Entre Larra y Kafka

Quienes tenemos que lidiar con la administración más que el común de los ciudadanos, a causa de nuestra profesión, contamos con un amplio repertorio de irracionalidades sufridas, que daría para escribir un grueso tomo. Bueno, yo de hecho publiqué un pequeño manual con consejos prácticos para entender mejor la burocracia: La empresa ante las administraciones públicas. Cómo sobrevivir al "papeleo".

Verán, por si no lo saben, los Registros Civiles españoles conservan el sistema decimonónico, con un Registro diferente en cada localidad, donde se inscriben, a mano y en gruesos libros, los actos jurídicos relevantes sobre la vida y estado de las personas (nacimiento, matrimonio, separación, divorcio, nulidad, régimen económico matrimonial, incapacitación, defunción…). ¿Los de cada persona en un determinado Registro?, quizá se pregunten ustedes. Pues no, se inscriben en cada Registro ¡¡¡los actos que hayan sucedido en ese lugar!!! Es decir que mi nacimiento estará inscrito en el Registro Civil de Ávila, mi matrimonio con Maribel Verdú lo inscribirían por ejemplo en el Registro de Madrid, y mi fallecimiento en una residencia de ancianos de Ibiza -abandonado por mi familia por ser un abuelo batallitas- lo inscribirían en el Registro Civil de esa preciosa isla.

Por tanto, para pedir un certificado respecto a alguien, no basta con saber el nombre y apellidos y el número de D.N.I. (dato que, por cierto, no solía aparecer en las inscripciones hasta fechas muy recientes), sino que hay que saber dónde ha nacido, dónde se ha casado o dónde ha fallecido, según el caso, y además saber en qué fecha, para que lo busquen en los libracos correspondientes del Registro Civil del lugar dónde haya ocurrido.

Si vas a pedir un certificado de nacimiento tuyo, no hay mucho problema; mientras el alzheimer no te ataque, seguramente te acordarás de dónde te dijeron que naciste, del día de tu cumpleaños y de tu edad. Si es el de matrimonio y eres una mujer, tampoco hay problema, aunque si eres un hombre ya la cosa se complica, dada la acreditada tendencia varonil a olvidarse de los aniversarios. Y si has fallecido, seguramente ya no vas a pedir ningún certificado. Pero si lo que quieres es pedir un certificado de un tercero, pongamos por caso de tu tío de América, porque crees que ha dejado una herencia multimillonaria, estás perdido: o sabes la fecha y el lugar del acontecimiento que necesites acreditar o no hay otra forma de buscarlo.

Por fin, tras ciento cuarenta años con este sistema, el gobierno ha pensado –y lo aplaudo con entusiasmo- que la informática quizá tenga cierta utilidad en esto. Y que, igual que los Registros de la Propiedad tienen un sistema unificado de índices donde puedes buscar propiedades inscritas en cualquier Registro de cada uno de los distritos hipotecarios, o tal y como el Registro Mercantil Central permite la búsqueda de sociedades inscritas en cualquier Registro Mercantil Provincial…, podría también establecerse un sistema por el que yo pueda consultar el nacimiento, el estado civil, la incapacitación o la defunción de una persona sin tener dotes de adivinación y sin peregrinar por toda España. La tarea es costosa y laboriosa, porque hay que informatizar (proceso que en las ciudades está a medias y en la mayoría de los pueblos está inédito) y luego centralizar información. Pero bien está que se empiecen a dar pasos en esa dirección.

Hace unos años por fin establecieron que pudieran pedirse los certificados por internet. Te los envían en papel y por correo postal, pero al menos no tienes que desplazarte al Registro Civil de que se trate o escribir una carta al responsable del mismo. Por descontado que, para pedir un certificado por internet, sigue siendo necesario saber el lugar y la fecha del acontecimiento en cuestión, pero con eso ya contamos.

El otro día estaba preparando la reclamación judicial de una herencia y tenía que pedir un certificado de defunción. Entramos en la web del Ministerio de Justicia y vemos que han cambiado la interfaz de solicitud. Ahora todos estos trámites están en lo que pomposamente llaman sede electrónica del Ministerio. Cuando accedes a la pantalla de solicitud del certificado de defunción, donde antes te pedían solamente el nombre y apellidos del difunto y la fecha y lugar de fallecimiento, ahora te exigen también el tomo y el folio donde está inscrito. Y aparece un asterisco rojo al lado de estas casillas. No explican a pie de página qué significa el símbolo pero, como es conocido, suele utilizarse normalmente en los cuestionarios de las webs para indicar que se trata de datos de cumplimentación obligatoria.

