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Una visita al SIMO

Lo de visitar el SIMO (la conocida feria que comenzó siendo el Salón Internacional del Material de Oficina y hoy está centrada en nuevas tecnologías) ya es como una tradición anual. Tanto si voy solo como si acudo con amigos o compañeros, lo habitual es pasar por el stand de la Fundación Confemetal –con la que colaboro en labores formativas-, comer con quien esté por allí y luego ya dar una vuelta por todos los pabellones a ver qué nos deparan.


Tras un tiempo de claro crecimiento, en el que todas las empresas esperaban a la feria para presentar sus novedades, mi impresión –compartida por más gente con la que he hablado o de la que he leído comentarios- es que ha dado un importante bajón.

Me parece que este año había menos pabellones ocupados, faltaban firmas importantes del mundo de la informática, de la electrónica y de las nuevas tecnologías que otros años sí estaban presentes –a veces con stands imponentes-, y el despliegue –novedades, reclamos llamativos, regalos…- era notablemente inferior al de anteriores ediciones.

Y otra experiencia de mi visita de este año: el nivel de conocimiento de las personas que atendían ciertos stands dejaba mucho que desear. En algunos casos, chavalillos contratados para cubrir la feria -¿a través de ETTs o agencias?- y que si les sacabas de cuatro mensajes básicos no sabían atenderte. Verbigracia:

  • En el stand de Telefónica fueron incapaces de informarme sobre soluciones para conectarme al ordenador del despacho desde mi casa (me consta que existen y que ellos las comercializan): “pero ¿cómo quieres conectarte?”, “no sé, dímelo tú”, “bueno es que quizá va a ser mejor que vayas a una Tienda Telefónica normal”, me recomendaba una guapa y amable chica.
  • En el stand de Apple fueron incapaces de informarme sobre un encargo que me habían encomendado: las novedades del sistema operativo Leopard (“viene instalado con los equipos”, es cuanto acertaron a decirme en este caso los talluditos dependientes, así que mi mandante, que quería saber si le merecía la pena actualizar su ordenador al nuevo sistema operativo, tendrá que buscarse la información por otro lado) y sobre los nuevos ordenadores iMac (“aquí tienes un folleto con el precio, las características vendrán en internet”).
  • En el stand de HP fueron incapaces de explicarme qué escáner me convenía en mi caso concreto para empezar a digitalizar la documentación del despacho o qué diferencias había entre los modelos expuestos (un empleado casi adolescente se limitó a decirme “llévate un folleto, ahí te vienen los datos”).
¿Por qué pasa todo esto? Ni idea. No seré yo quien haga un diagnóstico, porque no soy experto ni conozco los entresijos del SIMO. Sólo constato este menor interés de las empresas por la feria y lo comento como visitante y como usuario de esas tecnologías.

Así que este año me ha resultado decepcionante mi visita, con la excepción de que comí y tomé café con Marisol y que recogí alguna información interesante en folletos.
La feria suele dar también motivo para que echemos unas risas, porque es una mezcolanza de gente normal, de ejecutivos de manual, de informáticos, de frikis... Pero este año tampoco había color, ya no iban con carrito de la compra ni nada, porque apenas había regalos (salvo que se hubieran reservado para el fin de semana, que es cuando se abre a particulares y más afluencia se produce, porque yo fui el miércoles pasado).

Esperemos que otro año esté mejor...

(Fotografías del autor).