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La España que me gustaría



Les confieso una “frikada” personal: me gusta ver la entrega de los premios Princesa de Asturias. Siempre que me es posible, no me pierdo la gala, con una fidelidad que a algunas personas cercanas les resulta incomprensible. La razón es sencilla: durante esas dos horas tengo la sensación de vivir en el país que a mí me gustaría. 

Es un país que enlaza su historia, sus lenguas y sus tradiciones con una mirada ambiciosa al futuro. Contemplo esa continuidad histórica: el viejo título de un reino medieval, que está en nuestras raíces y forma parte de nuestra identidad nacional, sirve, a la vez, para reconocer el talento del siglo XXI allá donde surge. Un país que apuesta -lamentablemente solo por una noche- por la investigación científica como motor de progreso, por la creación artística que hace más pleno al ser humano, por el deporte como escuela de esfuerzo, por la cooperación internacional como vocación. Un país que premia al científico que persigue una vacuna, al escritor que retrata su tiempo, al músico que traspasa fronteras, a la organización humanitaria que trabaja allí donde nadie mira. Un país, en fin, que asume de dónde viene y actualiza ese legado de universalidad. 

Durante ese rato incluso puedo ser testigo de un cierto prestigio internacional: embajadores, premios Nobel, jefes de Estado y de Gobierno, académicos de medio mundo, todos reunidos en Oviedo para reconocer lo mejor de la condición humana. España se convierte en anfitriona del talento universal. Y yo lo disfruto. 

Nunca olvido aquel discurso que pronunció Leonard Cohen al recoger el premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011 y que conmovió a todos cuantos lo escuchábamos. Emocionante, de una humildad y una hondura infrecuentes, hablando -por supuesto- de Lorca, pero también de la guitarra y del viejo profesor español del que aprendió sus primeros acordes en Montreal: “… Y ahora podrán comenzar a entender las dimensiones de mi gratitud a este país. Todo lo que han encontrado de bueno en mi trabajo, en mi obra (…), en mis canciones y en mi poesía está inspirado por esta tierra”. Creo que todos mis compatriotas deberían escucharlo detenidamente alguna vez. 

Pero termina el acto, se apagan las luces del Teatro Campoamor y fuera sigue existiendo el mismo país de siempre, que no conoce bien su historia, que no la aprecia, que no se reconcilia con ella. Que se divide en dos bandos sectarios ante casi cualquier cosa, por nimia que sea. Que padece a un extremo que generalmente reniega del patriotismo y a otro que habitualmente lo utiliza como un arma arrojadiza y excluyente. Un país enzarzado continuamente en debates ramplones y coyunturales, que rara vez alza la vista para pensar a largo plazo cómo queremos ser como nación, en sanidad, en educación, en justicia, en ciencia e investigación, en infraestructuras, en modelo energético y ecológico, en modelo de turismo, en nuestro papel en el mundo... 

Esa misma sensación de vivir, por un rato -apenas 90 minutos de vez en cuando- en el país que yo querría la tengo también, sin duda, con las selecciones españolas de fútbol, tanto la masculina como la femenina. 

Durante el reciente Mundial de fútbol celebrado este verano, en los propios estadios de otro continente, en las plazas de las ciudades españolas y ante los televisores, millones de personas de distintas edades, ideas, condiciones, se identificaban con un mismo país. Con los símbolos comunes que lo representan, sin complejos y sin esa relación patológica que tan a menudo tenemos con ellos. Un pueblo plural y diverso se unía. Sobre el terreno de juego o desde el banquillo, nueve catalanes, tres andaluces, tres vascos, dos madrileños, dos valencianos, dos navarros, dos canarios, un gallego, un extremeño y un español nacido en Francia escuchaban abrazados el himno de España y, acto seguido, sumaban sus talentos en pos de un mismo objetivo colectivo y ambicioso. Y lo conseguían, llenándonos de orgullo y de entusiasmo. 

Puebla dibujó una viñeta en la que se veía de espaldas a esos jugadores abrazados y alguien decía: “¿os dais cuenta de hasta dónde puede llegar España jugando en equipo?”. Y añadía: “… y no hablo solo de fútbol”. Leí también a una persona en las redes sociales algo así como que la mayoría de las selecciones nacionales representan lo que sus países son, pero que la nuestra representa lo que España debería ser. Ojalá algún día nos diéramos cuenta de ello y ese mismo país, que reconozco en tan pocas y excepcionales ocasiones, apareciera con más frecuencia en el día a día. Nos daría muchas alegrías.

Debatir lo que importa

 Publicado en Diario de Sevilla, Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Europa Sur, Málaga hoy, Huelva Información, El Día de Córdoba y Granada hoy, 29/05/2024.


Tras las lecciones históricas de la derrota del totalitarismo fascista en la 2ª guerra mundial y la posterior caída del totalitarismo comunista en los años 80-90, es generalizada -y acertada- la creencia de que la democracia pluralista es la mejor forma de legitimación del poder y de organización de la convivencia. 

Sin embargo, el sometimiento de los gobernantes a la valoración ciudadana cada cuatro años -o menos- produce un efecto secundario indeseado, que es el cortoplacismo en la gestión política. Así, a veces se rehúye afrontar medidas oportunas si resultan impopulares. O se pospone el diseño y ejecución de infraestructuras necesarias, cuando van a precisar una gran inversión de recursos y el promotor no será quien las inaugure. O se eluden cambios culturales o educativos de fondo, porque los frutos se apreciarán a medio o largo plazo y difícilmente se reconocerá mérito alguno a su impulsor. 

Cuando era aún primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Junker afirmó, refiriéndose a la crisis económica: «Sabemos exactamente lo que hay que hacer. Pero no sabemos cómo ser reelegidos si lo hacemos». Para evitar que ese cortoplacismo domine por completo la gestión pública existen los consensos políticos. Desde un ejercicio de responsabilidad, partidos opuestos pueden definir determinadas líneas políticas compartidas sobre materias de interés general, que tengan continuidad aun cuando se produzca alternancia en el poder. Del mismo modo, pueden comprometerse a no utilizar como arma electoral ciertas decisiones políticas que no resulten populares o cuya utilidad solo se aprecie en el largo plazo. 

En España, sin embargo, tenemos escasos ejemplos de tales usos. En la transición, los Pactos de la Moncloa permitieron que el objetivo común de consolidación democrática no se viera perjudicado por los efectos de la crisis del petróleo. Desde el Pacto de Ajuria Enea en 1988 hasta el Antiterrorista en 2000, fueron varios los intentos de que los partidos hicieran frente al terrorismo con ciertos criterios compartidos y sin utilizarlo como argumento electoral. En materia de pensiones, el Pacto de Toledo nació con la finalidad -no siempre cumplida- de debatir con rigor sobre el sistema de protección social y su sostenibilidad sin que el oportunismo electoral lo impidiera. Pero lo que ha prevalecido -y creo que actualmente se manifiesta con mayor intensidad- es nuestra tradicional política de trincheras, que sitúa a menudo en el centro del debate público asuntos broncos, que dan juego en medios y redes sociales, pero sirven de excusa para posponer indefinidamente el abordaje de otros debates de mayor calado. 

