Nombramiento como Cronista Oficial de la Villa de El Hoyo de Pinares

Con mucha ilusión comparto la noticia de que el Pleno del Ayuntamiento de mi pueblo, El Hoyo de Pinares (Ávila) ha acordado por unanimidad mi nombramiento como Cronista Oficial de la Villa. 

Se trata de una distinción de carácter honorífico y no retribuida, que, en palabras de la Corporación Municipal, viene a reconocer una "amplia trayectoria en la investigación y divulgación de nuestra historia local", así como la "labor en la conservación de la memoria colectiva" y un "firme compromiso con la cultura hoyanca", valoración con la que me siento enormemente honrado.  

El acuerdo municipal subraya como méritos para este reconocimiento "la creación y mantenimiento del Fondo Documental de El Hoyo de Pinares, un valioso repositorio en línea que recopila documentos históricos, literarios, audiovisuales y de memoria local del municipio, iniciativa personal abierta al público y de gran utilidad para investigadores y vecinos; la autoría y comisariado de proyectos de memoria gráfica local, incluyendo las dos exposiciones Imágenes del Ayer (1988 y 1999) y el libro del mismo título, que han permitido recuperar y difundir centenares de fotografías históricas del municipio; las numerosas investigaciones y artículos de historia local publicados a lo largo de los años; el impulso a iniciativas pioneras, como la primera votación popular por Internet en la historia de España (2003), promovida por la FNMT con la colaboración del Ayuntamiento; el impulso y promoción, desde el plano institucional, asociativo o incluso a título personal, durante décadas, de numerosas actividades socioculturales y deportivas en nuestro municipio". 

La credencial será entregada en un acto público en las próximas Fiestas patronales. Espero estar a la altura de este reconocimiento, que recibo con enorme gratitud. 
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La noticia en medios informativos:
 
- ÁvilaRed.com, 20/09/2025
- Tribuna de Ávila, 20/09/2025
- Diario de Ávila, 23/09/2025

La judicatura y la fiscalía, en huelga



Durante los días 1, 2 y 3 de julio, tres de cada cuatro integrantes de la judicatura y la fiscalía estamos secundando una convocatoria de huelga, efectuada por cinco asociaciones (por cierto, no todas ellas “conservadoras”, como repiten perezosamente muchos medios) contra el Proyecto de Ley Orgánica que modifica estas carreras. No comparto todos y cada uno de los argumentos y el discurso de los convocantes, pero mi reflexión personal me ha llevado a sumarme a la medida, por coincidir en aspectos muy relevantes con su motivación. 

El Proyecto de Ley, impulsado por trámite de urgencia y sin diálogo, incide en extremos que guardan indudable relación con los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad en el acceso a la función pública, y despierta también no pocos recelos en cuestiones que podrían afectar a la imprescindible independencia judicial. 

Desde hace años, se viene proyectando encomendar la instrucción de las causas penales en España al Ministerio Fiscal, como sucede en otros países. Pero, a la hora de preparar el escenario para esa reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, no se opta, como sería deseable, por dotar de mayor autonomía a la Fiscalía, sino todo lo contrario: hay un reforzamiento de las competencias del Fiscal General del Estado -nombrado por el Gobierno- y un debilitamiento de la función del Consejo Fiscal. Piensen en un escenario donde la UCO y toda la policía judicial reciba las instrucciones de una fiscalía jerárquica y, simultáneamente, en la limitación de la acusación popular que también impulsa el gobierno. No resulta difícil de imaginar qué hubiera sucedido con determinadas causas judiciales por todos conocidas. 

En la carrera judicial, tampoco una sola de las medidas apunta a un fortalecimiento de la independencia: se mantiene la designación partidista de la totalidad del CGPJ, la discrecionalidad en los nombramientos judiciales por parte de éste -que se han convertido en un sonrojante reparto de cromos- y la existencia de unos Magistrados en los Tribunales Superiores de Justicia que son directamente designados por los parlamentos autonómicos. 

Tras años de convocar menos plazas de las que exigía la tasa de reposición, se utiliza ahora el falso argumento de un supuesto mandato de la UE para poner en marcha un proceso extraordinario de entrada de más de un millar de personas en las carreras judicial y fiscal, sin ajustarse a ninguno de los actuales cauces de acceso: con carácter general, la oposición libre y, para cierta proporción de magistrados, un concurso-oposición para juristas con más de 10 años de experiencia. Conozco los abusos en el tratamiento de los jueces sustitutos y coincido en que debería darse una solución a su anómala situación. Pero se está utilizando la misma como mera excusa para un proceso de supuesta estabilización que realmente no es tal: no se busca consolidar un cuerpo estable para sustituciones necesarias, sino de habilitar el acceso, como funcionarios de carrera, a la titularidad de otras plazas, que se sustraen a la libre concurrencia, para después continuar recurriendo a la precariedad a la hora de cubrir las sustituciones. Si reparamos en que, en realidad, ese proceso está abierto a otros juristas que no hayan sido jueces sustitutos, los riesgos resultan más que evidentes. 

