En Afectos, de RNE, hoy hablamos de agresiones sexuales

Esta noche a las doce, es decir, a las cero horas del martes 9 de agosto, tengo mi segunda y última intervención de este verano como colaborador del programa Afectos, de Radio Nacional, dirigido por Silvia Tarragona y que durante este período estival está a cargo de Daniel Ampuero. 

Parece que el verano es tiempo de descanso, de fiesta, de ocio y que se presta a los temas ligeros... Pero imaginen que un periódico local comienza así una crónica tras celebrarse las fiestas del municipio: "Los casos de violación ya forman parte del balance festivo. Por segundo año consecutivo, se repiten las agresiones, generándose gran alarma social. Cinco denuncias por violación han llegado a la prensa y los colectivos de mujeres temen que los casos sean más". Sí, han leido bien: cinco violaciones narradas con la consideración de balance festivo.  

El programa de la radio pública se atreve a poner sobre la mesa, para reflexión y debate, un tema duro y complicado: las agresiones sexuales.

Además de mis opiniones como colaborador, de la llamada telefónica a una persona experta y del habitual informe elaborado por la redacción, el espacio contará, como siempre, con la participación activa de sus oyentes, a través del muro de Facebook (si falla éste, entonces en la página provisional del programa), de los correos electrónicos a afectos@rtve.es y de las llamadas telefónicas al 900 137 137.

Cien años de la abuela Elisa (II). La celebración


“Normal, qué quieres, tenía ciento tres años…”, le decían a mi amigo Petón cuando murió Pepín Bello, sobre el que había escrito un magnífico libro. “No sabéis cuánta luz se nos va”, respondía él.

El domingo 8 de mayo nos dijo adiós la abuela Elisa. Me ha costado mucho retomar lo que empecé a publicar en abril sobre su centenario pero, al final, he decidido que lo seguiré escribiendo.

Tendrá un capítulo más, un epílogo no previsto por nosotros tan inmediato, aunque tal vez sí por ella. Y es que, posiblemente, nada es casualidad, y esta muerte serena y conmovedora, después de cumplir un siglo y celebrarlo como a ella le gustaba, reuniendo a toda la familia, no es un hecho que haya que contemplar aislado, sino que obedece a un proceso. Un proceso que, tal y como yo lo veo ahora, comenzó cuando murió el año pasado su hija Ángela y, por vez primera, sostuvo que había cosas que a ella ya no le tocaba tener que vivir. Su rito de despedida ante aquella pérdida no fue soportar la paliza emocional del velatorio y del entierro, pero tampoco permanecer al margen: consistió en querer ver a sus nietas en casa, charlar con ellas, hacerles algunas preguntas, compartir el dolor, darles y recibir cariño y asegurarse de que la ausencia de un eslabón no rompería la cadena... Pero ahora tengo la sensación de que, desde ese día, ya empezó a vivir el tiempo que restaba más para nosotros que para ella. En este último año, vinieron dos nuevos bisnietos, Carmen y Álvaro, que contribuyeron a alimentar la ilusión y la fuerza necesaria hasta llegar al centenario. Luego, conversaciones y actitudes que ahora cobran mayor sentido y tantos y tantos gestos imborrables, hasta partir definitivamente apenas unas semanas más tarde.

Pero la despedida la publicaré más adelante... Volvamos donde lo dejamos: la abuela que cumplía cien años y, como siempre, quería reunirnos a todos, invitarnos a comer y pasar juntos un día especial.

La primera anécdota de la jornada fue la tarta. Quién nos iba a decir a nosotros que ese domingo había en Ávila dos personas que cumplían cien años y se llamaban Elisa. Ya es casualidad nacer el mismo día, del mismo mes, del mismo año, llegar a centenarias, vivir en la misma pequeña ciudad y tener el mismo nombre. El pastelero se equivocó y, si no nos hubiera avisado el del restaurante, hubiera salido una tarta con la foto de otra señora sobre chocolate… Por fortuna se descubrió el pastel –nunca mejor dicho- y pudimos solucionarlo, primero entre gestos de incredulidad y luego entre risas.

El local, especialmente decorado para la ocasión por algunas nietas. Todos los presentes –cuatro generaciones- con insignias de los cien años y marcapáginas artesanales de recuerdo, que preparó mi tía Marisol.

La comida, como siempre, chapeau. Los primeros años íbamos cambiando de restaurante, pero al final San Nicolás, un pequeño establecimiento de raciones del viejo barrio de la abuela, se convirtió en el sitio fijo donde ella nos invitaba cada año. Nos tratan de fábula, comemos estupendamente y tenemos un reservado en la parte de abajo del local para estar a nuestro aire.