Somos una potencia turística mundial por nuestras condiciones, pero sin una estrategia nacional de qué clase de turismo queremos atraer, con qué límites, con qué enfoques y qué vamos a hacer para ello, mientras se suceden medidas municipales y autonómicas contradictorias entre sí. 

En el mundo sociolaboral, por ejemplo, no nos detenemos siquiera a reflexionar sobre cómo afrontar los retos que la robótica y la inteligencia artificial generativa, además de nuestra demografía, van a plantear, cada vez más, sobre el mercado de trabajo y el sistema de Seguridad Social. 

La Justicia es la permanente olvidada, sin un gran pacto (hubo algunos con esa denominación formal, pero de extraordinaria cortedad de miras). Seguimos por debajo de la media de jueces de la Unión Europea, sin verdaderas alternativas a la litigiosidad y con una dotación de medios insatisfactoria. 

Desde hace casi medio siglo carecemos de verdadera política educativa. Cada gobierno impone un modelo, que el siguiente cambia, mientras nuestra enseñanza obligatoria sigue suspendiendo en evaluaciones internacionales, la endogamia y otros problemas de la Universidad no se afrontan, y no aprovechamos con inteligencia la actual demanda de Formación Profesional y la enorme oportunidad que ofrece. 

Estamos muy entretenidos cada día con el asunto mediático que toque -Carles Puigdemont, Koldo García, José Luis Ábalos, el novio de Isabel Díaz Ayuso, Begoña Gómez, Óscar Puente, Javier Milei… y cuestiones similares- y así van pasando los años. No digo yo que no sean debates pertinentes los que conciernen, por ejemplo, a la amnistía, la ejemplaridad pública o la diplomacia internacional, en absoluto. Pero alguna vez vendría bien que mirásemos más allá del siguiente proceso electoral. Hace muchas décadas que la actualidad más inmediata no parece dejarnos tiempo ni oportunidades para pensar, como sociedad, qué queremos ser y hacia dónde queremos ir.

Una responsabilidad política, no judicial

Publicado en Diario de Sevilla, Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Europa Sur, Málaga Hoy, Huelva Información, El Día de Córdoba y Granada Hoy, 05/12/2023.


Se cumplen cinco años desde el final del mandato del CGPJ sin que se haya procedido a la renovación del mismo por parte de las Cortes Generales.

Si echamos un vistazo a algunas de las redes sociales más populares, podemos comprobar cómo, a los integrantes en funciones del CGPJ, se les tilda de “jueces okupas” y “jueces caducados”, se propone que no cobren retribución o se alude a su supuesta resistencia a abandonar el cargo, con ese rigor y sutileza que caracterizan a menudo los juicios vertidos en tales foros.

 

Me fascina cómo los políticos españoles, que están incumpliendo desde hace un lustro su obligación de renovar el CGPJ, no sólo han conseguido eludir su responsabilidad ante la opinión pública, sino que se la han endosado injustamente a unos vocales del CGPJ que, obviamente, no pueden nombrar a sus sucesores y no han hecho sino cumplir la obligación prevista en el artículo 570.2 de la Ley Orgánica: Si ninguna de las dos cámaras hubieren efectuado en el plazo legalmente previsto la designación de los vocales que les corresponda, el Consejo saliente continuará en funciones hasta la toma de posesión del nuevo.

 

Discrepo en no pocos aspectos de la línea de actuación y gestión que sigue nuestro CGPJ, pero ello no me impide reconocer algo evidente: que sus actuales integrantes no han perdido oportunidad de reclamar, pública y reiteradamente, a los responsables políticos que cumplan con su obligación de renovar la institución.

 

El anterior Presidente, Carlos Lesmes, decidió presentar su dimisión, con la pretensión de que ese gesto supusiera una llamada de atención a la clase política y se procediera al nombramiento del nuevo Consejo por quienes tienen atribuida tal competencia. De nada sirvió.

 

El actual, Vicente Guilarte, incluso ha elaborado y formulado algunas propuestas con el ánimo de que puedan contribuir a desbloquear la situación, para que sean valoradas por los responsables políticos que tienen en sus manos la decisión.

 

El CGPJ está compuesto por 20 vocales, la mitad elegidos por el Congreso y la mitad por el Senado. 8 de ellos deben ser juristas de reconocida competencia y los otros 12 magistrados en activo con más de 15 años de servicio. Para estas últimas plazas, se pueden presentar candidatos avalados por una asociación judicial o por 25 miembros de la judicatura.

 

En su día, el Presidente del CGPJ remitió a las Cortes el listado de candidaturas a vocales judiciales presentadas en plazo. A lo largo de cinco años, las sucesivas presidencias del Congreso y del Senado han incumplido por completo su obligación de convocar los plenos para que sean votadas.

 

Cuando muchos representantes políticos hacen declaraciones críticas y hasta descalificatorias sobre la no renovación del Consejo, hay que recordar que la carrera judicial sí “hizo sus deberes” y que el incumplimiento se produce por parte de quienes ni siquiera han convocado las sesiones parlamentarias en las que someter a votación dichas candidaturas, obtengan o no finalmente los tres quintos necesarios.

 

No está previsto en la ley que, si no hay acuerdo previo entre los grupos parlamentarios mayoritarios o, lo que es peor, si el acuerdo no se produce entre dos concretos partidos en ámbitos ajenos al parlamento -por un bloqueo deliberado o por incapacidad para alcanzar consensos-, la consecuencia sea paralizar arbitrariamente un proceso reglado y que es de obligado cumplimiento.

 

Lo acabamos de ver en los debates de investidura: aunque el primer candidato a la presidencia del gobierno no obtuvo la confianza mayoritaria de la cámara, a nadie se le pasó por la cabeza dejar de convocar el pleno del Congreso e impedir que la votación se produjera. Con el CGPJ sí lo han hecho. Y es grave.

 

Por ello, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en sentencia de 22 de junio de 2023, ha condenado a España y ha reconocido el derecho de los aspirantes propuestos por la Asociación Judicial Francisco de Vitoria a que sus candidaturas fueran examinadas por el Parlamento en el plazo determinado legalmente.

 

La pelota sigue estando, pues, en el tejado del Congreso y del Senado, cuyos presidentes han de cumplir con la obligación que tienen legalmente atribuida de convocar los plenos y realizar la votación. Y que luego cada cual se retrate.

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(Ilustración: Rosell, Diario de Sevilla)

Campo de Gibraltar: contar lo bueno

Publicado en el diario Europa Sur, 17/07/23

En varias ocasiones he leído declaraciones de los alcaldes de Algeciras y de La Línea contra aquellas actuaciones que acentúan la estigmatización del Campo de Gibraltar. Hace algunos meses, por ejemplo, José Ignacio Landaluce denunciaba cómo el Ministerio del Interior había elegido la localidad de San Roque para presentar una operación contra el narcotráfico desarrollada realmente en la provincia de Málaga. 

El narcotráfico no sólo produce enormes daños directos en términos humanos, sociales, culturales, económicos y de salud. También ocasiona, colateralmente, un daño reputacional inmenso, al sobreponerse a la realidad de una comarca de la que, lamentablemente, en el resto de España, apenas se conocen más que un puñado de tópicos. 

