Hay personas (clientes, colaboradores, etc.) que han hablado conmigo en persona o por teléfono justamente antes de marcharme de vacaciones y les informé cumplidamente de cómo estaban los asuntos profesionales de su interés en ese momento.
Yo a continuación, insisto, me iba de vacaciones ("vacación: del lat. vacatĭo, -ōnis. 1. f. Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. U. m. en pl.", según el Diccionario de la R.A.E.) y ellos lo sabían, porque expresamente se lo dije. Por otro lado, los juzgados están cerrados en agosto.
Bien, pues varios de ellos me telefonearon precisamente el primer día después de vacaciones (no pasados unos días, sino el primer día, algunos incluso a primera hora) para preguntarme qué tal iba su asunto (y no por despiste, no, conscientemente: "porque como hoy volvías ya de vacaciones, digo: 'voy a preguntarle qué tal va mi asunto'...").
¿Alguien se presta a contestarles por mí, por favor? Es que ya me cansa y me aburre repetir un razonamiento tan elemental y, además, intentar hacerlo educadamente...: "Pues el primer día después de vacaciones tu asunto está exactamente igual que estaba el último día antes de vacaciones. Es que, verás,...".
¿Esto sólo me pasa a mí o es algo extendido, que sucede a otras personas y en otros sectores de actividad? Y ¿a qué es debido? ¿no saben en qué consisten las vacaciones, piensan que me llevo su expediente cuando voy de viaje para seguir gestionándolo a ratitos si me aburro... o el problema de fondo es otro que yo, torpe de mí, no acierto a comprender?
(Fotografía: Cerrado por vacaciones, de La Ignorancia Mata, de la galería Creative Commons de Flickr).
(Fotografía: Cerrado por vacaciones, de La Ignorancia Mata, de la galería Creative Commons de Flickr).