Nosotros, todos los demás


Ustedes y yo, para defender aquello en lo que creemos, aquello a lo que aspiramos, hemos votado, hemos opinado, hemos escrito o hablado, tal vez hemos hecho huelga, o nos hemos manifestado... Siempre hemos utilizado como única arma la palabra. A menudo los políticos nos han ignorado y lo seguirán haciendo. Es probable que no consigamos nunca muchos de nuestros sueños. Pero no hemos convertido en una pesadilla la vida de nadie.

Ustedes y yo no hemos pegado un tiro en la nuca a un chaval de veintitantos años por pensar diferente a nosotros, por haber sido elegido por su pueblo para representarle. Ustedes y yo no hemos enterrado vivo durante meses a nadie en un zulo. Ustedes y yo no hemos puesto ninguna bomba debajo de un coche, ni en unos grandes almacenes, ni en un aeropuerto. No hemos amputado piernas ni brazos. No hemos chantajeado ni amenazado a empresas o a familias. Porque sabemos que no todo vale, porque hay principios elementales que siempre tuvimos claros.

Ustedes y yo no nos sentaremos dentro de unos meses en el parlamento tras haber ganado notoriedad sembrando durante años el miedo y el odio. 

Ustedes y yo no seremos hoy portada de ningún medio informativo. Ustedes y yo ayer no emitimos ningún comunicado diciendo que vamos a dejar de matar. Porque nunca hemos matado a nadie y no lo haremos.

Ustedes y yo no hemos exigido que los gobiernos de dos países se sienten a negociar con nosotros. Ustedes y yo ayer no enaltecíamos a asesinos ni a delincuentes encarcelados, porque en ese momento estábamos acordándonos de las víctimas, de todas y cada una de esas personas cuya muerte nos dolió, las que nos empujaron a salir a la calle a exigir su libertad, ésas a las que nadie podrá devolver la vida del ser querido, o los días de cautiverio sufridos, o la integridad física perdida, a las que nadie podrá quitar el dolor, las secuelas, las heridas del cuerpo y del alma. Estábamos pensando en los millares de personas para las que el nauseabundo comunicado de unos miserables llega ya irremediablemente tarde.

Lo siento, pero no me uno a la fiesta. No voy a dar las gracias a ningún verdugo por perdonarnos la vida.

Nuevo libro: La empresa ante las bajas por incapacidad temporal

FC Editorial acaba de publicar un nuevo libro de gestión empresarial bajo el título La empresa ante las bajas por incapacidad temporal

Posiblemente sea "mi" mejor libro, precisamente porque no es mío, es decir, no soy su único autor, sino que he tenido en esta ocasión la oportunidad y la suerte de coordinar a un extraordinario grupo de expertos en la materia, y creo que el resultado ha sido por ello un completo, práctico y recomendable manual. 

Cuando un trabajador contrae una enfermedad o sufre un accidente que le impide desarrollar su actividad, está protegido en nuestra legislación por una suspensión de su contrato, durante la cual percibirá una prestación, a cargo en parte de la empresa y mayoritariamente del sistema de Seguridad Social. 

Pero esta elemental figura de protección social comporta para las empresas una carga de obligaciones que deben conocer y cumplir. Por otro lado, como es lógico, las situaciones de IT de los trabajadores inciden en la organización de la actividad empresarial y, en función de los índices que lleguen a alcanzar, pueden afectar a la productividad. De ahí el interés que despierta esta materia, un interés al que hemos pretendido dar respuesta con la redacción y publicación de este libro con enfoque multidisciplinar.

M. Paz Martín López, abogada laboralista en Barcelona y compañera de docencia en la UOC, ha sido la encargada de abordar, en un lenguaje comprensible para el lector, la normativa relacionada con La Gestión de la IT, explicando en qué consiste la contingencia, como se articula la prestación y cuáles son sus características, qué obligaciones tienen empresa y trabajador al respecto, etc., y de resolver las dudas más frecuentes que suelen suscitarse en estos procesos.

A mí (bueno, qué diablos, me voy a poner también mis negritas y enlace profesional como al resto de autores: Carlos Javier Galán Gutiérrez) me ha correspondido ocuparme de la Problemática jurídica de la IT, cómo afecta esa situación de baja a la relación laboral individual. Es frecuente que trabajadores y empresarios se cuestionen qué pasa cuando un empleado cae de baja durante el período de prueba, qué hay que hacer cuando la IT coincide con las vacaciones programadas o si se puede extinguir el contrato estando de baja, entre otras muchas dudas. A este tipo de cuestiones prácticas he intentado dar una respuesta, desde la ley y la jurisprudencia, en el capítulo que me ha correspondido. 

