Apoyo a la Protectora de Animales de Cáceres para que siga gestionando la perrera municipal

La Protectora de Animales de Cáceres, de la que es socia una amiga mía, venía haciéndose cargo, desde hace doce años, de la Perrera Municipal de esa ciudad. Su trabajo al frente de la misma ha sido ejemplar, porque implantó un modelo de gestión que nada tiene que ver con el que, por desgracia, es usual aún en no pocas perreras: limitarse a dar un plazo para reclamar al animal abandonado y, transcurrido el mismo, sacrificarlo.

La asociación ha logrado entregar en adopción en este tiempo a casi 5.000 animales, relegando la eutanasia a casos muy excepcionales. Consiguió que el servicio de recogida de ejemplares abandonados y la posterior atención y cuidado de los mismos funcionara los 365 días del año. Convirtió la perrera en un lugar limpio y presentable, donde los animales eran tratados no sólo con dignidad, sino con el cariño de decenas de voluntarios. Los centros educativos visitaban las instalaciones y muchas personas colaboraban en sacar a pasear a los perros, en lugar de mantenerles encerrados de forma permanente.

Este año la Protectora ha atravesado serias dificultades a causa de la deuda que el Ayuntamiento cacereño mantenía con la misma. Aun así, siguió prestando el servicio, haciéndose cargo de todos los gastos que conlleva, pero obviamente las cuotas de los socios no pueden cubrir indefinidamente el compromiso económico que el consistorio asumió en su día.

De esta forma, la asociación se vio obligada a denunciar el convenio suscrito con el Ayuntamiento, para que no se produjera su prórroga automática, ante la imposibilidad de seguir manteniendo a sus exclusivas expensas este servicio. Se trataba de dar un toque de atención para que la administración local de Cáceres cumpliera su parte del acuerdo. Y también de dar una oportunidad a la renegociación de condiciones si se consideraba conveniente.

Pero el equipo de gobierno municipal, en lugar de atender su obligación de pago o de negociar un nuevo convenio con la Protectora, reaccionó con lo que a mí me parece una rabieta y adoptó una postura autosuficiente. Parecía querer demostrar que no necesitaba a esa asociación que había osado reclamarle sencillamente que cumpliera su compromiso.

La Protectora tuvo que conocer por una noticia en los medios informativos que el Ayuntamiento había acordado prescindir de su gestión en la Perrera. Las autoridades cacereñas anunciaron que la misma se iba a asignar para el próximo año a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura.

Enseguida surgieron las dudas de que ese centro educativo pudiera dar cobertura completa al servicio que venía manteniéndose en la Perrera y, en efecto, ante la reacción popular y el interés mediático, el Decano aclaró, en declaraciones a los medios locales, que la Facultad sólo podía comprometerse a prestar asistencia clínica, pero ninguna otra atención.

Es decir que, a fecha de hoy, se mantiene la incertidumbre de qué pasará con la gestión de la Perrera, con la recogida de animales abandonados y con el cuidado de los que están actualmente en la misma. El Ayuntamiento sigue sin dar su brazo a torcer.


En apenas unos días, más de 8.000 firmas han apoyado que la Asociacion Cacereña para la Proteccion y Defensa de los Animales vuelva a gestionar el servicio y para el día 31 está convocada una concentración en la Plaza Mayor de Cáceres con el mismo objetivo.

Han sido numerosísimas las muestras de adhesión y apoyo que ha recibido la Protectora en estos días. Por elegir sólo una, quiero destacar un testimonio que me impresionó: el de María Luisa, una persona con fibromialgia. Dice que llegó a tocar fondo y a cuestionarse todo, a no querer vivir. Y cuenta la suerte que supuso conocer la Protectora de Animales de Cáceres: “Me está cambiando la vida (…). Voy casi cada día a pasear a los perritos que gente sin corazón ni conciencia deja un buen día maltrechos o abandonados (…). Por primera vez en mucho tiempo tengo ilusión por la vida, por levantarme temprano, por caminar hasta allí y darle movimientos a mis atrofiados músculos, por primera vez en muchos años me siento en el lugar adecuado en el momento preciso, para ser de utilidad. Mi gran sorpresa es el cambio que voy experimentando: tengo ilusión por las mañanas, camino largos recorridos, cuando antes me pasaba las semanas metida en una cama y el camino más largo que hacía era de la habitación a la cocina, estoy perdiendo peso de forma natural, combatiendo la obesidad y los problemas de salud que también se derivaban de ahí, mis músculos están tonificándose, tengo sensibilidad en las manos, ya que antes se me caían las cosas, estoy superando las soledad que me sumía en una gran depresión, problemas emocionales (…) Y éste es sólo mi caso, imagino que habrá más. Y todo esto con sólo pasear a perritos y ayudar a sociabilizarlos para una mejor adopción después. Qué sencillas pueden ser a veces las soluciones. Un día estaban dado las gracias al personal de la Protectora, en primer lugar por la paciencia que tienen con la puerta de entrada, que es un sin descanso, sonando a todas horas, y ellos con una sonrisa breve porque la velocidad a la que trabajan es tremenda - ¡jamás vi trabajar sin descanso como lo hacen ellos y con pasión!-, cuando me dijeron, entre labores, que probablemente sólo estuvieran hasta primero de año (...). quedé que me costó tragar saliva”. Esta voluntaria hace un llamamiento a la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado: “Tú puedes evitarlo. No sólo son perros que no conoces, somos seres humanos que estamos detrás, con nuestro trabajo de superación día a día, unos de una forma y otros de otra. Por favor, no LOS dejes en desamparo, no NOS dejes en desamparo. Gracias a los perritos de la Protectora de Cáceres. Gracias a la Protectora por permitirme entrar a cualquier hora en sus instalaciones sin condicionamientos y siempre con una sonrisa y un agradecimiento. Las gracias las tengo que dar yo por no haber sacrificado a esos perritos que han influido tan positivamente en mi salud”.

Sería conveniente que se impusiera la sensatez: que el equipo de gobierno municipal de Cáceres recuperase el diálogo con la Protectora, que sentaran las bases de un nuevo convenio y se mantuviera un modelo de gestión verdaderamente digno de aplauso, por no limitarse a buscar la eficacia sino también trabajar desde la ética. Los animales no tienen la culpa de esta situación, ni deben padecer las consecuencias de tiras y aflojas económicos o de pulsos políticos.

A quienes deseen apoyar que la Protectora de Animales de Cáceres continúe con su labor al frente de la perrera municipal, les animo a firmar aquí.

Más información:
- Diario Hoy, 21.12.11
(Fotografías propiedad de la Protectora de Animales de Cáceres, de perros abandonados y recogidos por esta asociación: el podenco es Gabi y el dálmata es Pilo. Hay fotografías de más animales para adopción aquí).

¿Nos vemos el jueves en una iniciativa solidaria?


