería protegernos -pareja,
padre o madre, superior jerárquico en cualquier ámbito, profesional de la
medicina que nos está atendiendo, o de la docencia que nos está educando…,
alguien en quien se confía- puede reaccionar sin reconocer inicialmente lo que
está ocurriendo, o tolerándolo por necesidad -por dependencia laboral, académica,
familiar… pura supervivencia-, o minimizándolo tácitamente, o incluso otorgando
una segunda oportunidad con la esperanza de recuperar el clima de una convivencia
diaria que se ha vuelto irrespirable. El tránsito hasta ir siendo consciente de
la realidad, asumirla y decidirse a plantarle cara no siempre es lineal ni
sencillo y, desde luego, no responde a un único patrón invariable y exigible a
todas las víctimas por igual.
Juzgar
desde fuera estas situaciones de manera simplista, exigiendo a quienes las
sufren una reacción consciente, inmediata y contundente, como condición para
otorgarles credibilidad, no solo es un error de análisis: es, sobre todo, una profunda
falta de empatía. Supone creer que todas las personas reaccionaríamos igual
ante los mismos hechos, cuando los profesionales, la experiencia, la propia
realidad, nos demuestran justamente lo contrario.
La
sentencia
El 30 de
mayo de 2002, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dictó
sentencia[xii].
Condenó a Ismael Álvarez como autor de un delito de acoso sexual del artículo
184.1 y 2 del Código Penal, en el subtipo agravado de abuso de superioridad, a
la pena de multa de nueve meses a razón de 24 euros diarios -es decir, 6.480
euros- y una indemnización de 12.000 euros a Nevenka Fernández por todos los
daños y perjuicios. Lo absolvió, en cambio, del delito de lesiones psíquicas
que también se le imputaba, al considerar que, si bien la víctima «sufrió
angustia y depresión» que precisó de «asistencia facultativa», no podía
establecerse una relación causal concluyente entre las acciones del alcalde y
esa situación de su víctima.
Ismael
Álvarez dimitió como alcalde el mismo día que se hizo pública la sentencia,
afirmando hacerlo «libre, personal y unilateralmente», pero manteniendo su
inocencia: «Soy inocente, digan lo contrario uno o cien mil jueces» y
presentándose como víctima de un «linchamiento político y judicial»[xiii].
Ambas
partes recurrieron. El 7 de noviembre de 2003, el Tribunal Supremo dictó
sentencia[xiv], que
confirmó la condena por acoso sexual, pero estimó parcialmente el recurso del
condenado y eliminó el agravante de abuso de superioridad, lo que supuso la
rebaja de la pena a tres meses de multa, 2.160 euros, aunque mantuvo la
indemnización de 12.000 euros. El alto tribunal entendió que no concurría
jerarquía con los concejales del Ayuntamiento. Afirmación, por cierto,
discutible en mi opinión, porque es cierto que no hay relación jerárquica con la
concejalía como tal -que es de elección popular y no depende de decisiones de
la alcaldía ni está sometido a sus órdenes o instrucciones- pero sí con la delegación
de área -de libre nombramiento y cese por el alcalde y sujeta a sus directrices
políticas-, que a menudo es precisamente la que otorga la condición de cargo
retribuido (de cuyos ingresos está viviendo en ese momento la persona que lo
desempeña).
La
sentencia del TS confirmó la absolución del delito de lesiones psíquicas, pero
por considerar que son «secuelas derivadas de la acción delictiva» y que, por
tanto, están compensadas con la indemnización por responsabilidad civil
inherente al delito.
El 27 de
enero de 2005, el Tribunal Constitucional inadmitió por unanimidad el recurso
de amparo interpuesto por Álvarez[xv],
que invocaba la vulneración de su derecho fundamental a la presunción de
inocencia.
La
condena social para la víctima
La
sentencia no puso fin al calvario de Nevenka Fernández. En junio de 2002, se organizaron
manifestaciones ciudadanas en apoyo de Ismael Álvarez[xvi],
que siguió viviendo en Ponferrada y que más tarde volvería a presentarse a las
elecciones y ser elegido concejal por una agrupación local[xvii].
Entretanto,
la persona acosada, quien había tenido el valor de denunciarlo, tuvo que
rehacer su vida fuera de su ciudad y, durante años, también fuera de España,
primero en Inglaterra y luego en Irlanda[xviii].
Un aprendizaje
social pendiente
La propia
Nevenka fue recuperada por la memoria colectiva de forma gradual. En 2021, la
ilustradora Mercedes Debellard pintó un mural[xix]
dedicado a ella en una calle de Ponferrada. En 2023, el Ayuntamiento de
Ponferrada colocó un monolito[xx]
en una rotonda con su rostro y la inscripción «Gracias por tu valentía». En
2025, el mural fue tapado con pintura por el propietario del local, lo que
obligó a reproducirlo en un espacio cultural de la ciudad.