Cuando, a finales de 2019, me planteaba solicitar destino judicial en Algeciras, personas que ni siquiera habían puesto un pie en la zona me desaconsejaban mi decisión, influidos por el sesgo negativo de la información que les llegaba. 

Más de tres años y medio después, terminada mi etapa de ejercicio profesional en el Campo de Gibraltar, tengo claro que aquella elección no pudo ser más afortunada. Esta tierra y sus gentes son ya parte irrenunciable de mi vida y por eso me sigue doliendo lo que percibo como una visión deformada y terriblemente injusta. 

Confieso que yo también padecía esa inicial ignorancia sobre una comarca en la que no había estado nunca y de la que apenas sabía nada. Por mi ejercicio profesional, lo primero que tuve ocasión de ir descubriendo es que había llegado a un polo portuario e industrial de primera magnitud: instalaciones de las principales firmas del sector energético y químico, la factoría de acero más importante del país, el primer puerto de España en volumen de mercancías y uno de los principales de Europa y del Mediterráneo, lo que conlleva también la presencia de las más importantes terminales de contenedores y de grandes empresas de servicios auxiliares... Todo ello junto al peso del turismo y al sector servicios en general. 

Para cualquier observador directo, enseguida resulta sorprendente el contraste de esta realidad empresarial de la comarca y, muy especialmente, su capacidad innovadora y su enorme potencial, con la miopía que revela el trato político que se le dispensa en materias tales como transporte y otras infraestructuras. No me imagino ese llamativo abandono ante un caso similar prácticamente en ningún otro país desarrollado. 

Por mis recorridos personales para ir conociendo la zona, por lecturas y por conversaciones, tuve ocasión de empaparme de la historia, la arqueología, la naturaleza, la cultura y la gastronomía que atesoran sus localidades y su privilegiado entorno, desde el Estrecho y la Bahía hasta la sierra y los montes. 

Esto, que para quienes viven en el Campo de Gibraltar son obviedades, no trasciende fuera de ahí. Mientras yo disfrutaba de parques naturales, playas, senderos, ríos, miradores, castillos, iglesias, restos arqueológicos, actividades, eventos culturales y de ocio y una oferta gastronómica de primer nivel para todos los bolsillos, lo que les llegaba, a través de los medios, a mis familiares, amigos y conocidos de otros lugares de España eran casi invariablemente noticias negativas: operaciones policiales o macrojuicios contra el tráfico de estupefacientes (obviamente son buenas noticias en sí, pero transmiten la existencia de un trasfondo que no lo es), que la esperanza de vida en la zona era de las más reducidas de España o que una presunta inteligencia artificial consideraba Algeciras la ciudad más fea del país. Poco más. Resulta elocuente que, en el conjunto de España, muy pocas personas sabían que el Estrecho es un lugar magnífico para avistamiento de cetáceos pero, paradójicamente, ahora sí les ha llegado la noticia de orcas atacando embarcaciones. 

Cuando a alguien de fuera de Andalucía se le nombra Algeciras o La Línea, lamentablemente le evoca, en primer lugar, narcotráfico. Sin embargo, esto no es inevitable. Cuando a esa misma persona se le nombra Galicia, también afectada históricamente por la misma lacra, lo primero que le viene a la mente son otras muchas cosas diferentes. 

El Campo de Gibraltar no sólo necesita un plan integral para aprovechar su potencial, con inversiones públicas coherentes y planificadas más allá del cortoplacismo, una apuesta decidida de Comunidad Autónoma y de Gobierno que apoye la labor que se desarrolla a nivel municipal y de comarca. También precisa de una estrategia de comunicación e imagen que permita visibilizar su realidad completa y no sólo los aspectos más negativos. 

Se precisa un verdadero trabajo “de marca”: Tarifa o Sotogrande son enseñas turísticas muy diferentes entre sí, pero que demuestran que se puede lograr. 

Se necesita, además, un plan de comunicación, diseñado y sistemático, impulsado desde las instituciones públicas y con la implicación del sector privado. Tenemos que exportar la cara amable de una realidad escasamente conocida, tenemos que ser capaces de transmitir, más allá de Andalucía, a España e incluso a Europa, las buenas noticias, las realidades positivas de las que el Campo de Gibraltar es protagonista. Que no son pocas.

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(Fotografía: vistas de la Bahía de Algeciras y del litoral del levante desde el sendero de Sierra Carbonera, de Erasmo Fenoy, ilustración original del artículo en el diario Europa Sur).

Javier Rupérez vuelve al lugar de su secuestro por ETA, 43 años después


En la transición, yo era un niño curioso que abría bien los ojos, porque su padre le había anunciado que iba ser testigo de cambios históricos. 

Un día, en horario infantil, la televisión única interrumpió su emisión con un "Avance Informativo" para mostrarnos un cadáver en el maletero de un vehículo. El grupo terrorista Brigadas Rojas había asesinado al político democristiano italiano Aldo Moro. 

Cuando, al año siguiente, se supo que ETA (p-m) había secuestrado en España al diputado de UCD Javier Rupérez, era inevitable que aquel recuerdo nos llenara de preocupación durante el mes largo que duró el cautiverio, y que la sociedad española respirase aliviada el 12 de diciembre de 1979, cuando los terroristas lo pusieron en libertad en la provincia de Burgos, en el kilómetro 233 de la carretera Madrid-Irún. 

En marzo de 1980, yo estaba en casa leyendo, cuando mi padre vino a buscarme: “Carlos, mira qué noticia te traigo: ¡Rupérez estuvo secuestrado aquí, en el pueblo!”. 

La noticia de la desarticulación de una parte del comando terrorista y el hallazgo de la casa franca, un chalet en la colonia veraniega, donde se ocultaba un arsenal de explosivos y armas, tuvo gran impacto en la población de El Hoyo de Pinares (Ávila), que registró aquellos días amplia presencia de la policía y de medios informativos. 

Semanas más tarde, por varias fuentes, corrió el rumor de que el sábado 29 de marzo de 1980 Rupérez iba a acudir con la policía a un reconocimiento de la casa donde estuvo secuestrado. Allí nos plantamos unos cuantos chavales del pueblo a esperar si venía... El diputado finalmente no acudió y el redactor gráfico de El Diario de Ávila, Javier Lumbreras, nos fotografió asomados a la verja del chalet. 

Pasaron los años y, cuando se iba a cumplir el 35º aniversario del secuestro, escribí un artículo sobre el mismo. En el Programa de las Fiestas patronales de mi pueblo que edita anualmente el Ayuntamiento suelo publicar algún trabajo sobre episodios de historia local y en 2014 recordé aquel suceso que conmocionó al pueblo. 

En 2022, Javier Rupérez estaba conversando con una persona que veranea en un municipio cercano y le comentó su deseo de regresar en algún momento a visitar el lugar de su secuestro. Buscando información, descubrieron mi artículo y decidieron contactar conmigo. 

Así fue como, 43 años después, aquel niño que se asomaba con curiosidad a la casa el día que no vino Rupérez, pudo enseñar al ex diputado el lugar donde estuvo privado de libertad. 


Previamente, Rupérez visitó el Museo Adolfo Suárez y la Transición en la vecina localidad de Cebreros, el pueblo natal del presidente. Luego entró en la vivienda acompañado por las actuales propietarias. Y, finalmente, en el salón de actos del Ayuntamiento, los vecinos que abarrotaban el mismo tributaron una calurosa muestra de cariño y de reconocimiento a esta víctima de ETA, que narró su experiencia en diálogo conmigo, tras la presentación del alcalde de la localidad, David Beltrán. 