Este jueves día 24 de noviembre intervendré, junto con otros compañeros/as, en el acto de presentación de la asociación Solidaridad Hispano-Argentina.

Creo que mucha gente tiene aquí la idea de que la República Argentina no es un país pobre. Y están totalmente en lo cierto. Con lo que produce, podría alimentarse sin duda a muchas más personas de las que lo habitan. Pero sí es un país con gente empobrecida, un país con enormes desigualdades sociales. 

Hace algún tiempo, un grupo de amigos que habíamos viajado a Argentina en distintos momentos, poníamos en común nuestras vivencias, sobre todo en lo que se refiere a esa otra cara de la realidad, la que no conocen los turistas. Cada uno de nosotros había visitado, a través de contactos con voluntarios y activistas de allí, un barrio marginal diferente y los tres habíamos visto lo mismo: miles de personas habitando infravivivendas construidas sobre asentamientos ilegales, población desempleada, sin servicios elementales, y niños con desnutrición, con el horizonte de acabar atrapados en las redes de la droga (el paco), de la desescolarizacion, del trabajo infantil o de  la delincuencia. Los tres habíamos regresado impactados por aquella experiencia.

Según un informe de la CEPAL y Unicef, tres de cada diez niños argentinos viven en la pobreza. Y, de ellos, uno en situación de pobreza extrema.Que en un país como Argentina, que podría ser la despensa del mundo, haya niños que mueren de hambre, es una trágica paradoja y una auténtica vergüenza.

Pero también habíamos conocido algo positivo en aquellos lugares: voluntarios de asociaciones, grupos alternativos, sindicatos, confesiones religiosas, particulares, etc., que ponían todo su esfuerzo y dedicación personal en desarrollar y mantener, en aquellos lugares llenos de miseria, iniciativas esperanzadoras: comedores comunitarios para niños, cooperativas de trabajo, proyectos formativos...

Los tres decidimos desde ese momento tener algo más en común: no quedarnos de brazos cruzados. Y de esa voluntad, y unidos a otras personas que se han ido sumando a ese impulso, ha nacido esta modesta asociación. 

El jueves, en el Bar Restaurante argentino Zaravencia, de Madrid, calle Fernán González núm. 37, a partir de las 19 horas, os lo contamos, en el acto de presentación pública de esta iniciativa de cooperación. 

Me encantaría que os animarais y que nos viéramos por allí. Os esperamos.

Nueva edición del libro Nóminas 2011 adaptada a las reformas laborales

FC Editorial ha publicado una reedición puesta al día del manual Nóminas, Seguridad Social y Contratación Laboral 2011, del que soy autor.

A la espera de que las previsibles reformas urgentes que ponga en marcha el nuevo gobierno nos permitan preparar y publicar la edición 2012 de esta obra, ha salido a la venta provisionalmente esta versión, adaptada a las novedades introducidas en esta materia, principalmente por el Real Decreto-Ley 10/2011 de Medidas Urgentes de Promoción de Empleo.

Puedo

"No he fracasado. He encontrado diez mil fórmulas que no funcionan".
-Benjamin Franklin-

Tomo carrera, hago un esfuerzo, salto un gran obstáculo y, antes de que pueda mostrarme satisfecho, me topo con otro que ni siquiera veía. 

Miro mi agenda y me siento como en un parchís: en esta casilla me puede comer la angustia, en esta otra hoy estoy seguro. 

Reinventarse es un proceso difícil, pero apasionante. 

Lo malo es cuando la puerta del pasado no cierra bien del todo. 

Los únicos asideros vitales firmes no son cosas, ni trabajos, ni actividades...: tienen siempre nombre. 

Entre medias, abrazos claros y abrazos borrosos. Y el regalo de unos ojillos azules y traviesos, que gatean hacia ti con una sonrisa y que son la vida misma. 

Hay buenas noticias que tardan en llegar, pero por fortuna siempre están por delante. Hay malas noticias que no acaban de irse, pero por fortuna van quedando atrás. 

Al fin, cuando llega la noche, toca descansar escuchando la lluvia. A la mañana siguiente, levantarse y repetir como un mantra: puedo.

Nosotros, todos los demás


Ustedes y yo, para defender aquello en lo que creemos, aquello a lo que aspiramos, hemos votado, hemos opinado, hemos escrito o hablado, tal vez hemos hecho huelga, o nos hemos manifestado... Siempre hemos utilizado como única arma la palabra. A menudo los políticos nos han ignorado y lo seguirán haciendo. Es probable que no consigamos nunca muchos de nuestros sueños. Pero no hemos convertido en una pesadilla la vida de nadie.

Ustedes y yo no hemos pegado un tiro en la nuca a un chaval de veintitantos años por pensar diferente a nosotros, por haber sido elegido por su pueblo para representarle. Ustedes y yo no hemos enterrado vivo durante meses a nadie en un zulo. Ustedes y yo no hemos puesto ninguna bomba debajo de un coche, ni en unos grandes almacenes, ni en un aeropuerto. No hemos amputado piernas ni brazos. No hemos chantajeado ni amenazado a empresas o a familias. Porque sabemos que no todo vale, porque hay principios elementales que siempre tuvimos claros.

Ustedes y yo no nos sentaremos dentro de unos meses en el parlamento tras haber ganado notoriedad sembrando durante años el miedo y el odio. 

Ustedes y yo no seremos hoy portada de ningún medio informativo. Ustedes y yo ayer no emitimos ningún comunicado diciendo que vamos a dejar de matar. Porque nunca hemos matado a nadie y no lo haremos.

Ustedes y yo no hemos exigido que los gobiernos de dos países se sienten a negociar con nosotros. Ustedes y yo ayer no enaltecíamos a asesinos ni a delincuentes encarcelados, porque en ese momento estábamos acordándonos de las víctimas, de todas y cada una de esas personas cuya muerte nos dolió, las que nos empujaron a salir a la calle a exigir su libertad, ésas a las que nadie podrá devolver la vida del ser querido, o los días de cautiverio sufridos, o la integridad física perdida, a las que nadie podrá quitar el dolor, las secuelas, las heridas del cuerpo y del alma. Estábamos pensando en los millares de personas para las que el nauseabundo comunicado de unos miserables llega ya irremediablemente tarde.

Lo siento, pero no me uno a la fiesta. No voy a dar las gracias a ningún verdugo por perdonarnos la vida.

Nuevo libro: La empresa ante las bajas por incapacidad temporal

FC Editorial acaba de publicar un nuevo libro de gestión empresarial bajo el título La empresa ante las bajas por incapacidad temporal

Posiblemente sea "mi" mejor libro, precisamente porque no es mío, es decir, no soy su único autor, sino que he tenido en esta ocasión la oportunidad y la suerte de coordinar a un extraordinario grupo de expertos en la materia, y creo que el resultado ha sido por ello un completo, práctico y recomendable manual. 