El Proyecto impulsa un Centro público para la preparación de la oposición, cuyo control gubernamental resulta muy preocupante, tanto desde criterios de igualdad como desde parámetros de independencia. Entre otras medidas que sería largo enumerar, el nuevo texto legal introduce también un retroceso democrático en la elección de órganos de gobierno de los tribunales. 

Creo que no es irrelevante que esta iniciativa legal venga precedida de una sostenida campaña, partidista y mediática, de descalificación de la propia judicatura ante la opinión pública, con acusaciones de lawfare y con tergiversación de las resoluciones, para deslegitimar al Poder Judicial y especialmente a quienes investigan presuntas irregularidades de políticos. Esto nos hace ser particularmente cautelosos a la hora de valorar cualquier decisión que, incluso gradualmente, pueda pretender abrir paso a una judicatura cómoda para los poderosos. Los tribunales son la garantía última de los derechos de la ciudadanía y de la igualdad de todas las personas e instituciones ante la ley.

Jaime Mir

Tuve la fortuna de conocer a Jaime Mir Payá cuando éramos jóvenes universitarios y compartí con él el tiempo de la utopía y de la rebeldía. Desde el minuto uno se convirtió en un referente. Era inteligente, ingenioso, brillante y siempre iba varios pasos por delante de todos. Era como una antorcha y por eso yo le seguía cuando él decía “avancemos por aquí” y también daba media vuelta con él cuando decía “por aquí no hay salida”. 

Hace varios años que ya le tenía algo más perdida la pista, pero la admiración, el afecto, los recuerdos, nunca han desaparecido. Por eso me duele enterarme de su prematura marcha. 

En todo lo que hiciera en estos años no me cabe duda de que habrá dejado una huella enorme y tengo la certeza de que su familia, sus amigos, los que hayan sido sus alumnos, sus compañeros, todos los que le hayan conocido en algún momento, estarán echando ya de menos esa luz. 

Y yo recuerdo con dolor y con cariño enorme a mi compañero de tantas aventuras. Recuerdo pensamientos, proyectos, mil y una anécdotas (espero que me perdonase el hacerme pasar por teléfono por el desvalijador de su vivienda) y vivencias. No cambiamos el mundo, claro. Pero, como a D. Quijote, nadie podrá arrebatarnos la gloria del intento. 

Compartir inquietudes, esbozar sueños, escucharte, leerte, indignarnos juntos ante las injusticias, reír contigo, aprender de ti, de tu creatividad, de tu lucidez, de tu nobleza, fue para mí un honor, querido e inolvidable Jaime.

Francisco, una renovación inacabada




En España ya sabemos que hay que elegir constantemente bando, hasta en las cosas más nimias, y analizar todo en términos de blanco o negro. Tener lo que el periodista francés Jean Birnbaum ha llamado con acierto “el coraje del matiz” no está bien visto, en medio de esta perenne devotio ibérica digna de ser aplicada a mejores causas. Hasta la muerte de un Papa nos da una nueva ocasión de exhibir -especialmente en las redes sociales- ese sectarismo instalado en casi todos los aspectos de la vida pública. Pero tienen algo en común quienes reivindican ahora a Francisco en los mismos términos que si hubiera fallecido un líder de su propio espacio político y quienes le dedicaron ya en vida las más crueles e injustas descalificaciones: ambos silencian interesadamente una buena parte de lo que su figura ha representado y subrayan solo aquella otra que encaja en su discurso predefinido. 

No parece muy razonable esperar que un Papa se pronuncie contra la enseñanza religiosa o que apoye la eutanasia, por ejemplo. Pero tampoco cabe sorprenderse de que no aplauda acríticamente un sistema económico que condena a una buena parte de la humanidad a la pobreza o que comulgue con la criminalización de aquellas personas que tiene que abandonar su país por no tener cubiertas sus más elementales necesidades. 