Fantástico. O sea, que no basta con que haya averiguado dónde murió el tío de América de mi cliente y en qué fecha, sino que ahora tengo que saber en qué tomo está inscrito el fallecimiento y en qué página. Paciencia.


Probamos a pedirlo sin rellenar esas casillas, pero no nos deja. Efectivamente nos advierte en rojo que no hemos cumplimentado todos los campos preceptivos: “Error, compruebe los siguientes campos: - Debe completar el campo Tomo - Debe completar el campo Folio”.
Llamamos a la Administración:

- Es que acabo de ver que, para solicitar un certificado de defunción, ahora piden el tomo y el folio de inscripción y yo desconozco esos datos.
- ¿Se los pide el sistema?
- Sí
- ¿Y ha probado a no ponerlos?
- Sí, pero da error y no deja seguir
- Pues no sé…, entonces si quiere hacerlo por internet tendrá que buscarlos, vienen en el Libro de Familia…

Suponiendo que tengas en tu poder el Libro de Familia (insisto en que puedes estar pidiendo el certificado relativo a un tercero ajeno a tu núcleo familiar), esa pista que nos da la amable funcionaria estaría fenomenal… si no fuera por un pequeño detalle. El fallecimiento de alguien no aparece anotado automáticamente en el Libro de Familia por arte de magia cuando éste muere, sino que hay que ir con el Libro a que lo anoten. Y ¿qué hay que aportar para que te anoten una defunción en un Libro de Familia? Acertaron: un certificado de defunción. ¿No les suena esto un pelín, sólo un pelín, a círculo vicioso? Para un certificado, el Libro de Familia; para el Libro de Familia, un certificado.

Probamos a llamar otra vez al Ministerio, a ver si tenemos nuestro día de suerte y aleatoriamente nos toca el funcionario listo:

- Buenos días. Mire, es que quería pedir un certificado de defunción por internet -consulta Sandra desde mi despacho- y me pide tomo y folio de la inscripción y no lo sabemos. ¿Qué se hace en estos casos?
- Ah, nada, no importa
–parece que hasta se sorprende de que haya gente tan ignorante como nosotros por el mundo-. Si no lo sabe da igual, ponga usted “cero cero cero” en esas casillas y ya está.
- Pues muchas gracias

Les recuerdo: el asterisco indica campo de cumplimentación obligatoria... El sistema te avisa: “Error, compruebe los siguientes campos: debe completar el campo tomo, debe completar el campo folio” y te impide continuar… Pero, claro, "si no lo sabe da igual, ponga usted cero cero cero"… "Obligatoria" y "da igual" son dos conceptos que a mí no me casan mucho, pero también es verdad es que yo soy muy tiquismiquis.

Efectivamente, ponemos tomo 0, folio 0 y, apenas un par de días más tarde, tenemos en nuestro poder el certificado, que realmente es tomo 137, página 164, de un determinado Registro Civil.

Una sugerencia que se me acaba de ocurrir, así, de pronto, sin ser político, ni informático ni nada. ¿Y si quitan el asterisco? ¿Cómo lo ven? El programador lo modifica para que no sean campos obligatorios –o sea, exactamente como estaba antes- y así, en caso de que no se cumplimenten, el sistema no da un error que impida continuar. De esta forma, el solicitante que conoce esos datos los pone y el que no los sabe no se vuelve loco, no tiene que estar llamando, el funcionario no tiene que responderle duplicando la gestión (internet más atención telefónica)… En fin, vamos a ver cuánto tiempo tardan en darse cuenta y cuántas miles de llamadas como la nuestra tendrán que producirse antes de que a alguna mente privilegiada se le pase por la cabeza corregirlo.


(Ilustraciones: Libro de Partidas de Nacimiento del Archivo Municipal de Córdoba, de una exposición organizada por la Junta de Andalucía; y recorte de un reportaje del diario 20 Minutos).

El llanto de Lot

Yo te gritaba:

- Corre, corre, Edith, y no mires atrás

Y los dos huíamos jadeantes, subiendo por aquella abrupta ladera.