Fue una jornada inolvidable. El regreso de Rupérez, esta vez libre y voluntariamente, y el emotivo homenaje popular de mi pueblo, me parecieron una hermoso símbolo: el triunfo de la libertad y de las buenas personas sobre el terror. 


Aquí dejo algunas de las crónicas informativas, entre ellas un magnífico relato de Cruz Morcillo en el diario ABC, además del video del acto y de algunas entrevistas:





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(Fotografías: Carlos López).

Coloquio con Javier Rupérez sobre su secuestro por ETA en en El Hoyo de Pinares (1979)


El próximo viernes 14 de octubre tendré el honor de intervenir en un acto público con motivo del regreso del ex diputado Javier Rupérez a El Hoyo de Pinares, para conocer el lugar donde estuvo secuestrado por la banda terrorista ETA en 1979.

A las 19 horas celebraremos un coloquio en el salón de actos del Ayuntamiento, que será presentado por el alcalde, David Beltrán, y donde tendré ocasión de dialogar con el invitado sobre aquel suceso. 

El acto inaugura un ciclo sobre episodios históricos de la localidad con ocasión del 750º aniversario del otorgamiento de su término municipal por el rey Alfonso X de Castilla, que se conmemorará el próximo año.

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La noticia en los medios: 

- ABC Castilla y León, 12/10/2022: Javier Rupérez volverá el viernes a El Hoyo de Pinares (Ávila), donde estuvo secuestrado en 1979. 


1979: la democracia llega al Ayuntamiento

Publicado en el Programa de Fiestas de San Miguel, El Hoyo de Pinares, septiembre 2019.

 

En este año 2019 se han cumplido cuarenta años desde las primeras elecciones municipales de la democracia, por lo que vamos a recordar algunas pinceladas de cómo se vivió ese hito histórico en El Hoyo de Pinares. 

En 1976, los españoles habían aprobado en referéndum la Ley de Reforma Política impulsada por el presidente Adolfo Suárez y que sentaba las bases para la transición de la dictadura a la democracia. Al amparo de esa norma, se habían legalizado los partidos políticos y se habían celebrado las primeras elecciones generales el 15 de junio de 1977. Seguidamente, las Cortes salidas de aquellos comicios elaboraron la Constitución, ratificada por los españoles en un nuevo referéndum popular celebrado el 6 de diciembre de 1978. 

En ese contexto, era ya una reivindicación generalizada que se convocasen también elecciones en los Ayuntamientos, a cuyo frente continuaban aún los últimos alcaldes designados por los Gobernadores Civiles aplicando la legalidad franquista. No sólo los partidos y los colectivos sociales reclamaban como ineludible la democratización del poder municipal, sino que incluso algunas de las propias Corporaciones reclamaban su relevo, porque ya no tenían margen para afrontar proyectos de medio o largo plazo y se sentían carentes de legitimidad democrática. 

En nuestro pueblo, recuerdo que el alcalde Julián Carvajal Luque, con el que conversé para un trabajo escolar, afrontaba sus últimas obras públicas (el pavimentado de la Plaza de España, hasta entonces de arena, y la remodelación de la fachada del Ayuntamiento, que sacó a la luz la piedra que estaba oculta por enfoscado blanco) y manifestaba también su deseo de poder dar por finalizado su mandato, que había comenzado en 1973. 

Sin embargo, el presidente del gobierno optó primero por disolver las Cortes constituyentes, elegidas veinte meses antes y celebrar, ya al amparo de la nueva Constitución española, nuevas elecciones legislativas en marzo de 1979. Las urnas consolidaron la victoria de su formación, la Unión de Centro Democrático, con 168 escaños, seguida del Partido Socialista Obrero Español de Felipe González con 121, el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo con 23 escaños y Coalición Democrática encabezada por Manuel Fraga con 9. Entre las minorías, Convergencia i Unió de Jordi Pujol obtuvo 8 diputados y la coalición Unión Nacional liderada por Blas Piñar 1 escaño. 

En nuestro pueblo, UCD obtuvo en aquellas elecciones generales de 1979 752 votos (nada menos que el 51,9 %); el PSOE, 448 (33,68 %); el PCE, 103 (7,11 %); Coalición Democrática, 36 (2,48 %); y Unión Nacional, 30 (2,07 %). 

El gobierno fijó la fecha de las elecciones municipales para el 3 de abril de ese mismo año. A partir de ahí, los partidos políticos esbozaron sus primeras agrupaciones locales en El Hoyo de Pinares para formar las candidaturas. 

Unión de Centro Democrático presentó como candidato a la alcaldía a Juan Galán Estévez, a quien los vecinos conocen como “Juanín” y profesionalmente dedicado entonces a la construcción (después ampliaría su actividad a la hostelería al abrir el pub J-5). El PSOE optó por Leoncio Fernández Gil, de profesión carpintero, un hombre apreciado que también ofrecía el servicio de cumplimentar sencillos contratos privados de compraventa, alquiler, etc. a quienes no tenían la formación para poder hacerlo. Por el Partido Comunista, se presentó Mariano Martín. No hubo candidatura de Coalición Democrática: el centro-derecha local pareció agruparse mayoritariamente en UCD, situación que cambiaría en los siguientes comicios. Sin embargo, se presentó una candidatura independiente encabezada por Miguel Lobato Martín, que en las elecciones generales de 1977 había sido candidato al Congreso por Fuerza Nueva. 

La primera -y única- candidatura municipal presentada por UCD en nuestro pueblo tuvo la siguiente composición: 

1. Juan Galán Estévez 
2. Félix Fernández Tejedor 
3. Pascual Herranz Herranz 
4. Juan Luque Pérez 
5. Pedro Santamaría Cubero 
6. Luis Beltrán Santamaría 
7. Tomás Martín Pérez 
8. Santiago Fernández Fernández 
9. Santos Herranz Galán 
10. Honorio Pérez Herranz 
11. Jesús Tabasco Alonso 

Por su parte, el PSOE de El Hoyo de Pinares, reorganizado tras cuatro décadas de proscripción política durante la dictadura, concurría con la siguiente lista: 

1. Leoncio Fernández Gil 
2. Antonio Méndez Jorge 
3. Eladio González Miguel 
4. Florentino Pascual Santamaría 
5. Eloy Miguel García 
6. Domingo Cubos Martín 
7. Julián Martín Sánchez 
8. Guillermo Gallego González 
9. Domingo Sánchez Díaz 
10. Julián Herranz Alía 
11. Cecilio Gómez Santamaría 
Suplentes: 
1. José Luis Pérez Sánchez 
2. Jesús Sánchez Organista 
3. Luis Madrigal Gallego 

La candidatura Independientes de Navaserrada estaba integrada por los siguientes aspirantes: 

1. Miguel Lobato Martín 
2. Tomás Fernández Luque 
3. Jesús González Fernández 
4. Antonio Fernández Antorán 
5. Sebastián Gallego Martín 
6. Felipe Navas Jiménez 
7. Ángel Tabasco Navas 
8. Isidoro Beltrán Santamaría 
9. Pedro Martín García 
10. Teodoro Ayuso Pascual 
11. Segundo Navas Colorado 