Muy
recientemente, en junio de 2026, Nevenka Fernández volvió a la ciudad que tuvo
que abandonar[xxi], en un
acto institucional descrito por la propia ministra para la Transición
Ecológica, Sara Aagesen, como un gesto de justicia, memoria y reparación. En
aquel encuentro, volvió a intervenir Charo Velasco, aquella compañera que se
posicionó a su favor cuando casi nadie lo hizo: «Es muy importante que puedas
venir aquí y decir: esta es mi ciudad, quiero estar aquí con mis amigos y con
mi familia». La propia Nevenka resumió el sentido de aquel regreso
preguntándose si no era, en sí mismo, una forma de reparación. Afirmó sentirse
«nerviosa pero muy contenta» y lanzó un mensaje de esperanza: «Es posible salir
del infierno y reconstruir algo donde no gane la oscuridad, donde venza la luz»[xxii].
Ha tenido que pasar un cuarto de siglo para que pudiera ser recibida en su
propia ciudad con una larga ovación de cientos de personas que llenaron el
auditorio del centro cultural donde se celebró.
Cuatro
obras para comprender
Para quien
quiera profundizar en lo que vivió Nevenka Fernández y en lo que supuso social,
política y jurídicamente este caso, sugiero especialmente cuatro obras que lo abordan
desde ángulos distintos y complementarios:
- El libro
de la propia Nevenka Fernández, El poder de la verdad[xxiii].
Una obra que, según ha explicado ella misma, empezó a escribir casi como una
forma de terapia personal. Es su propia voz, 25 años después, la que narra en
primera persona lo vivido y reivindica el valor de la dignidad frente al
silencio. La propia autora ha señalado que hablar fue lo que le salvó y con
este libro pretende transmitir esperanza a otras mujeres que puedan atravesar
situaciones semejantes.
- El libro
de Juan José Millás, Hay algo que no es como me dicen: el caso de Nevenka
Fernández contra la realidad[xxiv].
El escritor valenciano publicó esta obra testimonial a partir de entrevistas
con la protagonista y del seguimiento del proceso judicial. Millás narra la
crónica de un caso real de lucha contra el machismo e investiga los mecanismos
internos de superación de la víctima. Es una obra de menos de 200 páginas, pero
de una densidad humana y literaria extraordinaria. Como ha escrito Millás, «esta
es la historia de una mujer sensata que, cuando se dio cuenta de que todo lo
que le habían contado era mentira, fue al juzgado, denunció los hechos y lo
puso todo patas arriba».
- La
película de Icíar Bollaín, Soy Nevenka[xxv].
La directora madrileña, que ya había explorado la violencia machista en Te
doy mis ojos (2003, siete premios Goya), llevó al cine este caso con un
guion coescrito con Isa Campo y basado tanto en el libro de Millás como en el
testimonio de la víctima. Protagonizada por Mireia Oriol en el papel de Nevenka
y Urko Olazábal en el de Ismael Álvarez, se presentó en el Festival Internacional
de Cine de San Sebastián en 2024. La directora la describió como una «llamada
de atención para cambiar el foco hacia el agresor»[xxvi].
La película asume «el reto de ceñirse al rigor de los hechos para exponer las
dinámicas del acoso, la indefensión asumida y el clima de presión de una
sociedad que todavía no estaba concienciada sobre el tema», escribió Eulàlia
Iglesias en su crítica de Fotogramas[xxvii].
Significativamente, no pudo ser rodada en Ponferrada al no obtener permiso
municipal, por lo que el equipo tuvo que recrear la ciudad en Bilbao y Zamora,
un dato que por sí solo dice mucho sobre las resistencias que el caso sigue aún
generando.
- El
documental emitido en Netflix, Nevenka[xxviii].
Reconstruye en tres episodios, con materiales de archivo y con testimonios
directos, la historia, el desarrollo del juicio y la sentencia. Fue la primera
vez que Nevenka Fernández rompió su silencio, veinte años después de los hechos,
para contar en primera persona y sin intermediarios lo que vivió, desde la
ilusión inicial por incorporarse al Ayuntamiento hasta el calvario del acoso,
el juicio y el exilio. Es probablemente el punto de partida más accesible para
quien no conozca el caso, antes de adentrarse en las otras obras que he recomendado.
Lecciones
que deberíamos aprender
La historia
de Nevenka Fernández nos enseña, en primer lugar, que el acoso no es un asunto
privado ni una «trifulca sentimental» como llegó a describirlo algún medio de
la época. Es un delito, con víctimas y con agresores, con mecanismos de poder y
de subordinación que lo hacen posible.
En segundo
lugar, deberíamos aprender que la víctima no queda vinculada indefinidamente
por su reacción inmediata. Que una persona no denuncie al instante, que dude,
que tema, antes de dar el paso definitivo, no significa que el acoso no exista
ni que la víctima lo consintiera. Como afirma el Instituto Nacional de
Seguridad y Salud en el Trabajo, las estrategias cognitivas y emocionales del
acosado son varias y complejas[xxix].