A ratos te tendía la mano, a ratos nos soltábamos para sujetarnos a las piedras.

Detrás, la destrucción, los gritos, la desesperación... Pero nosotros éramos afortunados por poder escapar a Zoar.

- Corre
Y tú caíste y te ayudé a levantar. Cruzamos una mirada que nos dio fuerzas para seguir avanzando.

- Corre

Porque no había que volver la vista atrás, porque no debía importarnos ya lo que quedaba a nuestras espaldas.

- Corre, Edith, no te detengas

Pero tú sentiste la necesidad de ver el lugar que abandonábamos, de tener la imagen final de lo que había rodeado nuestra vida tantos años, esa ciudad condenada a ser muy pronto solamente un recuerdo. O quizá fueron los alaridos desgarradores, el horror, tu compasión hacia esas personas con las que convivíamos, por las que nada podíamos hacer mientras morían entre las llamas. Ya nunca sabré lo que te impulsó a volver hacia el pasado esa mirada que nos hizo perder nuestro futuro.

Ahora, soy yo quien mira atrás, irremediablemente. Observo tu silueta sin vida y recuerdo la primera vez que sentí tu piel. Viene a mí esa sonrisa tuya que se abría paso decidido entre el miedo y el dolor cuando nació nuestra primera hija. Todo se agolpa ahora como en un ahogo: el vino que me servías cada día cuando regresaba a guardar el ganado, las historias que le contabas a nuestra hija pequeña, las conversaciones al anochecer sentados en la puerta de casa, la angustia de no entender a Dios.

Hace apenas unos momentos, huíamos hacia una nueva vida, llenos de incertidumbre y de deseos. Y ahora ya nada me importa. Ni lo que dejo atrás ni lo que pueda haber más adelante.

Mi desesperanza está atrapada entre aquel fuego lejano y este mar cercano.

Aquel fuego, lo último que vieron tus ojos.

Este mar triste de tu sal y mis lágrimas.

(El escritor Luis Felipe Comendador propone en su blog Diario de un Savonarola un meme consistente en escribir algún texto sobre el mito de la mujer de Lot. La propuesta me llega a través del blog Dame una tregua de mi querida Bárbara Blasco y ésta es mi aportación. Todos los textos participantes se van reuniendo en esta entrada del blog del promotor de la idea).

Buika

Reconozco que tenía un prejuicio –dicho sea en sentido literal, sin la más remota connotación negativa-. Había escuchado cantar a Concha Buika su conocida Mi niña Lola y alguna otra cosa y mi idea era la de que estaba ante una buena voz, una buena cantante de copla, de la que, además, llamaba la atención –y se explotaba comercialmente- el exotismo de su raza, por infrecuente en ese género musical. La conceptúe así, como una especie de Pasión Vega pero en negro. Ciertamente me gustaba cómo cantaba, pero confieso que no le había prestado realmente mucha atención hasta hace poco.

Estaba yo en Barcelona, donde había acudido por motivos profesionales, esperando a que llegase la hora de tomar el AVE de regreso a Madrid. Haciendo tiempo, entré a un local comercial de la estación de Sants a curiosear discos. A mí me tenían que prohibir entrar a las librerías y a las tiendas de música aunque yo quisiera, como a los ludópatas que se apuntan en listas negras para que no les permitan la entrada a los bingos..., porque siempre caigo. Y esa tarde compré una edición muy cuidada que agrupa sus discos Niña de Fuego y Aquí hay amor, junto con un poemario de la propia Buika y una colección de fotografías.

Aquella noche llegué cansado y ni lo escuché en casa, se quedó ahí esperando mejor ocasión. Por fin, el puente de San José me acordé de que tenía el disco y me lo puse como fondo mientras hacía otras tareas. Empezó a sonar La falsa moneda y eso corroboraba la imagen previa que yo tenía: una copla, además tradicional, muy bien interpretada, como también La niña de fuego que da título al álbum, tema de Manolo Caracol compuesto por ese prolífico y grande trío de autores que formaron Quintero, León y Quiroga…

Pero había más, mucho más. Me aguardaba una grata sorpresa. Poco a poco el disco empezó a distraerme de mi trabajo e hizo que prestase cada vez más atención a lo que inicialmente pretendía que fuera sólo música de acompañamiento: Miénteme bien, compuesta por la propia Buika; La niebla, con letra de mi admirado David Trueba; la rumba que más ha sonado promocionalmente, No habrá nadie en el mundo, de Javier Limón… Y así hasta que llegó una ranchera, Volver, volver, y la voz de Buika me sacó ya por completo de lo que estaba haciendo. Increíble. Sencillamente fascinante.