El Partido Comunista de España presentó por su parte esta otra candidatura, que no alcanzaría representación municipal: 

1. Mariano Martín Gallego 
2. Longinos Jiménez Fernández 
3. Rosendo Martín Gallego 
4. Teodoro Díaz García 
5. José Luis González Navas 
6. Félix Muñoz de Propios 
7. José González Cubos 
8. Julio Beltrán Alonso 
9. Vicente Galán González 
10. Rosendo Martín González 
11. Agustín Estévez Jiménez 

Como dato curioso, cabe señalar que se presentó otra lista independiente, la Unión de Trabajadores e Industriales, que no llegó a ser proclamada por la Junta Electoral de Zona por no reunir los requisitos exigidos. Presumiblemente, aunque no consta, la exigencia de ser un partido político legalizado o bien una agrupación de electores avalada con las firmas de un 2 % del censo electoral. Sus integrantes, que por tanto no llegaron a ser candidatos, fueron, según el Boletín Oficial de la Provincia: 

1. Apolinar Santamaría Estévez 
2. Galo Santamaría Estévez 
3. José Otilio Carvajal Gallego 
4. Pedro Pérez Gallego 
5. Mónico Fernández Pérez 
6. José de la Fuente Propios 
7. Tomás Hernández Blanco 
8. Solino Organista Fernández 
9. Mariano Martín Hernández 
10. Elías Díaz de la Fuente 
11. Pilar Santamaría Yusta 

En cuanto a la campaña electoral, fue muy personal y directa, de hablar con los vecinos e intentar captar su apoyo. El marketing electoral no estaba tan desarrollado como ahora y tampoco los medios materiales eran abundantes. Juan Galán me comenta que UCD no llegó a celebrar un mitin público. El número 2 de la candidatura del PSOE, Antonio Méndez, recuerda un acto público de su formación con las intervenciones del entonces presidente provincial del partido, Máximo Iglesias, y el recién elegido senador por Ávila José Federico de Carvajal (quien años más tarde sería presidente del Senado). Miguel Lobato sí intervino personalmente y atendió las preguntas del público en el mitin convocado por los Independientes de Navaserrada. 

Las elecciones se vivían en el país aún con algo de miedo (Antonio evoca la dificultad para que la gente diera el paso de participar y presentarse como candidato en partidos que poco antes estaban prohibidos) pero con una indudable ilusión y esperanza de cambio. 

Era la primera vez en la historia que todos los vecinos mayores de edad de El Hoyo de Pinares, hombres y mujeres, iban a elegir democráticamente a su Ayuntamiento por sufragio universal. Incluso en la II República la mujer había estado excluida del voto en las elecciones municipales que tuvieron lugar en 1933. 

Unión de Centro Democrático fue la vencedora de aquellas elecciones locales, al obtener 652 votos, que le dieron 5 concejales. El PSOE fue la segunda fuerza política local, con 455 votos y 4 escaños en el pleno. Y entró en el Ayuntamiento Independientes de Navaserrada, con 245 votos y 2 ediles. 

El 19 de abril de 1979, a las 11 de la mañana, quedó constituida la primera Corporación Municipal de la actual democracia, formada por los cinco concejales electos de UCD (Juan Galán Estévez, Félix Fernández Tejedor, Pascual Herranz Herranz, Juan Luque Pérez y Pedro Santamaría Cubero), los cuatro del PSOE (Leoncio Fernández Gil, Antonio Méndez Jorge, Eladio González Miguel y Florentino Pascual Santamaría) y los dos de Independientes de Navaserrada (Miguel Lobato Martín y Tomás Fernández Luque). 

El pleno comenzó presidido por el edil de mayor edad (Eladio González) y el de menor edad (Félix Fernández), asistidos por el secretario del Ayuntamiento, entonces Pedro González. 

En la votación para alcalde, el candidato de UCD obtuvo sus cinco votos, el del PSOE los cuatro de su partido y el de Independientes de Navaserrada un solo voto, puesto que su número 2 se abstuvo. Los votos del PSOE más los independientes sumaban la mayoría absoluta necesaria para haber elegido un alcalde alternativo y, ante los distintos rumores que habían circulado en los días previos, el concejal Tomás Fernández optó por abstenerse para impedir cualquier maniobra en ese sentido. 

Resultó por tanto elegido nuevo alcalde el cabeza de lista de la Unión de Centro Democrático. Juan Galán Estévez se convertía así en el primer alcalde de la democracia en nuestro pueblo. 

El nuevo gobernante local formó Comisión de Gobierno con tres tenientes de alcalde, dos de su propia coalición (Juan Luque y Pedro Santamaría) y uno del PSOE (Antonio Méndez). 

Durante aquel mandato, se llevó a cabo un plan de pavimentación de calles y de ampliación del sistema de recolección de aguas, se elevó una planta en las alas laterales de las Escuelas de arriba para ampliar el número de aulas y se iniciaron las obras del edificio destinado a Hogar del Pensionista y del que se pretendía que fuera un Mercado de Abastos. También se construyó la primera pista polideportiva y el frontón junto al Campo de Fútbol. En el terreno de la anécdota -aunque pudo ser trágica- muchos vecinos recordarán la escapada de los cuatro toros que iban a ser lidiados en fiestas. 

El mandato de Juan Galán terminó el 23 de mayo de 1983, ya con una UCD en declive, cuando tomó el relevo Félix Alonso Fernández, segundo alcalde de la democracia, que había encabezado la lista de Alianza Popular. 

Tanto Juan Galán como Antonio Méndez me aseguran que, en general, hubo un ambiente de colaboración y de entendimiento en aquella primera Corporación democrática. Tras haber terminado las elecciones de la II República literalmente a tiros, tras una cruel guerra civil, tras cuarenta años de prohibición del pluralismo político, los hoyancos -como todos los demás españoles- apostaron decididamente por la reconciliación, por las libertades públicas y por el futuro. Las personas y las distintas ideas aprendieron a convivir democráticamente en un Ayuntamiento que, por fin, era de todos. 

La trampa del consumidor

Publicado en SevillaInfo, 02.11.2018.

No, no nos lo preguntaron así. No nos dijeron: ¿le parece a usted bien que una tripulación de avión con base en España esté obligada a fingir ser residente en Irlanda para que su empresa pueda aplicarles peores condiciones laborales? No recabaron nuestra opinión sobre imponer a los trabajadores del comercio discrecionalmente turnos partidos, flexibles y rotatorios que impiden cualquier organización de su vida personal y familiar. Nadie nos pidió parecer sobre la posibilidad de desmantelar los talleres de confección textil en España para fabricar en Asia en condiciones infrahumanas. O sobre acabar con el pequeño comercio en su conjunto, para luego revivirlo a duras penas con inmigrantes chinos que trabajan jornadas interminables de lunes a domingo. Ni sobre poblar todos los sectores de falsos autónomos, privados de derechos laborales y pagándose su propia cotización a la Seguridad Social… 

Lo que nos preguntaron tácitamente fue: ¿quieren tener billetes de avión más baratos? ¿quieren poder comprar todos los días de la semana, cuando les venga bien, durante doce horas? ¿quieren adquirir ropa o calzado a precios más económicos?... Y nosotros apoyamos activa o pasivamente todas esas medidas, sin tener claras -o sin querer ver- sus consecuencias últimas. 