Cuando un trabajador contrae una enfermedad o sufre un accidente que le impide desarrollar su actividad, está protegido en nuestra legislación por una suspensión de su contrato, durante la cual percibirá una prestación, a cargo en parte de la empresa y mayoritariamente del sistema de Seguridad Social. 

Pero esta elemental figura de protección social comporta para las empresas una carga de obligaciones que deben conocer y cumplir. Por otro lado, como es lógico, las situaciones de IT de los trabajadores inciden en la organización de la actividad empresarial y, en función de los índices que lleguen a alcanzar, pueden afectar a la productividad. De ahí el interés que despierta esta materia, un interés al que hemos pretendido dar respuesta con la redacción y publicación de este libro con enfoque multidisciplinar.

M. Paz Martín López, abogada laboralista en Barcelona y compañera de docencia en la UOC, ha sido la encargada de abordar, en un lenguaje comprensible para el lector, la normativa relacionada con La Gestión de la IT, explicando en qué consiste la contingencia, como se articula la prestación y cuáles son sus características, qué obligaciones tienen empresa y trabajador al respecto, etc., y de resolver las dudas más frecuentes que suelen suscitarse en estos procesos.

A mí (bueno, qué diablos, me voy a poner también mis negritas y enlace profesional como al resto de autores: Carlos Javier Galán Gutiérrez) me ha correspondido ocuparme de la Problemática jurídica de la IT, cómo afecta esa situación de baja a la relación laboral individual. Es frecuente que trabajadores y empresarios se cuestionen qué pasa cuando un empleado cae de baja durante el período de prueba, qué hay que hacer cuando la IT coincide con las vacaciones programadas o si se puede extinguir el contrato estando de baja, entre otras muchas dudas. A este tipo de cuestiones prácticas he intentado dar una respuesta, desde la ley y la jurisprudencia, en el capítulo que me ha correspondido. 

David A. Sanmartín Olivier, detective privado en el Grupo Has, es autor de la parte dedicada a la Investigación de bajas fraudulentas. Hay ocasiones en que una empresa puede tener la sospecha de que está ante una baja fingida, o bien de que el afectado está realizando actividades incompatibles con la IT o que perjudican a su recuperación. El capítulo analiza los posibles mecanismos de investigación en estos casos, así como su consideración legal y jurisprudencial. 

Hemos dedicado un apartado específico a Las bajas psiquiátricas (estrés, ansiedad, depresión...) puesto que constituyen la segunda causa de incapacidad temporal en términos absolutos y la primera en bajas de larga duración, sin olvidar las particularidades de su génesis y la mayor dificultad objetiva para su control. Recuerden un reciente episodio: el primer estado de alarma declarado en democracia se debió a una ausencia masiva y coincidente de controladores aéreos de sus puestos de trabajo alegando motivos psíquicos; afortunadamente, se trata de un caso muy excepcional, pero me parece tremendamente ilustrativo de la complejidad del problema. La psicóloga Ana Isabel Gutiérrez Salegui nos ofrece en su trabajo un detallado e interesante análisis sobre diagnósticos y síntomas asociados, y sobre las causas más frecuentes de estrés laboral, e indica cuáles son las medidas de prevención y de control recomendables.

Cierra la obra el capítulo Medidas para disminuir las bajas por IT, en el que Antonio Salas Baena, abogado y Director de Prestaciones de Fremap, la primera Mutua del país en volumen, apunta algunas de las principales recomendaciones prácticas en orden a la prevención y reducción de las bajas en las empresas. 

Hemos pretendido no dar a este libro un tono doctrinal o dirigido al experto, sino redactar un manual con un enfoque eminentemente divulgativo y práctico, que proporcione información en términos asequibles a los responsables empresariales de las áreas de recursos humanos y administración de personal. 

Como afirmo en la introducción, confiamos en haber conseguido ese objetivo de ofrecer, con los conocimientos y experiencias recogidos en sus páginas, una herramienta que, sobre todo, resulte útil.

La empresa ante las bajas por incapacidad temporal se podrá adquirir, en breve, en las principales librerías del país, además de existir la posibilidad de formular el pedido directamente contactando con el teléfono 91 564 95 36 o con editorial@fundacionconfemetal.es.

En RNE, 09.08.11: En el ámbito de la libertad sexual, no quiere decir no

Mi segunda y última participación concertada como colaborador de la temporada estival de Afectos en RNE tuvo lugar el pasado 9 de agosto, en el programa dedicado a las agresiones sexuales.

Éste es el audio íntegro del espacio:


Daniel Ampuero planteó en esta ocasión un tema duro y complicado, a partir de las informaciones periodísticas sobre reiteradas denuncias de violaciones coincidentes con las fiestas veraniegas de algunas localidades.

Como introducción, expliqué -desde un punto de vista técnico-jurídico, aunque intentando que fuera en términos comprensibles- las figuras delictivas de la agresión sexual genérica, la violación y el abuso.

Comenté que es frecuente que la víctima de estos delitos se autoculpabilice y que tenga miedo a contarlo o denunciarlo, y aproveché para recordar un principio elemental: “No hay nada que justifique la actuación de un agresor sexual, ni la conducta de la agredida, ni la forma de vestir, ni si ha bebido o no, ni su estilo de vida…, absolutamente nada”. “Todos los hombres –añadí- bromeamos sobre lo difícil que es entender a las mujeres, pero en esto no cabe frivolizar, no hay otra interpretación posible: cuando una mujer, en el terreno de la libertad sexual, dice 'no', quiere decir 'no'.” Y, además, haya sido cual haya sido su comportamiento previo, “lo puede decir en cualquier momento”.

El informe de la redactora Laura Zafra nos dio a conocer que el Instituto de la Mujer ofrece cifras cercanas a las siete mil agresiones denunciadas anualmente. Entre víctimas menores, la realidad es espeluznante: se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños sufre abusos, generalmente procedentes del entorno de personas cercanas.

La invitada en esta ocasión fue Tina Alarcón, del Centro de Atención a las Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS), que nos ilustró, desde su amplia experiencia y conocimiento al frente de esta asociación, con unas detalladas consideraciones sobre esta compleja temática.

En el programa dialogamos sobre cuestiones muy diversas: la formación para la prevención, la imperiosa necesidad de que se denuncien estos hechos, el desarrollo del proceso judicial, la adecuada atención a las víctimas, etc.

Respecto a la denuncia de la agredida, personalmente insistí en que "es un acto de justicia individual consigo misma", pero es también "un acto de solidaridad, pues en caso contrario estamos dejando suelto a un agresor sexual".
 

La limitación del tiempo nos impidió abordar otros muchos aspectos, tales como los perfiles de los autores (los abusos en el ámbito familiar o próximo a las víctimas, la violación por un recién conocido, o la agresión por asalto de un desconocido que normalmente es violador múltiple), el tratamiento punitivo, las posibilidades de reinserción de los agresores...