Durante décadas, especialmente con el impulso de Juan Pablo II, la Iglesia había sido muy crítica con los totalitarismos comunistas y con su anulación de las libertades básicas y los derechos humanos. También desde el Vaticano se había desautorizado la Teología de la Liberación surgida en Iberoamérica, precisamente por su influencia filosófica marxista. Derribado el muro de Berlín, parecía un momento histórico oportuno para revindicar valores alternativos, cuestionar también aspectos negativos del capitalismo, denunciar la explotación del ser humano allí donde se produjera, reflexionar sobre la idolatría del mercado: insistir, en suma, en la doctrina social de la Iglesia. No era, por el contrario, el momento de secundar el pretendido «fin de la historia», ni de asistir en silencio -cuando no unirse con entusiasmo-, a la gran fiesta de un neoliberalismo económico universal ya sin contrapesos. 

Sin embargo, ese paso no llegó o no lo hizo de forma suficiente. La prometida Teología que, ya sin influencia marxista, ofreciera cercanía, compromiso y esperanza a los pobres del mundo, no se desarrolló con convicción. El rearme de la doctrina social para situarla en lugar destacado del discurso eclesiástico, tampoco. Por el contrario, acabó teniendo amplia influencia el catolicismo más neoconservador, los llamados teocom por algunos autores, que, con una lectura sumamente sesgada de la Centesimus Annus de Juan Pablo II, legitimaron sin apenas matices el modelo de capitalismo americano y europeo, pretendiendo centrar el discurso de la Iglesia tan solo en un puñado de recurrentes cuestiones relacionadas más con la moral privada que con la moral pública. 

La llegada de Francisco al pontificado supone un importante obstáculo para esta tendencia. Bergoglio, el Papa que viene de Iberoamérica, apuesta por una Iglesia en misión, por un Catolicismo que -haciendo honor a su nombre- reafirme su carácter Universal y, por tanto, no solo centrado en Occidente. Denuncia con valentía la «economía de la exclusión y la inequidad», en la que «grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida», aquella donde se trata «al ser humano en sí mismo como un bien de consumo». Es consciente del valor de la comunicación en nuestro tiempo y empieza a utilizar habitualmente un lenguaje cercano, efectivo, que llega al pueblo. Realiza no pocos gestos de reivindicación de la austeridad, de la humildad y del ejemplo. Afronta con decisión dos heridas sangrantes y complicadas: la pederastia en la curia y las finanzas vaticanas. Clama públicamente contra las guerras de nuestro tiempo pero, además, se mueve del púlpito, se reúne con líderes, se ofrece a mediar. Más que por visitas de Estado a países «cómodos» (salvo las que tienen que ver con grandes eventos eclesiásticos), opta por acudir a lugares donde el dolor o la tragedia se han hecho presentes. Y a lo largo de su pontificado se esfuerza en mostrar una Iglesia más abierta y más cercana, que combate el relativismo moral, pero sin caer en la rigidez de señalar, excluir y juzgar constantemente a las personas. 

El Papa no es solo la cabeza visible de una de las grandes religiones, sino que es uno de los líderes mundiales con mayor proyección y, por tanto, quién sea, qué diga o qué haga resulta de interés no solo para los fieles de la confesión a la que representa, sino para muchas personas. Por eso, el mundo entero estará pendiente en los próximos días del color del humo que salga de una vieja chimenea en la Plaza de San Pedro. Por mi parte, ojalá que ese anuncio sirva para seguir dando pasos, para continuar con ese esfuerzo renovador que ha representado Francisco.

50 años de Romerías de El Hoyo de Pinares en El Fresne

Publicado en el Programa de Fiestas de San Miguel, El Hoyo de Pinares, septiembre 2024.


Desde hace siglos, nuestro pueblo venera a la Virgen de Navaserrada, cuya imagen se conserva en uno de los retablos laterales de la iglesia de San Miguel Arcángel. Está documentado, por ejemplo, que en el siglo XVII existió una Cofradía de Nuestra Señora de Navaserrada, activa al menos entre los años 1652 y 1698. 

La tradición oral -y la advocación parece avalarlo- sostiene que la imagen mariana procedía de la pequeña iglesia existente en Navaserrada, lugar que, durante la Edad Media, no era una zona de El Hoyo como hoy, sino que tenía entidad diferenciada. De hecho, en la Carta de heredad otorgada por el rey Alfonso X el 30 de octubre de 1273, el lindero que se establece transcurre «Valdemoscoso abajo y se desvía al fresno que está al fondo del camino que va de El Hoyo a Navaserrada». Existen también numerosas referencias documentales a este lugar (generalmente escrito como Nabazerrada) en documentos oficiales del siglo XV. Por circunstancias que se desconocen -más allá de narraciones legendarias-, Navaserrada acabó despoblada, sus tierras se integraron en nuestro término municipal y su Virgen se convirtió en patrona de El Hoyo de Pinares. 