Tras la comida, la superabuela apagó la tarta de sus cien años, teniendo al lado a sus más pequeños bisnietos. Todo el tiempo está relajada, charlando, divertida con las ocurrencias de todos, pero cuando hay que apagar las velas siempre es el momento en el que más emocionada se le nota.

Muchas fotos: con las hijas, con los nietos, con los bisnietos, con cada sector familiar… todas las combinaciones posibles.

En la sobremesa, una sorpresa grata: respetando que la comida era una celebración íntima, llega al final, a tomar un café con nosotros, Jesús Caro, el alcalde de la localidad natal de mi abuela. Ha querido tener el gesto de venir en persona a felicitarla y le trae un libro de la historia de Pajares de Adaja y un precioso ramo de flores. Distendidamente, charlan sobre la gente del pequeño pueblo, comparten recuerdos y comentan algunos lazos familiares. La carta del consistorio decía: “Estimada Elisa: en nombre del Excelentísimo Ayuntamiento de Pajares de Adaja y como Alcalde de la localidad, le hago llegar a usted nuestros más cordiales saludos y felicitaciones por la celebración de su centenario. Queremos extender este afectuoso saludo a toda su familia que la rodea en un día tan especial como es la celebración de 100 años de vida. Creemos que el nacimiento de nuestros vecinos en una festividad a la que tenemos que sumarnos y más cuando se alcanza el siglo. Un siglo lleno de experiencias, alegrías y buenos momentos que han estado enmarcados en los parajes inconfundibles de nuestra tierra. Es muy grato para nosotros poder compartir con usted, Elisa, este momento privado del que nos permite ser partícipes. Esperando verla pronto por Pajares de Adaja, le enviamos un afectuoso abrazo desde el consistorio de su pueblo que siempre la recuerda con cariño. Atentamente, Jesús Caro Adanero, alcalde de Pajares de Adaja”.

Luego, a la salida, nos hacemos todos, como cada año, la fotografía de familia. Mi abuela espera a que vayamos saliendo y nos coloquemos, sentada pensativa en un banco del parquecito. Yo estoy por detrás y le escucho como se dice en voz alta a sí misma: “cien años…”.

Ya en su casa, leemos otro afectuoso mensaje: el que le ha hecho llegar Ángel Acebes, entonces diputado por Ávila, también natural de Pajares, y cuya familia siempre ha mantenido amistad con mi abuela: “Querida Elisa: he sabido que este domingo cumples cien maravillosos años y quiero enviarte en mi nombre y en el de toda mi familia, que tanto te aprecia, nuestra sincera felicitación y desearte que sigas dando a todos el gran ejemplo de fortaleza que has dado durante toda tu vida. No resulta fácil ganarse el afecto y el respeto de los que nos rodean y tú lo has conseguido sobradamente. Con todo mi cariño y amistad, feliz cumpleaños. Ángel Acebes”.

Y no podía faltar, entre esas felicitaciones, la carta del Ayuntamiento de Ávila, ciudad de la que es vecina desde hace tanto tiempo: “Querida doña Elisa: es un gran honor para mí felicitar en su centenario a una abulense que ha sido testigo directo de cómo la sociedad ha evolucionado en el transcurso de los últimos cien años. Espero y deseo que siga cumpliendo muchos más años y que lo haga en las mismas condiciones físicas y psíquicas con que se encuentra actualmente, porque le he de confesar que me han dicho que se encuentra usted de salud como si fuera una chavala. Un fuerte abrazo y muchísimas felicidades. Miguel Ángel García Nieto, alcalde de Ávila”.

Después, un momento que llevábamos mucho tiempo preparando laboriosamente. A algunos nietos se nos había ocurrido grabar una conversación con mi abuela donde nos contara cosas de su vida. Es un testimonio ya imborrable, que nos preparó con mucha profesionalidad y con auténtico mimo la empresa Regalavideo. De esa larga entrevista, proyectamos ese día un pequeño audiovisual de quince minutos, con algunos fragmentos donde nos habla de su infancia, de su juventud, de su matrimonio, de su familia, de los episodios históricos que ha vivido, de los avances sociales… y que termina con nuestras felicitaciones a ella. Lo tuvimos que poner dos veces. Anécdotas y sonrisas, mezcladas con emociones.


Entre riquísimo hornazo, rosquillas caseras y divertida conversación va terminando un día muy especial. Algunos se quedan en Ávila, pero otros muchos tenemos que ir regresando a Madrid. Este año nos marchamos antes, porque es domingo y al día siguiente hay que trabajar. Normalmente celebrábamos el cumpleaños el sábado más cercano, pero esta vez hemos hecho coincidir la reunión familiar con el día exacto del centenario.