Me correspondió, como colaborador, elegir la canción que ilustrase el tema del día. Sugerí que durante el espacio escuchásemos Caperucita de Ismael Serrano, como así fue, pero preferí terminar con un mensaje positivo: “La mujer que ha sufrido una agresión sexual puede volver a llevar una vida normal. He elegido esta canción de Deluxe, que se llama 'Reconstrucción'. Se la dedicamos a todas las víctimas de agresiones sexuales con mucho ánimo y con un abrazo muy de verdad”.

(Fotografía: Rebeca Amieva).

En RNE, 03.08.11: El funcionamiento de la Justicia, lento y obsoleto

Como anuncié en su momento en este blog, el pasado 3 de agosto inicié mis colaboraciones de verano con el espacio nocturno Afectos, de Radio Nacional, presentado por Daniel Ampuero. En esa primera ocasión, el tema propuesto me incumbía muy directamente por mi profesión de abogado, pero creo que tenía, además, indudable trascendencia para el conjunto de la ciudadanía: el funcionamiento de la Justicia en España. 

Para quienes no pudieron escucharlo y tengan interés en ello, éste es el podcast íntegro del programa:


De esta primera experiencia salí con la sensación de que se me había quedado casi todo en el tintero. Una hora de programa, incluyendo informe inicial, entrevista con el invitado, llamadas y mensajes de los oyentes… se hace realmente corta.

El primer asunto que se abordó fue la propuesta reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Ya pronosticamos todos que, dado lo avanzado de la legislatura, ese proyecto de ley no culminaría su tramitación parlamentaria y no entraría en vigor, como  así ha sido, puesto que las cámaras ya están disueltas.

José Luis Ramírez, de Jueces para la Democracia, fue el invitado del día y manifestó una opinión sustancialmente positiva sobre el texto propuesto por el Gobierno, que cree que va a mejorar el procedimiento, darle agilidad y racionalidad y aumentar las garantías.

No soy experto en la materia porque, como aclaré, la Penal no es una Jurisdicción en la que yo ejerza habitualmente, pero me suscitan seria inquietud –y no soy el único que piensa igual, como es notorio- las facultades de instrucción que se otorgan al Ministerio Fiscal cuya independencia en nuestro país es muy cuestionable por su dependencia orgánica -lo comprobamos día a día-, así como las limitaciones impuestas a la figura de la acusación popular.

Les pongo un ejemplo gráfico y muy cercano. La causa contra Francisco Camps fue inicialmente archivada porque el órgano instructor no apreciaba delito. El Ministerio Fiscal –con dependencia orgánica del Fiscal General del Estado, que nombra el Gobierno- y la acusación popular –representada en este caso por el PSPV-PSOE- recurrieron esa resolución. El recurso se estimó, se realizaron nuevas diligencias de investigación y, finalmente, Camps está hoy procesado y ha dimitido de sus cargos. Imaginemos que estuviera en vigor esta nueva normativa que se propuso. Supongamos que en el Gobierno central estuviera el PP y el Fiscal decidiera no recurrir ese auto de archivo. El Partido Socialista no podría haber sido ya acusación popular, porque el proyecto se lo impide precisamente a los partidos políticos. Aquel auto hubiera devenido firme y hoy, Camps, estaría libre de cargos y ejerciendo como presidente autonómico. No entro ahora en si sería mejor o peor, sino que, en cualquier caso, resulta claro que la pretendida reforma no es inocua en muchos supuestos.

Respecto al funcionamiento del sistema aseguré que “la Justicia está mal y habría que estar muy ciego para llegar a la conclusión contraria. No suelo compartir las impresiones que tiene mucha gente en cuanto al fondo, las quejas sobre las resoluciones judiciales, pero sí soy tremendamente crítico en cuanto a la forma: los procedimientos, los medios con los que se cuenta, la forma de funcionamiento…, es algo en muchos casos disparatado y en casi todos antediluviano”.

Como nos recordó en su  informe una redactora del programa, María José Molanes, según el último barómetro del CIS el 74 % de la población opina que la Justicia funciona mal o muy mal.

Respecto a esa mala percepción que los ciudadanos tienen de la Justicia, el portavoz de Jueces para la Democracia, José Luis Ramírez, consideró que “parte de la crítica tiene una base empírica innegable: tenemos una Justicia lenta e ineficaz por múltiples factores: falta de medios materiales, legislación poco eficiente y falta de racionalidad del sistema, con dispersión de competencias entre distintas administraciones”, aunque también considera –impresión que yo comparto- que “otra parte de la crítica tiene que ver con una visión distorsionada de la ciudadanía acerca del verdadero papel de la Justicia”, por lo que cree que “se debería hacer pedagogía social”. En ese sentido, consideró que “influye el papel de los medios de comunicación” y que quizá también los profesionales de la judicatura tengan parte de culpa por no ser capaces de transmitirlo adecuadamente.

María José Molanes nos había informado de que el presupuesto de Justicia de este año ha sido menor que el del anterior. Y yo recordé que el Consejo General del Poder Judicial ha criticado públicamente esa falta de dotación presupuestaria, que no alcanza el 0’4 del PIB, cuando el partido del gobierno había comprometido en su programa electoral llegar al 2 %. Se trata de una cuestión básica: es fundamental la disposición de medios materiales y humanos suficientes para que la Justicia funcione.

Manuel, un ex funcionario interino del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, contó su concreta experiencia sobre este aspecto hablando de una Justicia “en la Edad de Piedra y lo digo literalmente, porque uníamos los legajos con una grapadora y una piedra”. Nos describió un “desmadre total”: una secretaria buscando papeles amontonados en el suelo de su despacho, las firmas de resoluciones por parte del juez sin ningún control, el extravío de expedientes, las ejecuciones interminables y estancadas…

De habernos quedado tiempo, yo podría haber aportado otras muchas experiencias ilustrativas al respecto: cómo se gestionan las citaciones, cómo en algunas jurisdicciones se levantan aún actas manuscritas de los actos judiciales, cómo se presentan físicamente los escritos de los ciudadanos con un apoderado casi siempre obligatorio llamado procurador, cómo se gestiona la comunicación entre juzgados mediante el arcaico sistema de exhortos –que sólo falta llevar a caballo de una ciudad a otra-… La relación sería interminable e incomprensible para el ciudadano de a pie. En la era del escaneado de documentos, de los expedientes informatizados, de las actas videográficas, de las videoconferencias, de internet, de las intranet, del correo electrónico, de la presentación telemática de documentos, de la administración electrónica…, nuestro sistema judicial apenas si ha descubierto el fax. Como bien dijo ese oyente que telefoneó, Manuel, “a la Justicia le hace falta una modernización de arriba abajo”.


Me correspondía, como colaborador, elegir un tema musical para terminar el programa. Como las canciones que conozco sobre jueces y abogados me parecen aburridas, me acordé de una frase: "¿Con qué ley condenarte, si somos juez y parte todos de tus andanzas?"... La presenté diciendo "que habla un poco de delincuencia, un poco de marginalidad... y mucho de amor: 'Princesa' de Joaquín Sabina".