La romería histórica en honor a Nuestra Señora de Navaserrada tenía lugar el martes después de Semana Santa. Sin embargo, de la ermita únicamente quedaban restos ruinosos, enclavados entre viñedos de titularidad privada, por lo que no era un sitio adecuado para una celebración popular. La imagen de la Virgen solía salir en procesión desde la iglesia hasta la zona de La Perdiguera, como narra Germana de Miguel en su magnífico libro Muregas, que recoge tradiciones orales de nuestro pueblo. Cada familia o grupo de amigos salía a comer y festejar al campo, donde tuviera por costumbre. En esa comida no faltaban tortillas metidas en los típicos panecillos, además de la tradicional limonada. 

En el año 1974, el alcalde, Julián Carvajal Luque, propuso a la Corporación Municipal cambiar la fecha, fijándola en un día que no fuera laborable y acercándola al buen tiempo, pues -como consta literalmente en la propuesta- «entrada la primavera el desplazamiento al campo sería más agradable para los vecinos a disfrutar del paisaje, comer las meriendas y esparcirse en los festejos religiosos y profanos, ya que la mayoría de los años no se podía realizar por la inclemencia del tiempo». La propuesta resultó aprobada por unanimidad y se acordó que el alcalde se comunicara con el párroco, que en aquel entonces era D. Julio H. Martín de Ximeno, y se procediera a dar publicidad al acuerdo tanto a los vecinos como a «todos los hijos del pueblo que se hallan ausentes». 

Al año siguiente, en abril de 1975, se dio otro paso decisivo: el pleno acordó un nuevo emplazamiento para la Romería, en los prados de El Fresne, de titularidad pública. Allí se trasladaron una parte de los restos de la vieja ermita y otros encontrados en sus alrededores, bajo el impulso de D. Julio y de la Corporación Municipal y con la colaboración del Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA). Hoy, con casi total seguridad, no se hubiera permitido mover elementos arqueológicos de su ubicación originaria, menos aún sin dejar testimonio gráfico de la disposición que tenían, pero eran otros tiempos. 

Eleuterio Fernández, que trabajó en aquel traslado, me contó con todo detalle cómo se numeraron las piedras y se transportaron los distintos elementos, hasta configurar el conjunto que actualmente conocemos en El Fresne. Allí se conservan, entre otros, un arco de medio punto del antiguo templo, que se reconstruyó sobre un armazón de madera preparado por Adolfo Gallego, un púlpito, una pila bautismal, una laja de granito que hace las veces de altar y una estela discoidea que posiblemente tuviera un antiguo uso funerario. 

Aquel último domingo de mayo del año 1975 se estrenó, pues, la Romería en su nuevo paraje y ya con la obra de piedra realizada. Por primera vez, la imagen de la Virgen de Navaserrada llegaba, portada a hombros por las mujeres de nuestro pueblo, a las praderas de El Fresne, que desde entonces visita cada año. Allí se ofició la primera misa y se disputaron los juegos infantiles y la cucaña, en una jornada amenizada por dulzainas castellanas. Se convocó también un concurso de carrozas y de caballerías enjaezadas, con premios de hasta 3.000 pesetas, así como otro de baile de jotas, con un premio de 1.000 pesetas a la pareja ganadora. La convocatoria registró una multitudinaria afluencia de vecinos y visitantes, constituyendo un éxito rotundo, que respaldó la nueva fecha y la nueva ubicación elegidas. 


El último hito vinculado a la Romería se produjo en el año 2003. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, gracias a su ingeniero Eduardo Kropnick, eligió El Hoyo de Pinares para desarrollar una prueba piloto de un sistema de votación por internet. Desde hacía tiempo se venía comentando la posibilidad de cambiar la romería del domingo al sábado, facilitando así un día de descanso posterior y que no tuvieran que irse a media tarde las familias de procedencia hoyanca que acuden ese día pero viven y trabajan en otros lugares. El Ayuntamiento consideró que éste podría ser el objeto de la proyectada consulta popular. El Hoyo de Pinares vivió una jornada histórica y festiva, con presencia de medios de comunicación nacionales y de expertos que vinieron a estudiar in situ la novedosa experiencia. El resultado arrojó una participación del 58,10 % de electores, de los cuales un 59,75 % apoyó cambiarla al sábado, el 38,71 % se mostró a favor de mantenerla el domingo y el 1,64 % votó en blanco. Esta decisión popular no vinculante se trasladó a un acuerdo oficial del pleno y desde entonces la romería quedó establecida en su actual fecha, el último sábado de mayo. 

