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Para muestra, un botón

Y tan extraterrestre, si ya lo decía yo. Me avisan en los comentarios de que la foto que he puesto en la entrada anterior no es del celebérrimo Colate, como yo creía. Si se entera mi madre, ya sí que llama a los de Libro Guinness para que me vayan tomando en cuenta.

Es lo que tiene la ignorancia, que encima es atrevida: yo escribí en el Google "Colate", di la opción buscar imágenes y, aparte de varias de uno al lado de Paulina Rubio, me salió ese tío solo y me dije "pues será el mismo" y ahí que le colgué convencido, sin más comprobación.

Alguien me asegura que el tipo que he puesto es un cantante, Coti, que yo sé que una vez interpretó una canción con Paulina Rubio. Yo no digo ni que sí es ni que no, no me quiero mojar. A lo mejor salía en la búsqueda porque asistió a la boda de Colate y Paulina o vaya usted a saber. Yo ya no estoy seguro de casi nada.

Si es que es un mundillo muy complicado éste del famoseo. Requiere mucho interés y mucha atención, y yo soy muy despistado. Ya me doy cuenta de que no apruebo yo este examen ni con chuletas.

Vale, vale, pues lo rectifico: Colate es éste, el de la foto. Ahora sí, ¿verdad? ¿O tampoco?

Y a Paulina Rubio sí la conocía. Mi ignorancia es amplia, pero tiene sus límites.

No lo sustituyo en el propio post, porque ahí queda como prueba de que no era una boutade. Juro que no lo hice deliberadamente, que estaba convencido de que estaba poniendo de verdad la imagen de Colate.

Bueno, al menos con Fernando Alonso sí que acerté en la foto.

Me siento extraterrestre

A mí me da la impresión de que cada vez estoy más distante de lo que a los medios -y supongo que a la gente que los sigue- les interesa. A veces me veo envuelto en conversaciones en las que miro en silencio a los que intervienen como si fuera un partido de tenis, sumido en la más absoluta perplejidad. Con una desinformación que no sé ni cómo me atrevo a salir de casa.

Les podría poner centenares de ejemplos de mi ignorancia. Me pasa, sin ir más lejos, con la Fórmula Uno. Por aquello de que el ganador de los dos últimos campeonatos del mundo es español –hasta ahí sí llego, vaya-, pues he visto el final de alguna carrera y más o menos me he enterado de alguna información general… Pero, de la noche a la mañana, me di cuenta de que vivía en un país repleto de auténticos expertos en Fórmula Uno que salían todos del armario a la vez. Y este aluvión de asesores y comentaristas de automovilismo no lo detectas moviéndote en círculos especializados, no, está en cualquier parte: el de la tienda de frutos secos se sabe con detalle las estrategias de los pilotos, las veces que paran en boxes, cuándo, por qué y cuánto tiempo emplean; el camarero del bar de la esquina, a poco que le des pie, te suelta una charla que no veas sobre los tipos de circuitos y los neumáticos más adecuados para cada uno... Bueno, no sé para qué cuento esto, si lo más probable es que usted mismo que lee estas líneas sea un erudito en escuderías...

Estos días todo el mundo habla del caso del espionaje con una familiaridad tal que yo no pregunto ya por no hacer más el ridículo. Tengo la sensación de ser el único tonto que no está en el ajo de esa trama… Joder, a ver si voy a ser yo el espiado…

Y lo del mundillo del corazón, eso ya me supera, es fantástico. Antes famoso era un adjetivo. Uno era, por ejemplo, un escritor famoso, un famoso actor, un cantante famoso… Ahora famoso resulta que es un sustantivo, uno puede ser un famoso a secas.

Pero, además de un sustantivo, tengo observado que es también una condición contagiosa. Rocío Jurado era una famosa cantante. Bien, pues como tenía una hija, Rocío Carrasco, ésta pasa a ser automáticamente una famosa. Si no ha hecho nada, ¿por qué tiene fama? Pues por eso, por ser hija de la cantante Rocío Jurado. Luego Rocío Carrasco se casa con un guardia civil con tendencia a retener el dinero de las multas, un tal Antonio David Flores, y éste pasa automáticamente a ser también famoso. ¿Qué por qué es famoso? Pues por ser marido de la hija de la cantante Rocío Jurado. Una tal Nuria Bermúdez dice que ha echado cinco polvos con Antonio David y eso la convierte ya en famosa. ¿Por qué es famosa? Por ser la que dice que ha echado cinco polvos con el marido de la hija de una cantante famosa. A su vez, Nuria Bermúdez puede contagiar la condición de famoso a cualquiera que se relacione con ella. ¿Por qué sería famoso? Pues por ser, por ejemplo, el que se ligó una noche en una discoteca a la que dice que echó cinco polvos con el marido de la hija de Rocío Jurado… Y así hasta el infinito.

A mí, aplicando este criterio, me resulta un tanto complicado estar al día, me pierdo con facilidad. Y así me pasa, que no conozco ni a la mitad de los personajes de los que se habla en la tele y en la calle.

En un viaje a Cuba, mi hermana había coincidido con un mago y humorista español, primero, y con un muy famoso director de cine, también español, después. Cuando yo volví de Venecia, como las comparaciones son odiosas, mi madre me echaba la bronca:

- Pero ¿que has estado en Nochevieja en Venecia y no has visto a ningún famoso? –preguntaba sorprendida de tener un hijo tan inútil-. Desde luego, no te pareces a tu hermana… (esta frase, en otras circunstancias, suele completarla con un "ayyy, qué poco 'espabilao' eres", pero esta vez no lo dijo).

- No –reconocía yo, medio sorprendido, medio avergonzado, como no atreviéndome a preguntar por qué, entre góndola y góndola, tenía yo que haber visto a ningún famoso.

- Pero si han estado todos allí en Nochevieja –me aclaraba mi madre-. ¿Es que tan grande es?

- Pues no, no es grande... Además todo el mundo termina coincidiendo en los mismos sitios de la ciudad.
- Entonces no me explico –decía esgrimiendo la revista Semana- cómo no te has encontrado a nadie. Has podido ver a Iker Casillas que ha estado allí con su novia...

- Ah, sí, una que está bu… que es muy guapa, ¿no, mamá?

- Sí. O a Elton John, que también estuvo. O a Colate…
- Hmmmmm, y ¿quién es Colate?

Acabáramos... Mi madre se dio por vencida ante alguien tan ajeno al mundo real. Me dejó por imposible. Si su hijo andaba por la vida sin saber quién era Colate, ya podía haberme dado de bruces con él o haber estado tomando cañas juntos, que ni siquiera le hubiera reconocido. Hay algunos que vamos a los sitios como la maletas, qué dinero más tirado…

Para no pasar más bochorno, lo averigüé. Ahora ya sé por qué es famoso el tal Colate: por ser el marido de una cantante mexicana que, antes de ser famosa por cantar, en nuestro país lo era porque había salido con otro personaje, que a su vez era famoso por ser el hijo de un arquitecto. Pero anda que no me queda por aprender…