(Fotografía: María José Molanes. Viñeta de Forges)

Dos bastones

Mi abuela Elisa guardaba en su casa algunos objetos personales de su marido y ahora, tras la muerte de ella, las hijas decidieron sortearlos entre los cuatro nietos varones como recuerdo.

- ¿Y a mí qué me ha tocado? -le pregunto a mi madre con curiosidad.
- Un bastón.

Y entonces mi mente se remonta en el tiempo.

***

Mi abuelo Heliodoro murió cuando yo tendría unos ocho años. Era el encargado del cuidado y mantenimiento de Fomento Pecuario en Ávila, unas instalaciones del Ministerio de Agricultura.

Dentro del complejo se ubicaba un laboratorio de sanidad animal, en el que trabajaban varios veterinarios. En los establos se guardaban sementales de toros, creo que de raza charolais. En alguna etapa recuerdo que hubo cerdos. Creo que también llegó a haber ovejas -aunque yo no lo conocí-. Y mi abuela tenía sus gallinas y sus patos. En la temporada de la Parada Hípica abulense, venían cada año un brigada y varios reclutas del ejército y se alojaban también allí. Y, si se lo pedía mi abuelo, me subían a uno de sus caballos. Como yo veía animales de todo tipo, aumenté por mi cuenta la fauna del lugar, trayendo unos peces que cogí con una redecilla en el cercano río Adaja y que pasaron a vivir, bajo mi estrecha vigilancia, en un pilón de agua sin clorar que se situaba en el centro del patio superior. También había muchos árboles frutales. Y un columpio que mi abuelo había colgado en la rama más grande de un viejo árbol... Ir a la casa de mis abuelos en vacaciones era, para un niño, pasar el verano en la mejor granja escuela del mundo.

De Heliodoro recuerdo que criaba pájaros, fumaba tabaco de liar (por supuesto, usaba encendedor de mecha) y leía aquellas novelas del Oeste que firmaban Marcial Lafuente Estefanía y Silver Kane. A veces me decía que le acompañara a hacer gestiones a la Dirección Provincial de Agricultura o a algún encargo por el centro de Ávila y, antes de regresar, me compraba tebeos en la librería del Grande. 

Yo tendía a imitarle. Por ejemplo, él era muy aficionado a la carpintería, tenía maquinaria y buen equipamiento, y se fabricaba algunos de sus propios muebles. Así que me tuvo que acabar regalando un juego de carpintería infantil con metro, serrucho, martillo... todo de plástico.

Mi abuelo se había hecho un bastón de madera, cuya empuñadura era una cabeza de perro, tallada a navaja con todo detalle. Y había regalado a sus yernos unos parecidos. Y, cómo no, le dije que me hiciera un bastón como el suyo. 

- Así que tú también quieres uno...

Asentí con la cabeza.

- Ven.

Entonces pacientemente buscó conmigo una pequeña rama de árbol con forma adecuada. Y luego me talló a navaja una cabeza de perro, pintó la lengua en rojo, lo barnizó e improvisó detalles. El resultado era un bastoncillo que no llegaba a cincuenta centímetros de altura.

Pero yo paseaba al lado de mi abuelo, con mi bastón en miniatura, más ufano que Antonio Gala. Una escena impagable. 

***

- Éste es el bastón que te ha tocado- me dice mi madre mostrándomelo.

Enseguida busco a su "hijo pequeño", que aún conservaba. Treinta y tantos años después, los dos bastones vuelven a estar juntos. 

El azar de un sorteo me ha hecho recordar. Y sonreír con ternura.

Achaques

- ¿No te parece que tengo este pie por aquí más hinchado que el otro?
- Es un juanete
- ¿¿¿¿Cómo que un juanete???? -pregunto horrorizado.
- Sí, cariño, es un juanete de los de toda la vida.
- ¡Juanetes!... Pero ¿cómo voy a tener yo juanetes, si eso es una cosa que en mi pueblo tenían las amigas de mi abuela, señoras de más de ochenta años?
- Victoria Beckham tiene juanetes.
- Pero esto se podrá operar o algo, ¿no?... Y digo yo, ¿qué consecuencias tiene?
- Que te molestarán algunos zapatos, por ejemplo... A ver si te vas a traumatizar porque te diga que tienes juanetes...
- ¡Pero como no me voy a traumatizar...! Esto marca el principio del fin, estoy con un pie en la tumba... Un pie con juanete, además. 
- Jajajajaja, qué exagerado eres, anda...

Tú estás acostumbrado durante años a que casi todo se cura. La gripe, la faringitis, los resfriados... se pasan en pocos días. Se te cae un diente y al principio te sale otro sin más; luego te ponen una endodoncia y ya está. Tienes una herida, cicatriza y listo. Se rompe un hueso, te escayolan y, poco tiempo después, a correr. Incluso una hernia, un apendicitis o qué sé yo, se operan y Santas Pascuas. 

Pero, a partir de cierta edad, parece que las cosas llegan para quedarse, las muy cabronas: el reuma, la próstata, la gota...

Recuerdo que tendría yo poco más de treinta años -en la más tierna juventud, por tanto, no me lo discutan- y le comento a mi hermana médico: 

- Últimamente me cruje aquí cuando me levanto después de estar un rato sentado.
- Es el menisco.
- ¿Y cómo se soluciona?
- Pues nada, normalmente convives con ello y, sólo en determinados casos, se opera.
- Pero ¿cómo que convives con ello? ¿ya el resto de mi vida tengo que escuchar un crujido cada vez que me ponga de pie?

Yo es que llevo fatal esto de hacerse mayor, no sé si se nota. Además, juanetes suena muy vulgar, no te puedes ni siquiera dar importancia. 

Y estoy en un mar de dudas: ¿Puedo seguir dando un bote cuando el Atleti marque un gol? ¿Me van a entrar las aletas para el snorkel? ¿Es posible subir una montaña con juanetes? Si me persigue un policía por apoyar al 15-M, ¿me alcanzará por culpa de los juanetes? Esto es un sinvivir. ¿Alguien con juanetes en la sala?

(Fotografía del autor. Koh Samui, 2009).

Cien años de la abuela Elisa (y IV). Hasta siempre

Palabras en su funeral, Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol.
Ávila, 9 de mayo de 2011.


En primer lugar, en nombre de toda la familia, quiero daros las gracias a los que habéis querido acompañarnos, tanto a los que estáis aquí como a los que no hayan podido venir pero están con nosotros de corazón. Espero ser capaz de leer lo que queríamos deciros.

Quien nos vea hoy con este desconsuelo y estas lágrimas despidiendo a una mujer de cien años quizá podría pensar: ¿100 años? pero ¿éstos qué más querían?

