Mi prima -y sin embargo amiga- Marisol es autora de una galería en Fotonatura, que la tengo yo vivamente recomendaba entre otros enlaces de arte, en la columna de la derecha del blog.
Como últimamente mis quehaceres profesionales y algunos no profesionales no me dejan ni tiempo para escribir mucho, al menos os voy a dejar unas imágenes para disfrutar.
Aprovechando que ella está entretenida ahora con asuntillos (se ha casado, se ha ido de viaje al otro extremo del planeta, en fin, cosas así...) y no está cerca para cobrarme derechos de autor, le he saqueado su galería y me he copiado aquí unas cuantas imágenes.
Aunque no todas, la mayor parte de las fotografías proceden de un pedazo de viaje que se metió por Sudáfrica.
¡Ah! Y la niña es autodidacta. Yo no entiendo de técnica fotográfica -aunque me encantaría- pero de belleza sí entiendo algo, y tiene buen ojo para encontrar la imagen y capturarla. Algunas, por cierto, han sido seleccionadas para el catálogo de viajes de Catai de esta temporada.
Ésta la titula Pájaro colorista y está tomada en Parque Kruger, en la reserva privada de Sabi Sabi (Mpumalanga, Sudáfrica):
Me estás enfadando es el título de la foto de esta linda gatita, también en Sabi Sabi:

Amanece, que no es poco:

Aquí, entreteniéndonos un poco:
Un, dos, tres... a beber:
Hoy también amanece:
¿Así salgo guapo?, titula Marisol la imagen de este búfalo, con un pájaro encima, en Sabi Sabi:
El paseíllo:
Texturas africanas:
De repente, un avestruz... junto al mar:

Que no llego...:
Aquí, comiendo unas flores:
Decadencia dorada:
Pequeños momentos:
Sabiduría:
Vivir:
(Fotografías: Marisol Nieto).
Mostrando entradas con la etiqueta Fotonatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fotonatura. Mostrar todas las entradas
A disfrutar de fotos...
Otoño

Al otoño en Madrid no le dejan ser. Pero, en cuanto puede, busca ventanas para asomarse.
El asfalto quiere ser un dique para la naturaleza, pero, a su pesar, cuando camino hacia el metro hay cada día hojas secas sobre la acera, trozos de otoño bajo las plantas de mis pies.
El otoño intenta aparecer también en los árboles del centro de la ciudad, teñir de ocre los bulevares. Enseguida lo eclipsarán con ese absurdo encendido de miles de luces navideñas en noviembre.
Hoy la ventana que ha encontrado el otoño para asomarse ha sido la mía.
La he abierto y se ha colado el otoño en mi casa esta mañana, me ha visitado el cielo gris, ha entrado el sonido y el olor de la lluvia.

Este otoño de Madrid me evocaba hoy las sensaciones del pueblo, cuando mis otoños han sido de verdad otoños. Cuando el otoño tenía color de miel y sabor a miel. Cuando significaba pasear entre los robles por La Dehesa, alfombrada de hojas amarillas… Cuando era contemplar el monte de El Parral salpicado de pinceladas rojizas. Cuando era asar castañas. Cuando era recoger nízcalos en el campo. Cuando era tomar café y echar un trivial en el Montecarlo. Cuando era redescubrir el placer de la tertulia con amigos junto al fuego. Y cuando apareció en mi vida aquella muchacha y, sumergido en sus ojos verdes, descubrí que también podía haber algo de primavera en pleno otoño.
(Fotografías del autor:
- Otoño desde mi ventana. Madrid, noviembre 2007.
- Reflejos de otoño. Puente de la Pililla, El Hoyo de Pinares-Ávila, otoño 2005. Primer premio -por votación del público- en el I Concurso-Exposición de Fotografías El Desván, Semana Santa 2006).
El asfalto quiere ser un dique para la naturaleza, pero, a su pesar, cuando camino hacia el metro hay cada día hojas secas sobre la acera, trozos de otoño bajo las plantas de mis pies.
El otoño intenta aparecer también en los árboles del centro de la ciudad, teñir de ocre los bulevares. Enseguida lo eclipsarán con ese absurdo encendido de miles de luces navideñas en noviembre.
Hoy la ventana que ha encontrado el otoño para asomarse ha sido la mía.
La he abierto y se ha colado el otoño en mi casa esta mañana, me ha visitado el cielo gris, ha entrado el sonido y el olor de la lluvia.

Este otoño de Madrid me evocaba hoy las sensaciones del pueblo, cuando mis otoños han sido de verdad otoños. Cuando el otoño tenía color de miel y sabor a miel. Cuando significaba pasear entre los robles por La Dehesa, alfombrada de hojas amarillas… Cuando era contemplar el monte de El Parral salpicado de pinceladas rojizas. Cuando era asar castañas. Cuando era recoger nízcalos en el campo. Cuando era tomar café y echar un trivial en el Montecarlo. Cuando era redescubrir el placer de la tertulia con amigos junto al fuego. Y cuando apareció en mi vida aquella muchacha y, sumergido en sus ojos verdes, descubrí que también podía haber algo de primavera en pleno otoño.
(Fotografías del autor:
- Otoño desde mi ventana. Madrid, noviembre 2007.
- Reflejos de otoño. Puente de la Pililla, El Hoyo de Pinares-Ávila, otoño 2005. Primer premio -por votación del público- en el I Concurso-Exposición de Fotografías El Desván, Semana Santa 2006).
Etiquetas: Divagaciones varias, El Hoyo de Pinares, Fotonatura, Madrid, Mi pueblo, Otoño
Suscribirse a:
Entradas (Atom)