David A. Sanmartín Olivier, detective privado en el Grupo Has, es autor de la parte dedicada a la Investigación de bajas fraudulentas. Hay ocasiones en que una empresa puede tener la sospecha de que está ante una baja fingida, o bien de que el afectado está realizando actividades incompatibles con la IT o que perjudican a su recuperación. El capítulo analiza los posibles mecanismos de investigación en estos casos, así como su consideración legal y jurisprudencial. 

Hemos dedicado un apartado específico a Las bajas psiquiátricas (estrés, ansiedad, depresión...) puesto que constituyen la segunda causa de incapacidad temporal en términos absolutos y la primera en bajas de larga duración, sin olvidar las particularidades de su génesis y la mayor dificultad objetiva para su control. Recuerden un reciente episodio: el primer estado de alarma declarado en democracia se debió a una ausencia masiva y coincidente de controladores aéreos de sus puestos de trabajo alegando motivos psíquicos; afortunadamente, se trata de un caso muy excepcional, pero me parece tremendamente ilustrativo de la complejidad del problema. La psicóloga Ana Isabel Gutiérrez Salegui nos ofrece en su trabajo un detallado e interesante análisis sobre diagnósticos y síntomas asociados, y sobre las causas más frecuentes de estrés laboral, e indica cuáles son las medidas de prevención y de control recomendables.

Cierra la obra el capítulo Medidas para disminuir las bajas por IT, en el que Antonio Salas Baena, abogado y Director de Prestaciones de Fremap, la primera Mutua del país en volumen, apunta algunas de las principales recomendaciones prácticas en orden a la prevención y reducción de las bajas en las empresas. 

Hemos pretendido no dar a este libro un tono doctrinal o dirigido al experto, sino redactar un manual con un enfoque eminentemente divulgativo y práctico, que proporcione información en términos asequibles a los responsables empresariales de las áreas de recursos humanos y administración de personal. 

Como afirmo en la introducción, confiamos en haber conseguido ese objetivo de ofrecer, con los conocimientos y experiencias recogidos en sus páginas, una herramienta que, sobre todo, resulte útil.

La empresa ante las bajas por incapacidad temporal se podrá adquirir, en breve, en las principales librerías del país, además de existir la posibilidad de formular el pedido directamente contactando con el teléfono 91 564 95 36 o con editorial@fundacionconfemetal.es.

En RNE, 09.08.11: En el ámbito de la libertad sexual, no quiere decir no

Mi segunda y última participación concertada como colaborador de la temporada estival de Afectos en RNE tuvo lugar el pasado 9 de agosto, en el programa dedicado a las agresiones sexuales.

Éste es el audio íntegro del espacio:


Daniel Ampuero planteó en esta ocasión un tema duro y complicado, a partir de las informaciones periodísticas sobre reiteradas denuncias de violaciones coincidentes con las fiestas veraniegas de algunas localidades.

Como introducción, expliqué -desde un punto de vista técnico-jurídico, aunque intentando que fuera en términos comprensibles- las figuras delictivas de la agresión sexual genérica, la violación y el abuso.

Comenté que es frecuente que la víctima de estos delitos se autoculpabilice y que tenga miedo a contarlo o denunciarlo, y aproveché para recordar un principio elemental: “No hay nada que justifique la actuación de un agresor sexual, ni la conducta de la agredida, ni la forma de vestir, ni si ha bebido o no, ni su estilo de vida…, absolutamente nada”. “Todos los hombres –añadí- bromeamos sobre lo difícil que es entender a las mujeres, pero en esto no cabe frivolizar, no hay otra interpretación posible: cuando una mujer, en el terreno de la libertad sexual, dice 'no', quiere decir 'no'.” Y, además, haya sido cual haya sido su comportamiento previo, “lo puede decir en cualquier momento”.

El informe de la redactora Laura Zafra nos dio a conocer que el Instituto de la Mujer ofrece cifras cercanas a las siete mil agresiones denunciadas anualmente. Entre víctimas menores, la realidad es espeluznante: se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños sufre abusos, generalmente procedentes del entorno de personas cercanas.

La invitada en esta ocasión fue Tina Alarcón, del Centro de Atención a las Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS), que nos ilustró, desde su amplia experiencia y conocimiento al frente de esta asociación, con unas detalladas consideraciones sobre esta compleja temática.

En el programa dialogamos sobre cuestiones muy diversas: la formación para la prevención, la imperiosa necesidad de que se denuncien estos hechos, el desarrollo del proceso judicial, la adecuada atención a las víctimas, etc.