No, no queríamos nada más. Ya nos gustaría que todos nuestros seres queridos hubieran vivido o vivieran ese tiempo y en esas condiciones, con plenitud de facultades físicas y mentales. Además, si viniéramos aquí con quejas, la abuela nos hubiera regañado. Primero, porque ella le estaba muy agradecida a Dios y a la vida. Segundo, porque le gustaba la gente positiva; si algo no soportaba eran los quejicas. Ni siquiera en estos últimos días salió de su boca una sola queja.

Venimos, eso sí, con la tristeza, con la profunda tristeza, de esta despedida. Pero no venimos con lamentos. Todo lo contrario: venimos aquí a dar las gracias.

Gracias por haber podido compartir una vida larga, pero también una vida así de plena. Porque, con ser inusual, creedme que lo más destacable no es que haya estado tanto tiempo con nosotros, sino que, con independencia de su edad, ha sido un privilegio tener como abuela a una persona tan excepcional como Elisa.

Quienes la han conocido en uno u otro momento, es imposible que la olviden.

Y para los más cercanos, será inevitable, de ahora en adelante, que en muchos instantes de nuestra vida esbocemos una sonrisa, acordándonos de lo que nos hubiera dicho o de lo que hubiera hecho la abuela, de ese “no dar puntadas sin hilo” como el que no quiere la cosa, de sus frases, de sus ocurrencias, de su actitud ante la vida.

Será imposible olvidar esa ilusión especial que le producía vernos y juntarnos a todos. Y, como decía ayer tía Eli, ojalá lo siga consiguiendo también de ahora en adelante. Incluso en este tramo final, cuando los médicos apenas le pronosticaban un rato de vida el viernes, unos pocos nietos aún no habían podido llegar, algunos incluso estaban a miles de kilómetros. Sacó fuerzas de donde no las tenía y resistió dos días más, hasta el domingo. Esto lo hubiera contado mucho mejor que yo mi prima Marisol: el sábado, entre el asombro de quienes la atendían, abrió los ojos y habló. Preguntó por todos, fuimos entrando a lo largo del día y, con unas frases o, cuando ya estaba más agotada, con un intercambio de caricias, con una mirada, con un gesto, con una sonrisa, de alguna forma se fue despidiendo de cada uno, a su manera.

Podemos hoy decir públicamente y sin rubor que, con su herencia, nos deja a todos muy ricos. Ni una casa en propiedad, ni una tierra, ni un coche, ni cuantiosos ahorros, ni objetos de lujo…, tan sólo un puñado de cosas con valor sentimental. Vivió y murió con ese sentido de la austeridad que le llevaba a no querer nada que realmente no necesitara y, sin embargo, a repetir cada vez que tenía ocasión que no le faltaba de nada. Atesoró cosas de las que importan de verdad y es en eso en lo que fue inmensamente rica. Rica en humanidad. Rica en curiosidad. Rica en ingenio. Rica en sentido común. Rica en sabiduría sencilla. Rica en ganas de aprender todos los días, durante cien años. Rica en algo tan difícil como saber afrontar las penas de la vida. Rica en algo que tampoco es siempre fácil: saborear como nadie los placeres auténticos, la felicidad que se esconde en lo sencillo. Rica en cariño hacia todos.

Aunque seamos tantos a repartir, entre lo mucho que nos dio en vida y el legado que ahora nos deja, algo de todo esto nos tocará. Y es que, aunque no lleguemos ni de lejos a ser como ella, su ejemplo nos seguirá haciendo mejores personas.

Hace algunas semanas, cuando iba a cumplir cien años, algunos de sus nietos tuvimos la idea de hacer un video donde nos contase cosas de su vida. Pensábamos que quizá le parecería una idea descabellada pero, lejos de eso, colaboró encantada. Nos contó su infancia en Pajares de Adaja. Nos contó como conoció a un guapo joven, Heliodoro, con el que luego se casó. Nos contó cómo le dijo “esto del pueblo no es vida para las niñas” y se marcharon a trabajar a Colmenar Viejo, luego a Madrid y finalmente a Ávila, donde tantos años ha vivido. Nos habló de la historia de la que ha sido testigo… un siglo de historia. De las personas que conoció. De los avances sociales, a los que se adaptó con sorprendente facilidad. Contó anécdotas. Y nos nombró uno por uno. Y no dijo sólo que nos quería, sino que se sentía orgullosa de todos.

Gracias a esa grabación, tenemos ahora un recuerdo muy especial. Nosotros la hubiéramos evocado igualmente muy viva en nuestra mente. Pero habrá unos pequeñajos recién nacidos que, por edad, no podrían tener memoria de su bisabuela, y que sin embargo así podrán verla y escucharla algún día, hablando de ellos con cariño. Que sabrán que una mujer nacida un siglo antes que ellos definió lo que representaban para ella con una sola y hermosa palabra: alegría.

En esa grabación, también nos dejó su sencillo balance: “¿Mi vida? Pues muy bien. Me he divertido de joven. No me ha faltado nunca de nada. Y luego hemos disfrutado mucho, de los hijos, de los nietos y de todos… Para mí no han podido ser mejor de lo que son”.

Con eso nos quedamos. Para nosotros, tú sí que no has podido ser mejor. Hasta siempre, abuela. Te queremos.

(Ilustraciones: Una imagen de la  torre de Santiago y el Valle Amblés, por José Dobón. Marisol Nieto me hizo mi última fotografía con la abuela, que me contaba algo de su pueblo. Y Teresa Galán hizo la foto de Elisa mirando a la pequeña Carmen, que sujeta el bastón de su bisabuela: un siglo de diferencia entre dos mujeres).

Cien años de la abuela Elisa (III). Reportaje en Diario de Ávila

Reportaje publicado en Diario de Ávila, 08.05.11


ELISA DEL POZO CUMPLE 100 AÑOS

Nacida en Pajares de Adaja y residente en Ávila, celebró tan singular aniversario rodeada de sus hijas, nietos y bisnietos.

Juan Ruiz-Ayúcar | Ávila

La abulense Elisa del Pozo Jorge cumplió el pasado Domingo de Ramos cien años de edad, en plenitud de facultades y disfrutando de la vida que le alegran sus muchos descendientes. Uno de sus nietos, Carlos Javier Galán, hace de portavoz familiar para relatar y repasar el siglo, en números redondos, vivido por su abuela y celebrado de forma muy especial.

Así sabemos que Elisa vive en un piso de Ávila contiguo al de una de sus hijas y goza de buen estado de salud, que le permite cocinar y pasear por la calle, manteniendo una excelente memoria que le convierte en testigo privilegiada de todo un siglo. Adaptada a los muchos cambios sociales que ha ido viviendo, no renuncia a los avances tecnológicos, como revela Carlos Javier: "Claro que tengo teléfono móvil -presume Elisa-, de los primeros que salieron".

Tuvo cuatro hijas: Elisa, Teresa, Ángela (cuyo fallecimiento este pasado año supuso un duro trago para ella) y María Soledad, y cuenta en la actualidad con catorce nietos y seis bisnietos, "y muy orgullosa de todos", asegura.