El truco está en que nos hacen mirar sólo con las gafas de consumidores. Y provocan que perdamos la otra perspectiva, la de productores. Porque todos adquirimos productos o servicios, pero también todos, de alguna forma, elaboramos, vendemos u ofertamos. Y de las condiciones en que se adquiera nuestro producto o se preste nuestro servicio dependen indirectamente nuestras propias condiciones de trabajo. Eso haría imprescindible buscar un equilibrio, si no queremos engañarnos a nosotros mismos y ser una sociedad cada vez más empobrecida. 

Me comentaba un primo mío que, cuando comenzó a trabajar, recién titulado, su primer sueldo fue de 170.000 ptas. Los ingenieros como él estaban entonces valorados y bien retribuidos. Hoy un joven ingeniero de nuevo ingreso en su empresa cobra aproximadamente lo mismo, 1.000 euros, pero más de un cuarto de siglo después. ¿De qué nos sirve pagar precios más reducidos si nuestros salarios bajan a la par? Lo importante no son los precios en términos absolutos, sino cuál sea nuestro poder adquisitivo. 

Yo fruncí el ceño cuando en alguna ciudad europea a las cinco de la tarde me encontraba todo cerrado. Pero enseguida me di cuenta de que me sobrepondría a esa incomodidad si, a cambio, yo también pudiera disponer de mi vida personal a partir de esa hora, en lugar de salir del despacho cada día después de las ocho de la tarde. 

Equilibrio. Esa es la clave. Qué sacrificio estamos dispuestos a asumir como trabajadores entendiendo que eso nos beneficia como consumidores. Y viceversa: de qué ventaja podemos prescindir como consumidores, sabiendo que mejorará nuestras condiciones de trabajo. 

Como sociedad, no nos importó aquello que afectase a los controladores aéreos porque eran unos privilegiados. Ni a los estibadores, esa especie de casta arcaica y antieuropea. Ni a los taxistas, unos señores muy antipáticos… Ahora, piensen por un momento en el tópico que acompaña en la opinión pública a su sector, sea cual sea: periodistas, farmacéuticos, abogados, fontaneros, mecánicos de vehículos, empleados de banca, agentes de seguros, comerciales, funcionarios… Tal vez cuando la precarización nos alcance, como en el poema de Martin Niemöller ya no quede nadie para apoyarnos.

Hace 40 años: primeras elecciones democráticas en El Hoyo de Pinares

Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel 2017 de El Hoyo de Pinares.

En el referéndum del 15 de diciembre de 1976, los hoyancos habían respaldado por amplia mayoría, como el resto de españoles, la Ley para la Reforma Política, que abrió la puerta a la existencia de partidos, después de cuatro décadas de prohibición, y que preveía la celebración de elecciones parlamentarias. Se trataba del instrumento legal que permitiría una transición pacífica de la dictadura a la democracia y lo había impulsado Adolfo Suárez, el joven presidente del gobierno nacido en nuestro vecino pueblo de Cebreros y nombrado unos meses antes por el rey Juan Carlos. 

Se ha cumplido este año el 40º aniversario de las primeras elecciones de la actual democracia, que tuvieron lugar el 15 de junio de 1977. Pero ¿cómo fueron esos comicios en nuestro pueblo? 

En la provincia de Ávila había que elegir, como ahora, tres diputados y cuatro senadores. Los primeros, en listas cerradas presentadas por partidos políticos o agrupaciones de electores, y los segundos marcando cada votante tres candidatos en una lista abierta. Unión de Centro Democrático (UCD), la coalición creada en torno al presidente del gobierno, presentaba como cabeza de la lista al Congreso en nuestra provincia al empresario abulense Fernando Alcón Sáez, fallecido el año pasado, una persona del círculo de confianza de Suárez. El número dos era un letrado del Consejo de Estado, José María Martín Oviedo, y el número tres el farmacéutico Daniel de Fernando Alonso. El principal candidato de UCD al Senado por Ávila era el médico Alberto Dorrego González, que concurría a la cámara alta junto con Darío Benito García, ex director de la clínica Santa Teresa, también fallecido en 2016, y Julio García Benavides. 

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) cuyo secretario general era Felipe González, optó en Ávila en aquella ocasión por una candidatura mayoritariamente cunera (es decir, candidatos que no eran de la provincia). Al Congreso la encabezaba Eduardo Ferrera Ketterer, al que seguían José Segovia Pérez y Ángel Ramón Martínez Marín. Su aspirante más destacado al Senado fue el que años después sería presidente de esa cámara, José Federico de Carvajal Pérez, acompañado por Rodolfo Vázquez de Marcos y Mariano Gómez Sánchez. 

Alianza Popular (AP), federación de partidos que presidía el ex ministro Manuel Fraga Iribarne, presentó como cabeza de lista al Congreso por Ávila a Ángel Herrero Esteban, junto con Pedro Baudín Sánchez y Lucidio Herráez Navas. Su terna al Senado la integraban Francisco Abella Martín, el médico analista Faustino Cermeño Cermeño y el industrial Jaime Santamaría Bejarano.

La candidatura abulense al Congreso del Partido Comunista de España, liderado por Santiago Carrillo, la integraron el economista Carlos Sáenz de Santamaría, Antonio González Rodilla y el que luego sería historiador y catedrático Serafín de Tapia Sánchez. El PCE, que había sido legalizado dos meses antes, no presentó candidatos al Senado por Ávila. 

Había una persona vinculada a El Hoyo de Pinares en una de las candidaturas: Miguel Lobato Martín fue cabeza de lista al Congreso por Ávila del partido Fuerza Nueva (FN) que presidía Blas Piñar. Le acompañaban Marino del Pozo Marín y Andrés Joaquín Arribas García, mientras que José García López y Ramón Fernández Cabezudo fueron aspirantes al Senado. Al año siguiente, Lobato resultaría elegido concejal en nuestro pueblo por la candidatura Independientes de Navaserrada, que obtuvo dos representantes en el Ayuntamiento surgido de las primeras elecciones municipales de la actual democracia. 

Las otras formaciones que concurrieron en 1977 al Congreso en nuestra provincia fueron: el Partido Socialista Popular (PSP) de Enrique Tierno Galván, que más tarde se integraría en el PSOE; la Federación de la Democracia Cristiana (FDC) de Joaquín Ruiz-Giménez y José María Gil-Robles, que vio frustradas sus expectativas electorales al quedar como grupo extraparlamentario a nivel nacional; el Movimiento Socialista (MS); y la Agrupación Electoral de los Trabajadores de Ávila. 

Durante la campaña electoral, que duró 21 días, se celebraron también en nuestro pueblo los primeros mítines después de cuarenta años, actos de los que no parece que exista ningún testimonio gráfico, por lo que he podido indagar, puesto que no era tan usual la posesión de cámaras fotográficas. Tampoco hay que olvidar que un cierto temor se unía entonces a una indudable y extendida esperanza. Por otro lado, la organización de los partidos era aún muy rudimentaria e incipiente. Habría que esperar a las primeras elecciones municipales, en 1979, para que empezaran a articularse a nivel local los grupos políticos. 