Me tiene cautivado. Buika no es una cantante más. No es sólo una voz muy personal… Esta española es una de las grandes de la música mundial. El arte que lleva dentro no tiene que envidiar a nombres que tenemos considerados como auténticos mitos. No sé si llegará a ser reconocida como tal, pero para mí ya lo es.

Sus padres eran guineanos, afincados en Palma de Mallorca, donde nació ella. Cuenta que su madre era melómana y por eso Concha mamó desde pequeña el jazz o la música iberoamericana, mientras en la calle escuchaba cantar a los gitanos. Y todo eso lo acabó haciendo suyo.

Pero, además, lo recrea desde un estilo propio (“simplemente lo canto como yo lo escucho dentro”). Buika es el mestizaje musical entre tres continentes. Y son una delicia para los sentidos sus interpretaciones de jazz, y es impresionante oírle vivir la fuerza de las rancheras (“mi hija negra” la ha llamado Chavela Vargas) o acercarse al tango, o al bolero, o hacer alguna incursión en la canción francesa o portuguesa... Y por supuesto te toca la fibra siempre que interpreta copla: "Dicen por ahí -escribe su biógrafo- que Buika canta coplas, pero no es verdad, Buika se mete dentro de las coplas, las vive, estruja las palabras, se bebe las emociones y las grita entre susurros".
Cuando llega su primer disco “en el estudio de grabación le gana el pulso a cuatro productores empezados en imponer un estilo reconocible”, en encasillarla. “Ahora sabemos que es imposible resumir su carrera en una línea, pero abre la boca y sabes que no hay otra cantante igual”.

Creo que Javier Limón ha contribuido a sacar buena parte de su potencial y que Buika tiene mucho que darnos en los próximos años. Así que aquí ya tiene otro incondicional que permanecerá muy atento.

Tiene, además, una personalidad singular, una naturalidad que trasmite frescura, un espíritu de libertad muy atractivo, un discurso inteligente y auténtico, alejadísimo de los gastados tópicos y lugares comunes que uno está acostumbrado a escuchar. No es fácil encontrar entrevistas donde el periodista esté a su altura y, a pesar de todo, Buika deja siempre trazos de profundidad pero con sencillez.

A veces transmite una fuerza que eriza la piel. A veces una dulzura que cuando termina de cantar te dan ganas de darle un abrazo y comértela a besos.

(Fotografías de la galería de buika.net)

Por el Pirineo aragonés

Si la sección de viajes del blog la abrí en su momento con una visita a Huesca, invitado por Virginia, la guinda con la que puse fin a las escapadas del pasado verano (las que ya he contado aquí de Lleida, Soria y Florencia) fue precisamente el regreso a su tierra. Pero esta vez nos adentramos, con Rubén como magnífico guía, por la provincia, con un fantástico recorrido por los valles del Pirineo oscense, con la compañía también de Lorena, Carlos V. y Carlos C.

Cualquiera de las numerosas rutas que pueden hacerse por la zona atraviesa paisajes espectaculares de montaña y pueblos con encanto.

En un promontorio entre la unión de los ríos Ara y Cinca, nuestra primera parada fue L’Aínsa, en la comarca de Sobrarbe.

La leyenda dice que el territorio fue conquistado milagrosamente a los musulmanes en el año 724 por las tropas del rey Garcí Ximenez de Sobrarbe (sí, Sobrarbe fue reino, que luego perteneció al de Nájera-Pamplona, de ahí se integró en el reino de Navarra y finalmente en el de Aragón), aunque algunos historiadores sostienen que los árabes realmente no llegaron a asentarse en la zona.

En todo caso, el núcleo medieval amurallado se convirtió en línea defensiva de los cristianos.

La población conserva esa apariencia medieval, con las fachadas de las casas restauradas y cuidadas. El conjunto histórico está dispuesto alrededor de una Plaza Mayor porticada y cuenta con sólo dos calles. Se conservan algunos resto del castillo y, en un extremo de la plaza, está la iglesia románica de Santa María, ambas obras comenzadas en el siglo XI.