- ¿Qué tal, abuela? – le pregunta cariñosamente una de las nietas que más complicidad tiene con ella y que ha pasado un año duro.
- ¿Tú estás bien?- le responde enseguida a la gallega.
- Yo sí...
- Pues si tú estás bien, entonces yo también.

(Fotografías del cumpleaños: Marisol Nieto)

En Radio Nacional, hoy hablamos de la Justicia en España

Como ya les conté hace algunos días en otra entrada, voy a colaborar este verano en un par de emisiones de Afectos, el programa de actualidad social y temas de interés humano que emite cada medianoche RNE. Y les prometí que les iría avisando de los asuntos que abordásemos.

Pues bien, esta noche hablamos de algo que sufrimos cada día los que nos dedicamos profesionalmente al Derecho, pero que, sin duda alguna, también afecta de forma muy importante al conjunto de los ciudadanos: la situación de la Justicia en nuestro país.

Para ir abriendo boca, les dejo, como simple aperitivo, esta citación que me llegó hace algunas semanas, a ver qué les parece a ustedes.



Sí, sí, han leído bien: 2014. Y menos mal que por fortuna, es el procedimiento que denominan abreviado.

El espacio radiofónico, presentado por Daniel Ampuero, comienza a las doce de la noche (es decir, cero horas del miércoles 3 de agosto). Además de incluir en este caso mis opiniones, se ilustra habitualmente con un informe elaborado por la redacción y, lo que es mucho más importante, cuenta con la participación de sus oyentes a través del muro de Facebook, de los correos electrónicos a afectos@rtve.es y de las llamadas telefónicas al 900 137 137. ¿Se animan a opinar?

De bingueras clandestinas y señoras que se marean

Las redacciones de los medios informativos en verano dan mucho juego. Mezclen en la coctelera la escasez de noticias importantes y la presencia de personas en prácticas -sustituyendo a los empleados que están de vacaciones- y el resultado puede ser parecido a los ejemplos que aquí reseño.

En junio, la Policía, en el marco de lo que se denominó Operación Persiana, desmontó un bingo ilegal en Palma de Mallorca.

Estábamos hojeando la edición impresa de El Mundo cuando A. me leyó -con su mejor entonación de suspense- los pormenores con que la nota de prensa de la agencia Efe, reproducida por varios medios, contaba la eficaz intervención de las fuerzas de seguridad contra estas treinta y dos mujeres que participaban en las partidas clandestinas.

En primer lugar, estremecía la descripción del lugar de los hechos: una casa “con sus habitaciones completas, un comedor, un baño, un aseo situado en la planta primera y utilizado por las jugadoras, una cocina equipada…”.

No menos espeluznante era la relación de conductas imputadas: “Se les sorprendió realizando los actos correspondientes al juego del bingo: venta de cartones, seguimiento de la extracción de las bolas y su tachado de los números en el cartón correspondiente, el funcionamiento, tanto automático como manual, del mecanismo de extracción de bolas, el abono de los premios de la línea y del bingo”. Qué cuerpo se le queda a uno, ¿eh?

No me había yo repuesto aún de un suceso como éste, cuando El Norte de Castilla se convirtió en protagonista de Twitter con el notición titulado Una mujer sufre un mareo en su domicilio.

No podía uno sustraerse a seguir leyendo: “Una mujer avisó el martes a los servicios de emergencia para que comprobasen que su hermana se encontraba bien, ya que no contestaba a las reiteradas llamadas que le hacía a su domicilio”. Ay, qué angustia. ¿Cuál sería el desenlace?

Menos mal: final feliz. “La misma alertante llamó luego a emergencias poco después para avisar de que su hermana había sufrido un mareo sin importancia y que ya estaba recuperada”.

Las reacciones de los lectores no se hicieron esperar: “Pero no nos dejen así –clamaba uno, ansioso por conocer detalles-, dígannos al menos si le dieron un vaso de agua”. Otro comentarista exigía portada para la noticia de la que él mismo había sido protagonista en esa jornada: “Esta mañana he llevé dos bocadillos al trabajo pero luego no tuve mucha hambre y sólo me comí uno”. Algunos se preocupaban por el posible impacto de la noticia en la prima de riesgo española.

Enseguida surgieron las iniciativas de apoyo en las redes sociales: en Facebook no faltó el inevitable grupo Señoras de Palencia que se marean. “Todos somos la señora de Palencia”, proclamaban algunos ciudadanos ante tales sucesos, pidiendo la solidaridad de los demócratas y la adopción de medidas para que nunca más nadie tenga que sufrir un mareo en su domicilio.