Un recuerdo curioso de la campaña fue que, en medio de los actos por toda la geografía nacional, el propio presidente Adolfo Suárez realizó el 10 de junio un viaje sorpresa a su localidad natal que, según aseguraron los periódicos de la época, no había sido anunciado con antelación ni a las autoridades ni a los medios. A las 11’30 h. llegó con su esposa Amparo Illana al pueblo vecino, donde saludó a sus paisanos, que se le acercaban por la calle. Entró a un bar en la plaza, con el alcalde cebrereño Vicente Marín, su cuñado y secretario Aurelio Delgado y otros acompañantes. Después asistió a misa en la iglesia parroquial y a la procesión del Corpus Christi. Antes de emprender regreso a Madrid, se despidió saludando desde un vehículo descapotado a los numerosos vecinos de Cebreros que lo aclamaban.

La jornada electoral del 15-J se desarrolló en El Hoyo de Pinares con una elevada participación: el 84,73 % del censo acudió a las urnas. Parece que había ganas de estrenar democracia.

Como anécdota, podemos señalar que en el pueblo era frecuente entonces votar incluso sin exhibir siquiera el DNI, porque los miembros de la mesa electoral conocían prácticamente a todos los electores. 

Igual que sucedió en el ámbito nacional, UCD fue también la vencedora a nivel local: obtuvo en El Hoyo de Pinares 625 votos al Congreso, lo que suponía el 44,20 % del total. Le siguió el PSOE, con 481 sufragios, un 34,02 %. En tercera posición, Alianza Popular, con 111 votos, un 7,85 %. Por su parte, Fuerza Nueva, con Miguel Lobato como cabeza de lista, cosechó 75 votos, el 5,3 %. Le siguieron: la Federación de la Democracia Cristiana con 45 votos (3,18 %); el Partido Comunista con 43 (3,04 %), el Partido Socialista Popular con 17 votos (1,2 %), la Agrupación Electoral de Trabajadores de Ávila con 6 votos (0,42 %) y el Movimiento Socialista con 2 (0,14 %). 

Tras el escrutinio definitivo en nuestra provincia, la lista de UCD logró los tres escaños del Congreso, resultado que revalidó en las siguientes elecciones, celebradas en 1979, una vez aprobada la Constitución. Después, nunca más se ha repetido, hasta la fecha, que un solo partido logre los tres puestos en el Congreso. Los primeros diputados democráticos por Ávila fueron, por tanto, Fernando Alcón, José M. Martín Oviedo y Daniel de Fernando. 

De los escaños en el Senado, tres se asignaron a UCD (Alberto Dorrego, Darío Benito y Julio García Benavides) y uno fue para el PSOE (Federico de Carvajal). 

El Hoyo de Pinares y todos los demás pueblos de España apostaron entonces por superar definitivamente el enfrentamiento civil y por dejar atrás la etapa franquista. Comenzaba el camino del pluralismo y de la convivencia. Como dice el epitafio de Suárez en la catedral de Ávila, “la concordia fue posible”. Una conquista colectiva que ojalá sepamos conservar y fortalecer.

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Ilustraciones: 
- Carteles electorales de junio 1977
- Adolfo Suárez en el bar Talín de Cebreros, junio 1977. Fotografía del archivo de Diario 16 propiedad de la Fundación San Pablo CEU, depositado en el Museo Adolfo Suárez y la Transición en Cebreros 

Timoteo Gallego, alcalde de El Hoyo de Pinares (1952-63)

Publicado en el Programa de Fiestas de San Miguel 2016 de El Hoyo de Pinares

El pasado 8 de julio falleció, a los 98 años de edad, Timoteo Gallego Galán, quien fuera alcalde de El Hoyo de Pinares durante más de una década, un mandato que sin duda marcó un punto de inflexión en la evolución del municipio. Si cada año damos a conocer aquí episodios de nuestra historia local, resulta muy oportuno recordar en esta ocasión algunos de los hitos fundamentales de esa etapa. 

Timoteo Gallego fue nombrado alcalde por el gobernador civil de Ávila el 11 de julio de 1952, sustituyendo en el cargo a Fabriciano Galán Tejedor. Para las más recientes generaciones hay que explicar que, durante el régimen franquista, los alcaldes no eran elegidos democráticamente, sino nombrados por el Gobernador Civil (figura que es la antecesora de los actuales Subdelegados del Gobierno en cada provincia, pero con mayor poder). Los concejales, por su parte, se renovaban por tercios: uno ellos designado por el sector sindical, otro por las instituciones culturales de la localidad y el tercio restante elegido por los cabezas de familia del pueblo, pero sin que se autorizase la existencia de partidos políticos. 

A mediados del siglo pasado, el pueblo carecía de suministro de agua potable. El agua para beber, cocinar, limpiar o asearse, se tenía que llevar en cántaros a las casas. En la parte alta del arroyo se lavaba la ropa. Y en la parte baja del mismo –que atravesaba el casco urbano- y en muchas callejas se arrojaban aguas fecales, porque las viviendas, claro está, tampoco contaban con cuartos de baño ni desagües. 

Éste es el panorama en el que la Corporación Municipal presidida por Fabriciano Galán acuerda poner en marcha en 1951 la ambiciosa obra de abastecimiento de agua al municipio, aprobando un presupuesto de 1.213.138 ptas. y solicitando el auxilio estatal. 

Inauguración red de agua potable
Con la llegada de Timoteo Gallego al frente de la alcaldía, se hace realidad este proyecto, para el que se aprobaron en 1954 presupuestos extraordinarios. 

El agua potabilizada abasteció inicialmente las fuentes públicas y, durante los años siguientes, hasta 1958, se adoptaron los acuerdos precisos que permitieron que llegase a los hogares y que el municipio contase con una red de saneamiento. La transformación que supuso esta obra fue inmensa, en términos sanitarios y de calidad de vida. 

Coincidiendo con el abastecimiento de agua, se construyó en 1955 una nueva fuente en la entonces denominada Plaza de los Mártires, hoy precisamente Plaza del Caño. Con un presupuesto de 14.900 ptas., el cantero Julián Estévez se encargaría de ejecutar esa obra, que actualmente es uno de los emblemas de nuestro pueblo. Luego se le encargarían siete fuentes más, distribuidas por distintos barrios. 

Bendición y entrega de viviendas sociales
Otra de las preocupaciones de la Corporación Municipal que encabezó Timoteo Gallego fue el problema de la vivienda. En muchas casas antiguas, sin las debidas condiciones de habitabilidad e higiene, se hacinaban familias enteras, a menudo sin división de habitaciones y, en no pocas ocasiones, compartiendo espacio incluso con ganado o caballerías. 

El 23 de enero de 1955 el consistorio acuerda ofrecer a la Obra Sindical del Hogar de la Delegación Nacional de Sindicatos dos terrenos del municipio para la construcción de 50 viviendas en cada uno. La primera fase que aprobó este organismo fue de 34 viviendas en el Plan Sindical de 1955. En 1959 se lograría la aprobación de otra promoción de viviendas sociales. Las llamadas popularmente “casas baratas”, en la zona de Fuente Nueva y en la zona de la Herrén de las Ánimas, contribuyeron a mejorar la vida de muchas familias y fueron otro impulso a la modernización del municipio. 