Hijas y nietos, junto a su yerno Alfonso y los nietos políticos, se juntaron ese domingo tan especial en un restaurante de la capital abulense para acompañar a Elisa y festejar su 100 cumpleaños. Entre los regalos que le hicieron, hubo uno muy especial, ya que su familia había encargado a una empresa especializada, y bajo la dirección de la periodista Virginia Fermoselle, un audiovisual con imágenes familiares y con los recuerdos de su abuela, contados por ella misma. Durante la fiesta organizada, proyectaron un resumen de este documento que, según Carlos Javier, "en realidad es más un regalo para todos nosotros que para ella". Y quizás sea así, porque Elisa sigue diciendo que su mayor regalo es reunirlos a todos y pasar el día rodeada de los suyos. 

La homenajeada nació el 17 de abril de 1911 en Pajares de Adaja, pasando su infancia en los parajes de la Moraña. "Cuando era niña iba allí a la escuela -recuerda- y después de la clase dábamos la vuelta al edificio cantando los cabos, las provincias...". Ya de pequeña llamaba la atención por su agudeza, hasta el punto de que una de sus maestras, doña Consuelo, le aseguró afectuosa al marcharse del pueblo: "siento irme, porque, aunque ahora no lo creas, he aprendido más yo de ti que tú de mí".

De su juventud recuerda que la diversión más usual era el baile -"en cuanto oíamos tocar la música, ya nos poníamos como locas"- y las fiestas que se organizaban, excepto en la Cuaresma, "que como no había baile, nos íbamos de paseo los chicos y las chicas".

Se casó Elisa a los veintitrés años con Heliodoro Gutiérrez Úbeda, natural de Riofrío, al que conoció mientras trabajaba en una obra pública en su pueblo. De Pajares marcharon a Colmenar Viejo y luego a Madrid, donde su esposo trabajó en un taller mecánico.

Luego llegarían a Ávila. Heliodoro trabajó de taxista antes de convertirse en funcionario del Ministerio de Agricultura, como encargado de las instalaciones de Fomento Pecuario en San Nicolás, "donde estrenamos la casa y todavía pasó un tiempo hasta que trajeron el ganado".

Cumplidos cien años, Elisa del Pozo ha recibido la felicitación del alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, del alcalde Pajares de Adaja, Jesús Caro, que le obsequió el libro de la historia de su pueblo natal, y del diputado nacional Ángel Acebes, originario de la misma localidad y cuya familia mantiene larga amistad con la homenajeada.

También conoció a Adolfo Suárez, cuando pasaba a saludar a sus amigos de Fomento Pecuario: "Adolfo era muy majo, un hombre muy querido de toda Ávila". Y también tuvo trato y compartió vecindad con Sonsoles Espinosa: "Eso fue en la calle Eduardo Marquina, allí vivía la señora Josefa, la abuela de la mujer de Zapatero".

En Afectos, de RNE, hoy hablamos de agresiones sexuales

Esta noche a las doce, es decir, a las cero horas del martes 9 de agosto, tengo mi segunda y última intervención de este verano como colaborador del programa Afectos, de Radio Nacional, dirigido por Silvia Tarragona y que durante este período estival está a cargo de Daniel Ampuero. 

Parece que el verano es tiempo de descanso, de fiesta, de ocio y que se presta a los temas ligeros... Pero imaginen que un periódico local comienza así una crónica tras celebrarse las fiestas del municipio: "Los casos de violación ya forman parte del balance festivo. Por segundo año consecutivo, se repiten las agresiones, generándose gran alarma social. Cinco denuncias por violación han llegado a la prensa y los colectivos de mujeres temen que los casos sean más". Sí, han leido bien: cinco violaciones narradas con la consideración de balance festivo.  

El programa de la radio pública se atreve a poner sobre la mesa, para reflexión y debate, un tema duro y complicado: las agresiones sexuales.

Además de mis opiniones como colaborador, de la llamada telefónica a una persona experta y del habitual informe elaborado por la redacción, el espacio contará, como siempre, con la participación activa de sus oyentes, a través del muro de Facebook (si falla éste, entonces en la página provisional del programa), de los correos electrónicos a afectos@rtve.es y de las llamadas telefónicas al 900 137 137.

Cien años de la abuela Elisa (II). La celebración


“Normal, qué quieres, tenía ciento tres años…”, le decían a mi amigo Petón cuando murió Pepín Bello, sobre el que había escrito un magnífico libro. “No sabéis cuánta luz se nos va”, respondía él.

El domingo 8 de mayo nos dijo adiós la abuela Elisa. Me ha costado mucho retomar lo que empecé a publicar en abril sobre su centenario pero, al final, he decidido que lo seguiré escribiendo.

Tendrá un capítulo más, un epílogo no previsto por nosotros tan inmediato, aunque tal vez sí por ella. Y es que, posiblemente, nada es casualidad, y esta muerte serena y conmovedora, después de cumplir un siglo y celebrarlo como a ella le gustaba, reuniendo a toda la familia, no es un hecho que haya que contemplar aislado, sino que obedece a un proceso. Un proceso que, tal y como yo lo veo ahora, comenzó cuando murió el año pasado su hija Ángela y, por vez primera, sostuvo que había cosas que a ella ya no le tocaba tener que vivir. Su rito de despedida ante aquella pérdida no fue soportar la paliza emocional del velatorio y del entierro, pero tampoco permanecer al margen: consistió en querer ver a sus nietas en casa, charlar con ellas, hacerles algunas preguntas, compartir el dolor, darles y recibir cariño y asegurarse de que la ausencia de un eslabón no rompería la cadena... Pero ahora tengo la sensación de que, desde ese día, ya empezó a vivir el tiempo que restaba más para nosotros que para ella. En este último año, vinieron dos nuevos bisnietos, Carmen y Álvaro, que contribuyeron a alimentar la ilusión y la fuerza necesaria hasta llegar al centenario. Luego, conversaciones y actitudes que ahora cobran mayor sentido y tantos y tantos gestos imborrables, hasta partir definitivamente apenas unas semanas más tarde.

Pero la despedida la publicaré más adelante... Volvamos donde lo dejamos: la abuela que cumplía cien años y, como siempre, quería reunirnos a todos, invitarnos a comer y pasar juntos un día especial.

La primera anécdota de la jornada fue la tarta. Quién nos iba a decir a nosotros que ese domingo había en Ávila dos personas que cumplían cien años y se llamaban Elisa. Ya es casualidad nacer el mismo día, del mismo mes, del mismo año, llegar a centenarias, vivir en la misma pequeña ciudad y tener el mismo nombre. El pastelero se equivocó y, si no nos hubiera avisado el del restaurante, hubiera salido una tarta con la foto de otra señora sobre chocolate… Por fortuna se descubrió el pastel –nunca mejor dicho- y pudimos solucionarlo, primero entre gestos de incredulidad y luego entre risas.