Respecto a la denuncia de la agredida, personalmente insistí en que "es un acto de justicia individual consigo misma", pero es también "un acto de solidaridad, pues en caso contrario estamos dejando suelto a un agresor sexual".
 

La limitación del tiempo nos impidió abordar otros muchos aspectos, tales como los perfiles de los autores (los abusos en el ámbito familiar o próximo a las víctimas, la violación por un recién conocido, o la agresión por asalto de un desconocido que normalmente es violador múltiple), el tratamiento punitivo, las posibilidades de reinserción de los agresores...

Me correspondió, como colaborador, elegir la canción que ilustrase el tema del día. Sugerí que durante el espacio escuchásemos Caperucita de Ismael Serrano, como así fue, pero preferí terminar con un mensaje positivo: “La mujer que ha sufrido una agresión sexual puede volver a llevar una vida normal. He elegido esta canción de Deluxe, que se llama 'Reconstrucción'. Se la dedicamos a todas las víctimas de agresiones sexuales con mucho ánimo y con un abrazo muy de verdad”.

(Fotografía: Rebeca Amieva).

En RNE, 03.08.11: El funcionamiento de la Justicia, lento y obsoleto

Como anuncié en su momento en este blog, el pasado 3 de agosto inicié mis colaboraciones de verano con el espacio nocturno Afectos, de Radio Nacional, presentado por Daniel Ampuero. En esa primera ocasión, el tema propuesto me incumbía muy directamente por mi profesión de abogado, pero creo que tenía, además, indudable trascendencia para el conjunto de la ciudadanía: el funcionamiento de la Justicia en España. 

Para quienes no pudieron escucharlo y tengan interés en ello, éste es el podcast íntegro del programa:


De esta primera experiencia salí con la sensación de que se me había quedado casi todo en el tintero. Una hora de programa, incluyendo informe inicial, entrevista con el invitado, llamadas y mensajes de los oyentes… se hace realmente corta.

El primer asunto que se abordó fue la propuesta reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Ya pronosticamos todos que, dado lo avanzado de la legislatura, ese proyecto de ley no culminaría su tramitación parlamentaria y no entraría en vigor, como  así ha sido, puesto que las cámaras ya están disueltas.

José Luis Ramírez, de Jueces para la Democracia, fue el invitado del día y manifestó una opinión sustancialmente positiva sobre el texto propuesto por el Gobierno, que cree que va a mejorar el procedimiento, darle agilidad y racionalidad y aumentar las garantías.

No soy experto en la materia porque, como aclaré, la Penal no es una Jurisdicción en la que yo ejerza habitualmente, pero me suscitan seria inquietud –y no soy el único que piensa igual, como es notorio- las facultades de instrucción que se otorgan al Ministerio Fiscal cuya independencia en nuestro país es muy cuestionable por su dependencia orgánica -lo comprobamos día a día-, así como las limitaciones impuestas a la figura de la acusación popular.

Les pongo un ejemplo gráfico y muy cercano. La causa contra Francisco Camps fue inicialmente archivada porque el órgano instructor no apreciaba delito. El Ministerio Fiscal –con dependencia orgánica del Fiscal General del Estado, que nombra el Gobierno- y la acusación popular –representada en este caso por el PSPV-PSOE- recurrieron esa resolución. El recurso se estimó, se realizaron nuevas diligencias de investigación y, finalmente, Camps está hoy procesado y ha dimitido de sus cargos. Imaginemos que estuviera en vigor esta nueva normativa que se propuso. Supongamos que en el Gobierno central estuviera el PP y el Fiscal decidiera no recurrir ese auto de archivo. El Partido Socialista no podría haber sido ya acusación popular, porque el proyecto se lo impide precisamente a los partidos políticos. Aquel auto hubiera devenido firme y hoy, Camps, estaría libre de cargos y ejerciendo como presidente autonómico. No entro ahora en si sería mejor o peor, sino que, en cualquier caso, resulta claro que la pretendida reforma no es inocua en muchos supuestos.

Respecto al funcionamiento del sistema aseguré que “la Justicia está mal y habría que estar muy ciego para llegar a la conclusión contraria. No suelo compartir las impresiones que tiene mucha gente en cuanto al fondo, las quejas sobre las resoluciones judiciales, pero sí soy tremendamente crítico en cuanto a la forma: los procedimientos, los medios con los que se cuenta, la forma de funcionamiento…, es algo en muchos casos disparatado y en casi todos antediluviano”.

Como nos recordó en su  informe una redactora del programa, María José Molanes, según el último barómetro del CIS el 74 % de la población opina que la Justicia funciona mal o muy mal.