La romería que se ha celebrado en 2024 ha sido, pues, la edición número 50 de las que han tenido lugar en El Fresne. Aquellas decisiones de los años setenta del siglo pasado de fijar la Romería en el mes de mayo y de trasladarla a este paraje fueron un acierto indudable, que dotó de identidad propia a un festejo local, ya consolidado a lo largo de este medio siglo de notoria aceptación y de masiva participación popular. 
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Fuentes consultadas: 

• Testimonio oral de D. Eleuterio Fernández y D. Fernando Fernández (a los que agradezco públicamente su ayuda e información). 
• Libro de Actas de plenos del Archivo municipal. (Mi agradecimiento a D. Juan Luis Beltrán por su colaboración). 
• Programa de Fiestas de San Miguel Arcángel. Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares, septiembre 1975. (Mi agradecimiento a Dª Margarita Fernández por habérmelo facilitado). 
• Fichas arqueológicas del Servicio Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Ávila. 
• Miguel Martín, Germana. Muregas. Ediciones Cardeñoso y Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares, 2018. 
• Barrios García Ángel y otros. Documentación del Archivo Municipal de Ávila (1256-1474), volumen I. Institución Gran Duque de Alba, 1988. 
• Luis López, Carmelo y otro. Documentación medieval del Asocio de la Extinguida Universidad y Tierra de Ávila, tomos I y II. Institución Gran Duque de Alba, 1990. 
• Índices del Archivo Diocesano de Ávila 
• Fichas de carteles y programas de festejos conservados en la Biblioteca Nacional 
• Archivo personal sobre la votación por internet de marzo de 2003.

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Ilustraciones | Fotografías de la primera Romería en El Fresne realizadas en mayo de 1975 por Jacinto Herrero de mi libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del ayer

Presentación de "El alma en los viajes", de Sonsoles Sánchez-Reyes


El pasado viernes 6 de septiembre tuve el honor de participar en la presentación pública del libro El alma en los viajes, de Sonsoles Sánchez-Reyes (Editorial Cuaderno del Laberinto, 2023), en El Hoyo de Pinares (Ávila). 

La sinopsis de la edición nos anuncia que "a través de una selección de historias recogidas a lo largo del tiempo por los lugares más diversos, en su mayoría poco conocidas, con un enfoque original y profundamente humanas, la autora proponer un recorrido al lector por ciudades, figuras, leyendas y episodios que se muestran a otra luz y abren posibilidades inexploradas, haciendo gala de una aguda percepción aderezada con umor, ternura, preciosas ilustraciones y un bello estilo".   

Tras un saludo inicial del alcalde de El Hoyo de Pinares, David Beltrán, introdujo el acto la concejala de Cultura, Raquel Martín. 

A continuación intervino Teresa Galán, quien, además de ofrecernos su visión como lectora sobre el libro que se presentaba, nos habló de la personalidad de la autora, a la que conoce desde muy joven. Quiso subrayar su enorme talento y su carácter inquieto y emprendedor, para lo que narró elocuentes anécdotas que nos hicieron sonreír. 


Por mi parte, intenté transmitir cuál es el espíritu del libro, que narra interesantes y sugestivas relatos históricos o legendarios a partir de lugares visitados por la autora a lo largo de los años. Aquellas historias que en los viajes nos llegan hondo y nos llevamos con nosotros, Sonsoles las ha plasmado en un libro, con su maestría habitual. También quise reconocer a otras personas que, además de la autora, han hecho también posible el resultado final de El alma en los viajes, como es su prologuista, Carlos del Amor, y la editora, Alicia Arés, que mima cada edición que afronta. 

Sonsoles tuvo cariñosas palabras de agradecimiento a quienes la habíamos precedido en el uso de la palabra y a todos los asistentes y, tras unos comentarios sobre su obra, nos ofreció -como aperitivo a la recomendable lectura íntegra de la misma- algunas de las narraciones, como ejemplo de lo que podemos encontrar en el libro. 

El acto finalizó con la firma de ejemplares de El alma en los viajes por parte de Sonsoles Sánchez-Reyes y con un vino español obsequiado por el Ayuntamiento. Fue, sin duda, una agradable cita en torno a la literatura y los viajes, dos de las cosas que hacen más hermosas nuestras vidas.