Lo peor es que El Norte de Castilla, que había conseguido ser trending topic en Twitter y tenía una de las noticias digitales más leídas de su historia, en vez de reírse un poco de sí mismo, que es siempre muy sano, debió de tener a la pobre becaria castigada borrando comentarios toda la tarde y así se perdieron grandiosas aportaciones del ingenio español.

La próxima semana, en Afectos, de RNE

Ya habrán visto que en uno de las columnas laterales de este blog bromeo sobre mi “vocación” personal de tertuliano, de mi disposición a hablar sobre cualquier cosa sin saber realmente mucho de nada... Pues resulta que, durante las dos primeras semanas de agosto, voy a volver a ejercer como tal.

Semejante imprudencia, la de llamarme como colaborador, la ha cometido Radio Nacional, que ha concertado mi participación en dos emisiones de Afectos, el programa radiofónico dirigido y presentado por Silvia Tarragona y que durante estas vacaciones estivales conduce Daniel Ampuero.

Da la casualidad de que yo ya era oyente asiduo de este espacio, que conjuga actualidad y cultura, interés y amenidad, y que, durante la temporada ordinaria, ha contado con colaboradores de una talla muy destacable: la madrugada del lunes al martes participaban la periodista Nuria Ribó y el novelista y poeta Benjamín Prado; los miércoles era el turno de la también escritora y periodista Empar Moliner y del conocidísimo escritor Luis Antonio de Villena; los jueves, los colaboradores de Afectos han venido siendo la periodista Nuria Guitart y un polifacético e interesante Bernat Dédeu, filósofo, músico, colaborador periodístico…; a las cero horas de los jueves comenzaba la última emisión semanal, con otra periodista especializada en Internacional, a la que sigo con interés, Olga Rodríguez, y con el poeta y columnista de El Mundo Antonio Lucas.

Este verano, han estado aún Nuria Guitart, Antonio Lucas, Olga Rodríguez, Empar Moliner… y nos incorporamos en agosto el veterano periodista Pedro Calvo Hernando, el conocido comentarista del corazón y poeta Ángel Antonio Herrera… y un servidor, entre otros.

Ya comprenderán, pues, que no pretendo compararme, ni de lejos, con semejante plantel de ilustres colaboradores, sino todo lo contrario: subrayar la responsabilidad que implica esta grata invitación de RNE. Y la ilusión y el honor que supone la experiencia de pasar de este lado del receptor a estar frente al micrófono en un programa que, además, me gusta y recomiendo.

Las emisiones en las que intervendré serán la del martes 2 de agosto (madrugada del miércoles en realidad) y la del lunes 8 (madrugada del martes).

Afectos se emite en Radio Nacional a las doce de la noche. Puede sintonizarse en el receptor a través de la frecuencia que corresponda a su área territorial  o bien escucharse directamente por internet en el reproductor digital de la web de RNE

Además, los propios oyentes tienen la opción de participar activamente en el programa dejando sus comentarios en el muro del Grupo de Facebook o en @AFECTOS en Twitter, enviando correos a afectos@rtve.es o llamando al teléfono 900 137 137. Ya avisaré un poco antes del tema que trataremos cada uno de los días, por si se animan.

Si les apetece y no están durmiendo, me encantará encontrarles en ese diálogo que mantendremos por la noche en Afectos, en la radio pública.

Sin embargo estoy aquí, resucitando

Definitivamente, no ha sido un año fácil, aunque sería injusto no recordar también tantas cosas buenas. Mi cuerpo y mi cabeza se empeñaron con razón en que frenara y que cambiara, y en eso estoy aún. Más allá de algunas medicinas, lo que necesitaba de verdad era una transición personal y profesional que se está haciendo eterna y muy trabajosa. En medio de todo, varios adioses dolorosos. Y también un nacimiento muy feliz. Empecé 2011 con la persona con la que quería empezarlo y en la ciudad del mundo que elegí, ¿qué mejor forma? Y en aquellos meses comprobé cómo todo lo que te preocupa puede pasar de pronto a un segundo plano ante lo que te importa de verdad. Y sigo teniendo -siempre, siempre- el impagable privilegio de contar con mi familia y con unos amigos que son un lujo.

Equivocándome y aprendiendo, cansándome y respirando hondo, tropezando y levantándome, sigo caminando.

Hoy es mi cumpleaños. Así que lo celebro con los versos de mi admirada María Elena Walsh (¿cómo es posible que no me enterase de su muerte en enero?) y la voz de la inolvidable Mercedes Sosa (que hoy también hubiera cumplido años), acompañada esta vez por Leon Gieco y Víctor Heredia.