En tercer
lugar, el caso nos muestra que el juicio social puede ser tanto o más
devastador que el acoso mismo. Nevenka ganó en los tribunales pero perdió en la
plaza pública. En la calle se defendía a su acosador. No encontró trabajo en
nuestro país: tuvo que marcharse. Y todo esto no ocurrió en una sociedad ignara
o lejana, sino en la España de 2002, una democracia con medios de comunicación,
con instituciones, con una Justicia que condenó.
Todos
deberíamos aprender que la pregunta no es «por qué aguantó» sino «por qué
alguien se creyó con derecho a acosar». La cuestión no es «por qué la víctima
tardó en reaccionar…», sino «por qué el agresor usó su posición para vejar». La
pregunta nunca es «por qué no se fue antes» sino «por qué tenía que irse ella».
Queda mucho
por avanzar, incluso me temo que hay que pelear con pedagogía cada día frente a
ciertos discursos para no retroceder. Pero el sufrimiento y la valentía de
Nevenka, aunque entonces no se reconociera, abrieron brecha. Lamentablemente,
no por las muestras de apoyo, sino únicamente por su decisión personal, por la
verdad de su testimonio en una rueda de prensa, confirmada luego por los
tribunales. Sirvieron para que hoy no tardemos tanto en escuchar y para que, veinticinco
años después, otras mujeres puedan recorrer ese camino con algo menos de
soledad.
___
[i] Nevenka Fernández. Wikipedia.
[ii] Cuando Nevenka habló: cronología de la denuncia por
acoso sexual pionera en España.
Público, 09/09/2025.
[iii] Ramírez, Daniel. Nevenka, la primera que se atrevió a denunciar al jefe
acosador: ganó pero vive exiliada.
El Español, 09/12/2017.
[iv] Cronología del juicio al alcalde de Ponferrada por
acoso sexual. El País, 30/05/2002.
[v] Sanchís, Inma. Nevenka Fernández, economista y víctima de acoso
sexual: “Me quemaron en la plaza pública, como a las brujas del siglo XVI”. La
Vanguardia, 24/09/2025.
[vi] Serna, Carmen. El infierno de Nevenka, 20 años después: la víctima de
acoso sexual que desafió a España con su ‘no es no’. El Español, 05/03/2021.
[vii] Nevenka Fernández rompe su silencio y relata el acoso
sexual de Ismael Álvarez en un documental que estrenará Netflix. ElDiario.es,
08/02/2021.
[viii] Millás, Juan José. Perro mundo.
El País, 08/12/2017.
[ix] G.F.A. Cardenal releva al fiscal del caso Nevenka por «acoso
procesal» a la denunciante. La Voz de Galicia, 06/05/2002.
[x] G. Cano, Carlos. Del 'caso Nevenka' a la 'manada de Sabadell': dos
interrogatorios polémicos separados por 20 años. Cadena Ser, 07/04/2021.
[xi] Galán, Carlos Javier. Cinco enseñanzas laborales del caso Rubiales. Jupsin, 06/09/2023.
[xii] Sentencia TSJ Castilla y León 1/2002, de 29 de mayo.
[xiii] Ismael Álvarez denuncia que la sentencia en un
"linchamiento político".
El País, 30/05/2002.
[xiv] Sentencia TS 1460/2003, de 7 de noviembre.
[xv] El TC deniega el recurso de amparo del ex alcalde de
Ponferrada contra la condena por el 'caso Nevenka. El Mundo,
27/01/2005.
[xvi] Unas 3.000 personas acuden a una concentración en apoyo
al ex alcalde de Ponferrada. El País, 07/06/2002.
[xvii]Ismael Álvarez vuelve a escena en Ponferrada. El Mundo,
22/05/2011.
[xix] Peláez, Raquel. Mercedes Debellard: “Cuando borraron mi mural de Nevenka me enfadé mucho”. El País, 03/10/2025.
[xx] Ponferrada rinde homenaje a Nevenka por su "valentía" al denunciar el acoso sexual del exalcalde Ismael Álvarez. La Sexta, 30/03/2023.
[xxii] Nevenka: "Es posible salir del infierno y reconstruir algo donde no gane la oscuridad". ABC, 20/06/2026.
[xxiii] Fernández, Nevenka. El poder de la verdad. Ediciones B, 2025.
[xxiv] Millás, Juan José. Hay algo que no es como me dicen: el caso de Nevenka Fernández contra la realidad. Aguilar, 2004.
[xxv] Bollaín, Icíar (directora). Soy Nevenka. Kowalski Films, Feelgood Media, Garbo Produzioni, Movistar +, 2024.
[xxvi] 'Soy Nevenka', de Icíar Bollain, "un acto político" que clama por cambiar el foco. Infobae, 21/09/2024.
[xxvii] Iglesias, Eulàlia. Crítica de 'Soy Nevenka', la película de Icíar Bollaín sobre una mujer pionera en la lucha contra el acoso en España. Fotogramas, 21/09/2024.
[xxviii] Sánchez Maroto, Maribel (directora). Nevenka. Newtral, 2021.
[xxix] Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), Nota técnica de prevención 507, Acoso sexual en el trabajo.




