En RNE, 15.05.12: las bajas laborales, una responsabilidad compartida


Como ya anticipé en una anterior entrada, el pasado 15 de mayo de 2012, tuve el placer de volver a sentarme ante los micrófonos de Radio Nacional, en esta ocasión como invitado, en la tertulia de Afectos en la noche, el programa de actualidad social que dirige y presenta cada noche Silvia Tarragona, para hablar sobre el libro La empresa ante las bajas por incapacidad temporal, que he coordinado y cuya autoría comparto con la abogada y profesora M. Paz Martín, la psicóloga Ana I. Gutiérrez, el director de prestaciones económicas de FREMAP Antonio Salas y el detective privado David Sanmartín.

Éste es el podcast completo de la intervención:


El subdirector del espacio, Óscar López, introdujo la conversación con un interesante informe, en el que, entre otros datos, recordó que, según la CEOE, cada día faltan en España un millón de personas a su puesto de trabajo. La patronal cifra las bajas injustificadas en un 20 %, porcentaje que reduce a menos del 12 % la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo.

Yo apunté que, según el reciente Informe Adecco sobre absentismo, se produce una media de 11’6 días perdidos por trabajador y año, una cifra por encima de la media europea y una de los más altas entre los países desarrollados objeto de la comparativa. La preocupación de la gente por conservar su puesto de trabajo ha hecho que en estos últimos años de crisis se haya reducido el absentismo, pero sigue estando en niveles elevados.

Pero, en la reducción del absentismo, opino que no se tiene que pensar exclusivamente en evitar conductas irregulares de los empleados: “Las causas del absentismo son muy variadas y no sólo tienen que ver con situaciones de fraude por parte de algunos trabajadores. A veces también tienen que ver con conductas atribuibles a la empresa, como climas de trabajo que provocan estrés, falta de medidas de prevención de riesgos laborales que provocan accidentes evitables, etc. Hay que poner la linterna, indudablemente, sobre aquellos trabajadores que fingen sus bajas o las prolongan artificialmente, pero sería injusto extender una sospecha generalizada”.

La periodista Nuria Ribó, colaboradora habitual del programa, subrayó “la impresión de equilibrio y de ecuanimidad” de este trabajo. Agradecí esa apreciación, porque “en España cada vez que escribes algo sobre una materia padeces la sospecha de en qué 'bando' estás, si el libro es 'a favor o en contra'”. Y en este caso hay que buscar el sentido común: “Estamos a favor de que se den las bajas que se tienen que dar y que duren lo que tienen que durar, ni más ni menos”. “Yo siempre digo –afirmé- que, por mucho que los empresarios pongan el acento en evitar que haya bajas fraudulentas o abusivas y que los sindicatos lógicamente lo pongan en defender los derechos del trabador en situación de baja, no debería haber ningún empresario tan insensato como para querer que quien no está en condiciones de trabajar esté en su puesto de trabajo, como tampoco ningún trabajador debería solidarizarse con quien, estando en condiciones de trabajar, está en su casa cobrando una prestación de todos”.

Personalmente apuesto por no vincular medidas de reducción del absentismo y crisis económica, me parece un grave error: “La lucha contra el absentismo injustificado se tiene que dar en todo momento, con independencia de coyunturas como la crisis actual. En la medida en que se intenten vincular las medidas de reducción del absentismo con medidas de recortes sociales, yo creo que nos equivocamos”. Considero que, si en tiempos de crisis, “apretamos las clavijas” indiscriminadamente, el efecto no deseado puede ser que “haya personas trabajando cuando no deben, por miedo a cogerse una baja y perder su puesto de trabajo”. En este sentido, mostré mi posición contraria a la nueva regulación del despido por absentismo introducida en la reforma laboral: “Me parece injusta, se aprovechará para casos que no tienen que ver con esta causa. Creo que no va a reducir el absentismo. Pero, si disminuye, será por miedo y no porque se corrijan los factores que lo producen”. Cree que “miedo es una palabra que habría que desterrar del vocabulario en el ámbito laboral. Deberíamos poder ejercer nuestros derechos, sin abusos, pero también sin restricciones injustificadas”.

Aposté por dar un mayor protagonismo a las Mutuas colaboradoras de la Seguridad Social, con los adecuados controles. “La vigilancia administrativa de las bajas laborales en contingencias comunes depende hoy de los médicos de atención primaria que extienden los partes de baja, confirmación y alta”. Es decir, se convierte en controlador administrativo a un profesional de confianza del paciente, cuya función debería ser curarle, no fiscalizarle. Añadí que “cuando se da la baja en atención primaria se hace a menudo en atención únicamente a lo que el trabajador refiere, porque no hay posibilidad material de realizar pruebas diagnósticas de forma rápida. Primero se da la baja y las pruebas ya se harán después”. Pienso que “las Mutuas están especializadas en Medicina del Trabajo y, a la hora de considerar una baja, lo harían no sólo en relación con el estado del enfermo, sino con el concreto puesto de trabajo de éste. Podrían controlar mejor la duración del proceso, podrían ejercer un mayor seguimiento e intervención en su recuperación, con la posibilidad de adelantar tratamientos, etc.”

Sobre el complejo asunto de las bajas psíquicas, Silvia Tarragona apuntó que, según la OMS, la depresión será en breve la principal causa de bajas laborales. Yo me referí al capítulo específico del libro, escrito por Ana Isabel Gutiérrez Salegui. Aludí a su más difícil control, pero expliqué que la autora apuesta por la detección precoz de síntomas y por la necesidad de impulsar medidas de recuperación desde otros parámetros distintos a los actuales.

En cuanto al papel de los detectives en la investigación de bajas, asunto al que también dedica atención este volumen en el capítulo escrito por el investigador privado David A. Sanmartín, dije que “no me parece adecuado extender este tipo de vigilancia sobre todos los trabajadores de baja, porque hay métodos de control menos invasivos. Pero es una herramienta muy útil en aquellos casos en los que existe una sospecha fundada de que se realizan actividades incompatibles con la situación de IT o que perjudican la recuperación”.

A preguntas de Silvia Tarragona, aludí también a las medidas preventivas que, tanto Antonio Salas como Ana Isabel Gutiérrez contemplan en sus respectivos capítulos. “La vigilancia de la salud laboral tiene que ser efectiva y a menudo la hemos convertido, como tantas cosas en España, en una cuestión de puro trámite”, aseguré.

La redactora del espacio Marta Conde resumió algunas de las aportaciones de los oyentes en las redes sociales y, a lo largo del programa, se dio paso a varias llamadas en las que se trataron cuestiones relacionadas con el papel de los médicos de atención primaria, el control de abusos empresariales, qué son las Mutuas, o la actuación de los Equipos de Valoración de Incapacidades, entre otras.