Respecto a esa mala percepción que los ciudadanos tienen de la Justicia, el portavoz de Jueces para la Democracia, José Luis Ramírez, consideró que “parte de la crítica tiene una base empírica innegable: tenemos una Justicia lenta e ineficaz por múltiples factores: falta de medios materiales, legislación poco eficiente y falta de racionalidad del sistema, con dispersión de competencias entre distintas administraciones”, aunque también considera –impresión que yo comparto- que “otra parte de la crítica tiene que ver con una visión distorsionada de la ciudadanía acerca del verdadero papel de la Justicia”, por lo que cree que “se debería hacer pedagogía social”. En ese sentido, consideró que “influye el papel de los medios de comunicación” y que quizá también los profesionales de la judicatura tengan parte de culpa por no ser capaces de transmitirlo adecuadamente.

María José Molanes nos había informado de que el presupuesto de Justicia de este año ha sido menor que el del anterior. Y yo recordé que el Consejo General del Poder Judicial ha criticado públicamente esa falta de dotación presupuestaria, que no alcanza el 0’4 del PIB, cuando el partido del gobierno había comprometido en su programa electoral llegar al 2 %. Se trata de una cuestión básica: es fundamental la disposición de medios materiales y humanos suficientes para que la Justicia funcione.

Manuel, un ex funcionario interino del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, contó su concreta experiencia sobre este aspecto hablando de una Justicia “en la Edad de Piedra y lo digo literalmente, porque uníamos los legajos con una grapadora y una piedra”. Nos describió un “desmadre total”: una secretaria buscando papeles amontonados en el suelo de su despacho, las firmas de resoluciones por parte del juez sin ningún control, el extravío de expedientes, las ejecuciones interminables y estancadas…

De habernos quedado tiempo, yo podría haber aportado otras muchas experiencias ilustrativas al respecto: cómo se gestionan las citaciones, cómo en algunas jurisdicciones se levantan aún actas manuscritas de los actos judiciales, cómo se presentan físicamente los escritos de los ciudadanos con un apoderado casi siempre obligatorio llamado procurador, cómo se gestiona la comunicación entre juzgados mediante el arcaico sistema de exhortos –que sólo falta llevar a caballo de una ciudad a otra-… La relación sería interminable e incomprensible para el ciudadano de a pie. En la era del escaneado de documentos, de los expedientes informatizados, de las actas videográficas, de las videoconferencias, de internet, de las intranet, del correo electrónico, de la presentación telemática de documentos, de la administración electrónica…, nuestro sistema judicial apenas si ha descubierto el fax. Como bien dijo ese oyente que telefoneó, Manuel, “a la Justicia le hace falta una modernización de arriba abajo”.


Me correspondía, como colaborador, elegir un tema musical para terminar el programa. Como las canciones que conozco sobre jueces y abogados me parecen aburridas, me acordé de una frase: "¿Con qué ley condenarte, si somos juez y parte todos de tus andanzas?"... La presenté diciendo "que habla un poco de delincuencia, un poco de marginalidad... y mucho de amor: 'Princesa' de Joaquín Sabina".

(Fotografía: María José Molanes. Viñeta de Forges)

Dos bastones

Mi abuela Elisa guardaba en su casa algunos objetos personales de su marido y ahora, tras la muerte de ella, las hijas decidieron sortearlos entre los cuatro nietos varones como recuerdo.

- ¿Y a mí qué me ha tocado? -le pregunto a mi madre con curiosidad.
- Un bastón.

Y entonces mi mente se remonta en el tiempo.

***

Mi abuelo Heliodoro murió cuando yo tendría unos ocho años. Era el encargado del cuidado y mantenimiento de Fomento Pecuario en Ávila, unas instalaciones del Ministerio de Agricultura.

Dentro del complejo se ubicaba un laboratorio de sanidad animal, en el que trabajaban varios veterinarios. En los establos se guardaban sementales de toros, creo que de raza charolais. En alguna etapa recuerdo que hubo cerdos. Creo que también llegó a haber ovejas -aunque yo no lo conocí-. Y mi abuela tenía sus gallinas y sus patos. En la temporada de la Parada Hípica abulense, venían cada año un brigada y varios reclutas del ejército y se alojaban también allí. Y, si se lo pedía mi abuelo, me subían a uno de sus caballos. Como yo veía animales de todo tipo, aumenté por mi cuenta la fauna del lugar, trayendo unos peces que cogí con una redecilla en el cercano río Adaja y que pasaron a vivir, bajo mi estrecha vigilancia, en un pilón de agua sin clorar que se situaba en el centro del patio superior. También había muchos árboles frutales. Y un columpio que mi abuelo había colgado en la rama más grande de un viejo árbol... Ir a la casa de mis abuelos en vacaciones era, para un niño, pasar el verano en la mejor granja escuela del mundo.