Inauguración Escuelas, 1957
Obra destacable de este período fue también la construcción de lo que hoy conocemos como Escuelas “de arriba”. El 11 de enero de 1953 se dieron los primeros pasos cuando el alcalde expuso al pleno “la imperiosa necesidad de llevar a efecto la construcción de un edificio escolar, donde puedan recibir enseñanza los niños de todas las edades, de la disciplina de Primera Enseñanza, habida cuenta de que los locales actuales habilitados para escuelas en la localidad no reúnen las condiciones de capacidad e higiene que requieren las disposiciones vigentes”. 

Para ello, la Corporación acuerda acogerse a las subvenciones que el Ministerio de Educación otorgaba y utilizar para el futuro edificio escolar un solar de propiedad municipal en la “Herrén del Cristo”. Como curiosidad, señalaremos que hubo de llegarse a un acuerdo con la iglesia, porque en el mismo había estado ubicado un viejo cementerio, cuyos restos se trasladaron al actual (obviamente nos referimos a su ala más antigua, de los años veinte, y no a la ampliación que se llevo a cabo en la década de los ochenta). 

Se acordó que el proyecto contase con dos clases unitarias y ocho clases o grados más, cuatro para niños y cuatro para niñas. El 12 de diciembre de 1954 se sacó a concurso-subasta su ejecución y el 23 de enero se adjudicó al constructor Mario Iglesias Ferrer en la cantidad de 1.200.000 ptas., la mitad subvencionada por el Estado. La ejecución de la obra culminó en 1957. 

 También corresponde a este mandato la edificación del Matadero Municipal de ganados. El 30 de febrero de 1955 se da luz verde al presupuesto, de 198.581 ptas. para unas instalaciones que se ubicarían “en el sitio llamado Los Herrenazos, entre el Camino del Cementerio y la Carretera de Valdemaqueda”. 

 En 1957, el pueblo vivirá una jornada histórica y festiva con la inauguración de la red de agua, las Escuelas y el Matadero, en presencia de las autoridades provinciales. Timoteo quería que el acto gozara de la solemnidad que la ocasión requería y así lo expuso al pleno: “Sería prudente que, al tener lugar la total terminación de las obras de abastecimiento de aguas a la población, así como también las de construcción de los Grupos Escolares y Matadero Municipal, ambas de bastante consideración y de incalculable utilidad para el vecindario en general, se lleve a efecto la inauguración de las mismas con toda la brillantez que sea posible, dada la importancia de estos servicios para el progreso en esta localidad, señalándose una fecha para la realización de la ceremonia, a la que serán invitadas cuantas autoridades y jerarquías sean dignas de tal distinción”. 

El 31 de diciembre de 1960 se acuerda adquirir terrenos para que el Grupo Sindical de Colonización construya una Bodega Cooperativa para los viticultores de El Hoyo de Pinares, edificio cuya ejecución saldría a subasta en el Boletín Oficial del Estado en 1962. 

La educación y la cultura fue otra de las inquietudes del Ayuntamiento, que promovió la creación de una Academia para preparar alumnos de la localidad para el Bachillerato Elemental, dispuso becas municipales para ayudar a las familias de estudiantes y creó la Escuela de Formación Profesional de la Madera, donde muchas personas aprendieron un oficio. 

Una parte de un edificio de titularidad municipal sito en Plaza de los Mártires sería cedido en 1956 para ubicar la Hermandad de Labradores y Ganaderos. La otra mitad del mismo edificio se alquilaría en 1958 por 1.200 ptas. anuales para que el pueblo contase con otro nuevo servicio: la sucursal de la Caja de Ahorros de Ávila. 

También muchas calles, como Santa Teresa, Plaza de la Resurrección, Portugal, Mediodía, etc. fueron pavimentadas en la época, algunas de ellas con adoquinado fabricado por los canteros del propio pueblo. 

La subasta y adjudicación de decenas de parcelas en las zonas de la Perdiguera y Niña Montero a partir de 1959 supuso el impulso decidido del Ayuntamiento a una incipiente colonia veraniega, que transformaría definitivamente la realidad de nuestro pueblo. 

El 24 de julio de 1962 el pleno acordó la construcción de las piscinas naturales, mediante retenciones en el río Becedas. 

El fructífero período de Timoteo al frente de la alcaldía terminó en enero de 1963. No cabe duda de que, durante ese mandato, El Hoyo de Pinares da el salto de la miseria de posguerra al desarrollo. Pasa de ser un pueblo agrario a desarrollar por vez primera los sectores del turismo, la construcción y los servicios, tendencia que continuaría con los dos siguientes alcaldes. 

Podría pensarse que la localidad se limitó a verse beneficiada por esa misma evolución en el país. Y no es cierto. Efectivamente, España experimenta similar transformación con los Planes de Desarrollo, pero fue algunos años más tarde y, además, ese crecimiento económico no benefició a todos los municipios sino que, muy al contrario, marcó el inicio del éxodo rural a las ciudades y la desaparición de no pocos pueblos. 

Fue la capacidad visionaria de quien estaba en la alcaldía, con el apoyo de los integrantes de sus Corporaciones, lo que permitió que nuestra villa se adelantase a tener servicios esenciales para la población y a sentar las bases para, a continuación, promover que pudiera ser también elegida como segunda residencia. Un acierto que cambió el destino de El Hoyo de Pinares, que, hasta mediados de la década de los setenta, experimentaría un notable desarrollo. 

Aunque sólo me estoy refiriendo a su etapa como regidor y no a toda su trayectoria vital, creo que no sería justo quedarnos con la imagen de Timoteo Gallego únicamente como alcalde de la dictadura, aun cuando tuviera esta brillante gestión. Ha de reconocerse también que fue un hombre que, años después, apostó por la reforma democrática, por la reconciliación y por la convivencia de todos. 

Dotado de una gran inteligencia e interesante conversación y con casi un siglo de vida a sus espaldas, Timoteo era historia viva. Una calle con su nombre recuerda hoy en nuestra localidad a un alcalde cuya gestión, como toda obra humana, tendría sus virtudes y sus defectos, pero cuya extraordinaria visión de futuro contribuyó posiblemente a cambiar el destino de nuestro pueblo. 

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Fuentes consultadas: 

- Archivo Municipal. Libros de actas de plenos. (Mi agradecimiento a Juan Luis Beltrán por su inestimable colaboración en la labor de documentación). 
- Libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del Ayer. Carlos Javier Galán. 1999. 
- Artículo Los alcaldes del siglo XX en El Hoyo de Pinares. Raúl Santamaría. Programa de fiestas 2002. 
- Artículo Timoteo Gallego Galán, de la serie Alcaldes de Hoyo de Pinares. Juan de Pablo Ayuso. El mirador de la Sierra. 
- Serie de artículos Retazos de nuestra historia. Carlos Javier Galán. Programas de fiestas de San Miguel en El Hoyo de Pinares, 2001 a 2005. 
- Boletín Oficial del Estado 
- Diario de Ávila 
 - Diario hoyanco

Imágenes:

- Fotografías cedidas por Timoteo Gallego Galán para el libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del Ayer, de Carlos Javier Galán.