El local, especialmente decorado para la ocasión por algunas nietas. Todos los presentes –cuatro generaciones- con insignias de los cien años y marcapáginas artesanales de recuerdo, que preparó mi tía Marisol.

La comida, como siempre, chapeau. Los primeros años íbamos cambiando de restaurante, pero al final San Nicolás, un pequeño establecimiento de raciones del viejo barrio de la abuela, se convirtió en el sitio fijo donde ella nos invitaba cada año. Nos tratan de fábula, comemos estupendamente y tenemos un reservado en la parte de abajo del local para estar a nuestro aire.

Tras la comida, la superabuela apagó la tarta de sus cien años, teniendo al lado a sus más pequeños bisnietos. Todo el tiempo está relajada, charlando, divertida con las ocurrencias de todos, pero cuando hay que apagar las velas siempre es el momento en el que más emocionada se le nota.

Muchas fotos: con las hijas, con los nietos, con los bisnietos, con cada sector familiar… todas las combinaciones posibles.

En la sobremesa, una sorpresa grata: respetando que la comida era una celebración íntima, llega al final, a tomar un café con nosotros, Jesús Caro, el alcalde de la localidad natal de mi abuela. Ha querido tener el gesto de venir en persona a felicitarla y le trae un libro de la historia de Pajares de Adaja y un precioso ramo de flores. Distendidamente, charlan sobre la gente del pequeño pueblo, comparten recuerdos y comentan algunos lazos familiares. La carta del consistorio decía: “Estimada Elisa: en nombre del Excelentísimo Ayuntamiento de Pajares de Adaja y como Alcalde de la localidad, le hago llegar a usted nuestros más cordiales saludos y felicitaciones por la celebración de su centenario. Queremos extender este afectuoso saludo a toda su familia que la rodea en un día tan especial como es la celebración de 100 años de vida. Creemos que el nacimiento de nuestros vecinos en una festividad a la que tenemos que sumarnos y más cuando se alcanza el siglo. Un siglo lleno de experiencias, alegrías y buenos momentos que han estado enmarcados en los parajes inconfundibles de nuestra tierra. Es muy grato para nosotros poder compartir con usted, Elisa, este momento privado del que nos permite ser partícipes. Esperando verla pronto por Pajares de Adaja, le enviamos un afectuoso abrazo desde el consistorio de su pueblo que siempre la recuerda con cariño. Atentamente, Jesús Caro Adanero, alcalde de Pajares de Adaja”.

Luego, a la salida, nos hacemos todos, como cada año, la fotografía de familia. Mi abuela espera a que vayamos saliendo y nos coloquemos, sentada pensativa en un banco del parquecito. Yo estoy por detrás y le escucho como se dice en voz alta a sí misma: “cien años…”.

Ya en su casa, leemos otro afectuoso mensaje: el que le ha hecho llegar Ángel Acebes, entonces diputado por Ávila, también natural de Pajares, y cuya familia siempre ha mantenido amistad con mi abuela: “Querida Elisa: he sabido que este domingo cumples cien maravillosos años y quiero enviarte en mi nombre y en el de toda mi familia, que tanto te aprecia, nuestra sincera felicitación y desearte que sigas dando a todos el gran ejemplo de fortaleza que has dado durante toda tu vida. No resulta fácil ganarse el afecto y el respeto de los que nos rodean y tú lo has conseguido sobradamente. Con todo mi cariño y amistad, feliz cumpleaños. Ángel Acebes”.

Y no podía faltar, entre esas felicitaciones, la carta del Ayuntamiento de Ávila, ciudad de la que es vecina desde hace tanto tiempo: “Querida doña Elisa: es un gran honor para mí felicitar en su centenario a una abulense que ha sido testigo directo de cómo la sociedad ha evolucionado en el transcurso de los últimos cien años. Espero y deseo que siga cumpliendo muchos más años y que lo haga en las mismas condiciones físicas y psíquicas con que se encuentra actualmente, porque le he de confesar que me han dicho que se encuentra usted de salud como si fuera una chavala. Un fuerte abrazo y muchísimas felicidades. Miguel Ángel García Nieto, alcalde de Ávila”.

Después, un momento que llevábamos mucho tiempo preparando laboriosamente. A algunos nietos se nos había ocurrido grabar una conversación con mi abuela donde nos contara cosas de su vida. Es un testimonio ya imborrable, que nos preparó con mucha profesionalidad y con auténtico mimo la empresa Regalavideo. De esa larga entrevista, proyectamos ese día un pequeño audiovisual de quince minutos, con algunos fragmentos donde nos habla de su infancia, de su juventud, de su matrimonio, de su familia, de los episodios históricos que ha vivido, de los avances sociales… y que termina con nuestras felicitaciones a ella. Lo tuvimos que poner dos veces. Anécdotas y sonrisas, mezcladas con emociones.


Entre riquísimo hornazo, rosquillas caseras y divertida conversación va terminando un día muy especial. Algunos se quedan en Ávila, pero otros muchos tenemos que ir regresando a Madrid. Este año nos marchamos antes, porque es domingo y al día siguiente hay que trabajar. Normalmente celebrábamos el cumpleaños el sábado más cercano, pero esta vez hemos hecho coincidir la reunión familiar con el día exacto del centenario.

- ¿Qué tal, abuela? – le pregunta cariñosamente una de las nietas que más complicidad tiene con ella y que ha pasado un año duro.
- ¿Tú estás bien?- le responde enseguida a la gallega.
- Yo sí...
- Pues si tú estás bien, entonces yo también.

(Fotografías del cumpleaños: Marisol Nieto)

En Radio Nacional, hoy hablamos de la Justicia en España

Como ya les conté hace algunos días en otra entrada, voy a colaborar este verano en un par de emisiones de Afectos, el programa de actualidad social y temas de interés humano que emite cada medianoche RNE. Y les prometí que les iría avisando de los asuntos que abordásemos.

Pues bien, esta noche hablamos de algo que sufrimos cada día los que nos dedicamos profesionalmente al Derecho, pero que, sin duda alguna, también afecta de forma muy importante al conjunto de los ciudadanos: la situación de la Justicia en nuestro país.

Para ir abriendo boca, les dejo, como simple aperitivo, esta citación que me llegó hace algunas semanas, a ver qué les parece a ustedes.



Sí, sí, han leído bien: 2014. Y menos mal que por fortuna, es el procedimiento que denominan abreviado.

El espacio radiofónico, presentado por Daniel Ampuero, comienza a las doce de la noche (es decir, cero horas del miércoles 3 de agosto). Además de incluir en este caso mis opiniones, se ilustra habitualmente con un informe elaborado por la redacción y, lo que es mucho más importante, cuenta con la participación de sus oyentes a través del muro de Facebook, de los correos electrónicos a afectos@rtve.es y de las llamadas telefónicas al 900 137 137. ¿Se animan a opinar?