De Heliodoro recuerdo que criaba pájaros, fumaba tabaco de liar (por supuesto, usaba encendedor de mecha) y leía aquellas novelas del Oeste que firmaban Marcial Lafuente Estefanía y Silver Kane. A veces me decía que le acompañara a hacer gestiones a la Dirección Provincial de Agricultura o a algún encargo por el centro de Ávila y, antes de regresar, me compraba tebeos en la librería del Grande. 

Yo tendía a imitarle. Por ejemplo, él era muy aficionado a la carpintería, tenía maquinaria y buen equipamiento, y se fabricaba algunos de sus propios muebles. Así que me tuvo que acabar regalando un juego de carpintería infantil con metro, serrucho, martillo... todo de plástico.

Mi abuelo se había hecho un bastón de madera, cuya empuñadura era una cabeza de perro, tallada a navaja con todo detalle. Y había regalado a sus yernos unos parecidos. Y, cómo no, le dije que me hiciera un bastón como el suyo. 

- Así que tú también quieres uno...

Asentí con la cabeza.

- Ven.

Entonces pacientemente buscó conmigo una pequeña rama de árbol con forma adecuada. Y luego me talló a navaja una cabeza de perro, pintó la lengua en rojo, lo barnizó e improvisó detalles. El resultado era un bastoncillo que no llegaba a cincuenta centímetros de altura.

Pero yo paseaba al lado de mi abuelo, con mi bastón en miniatura, más ufano que Antonio Gala. Una escena impagable. 

***

- Éste es el bastón que te ha tocado- me dice mi madre mostrándomelo.

Enseguida busco a su "hijo pequeño", que aún conservaba. Treinta y tantos años después, los dos bastones vuelven a estar juntos. 

El azar de un sorteo me ha hecho recordar. Y sonreír con ternura.

Achaques

- ¿No te parece que tengo este pie por aquí más hinchado que el otro?
- Es un juanete
- ¿¿¿¿Cómo que un juanete???? -pregunto horrorizado.
- Sí, cariño, es un juanete de los de toda la vida.
- ¡Juanetes!... Pero ¿cómo voy a tener yo juanetes, si eso es una cosa que en mi pueblo tenían las amigas de mi abuela, señoras de más de ochenta años?
- Victoria Beckham tiene juanetes.
- Pero esto se podrá operar o algo, ¿no?... Y digo yo, ¿qué consecuencias tiene?
- Que te molestarán algunos zapatos, por ejemplo... A ver si te vas a traumatizar porque te diga que tienes juanetes...
- ¡Pero como no me voy a traumatizar...! Esto marca el principio del fin, estoy con un pie en la tumba... Un pie con juanete, además. 
- Jajajajaja, qué exagerado eres, anda...

Tú estás acostumbrado durante años a que casi todo se cura. La gripe, la faringitis, los resfriados... se pasan en pocos días. Se te cae un diente y al principio te sale otro sin más; luego te ponen una endodoncia y ya está. Tienes una herida, cicatriza y listo. Se rompe un hueso, te escayolan y, poco tiempo después, a correr. Incluso una hernia, un apendicitis o qué sé yo, se operan y Santas Pascuas. 

Pero, a partir de cierta edad, parece que las cosas llegan para quedarse, las muy cabronas: el reuma, la próstata, la gota...

Recuerdo que tendría yo poco más de treinta años -en la más tierna juventud, por tanto, no me lo discutan- y le comento a mi hermana médico: 

- Últimamente me cruje aquí cuando me levanto después de estar un rato sentado.
- Es el menisco.
- ¿Y cómo se soluciona?
- Pues nada, normalmente convives con ello y, sólo en determinados casos, se opera.
- Pero ¿cómo que convives con ello? ¿ya el resto de mi vida tengo que escuchar un crujido cada vez que me ponga de pie?

Yo es que llevo fatal esto de hacerse mayor, no sé si se nota. Además, juanetes suena muy vulgar, no te puedes ni siquiera dar importancia. 

Y estoy en un mar de dudas: ¿Puedo seguir dando un bote cuando el Atleti marque un gol? ¿Me van a entrar las aletas para el snorkel? ¿Es posible subir una montaña con juanetes? Si me persigue un policía por apoyar al 15-M, ¿me alcanzará por culpa de los juanetes? Esto es un sinvivir. ¿Alguien con juanetes en la sala?

(Fotografía del autor. Koh Samui, 2009).