Más al Norte, comimos –estupendamente, por cierto- en Bielsa, otra población de origen medieval ya cercana a Francia.

No pudimos entrar ese día al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, así que seguimos nuestro camino.

En el valle de Tena, un pequeño núcleo, Lanuza, prácticamente despoblado tras la creación del embalse que lleva el mismo nombre, se ha ido poco a poco recuperando. Pertenece al término municipal de Sallent de Gállego. En Lanuza, durante el verano, se celebra, en un escenario flotante sobre el pantano, el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur.


La cabecera de la comarca, Sallent de Gállego, está atravesada por el río del que toma su apellido.

Tiene una iglesia gótica y un puente medieval y un conjunto vistoso de casas típicas de la zona, con sus tejados de pizarra.

Nuestra última parada antes de regresar a Huesca capital fue Jaca, la conocida capital de la comarca de la Jacetania. Allí pueden visitarse, entre otros muchos puntos de interés, la catedral románica de San Pedro y la ciudadela, un recinto fortificado de finales del XVI, que conserva sus baluartes y polvorines, e incluso el foso alrededor (donde ahora habitan unos ciervos) y el puente levadizo de la entrada.

Aunque no formó parte de nuestra ruta, aprovecho para colgar y compartir también unas fotos que hice en un viaje mío anterior (2005) a Alquézar, otra recomendable localidad oscense, en la sierra de Guara.


Antiguo enclave musulmán (Al Qasr significa la fortaleza) cuenta con un castillo colegiata dedicado a Santa María La Mayor y que alberga un buen número de obras de arte. Tiene también una iglesia dedicada a San Miguel y un conjunto de calles que conservan su fisonomía medieval, un entorno natural espectacular y, además, un puñado de excelentes restaurantes.


(Fotografías del autor, excepto ciudadela de Jaca, de la web municipal).

Día de la Mujer

Hoy, Día Internacional de la Mujer, que sea una mujer la que hable aquí.

Mi regalo es este homenaje a todas las mujeres del mundo, un reconocimiento al largo camino de su liberación, en la voz y la palabra de la nicaragüense Gioconda Belli.

(Quizá yo no haría mías un par de afirmaciones, al menos no sin matizarlas, pero me parece en conjunto un hermosísimo poema y un oportuno mensaje).

Dos grandes actores y un texto flojo


Dos enfermos comparten habitación en una clínica. El médico les anuncia que les queda un corto plazo de vida y ambos toman la decisión de fugarse y emprender una escapada: quieren aprovechar sus últimos días, fuera de las cuatro paredes del centro hospitalario.

El punto de partida de Dos menos, obra teatral escrita por el francés Samuel Benchetrit es, por tanto, sugestivo… Pero el desarrollo posterior me resultó decepcionante. La trama podría plantear reflexión sobre la vida, o podría abordarse desde la ternura, o incluso desde el humor negro… De todo ello hay algunas pinceladas, pero el resultado queda tremendamente superficial, mal resuelto y desaprovechado, para mi gusto. Obviamente no soy crítico teatral, sólo espectador de a pie. Y como espectador no me sentí interesado, ni conmovido, y–salvo momentos muy concretos- tampoco me divertí. No sé si el texto original es así de endeble o si no se ha hecho una buena adaptación del mismo a nuestra particular idiosincrasia.

La obra se había representado con éxito en Francia hace tres años. El año pasado, dos grandes de la interpretación, Héctor Alterio y José Sacristán, se juntaron por vez primera en un escenario para representarla, también con muy buena acogida, en Buenos Aires. Cuando estuve allí en diciembre, había terminado la temporada teatral y no pude verla. Mi hermana ya me aseguró que no me perdía gran cosa, pero hace algunas semanas unos amigos, César y Teresa, me invitaron al Teatro Fernán Gómez de Madrid y… pude confirmar que mi hermana tenía toda la razón.

No hace mucho comentaba aquí que Aitana Sánchez-Gijón y Maribel Verdú habían estado buscando el texto adecuado para coincidir en escena y lo habían conseguido con Un dios salvaje. Es una pena que Alterio y Sacristán no hayan encontrado algo más acorde con su indiscutible calidad interpretativa. Precisamente si la obra no naufraga del todo es por ellos. De El Cid decían Dios qué buen vasallo, si oviera buen señor; pues eso: qué pedazo de actores si representaran un texto a la altura de su talento.