Malpaís, en Madrid

San José de Costa Rica, enero de un recién estrenado 2008. Entro en una pequeño establecimiento y me atiende una costarricense encantadora (valga la redundancia). Me pregunta en qué me puede ayudar y le digo que suelo llevarme música de los lugares adonde viajo y que si me puede aconsejar, porque no tengo ni idea de qué música se hace allí.

Charlamos un rato sobre mis gustos, curioseamos lo dos por la tienda y, finalmente, se decide a recomendarme, sin dudarlo, que me lleve un disco de Malpaís grabado en vivo. Se extraña de que no conozca a este grupo, porque me cuenta que allí son un auténtico fenómeno nacional, pero yo jamás había oído hablar de ellos.

La amabilísima tica intenta que pueda escuchar el CD, pero no funciona bien su pequeño reproductor de música y, a pesar de sus esfuerzos, no consigue solucionar el problema. Finalmente me mira sonriente y casi me pide un acto de fe: llevéselo, le va a gustar, no se va a arrepentir.

Lástima que no pueda darle las gracias. Malpaís me acompañó a partir de ahí en muchos momentos e incluso me sirvió de música de fondo en este blog para mis entradas dedicadas a Costa Rica.

La de la ciudad de San José, la ilustré en su momento con la música de Rosa de un día:

Es este valle donde las historias
se acaban antes del final.
Es este tiempo que llueve y que pasa
y se olvida como la verdad.
Es la ciudad donde no hay direcciones
pero, total, todos saben llegar…
(...) Es el café que te huele a milagro,
sol de unas tardes de nunca acabar (...)
Es el destino de tanto amigos
que naufragaron sin llegar al mar.
La ilusión de que un día se pueda
y la certeza de que se podrá...



Y el texto introductorio de todo ese viaje, con la preciosa canción Cómo un pájaro, por la que luego incluso algunos lectores me preguntaban:

Voy llegando en la distancia,
como un pájaro,
como la primera luz del mes de enero...
(…) Entonces fue que fui
de nuevo un güila correteando en los potreros.
Loco y descamisado me perdí
en un verano por caminos polvorientos.
Sé que tal vez ya no recordarás
los malinches floridos, aquel fuego…
Sé que a veces miro para atrás,
pero es para saber de dónde vengo.



Malpaís dicen que es una playa “agreste y olvidada” de la península de Nicoya que dio nombre a esta formación, con un notable plantel de músicos que provienen de la canción, del jazz y de la música clásica.

Malpaís aborda en las fantásticas letras de los hermanos Jaime y Fidel Gamboa los temas eternos, las referencias a los recuerdos e imaginarios comunes de los ticos de varias generaciones, al amor y al desamor, con música folk que hunde sus raíces en su tradición musical pero con variadas influencias rock, celtas o caribeñas.

Además de las citadas antes, otras maravillas de esta banda son, por ejemplo, Abril ("Pienso después / cada palabra / para decir / dónde quedaste, /en qué vagón,/ unos meses atrás (…) Puedo tocar/ el aire donde estuvo el dios / benévolo / de tu cuerpo / y repasar los párrafos/ sin terminar…”), esa Contramarea que narra la historia de amor entre una tica y un nica (“Nací sólo para verte llegar a mí”)… Y así hasta completar decenas de fantásticas canciones que les recomiendo. 



Hoy Malpaís, en gira por España, visita precisamente Madrid y esta noche actuará en la Sala Galileo Galilei. Si no me surge ningún inconveniente de última hora, desde luego tengo intención de estar allí y disfrutar con sus palabras cálidas, con su buena música y con los recuerdos imborrables de ese pequeño e increible país de la pura vida, donde tan acogido me sentí. Bienvenidos, amigos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

MIRA QUE NO CONOCER MALPAIS.....
VIVIENDO EN EXPAÑA

j.p. dijo...

pues si que suenan bien por lo que has colgado
que tal el concierto?

Carlos dijo...

En Expaña la mayoría de la gente no conoce Malpaís, anónimo.

Pues en concierto aún mejor, J.P., tienen muy buen sonido además de buenas letras.

maría dijo...

Hola, Carlos. ¿Qué tal?
No conocía Malpaís, pero que bien que existan estos medios para poder compartir este tipo de cosas. Gracias por mostrarnoslo; qué bonito suena la percusión.

Hablando de otra cosa, fíjate que casualidad, tomando esta tarde un café con unos amigos, uno de ello tenía otro amigo que veraneaba en Hoyo de Pinares, por circunstancias había pasado allí dos meses agosto y septiembre.
En fin..., el mundo que es un pañuelo.

Un beso

Carlos dijo...

Me alegro de darles a conocer en mi pequeño círculo, porque a mí me gustan sus letras y su música. En Galileo en directo fue una auténtica gozada escucharles. Y entre las alegrías que me da el blog en este caso estuvo el poder saludarles personalmente.
Yo tengo constatado sobradamenet que El Hoyo de Pinares, curiosamente, es más conocido entre los madrileños -como lugar de veraneo, aunque también es verdad que más antes que ahora- que en la propia provincia de Ávila.

Lu Regidor dijo...

Hola Carlos... soy una tica, músico, y siempre fiel y orgullosa de la cultura fenomenal que marcó el grupo Malpaís en mi tierra... Una huella imborrable.
Hoy a pesar del silencio que guarda ya para siempre la desaparecida banda, pues la muerte nos golpeó llevándose a su líder, compositor y voz principal, Fidel Gamboa, hoy tengo que decirte que me siento muy honrada de encontrar este escrito sobre Malpaís... Hemos sufrido la pérdida de un gran maestro, pero qué lindo siente el corazón cuando nos damos cuenta de que la semilla se sembró en tantos otros rincones del mundo... Nunca dejes de escuchar Malpaís, y siempre que puedas compártelo, que sigue existiendo ahí una fuente inagotable de amor y magia hacia la vida...

Simplemente pasaba para agradecerte... De parte de mi país y de todos los que somos de corazón, de la Familia Malpaís, en Costa Rica y el mundo entero...

Pura Vida!!

Lucía Regidor